En diciembre de 2021, mientras el mundo observaba con inquietud el avance de Ómicron, el Estado peruano eligió responder con proximidad: llevar la vacuna hasta el umbral de cada hogar en Ate, el distrito de Lima Este con mayor carga de contagios. Quince brigadas del Ministerio de Salud recorrieron más de mil viviendas para encontrar, sobre todo, a los jóvenes que aún no habían completado su esquema. Era un reconocimiento silencioso de que la salud pública, para ser verdaderamente pública, debe ir donde la gente vive.
Minsa despliega brigadas casa por casa en Ate para vacunar contra COVID-19
Casa por casa pretendemos identificar a quienes les falta su vacuna
¿Por qué Ate específicamente? ¿Qué lo hacía diferente de otros distritos?
Ate tenía el mayor número de casos confirmados en toda Lima Este desde el inicio de la pandemia. Además, aunque el 60% ya estaba vacunado, había un hueco importante en los jóvenes de 18 a 29 años que no habían completado sus dosis.
¿Eso del 60% es de toda la población o solo de los elegibles? Porque si hay 3.887 personas en Grumete Medina y visitaron mil viviendas, no está claro cuántas personas realmente vivían en esas casas.
Entiendo. Entonces el problema no era que nadie se vacunara, sino que algunos grupos específicos se quedaban atrás.
Exacto. Y eso es lo que "Vamos a tu Encuentro" intentaba resolver: si la gente no llegaba a los centros, los centros llegaban a ellos.
Pero la nota no dice cuántas personas fueron vacunadas en esa jornada, ni cuántas de esas mil viviendas tenían gente que necesitaba vacunarse. Sabemos que visitaron, pero no sabemos el resultado.
¿Qué tan grande era esta operación en el contexto más amplio?
Quince brigadas, con médicos, enfermeras y apoyo del Ejército. Además, el Minsa tenía 45 puntos COVID en toda Lima Este para pruebas y atención.
Eso suena bien en números, pero ¿cuántas personas podía atender una brigada por día? ¿Era sostenible? No lo sabemos de la nota.
Il Polso
- Ate encabezaba los registros de casos confirmados en Lima Este, y aunque el 60% de su población ya estaba vacunada, los jóvenes de 18 a 29 años seguían sin completar su segunda dosis, dejando una ventana peligrosa abierta.
- La llegada de Ómicron al horizonte global convertía cada brecha de inmunización local en una urgencia que no admitía espera ni burocracia.
- El Minsa desplegó 15 brigadas mixtas —enfermeras, médicos y efectivos del Ejército— que visitaron 21 manzanas de la urbanización Grumete Medina, combinando vacunación con pruebas moleculares en el mismo recorrido.
- La estrategia 'Vamos a tu Encuentro' invirtió la lógica habitual: en lugar de esperar que los ciudadanos acudieran a los centros de salud, fueron los equipos sanitarios quienes tocaron cada puerta.
- El sistema se apoyaba además en 45 puntos COVID activos en Lima Este, donde cualquier persona con síntomas podía recibir prueba, evaluación y educación sanitaria de forma gratuita.
- El operativo en Grumete Medina señalaba una dirección clara: en una ciudad fragmentada, cerrar brechas de vacunación exige presencia territorial, no solo disponibilidad de dosis.
En diciembre de 2021, mientras el mundo observaba con inquietud el avance de Ómicron, el Estado peruano eligió responder con proximidad: llevar la vacuna hasta el umbral de cada hogar en Ate, el distrito de Lima Este con mayor carga de contagios. Quince brigadas del Ministerio de Salud recorrieron más de mil viviendas para encontrar, sobre todo, a los jóvenes que aún no habían completado su esquema. Era un reconocimiento silencioso de que la salud pública, para ser verdaderamente pública, debe ir donde la gente vive.
En diciembre de 2021, con la variante Ómicron comenzando a dominar los titulares internacionales, el Ministerio de Salud peruano enfrentaba un problema más concreto y cercano: en el distrito de Ate, el más golpeado por casos confirmados de COVID-19 en Lima Este, uno de cada cuatro jóvenes entre 18 y 29 años aún no había completado su esquema de vacunación. La cobertura general rondaba el 60%, pero esa cifra ocultaba una grieta que las autoridades sanitarias consideraban inaceptable.
Para cerrarla, el Minsa puso en marcha 'Vamos a tu Encuentro', una iniciativa que partía de una premisa simple: si los vecinos no llegaban a los centros de salud, los centros de salud llegarían a ellos. Quince brigadas de la Diris Lima Este se desplegaron en la urbanización Grumete Medina —un sector de 3.887 habitantes distribuidos en 21 manzanas— acompañadas por miembros del Ejército del Perú, cuya presencia ayudaba a generar confianza y facilitar el acceso. En una sola jornada, los equipos visitaron más de mil viviendas, ofreciendo tanto vacunas como pruebas moleculares para quienes presentaban síntomas.
