Mollejo regresa a La Romareda como rival del Zaragoza que siempre deseó

Mollejo sufrió lesiones graves que lo mantuvieron fuera de competición durante meses, incluyendo una rotura de cruzado que le costó toda una temporada.
Esperó todo el verano sin noticias, y al final se quedó en el filial
Mollejo aguardó una tercera cesión al Zaragoza que nunca llegó tras el rechazo del entrenador Víctor.
Mark

¿Por qué Víctor rechazó a Mollejo si el Zaragoza ofrecía términos tan ventajosos?

Mimi

Nunca se explicó públicamente, pero Víctor era el entrenador y tenía autoridad para decidir. Quizás prefería otros perfiles o simplemente no lo veía como prioridad.

Luke

Eso es especulación. Lo que sabemos es que rechazó la cesión. Las razones están en la cabeza de Víctor.

Mark

¿Cuánto tiempo estuvo Mollejo fuera por la rotura de cruzado?

Mimi

Se rompió a finales de noviembre del año pasado y perdió toda la temporada. Eso son varios meses de recuperación.

Luke

El artículo no especifica exactamente cuándo volvió a entrenar ni cuándo comenzó a jugar. Solo sabemos que este verano ya estaba en condiciones de fichar.

Mark

¿Qué tan importante fue Ramis en su decisión de ir al Burgos?

Mimi

Fue decisivo. Mollejo ya lo conocía del Tenerife, confiaba en él. Después de tanto tiempo lesionado, elegir a alguien que te conoce es lógico.

Luke

Sí, pero también es cierto que Mollejo no tenía muchas opciones. El Atlético lo dejaba ir, y no hay evidencia de que otros clubes lo quisieran.

Mark

¿Cómo ha sido su regreso al Burgos?

Mimi

Lento pero positivo. Ramis está siendo cuidadoso, aumentando minutos poco a poco. Ya ha jugado cinco partidos seguidos.

Luke

Aunque en uno de esos partidos se lesionó el sóleo contra Las Palmas. Así que incluso en el Burgos, las lesiones lo han perseguido.

Mark

¿Qué esperar del partido en Zaragoza?

Mimi

Probablemente sea titular. Ha ganado ritmo y confianza. Será especial para él jugar en La Romareda como rival.

Luke

Eso asume que no hay otra lesión. Dado su historial, es un factor que no se puede ignorar.

  • Mollejo esperó durante todo el verano de 2024 una llamada del Zaragoza que nunca llegó, pese a que las condiciones económicas eran favorables para el club aragonés.
  • Sus dos etapas en La Romareda estuvieron marcadas por fracturas y roturas musculares que le impidieron mostrar su verdadero nivel, aunque acumuló 61 partidos y 8 goles.
  • Cuando parecía recuperar el ritmo en el filial del Atlético bajo Fernando Torres, una rotura de ligamento cruzado lo borró del mapa durante toda la temporada 2024-25.
  • La confianza de Luis Ramis, quien ya lo dirigió en el Tenerife, fue el factor decisivo para que Mollejo firmara tres años con el Burgos y apostara por una reconstrucción seria.
  • Tras meses de cautela y recuperación progresiva, Mollejo apunta a ser titular este sábado en el Ibercaja, enfrentándose al equipo que un año atrás no quiso contar con él.

Hay encuentros que el fútbol convierte en espejos: Víctor Mollejo regresa este sábado a La Romareda no como el jugador que soñó ser allí, sino como rival. Tras dos temporadas de promesa rota por lesiones, un rechazo silencioso en el mercado de verano y una nueva rotura de cruzado que le costó una temporada entera, el delantero ha encontrado en el Burgos de Luis Ramis un lugar donde reconstruirse. La historia de Mollejo es la de muchos deportistas que aprenden, a golpe de adversidad, que la lealtad más duradera no siempre viene del club que uno esperaba.

Víctor Mollejo llega este sábado a La Romareda como visitante, cargando con una historia que pudo haber sido muy distinta. Durante el verano de 2024, el delantero aguardó pacientemente una tercera cesión al Zaragoza desde el Atlético de Madrid. Las condiciones eran ventajosas: el club aragonés asumiría parte de su salario y existía la posibilidad de una compra definitiva. Sin embargo, el entonces entrenador Víctor se negó, y Mollejo terminó en el filial madrileño sin alternativas claras.

Sus dos temporadas previas en Zaragoza habían sido una sucesión de promesas interrumpidas por la mala suerte. Una fractura de tobillo en su primer año y una grave rotura de cuádriceps en el segundo lo mantuvieron fuera de competición durante meses en cada ocasión. Aun así, el delantero de La Villa de Don Fadrique se ganó el afecto de la afición y acumuló 61 partidos y 8 goles, cifras que habrían sido mucho mayores sin los contratiempos físicos.

