En el marco del Día del Nutricionista en Latinoamérica, el Ministerio de Salud Pública dominicano renovó un llamado que la humanidad conoce pero posterga: que la alimentación consciente y el movimiento del cuerpo son, todavía, la medicina más antigua y más eficaz contra las enfermedades que definen nuestra era. La advertencia apunta a los alimentos ultraprocesados, las grasas saturadas y el sodio como detonantes del sobrepeso, la diabetes y la hipertensión, mientras reconoce que el sedentarismo, el alcohol, el tabaco y el estrés crónico completan un ecosistema de riesgo que ningún decreto pued
Ministerio de Salud insta a evitar alimentos procesados para prevenir enfermedades crónicas
Comer bien y hacer ejercicio son los pilares para evitar las enfermedades que más nos matan
¿Por qué el Ministerio de Salud decidió hacer este llamado precisamente ahora, en agosto?
Aprovecharon la conmemoración del Día del Nutricionista en Latinoamérica como gancho para amplificar un mensaje que, de otro modo, podría pasar desapercibido. Es una estrategia de comunicación: usar una fecha relevante para darle peso a lo que quieren decir.
Pero estas recomendaciones no son nuevas. ¿Qué hace que la gente no las siga?
Porque la realidad es más complicada que el consejo. Un alimento procesado cuesta menos, se prepara en minutos, y no requiere que alguien sepa cocinar. Una manzana es cara comparada con una bolsa de galletas. El tiempo para hacer ejercicio es un lujo que muchos no tienen.
Entonces, ¿el ministerio está siendo ingenuo al pensar que la gente simplemente cambiará de hábitos?
No creo que sean ingenuos. Creo que están haciendo lo que pueden: establecer el estándar, nombrar lo que es correcto, crear un registro público de lo que debería ser. El cambio real ocurre en otro nivel, en decisiones cotidianas que escapan a cualquier comunicado oficial.
¿Y el estrés crónico que mencionaron? ¿Cómo se previene eso?
Eso es lo que el ministerio no puede resolver con una recomendación. El estrés es estructural, está en el trabajo, en la economía, en la incertidumbre. Pueden decirle a la gente que lo evite, pero sin cambiar las condiciones que lo generan, es casi un consejo vacío.
¿Entonces qué sí pueden hacer las autoridades?
Pueden hacer lo que hicieron: comunicar claramente cuál es el camino. Pueden invertir en educación nutricional, en acceso a alimentos frescos, en espacios públicos para ejercitarse. Pero eso requiere presupuesto, voluntad política, y cambios que van más allá de un comunicado de prensa.
El Pulso
- Las enfermedades crónicas —obesidad, diabetes, hipertensión, afecciones cardiovasculares— siguen siendo la principal causa de muerte y deterioro de la calidad de vida en la región, y los hábitos cotidianos las alimentan silenciosamente.
- El consumo masivo de ultraprocesados, impulsado por su bajo costo y conveniencia, choca directamente con las recomendaciones sanitarias, creando una tensión entre lo accesible y lo saludable que el ministerio nombra pero no resuelve.
- El organismo amplió su diagnóstico más allá del plato: el sedentarismo, el alcohol, el tabaco y el estrés crónico fueron señalados como factores que, combinados, construyen un entorno donde la enfermedad prospera.
- La hoja de ruta propuesta es concreta —vegetales, proteínas magras, carbohidratos complejos y ejercicio regular— pero su adopción depende de decisiones individuales que ocurren en contextos económicos y sociales que el ministerio no puede controlar.
En el marco del Día del Nutricionista en Latinoamérica, el Ministerio de Salud Pública dominicano renovó un llamado que la humanidad conoce pero posterga: que la alimentación consciente y el movimiento del cuerpo son, todavía, la medicina más antigua y más eficaz contra las enfermedades que definen nuestra era. La advertencia apunta a los alimentos ultraprocesados, las grasas saturadas y el sodio como detonantes del sobrepeso, la diabetes y la hipertensión, mientras reconoce que el sedentarismo, el alcohol, el tabaco y el estrés crónico completan un ecosistema de riesgo que ningún decreto puede desmantelar solo.