Tania Carrasco, directora general de la Diris Lima Este, explicó que el grupo más afectado por contagios en Ate eran los adultos de 30 a 59 años, pero que la brecha más urgente estaba en los más jóvenes, particularmente en sus segundas dosis. La estrategia domiciliaria buscaba identificar a esas personas y protegerlas antes de que una nueva ola las alcanzara.
El operativo no era un esfuerzo aislado. El Minsa sostenía en paralelo una red de 29 puntos de pruebas moleculares gratuitas y 45 puntos COVID donde cualquier ciudadano con síntomas podía recibir atención, evaluación y orientación sanitaria. Era un sistema diseñado para capturar tanto a quienes ya estaban enfermos como a quienes todavía podían ser protegidos. En conjunto, el despliegue en Grumete Medina representaba una apuesta por la salud pública como acto de presencia: ir hasta donde vive la gente, especialmente cuando la gente no puede —o no sabe que debe— ir hasta los servicios.
En diciembre de 2021, cuando la variante Ómicron comenzaba a preocupar al mundo, el Ministerio de Salud peruano enfrentaba un desafío más inmediato: cerrar las grietas en su cobertura de vacunación. En el distrito de Ate, en Lima Este, esas grietas eran particularmente visibles. Según los datos que manejaba la dirección local de salud, Ate encabezaba la lista de distritos con más casos confirmados de COVID-19 desde el inicio de la pandemia, y aunque la cobertura general había alcanzado el 60%, los jóvenes de 18 a 29 años seguían rezagados, especialmente en sus segundas dosis.
Para cerrar esa brecha, el Minsa lanzó una iniciativa llamada "Vamos a tu Encuentro", que funcionaba de manera directa: si la gente no iba a los centros de salud, los centros de salud irían a las casas. Quince brigadas de la Dirección de Redes Integradas de Salud Lima Este se desplegaron en la urbanización Grumete Medina, un sector residencial del distrito con 3.887 habitantes. La población estaba distribuida entre adultos mayores de 60 años (523 personas), adultos de 30 a 59 años (1.546 personas), y grupos más jóvenes que representaban el foco de preocupación de las autoridades sanitarias.
Durante una jornada de trabajo, las brigadas visitaron más de mil viviendas distribuidas en 21 manzanas de la urbanización. Cada equipo estaba compuesto por enfermeras y médicos, acompañados por miembros del Ejército del Perú, que ayudaban a facilitar el acceso a las casas y a generar confianza en los vecinos. No era solo vacunación lo que ofrecían: también realizaban pruebas moleculares para detectar COVID-19 en quienes presentaban síntomas.
Tania Carrasco, directora general de la Diris Lima Este, explicó la lógica detrás de la estrategia. El grupo de edad más afectado por casos confirmados en Ate eran los adultos de 30 a 59 años, pero la brecha de vacunación más preocupante estaba en los más jóvenes. "En el distrito de Ate hemos alcanzado más del 60% de vacunación, pero todavía hay una importante brecha, sobre todo en las personas jóvenes para su segunda dosis. Por eso, a través de 'Vamos a tu Encuentro', casa por casa pretendemos identificar a aquellas personas que les falta su vacuna para protegerlas", señaló Carrasco.
La iniciativa no era aislada. Carrasco recordó que el Minsa mantenía una red más amplia de servicios en Lima Este: 29 puntos donde se realizaban pruebas moleculares gratuitas, y 45 puntos COVID adicionales donde los ciudadanos podían acudir si presentaban síntomas. En estos últimos, no solo se ofrecía la prueba, sino también educación sanitaria y evaluación de cuadros sindrómicos. Era un sistema pensado para capturar a quienes enfermaban y a quienes aún no se habían vacunado, sin importar dónde vivieran.
El despliegue en Grumete Medina representaba una apuesta por la proximidad: reconocer que en una ciudad fragmentada, donde algunos barrios tienen menos acceso a servicios, la salud pública debe ser capaz de llegar hasta la puerta de cada casa. Con la pandemia en su segundo año y nuevas variantes en el horizonte, cerrar esas brechas de vacunación no era un lujo administrativo, sino una necesidad epidemiológica.
Citazioni salienti
En el distrito de Ate hemos alcanzado más del 60% de vacunación, pero todavía hay una importante brecha, sobre todo en las personas jóvenes para su segunda dosis— Tania Carrasco, directora general de la Diris Lima Este