De vuelta en el filial del Atlético bajo las órdenes de Fernando Torres, Mollejo empezaba a reencontrarse con el gol cuando la desgracia volvió a golpear: una rotura de ligamento cruzado anterior a finales de noviembre le hizo perder toda la temporada 2024-25.

Este verano, libre del Atlético, Mollejo eligió seguir a alguien que lo conocía y confiaba en él: Luis Ramis, quien ya lo había dirigido en el Tenerife y ahora lideraba el proyecto del Burgos. Firmó por tres años, una apuesta de estabilidad después de tanto tiempo perdido. La recuperación ha sido lenta y medida —Ramis ha insistido en no forzar para evitar recaídas—, pero Mollejo ha ido ganando minutos partido a partido. En el último encuentro, ante el Ceuta, fue titular en la primera parte. Todo apunta a que lo será también en La Romareda, el estadio donde quiso quedarse y que ahora deberá enfrentar desde el otro lado.

Víctor Mollejo llegará a La Romareda el sábado como visitante, pero no como el jugador que esperaba serlo. Durante todo el verano de 2024, el delantero del Burgos aguardó pacientemente una llamada del Real Zaragoza. El club aragonés le ofrecía una tercera cesión desde el Atlético de Madrid en términos que parecían hechos a su medida: el Zaragoza asumiría el 30 por ciento de su salario, e incluso existía la posibilidad de una compra definitiva. Pero Víctor, el entrenador del Zaragoza en ese momento, se negó en redondo. Mollejo se quedó esperando hasta el último día del mercado sin noticias. Al final, con dos años más de contrato en el Atlético y sin otra opción clara en el horizonte, terminó en el filial madrileño.

La historia de Mollejo en Zaragoza había sido de promesa truncada por la mala suerte. En sus dos temporadas anteriores como cedido, el delantero de La Villa de Don Fadrique se ganó el cariño de la afición pese a los problemas físicos que lo persiguieron. En su primer año, sufrió una fractura de tobillo que lo obligó a pasar por el quirófano en febrero y lo mantuvo fuera más de tres meses. Aun así, forzó su regreso para disputar los tres últimos encuentros de la Liga. En la temporada 2023-24, las cosas fueron aún peor. Mollejo fue titular en el primer partido bajo las órdenes de Víctor, enfrentándose al Espanyol, pero días después, en un entrenamiento, sufrió una rotura grave del cuádriceps que lo dejó fuera durante dos meses. Solo reaparició en las tres últimas jornadas. A pesar de estos contratiempos, acumuló 61 partidos oficiales y 8 goles en La Romareda, números que habrían sido significativamente mejores sin las lesiones.

Tras quedarse en el filial del Atlético, Mollejo parecía estar recuperando su mejor versión. Bajo la dirección de Fernando Torres en Primera RFEF, el delantero marcaba con regularidad: tres goles en once partidos. Pero a finales de noviembre del año pasado, la desgracia volvió a golpear. Se rompió el ligamento cruzado anterior, una lesión que lo apartó de los terrenos de juego durante meses y le hizo perder toda la temporada 2024-25.

Este verano, cuando finalmente llegó el momento de su salida del Atlético, Mollejo eligió un camino diferente al que había recorrido en sus anteriores cesiones. En lugar de esperar a un club grande, optó por seguir a alguien que lo conocía bien: Luis Ramis, el técnico que lo había llevado al Tenerife en la temporada 2021-22 y que ahora dirigía al Burgos. La conexión con Ramis fue decisiva. Mollejo firmó por tres años con el club burgalés, con un acuerdo que permitía al Atlético retener el 30 por ciento de cualquier futuro traspaso. Era, en cierto sentido, un regreso a lo conocido después de tanto tiempo perdido por las lesiones.

La recuperación ha sido gradual y cautelosa. A mediados de octubre, cuando Mollejo apenas había jugado en dos encuentros —uno contra Las Palmas, donde sufrió una lesión en el sóleo, y otro ante el Huesca—, Ramis explicaba su estrategia: "Preferimos ir con precaución porque no queremos recaídas". Desde entonces, el delantero ha ganado minutos de forma progresiva. Ha jugado en cinco encuentros de Liga consecutivos, y en el último partido, contra el Ceuta, fue titular durante la primera parte. Lo probable es que vuelva a serlo en el Ibercaja, en un escenario que será nuevo para él en Zaragoza, enfrentándose al equipo en el que quiso estar hace apenas un año.

Preferimos ir con precaución porque no queremos recaídas
— Luis Ramis, entrenador del Burgos, en octubre de 2025
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