El Ministerio de Salud Pública emitió esta semana un llamado a la población para reducir el consumo de alimentos procesados, grasas saturadas y sal, y para incorporar el ejercicio como hábito regular. El mensaje coincidió con la conmemoración del Día del Nutricionista en Latinoamérica, el 11 de agosto, y las autoridades lo usaron como plataforma para recordar verdades que se conocen pero se ignoran con frecuencia.
El organismo explicó que el exceso de ultraprocesados y sodio dispara el riesgo de sobrepeso, que a su vez abre la puerta a la presión arterial alta, la diabetes, la obesidad y las enfermedades cardiovasculares: las condiciones crónicas que más recursos consumen y más vidas acortan en la salud pública contemporánea. Pero el diagnóstico no se limitó a la comida: el sedentarismo, el alcohol, el tabaco y el estrés crónico fueron identificados como factores que, en conjunto, crean un ecosistema de riesgo difícil de desarticular.
La recomendación fue directa y sin pretensiones de novedad: una dieta diaria con abundantes vegetales, carnes magras o proteínas alternativas y carbohidratos complejos. No una moda ni un régimen extremo, sino el patrón nutricional que los expertos llevan décadas validando.
Lo que el comunicado no dice es igualmente revelador: los alimentos procesados son baratos y convenientes; las verduras frescas, más caras; el tiempo para hacer ejercicio, escaso para muchos; y el estrés crónico no desaparece por decreto. Las autoridades sanitarias establecen el estándar y nombran la meta, pero el cambio real ocurre en cocinas, supermercados y decisiones cotidianas que pertenecen a cada persona.
El Ministerio de Salud Pública emitió esta semana un llamado directo a la población: abandonen los alimentos procesados, reduzcan las grasas saturadas y el exceso de sal, y muevan el cuerpo. El mensaje llegó justo cuando se conmemoraba el Día del Nutricionista en Latinoamérica, el pasado 11 de agosto, una ocasión que las autoridades sanitarias aprovecharon para recordar lo que ya sabemos pero seguimos ignorando: que comer bien y hacer ejercicio son los pilares para evitar las enfermedades que más nos matan.
La advertencia no es nueva, pero tiene peso. El organismo explicó que el consumo excesivo de alimentos ultraprocesados, combinado con grasas saturadas y sodio, dispara el riesgo de sobrepeso. Y el sobrepeso no es solo un número en la balanza: aumenta la carga sobre el corazón y los vasos sanguíneos, abriendo la puerta a la presión arterial alta, la diabetes, la obesidad y las afecciones cardiovasculares. Son las enfermedades crónicas que definen la salud pública moderna, las que consumen recursos, acortan vidas y roban calidad de vida a millones.
Pero la Salud Pública no se detuvo en la comida. El ministerio señaló otros factores que trabajan en silencio contra nuestra salud: el sedentarismo, el consumo de alcohol y tabaco, y el estrés crónico. Juntos, estos hábitos crean un entorno donde las enfermedades prospera. No es un factor aislado; es un ecosistema de riesgo.
La recomendación que salió de la cartera de Salud fue clara y accesible: construir una alimentación diaria que incluya vegetales y verduras en abundancia, carnes magras o proteínas alternativas, y carbohidratos complejos. No es un régimen restrictivo ni una dieta de moda. Es el patrón básico de nutrición que los expertos llevan décadas recomendando, el que funciona, el que previene.
Lo que queda sin decir es tan importante como lo que se dijo. Estas recomendaciones llegan a una población que enfrenta presiones económicas reales: los alimentos procesados son baratos, accesibles, convenientes. Las verduras frescas cuestan más. El ejercicio requiere tiempo que muchos no tienen. El estrés crónico no desaparece porque un ministerio lo nombre. El cambio de hábitos es posible, pero no es simple, y las autoridades sanitarias lo saben. Lo que hacen es establecer el estándar, nombrar la meta, recordar qué es lo correcto. El resto depende de decisiones individuales que ocurren en cocinas, en supermercados, en la calle, en la mente de cada persona que elige qué comer y cómo vivir.
Citas Notables
Mantener una dieta saludable y realizar ejercicios son factores clave para prevenir la obesidad, la diabetes, la hipertensión y las afecciones cardiovasculares— Ministerio de Salud Pública
El sedentarismo, el consumo de alcohol y tabaco, y el estrés crónico son factores que inciden negativamente en la salud— Ministerio de Salud Pública