En una tarde ordinaria en González Catán, cuatro jóvenes con autismo que regresaban de su centro educativo fueron interceptados por dos hombres armados en motocicleta, quienes los despojaron de sus teléfonos con violencia física y amenazas de muerte. El hecho, registrado por cámaras de seguridad, no es solo un robo: es el retrato de una vulnerabilidad que la sociedad aún no ha sabido proteger. Los atacantes permanecen libres, y la pregunta que uno de los jóvenes lanzó al aire —'¿Me voy a morir?'— sigue resonando como una interpelación colectiva.
Motochorros asaltaron y golpearon a cuatro jóvenes autistas para robarles celulares
¿Me voy a morir?, preguntó el joven mientras se sostenía la cabeza
¿Por qué estos cuatro jóvenes en particular fueron elegidos como blancos?
No está claro en el registro. Estaban regresando de una institución educativa, caminando juntos. Es posible que los delincuentes simplemente los hayan visto como un grupo vulnerable, sin defensa.
Eso es especulación. Lo que sabemos es que fueron abordados. No sabemos si fue al azar o si fueron identificados previamente.
¿Qué tan grave fue la lesión del joven que fue golpeado?
Fue golpeado en la cabeza con la culata del arma. Cayó dos veces. Preguntó si iba a morir. Eso sugiere un impacto significativo, pero el artículo no reporta si recibió atención médica ni cuál fue el diagnóstico final.
Exacto. Sabemos que fue golpeado y que cayó. No sabemos si fue hospitalizado, si tuvo fractura, nada de eso. Es un vacío importante.
¿Hay algo que distinga este robo de otros asaltos callejeros?
Sí: las víctimas son jóvenes con autismo. Eso importa porque tienen menos capacidad para defenderse o para procesar una situación de amenaza armada. El hecho de que uno de ellos preguntara si iba a morir refleja el trauma real.
Cierto. Pero también es importante notar que el video existe. Muchos robos no quedan registrados. Este sí. Eso es una ventaja para la investigación, si las autoridades la usan bien.
¿Qué pasa ahora?
Los delincuentes siguen sin ser identificados. Las imágenes están en manos de la policía y fueron difundidas públicamente. Alguien podría reconocerlos.
O podrían no ser nunca identificados. Muchos casos así quedan sin resolver. Lo que es cierto es que estos cuatro jóvenes tienen que vivir con lo que pasó.
The Pulse
- Dos motochorros con cascos y arma de fuego emboscaron a plena luz del día a cuatro jóvenes con autismo que volvían de su institución educativa.
- Uno de los jóvenes fue golpeado en la cabeza con la culata del arma y cayó al suelo; otro fue amenazado de muerte si no entregaba su celular de inmediato.
- La escena completa quedó grabada en cámaras de seguridad, imágenes que ahora son la principal herramienta de la investigación policial.
- Los agresores huyeron rápidamente y permanecen sin identificar, mientras las autoridades analizan el video en busca de pistas.
- El caso desnuda la exposición de personas con discapacidades cognitivas a la violencia callejera en el Gran Buenos Aires y reabre el debate sobre su protección en el espacio público.
En una tarde ordinaria en González Catán, cuatro jóvenes con autismo que regresaban de su centro educativo fueron interceptados por dos hombres armados en motocicleta, quienes los despojaron de sus teléfonos con violencia física y amenazas de muerte. El hecho, registrado por cámaras de seguridad, no es solo un robo: es el retrato de una vulnerabilidad que la sociedad aún no ha sabido proteger. Los atacantes permanecen libres, y la pregunta que uno de los jóvenes lanzó al aire —'¿Me voy a morir?'— sigue resonando como una interpelación colectiva.
El martes pasado, cuatro jóvenes con autismo caminaban por González Catán al regresar del Centro de Formación Integral Santa Inés, donde reciben educación especial y capacitación laboral. Dos hombres en una motocicleta azul, con cascos que les cubrían el rostro, los interceptaron. Primero pasaron de largo; metros después, dieron la vuelta.
El acompañante bajó con un arma en la mano. Apuntó al primero de los jóvenes, lo revisó y, cuando el muchacho cayó hacia atrás sobre la vereda, lo golpeó en la cabeza con la culata antes de robarle sus pertenencias. Luego se acercó a otro integrante del grupo, que esperaba con las manos levantadas. 'Dame el celular porque te mato acá', le gritó. El joven entregó el teléfono sin resistencia. Un tercero también fue asaltado al acercarse a ver cómo estaban sus compañeros.
Los motochorros escaparon de inmediato. El joven golpeado logró ponerse de pie con ayuda, pero volvió a caer sosteniéndose la cabeza. En medio del desconcierto, preguntó en voz alta: '¿Me voy a morir?'. La pregunta quedó grabada en el video de seguridad, que ahora es parte central de la investigación.
Hasta el momento, los dos atacantes no han sido identificados. Las autoridades trabajan con las imágenes en busca de pistas. El caso pone en evidencia la particular vulnerabilidad de jóvenes con discapacidades cognitivas frente a la violencia callejera en el Gran Buenos Aires.
El martes pasado, en plena tarde, cuatro jóvenes autistas caminaban por las calles de González Catán, en el partido bonaerense de La Matanza, cuando regresaban del Centro de Formación Integral Santa Inés, una institución donde reciben educación especial y capacitación laboral. Dos hombres en una motocicleta azul los interceptaron. Llevaban cascos que les cubrían el rostro. Lo que sucedió en los minutos siguientes quedó registrado por una cámara de seguridad de la zona y luego fue difundido públicamente.
Los delincuentes pasaron primero junto al grupo sin detenerse. Metros después, dieron vuelta. El acompañante bajó del vehículo con un arma en la mano. El primero de los jóvenes fue abordado directamente: el ladrón lo apuntó mientras le revisaba los bolsillos. En ese momento, el muchacho cayó hacia atrás sobre la vereda. El delincuente no dudó. Levantó el arma y lo golpeó en la cabeza con la culata antes de arrebatarle sus pertenencias.
Mientras la primera víctima permanecía en el suelo, el agresor se acercó a otro de los integrantes del grupo. El joven estaba de pie, con las manos levantadas. "¡Dame el celular, dame el celular porque te mato acá!", le gritó el atacante, manteniéndolo bajo la punta del arma. Ante la amenaza directa, el muchacho entregó su teléfono sin resistencia. Un tercer miembro del grupo también fue asaltado cuando se acercó para verificar el estado de sus compañeros.
Los motochorros se fueron rápidamente del lugar. El joven que había recibido el golpe en la cabeza logró levantarse con ayuda de sus compañeros, pero poco después volvió a caer mientras se sostenía la zona golpeada. En medio de la angustia, preguntó en voz alta: "¿Me voy a morir?". La pregunta quedó capturada en el video de seguridad, un registro que ahora forma parte de la investigación.
Hasta el momento, los dos delincuentes no han sido identificados. Las autoridades continúan trabajando con las imágenes de seguridad en busca de pistas que permitan dar con los responsables. El caso expone la vulnerabilidad de jóvenes con discapacidades cognitivas en espacios públicos y la violencia que caracteriza a ciertos delitos callejeros en la región del Gran Buenos Aires.
Notable Quotes
¡Dame el celular, dame el celular porque te mato acá!— Uno de los delincuentes, amenazando a una de las víctimas
¿Me voy a morir?— El joven golpeado, preguntando después del ataque