Microsoft duplicará el precio de las actualizaciones de seguridad de Windows 10 en el segundo año

El precio creciente convierte la permanencia en un lujo cada vez más costoso
Microsoft duplica el costo de Extended Security Updates cada año, presionando a las empresas a migrar de Windows 10.
Mark

¿Por qué Microsoft no simplemente obliga a todos a actualizar a Windows 11? ¿Por qué ofrecer ESU en primer lugar?

Mimi

Porque hay empresas con equipos que no pueden ejecutar Windows 11 por limitaciones de hardware, o que tienen software crítico que solo funciona en Windows 10. ESU les da tiempo para planificar sin que sus sistemas queden desprotegidos.

Luke

Pero hay que ser claros: ESU solo cubre parches de seguridad. No es soporte completo. Si algo falla en el sistema operativo mismo, estás solo.

Mark

Entonces, ¿cuál es el verdadero costo de quedarse con Windows 10 después de octubre de 2025?

Mimi

Para una empresa pequeña con cien máquinas, el primer año son 6.100 dólares. El segundo año, 12.200. El tercero, 24.400. Pero además está el riesgo de seguridad que aumenta con cada año que pasa.

Luke

Y eso asume que todas las máquinas pueden recibir ESU. Algunas versiones de Windows 10 no califican. Eso no está completamente claro en la comunicación de Microsoft.

Mark

¿Qué pasa con los usuarios normales en casa? ¿Tienen que pagar?

Mimi

No, en Europa no. Microsoft permite acceso gratuito a ESU si mantienes tu sesión de Microsoft activa. Es diferente al modelo comercial.

Luke

Aunque hay que notar que eso requiere que inicies sesión con tu cuenta de Microsoft. Si prefieres no hacerlo, la situación es menos clara.

Mark

¿Cuánta gente sigue usando Windows 10?

Mimi

Según Statcounter, alrededor del 27,8% de los escritorios en septiembre. Windows 11 ya está en 71,4%.

Luke

Pero esas son estimaciones basadas en tráfico web, no en máquinas reales instaladas. El número real de Windows 10 activos probablemente sea más alto, especialmente en empresas que no generan tanto tráfico web.

Mark

¿Esto va a funcionar? ¿Las empresas van a pagar o van a migrar?

Mimi

Probablemente ambas cosas. Las que pueden migrar lo harán. Las que no pueden, pagarán ESU, al menos durante un tiempo. Pero el precio creciente es un incentivo claro para moverse.

Luke

Lo que es interesante es que los equipos que quedan atrás son probablemente los más difíciles de migrar. Así que el precio alto no va a resolver el problema, solo lo va a hacer más caro.

  • Microsoft duplica a 122 dólares la tarifa anual de seguridad para Windows 10 en entornos comerciales, encareciendo deliberadamente la permanencia en un sistema sin soporte activo.
  • Las licencias son acumulativas: quien se incorpore tarde al programa debe pagar también los años anteriores, elevando el costo real de entrada más allá de lo que sugiere el precio anunciado.
  • Las empresas con hardware especializado o sistemas heredados no pueden migrar fácilmente, atrapadas entre una factura creciente y una transición técnicamente compleja.
  • Los usuarios domésticos en el Espacio Económico Europeo quedan al margen del impacto: pueden acceder a las actualizaciones sin costo adicional hasta octubre de 2027.
  • Windows 11 ya concentra el 71,4% del mercado de escritorio según Statcounter, y el encarecimiento del ESU acelera una migración que, para los equipos más difíciles, sigue siendo la parte pendiente.

Casi un año después de que Microsoft cerrara el soporte ordinario de Windows 10, las organizaciones que eligieron prolongar su uso se enfrentan a una factura que se duplica: 122 dólares por dispositivo en el segundo año del programa de actualizaciones extendidas. Es la lógica antigua del tiempo prestado: cada año que se pospone la transición, el costo de quedarse atrás crece más que el costo de avanzar. Lo que comenzó como una salida provisional se convierte, poco a poco, en un argumento económico para el cambio.

Mantener un sistema operativo antiguo parece inocuo mientras las máquinas arrancan y los programas funcionan. Pero en el mundo empresarial, esa aparente calma esconde una pregunta que se vuelve más urgente cada año: ¿cuánto cuesta quedarse? Windows 10 está llegando precisamente a ese punto de inflexión.

Microsoft cerró el soporte estándar de Windows 10 el 14 de octubre de 2025, pero ofreció una salida temporal: el programa Extended Security Updates (ESU), que permite seguir recibiendo parches de seguridad críticos a cambio de un pago anual por dispositivo. El problema es que ese pago no es fijo. El primer año cuesta 61 dólares; el segundo, 122; el tercero y último, 244. Y las licencias son acumulativas: una organización que se incorpore en el segundo año debe abonar también el primero, lo que eleva el costo real de entrada.

El impacto, sin embargo, no es igual para todos. Los usuarios domésticos dentro del Espacio Económico Europeo pueden acceder a las actualizaciones sin costo adicional hasta octubre de 2027, siempre que mantengan una sesión activa con su cuenta de Microsoft. Los 122 dólares del segundo año son una realidad exclusivamente comercial.

Lo que se compra con ese dinero es limitado: parches de seguridad clasificados como críticos o importantes, sin nuevas funciones ni soporte técnico general. Es tiempo para preparar una migración, no una segunda vida para el sistema. Algunas empresas tienen razones legítimas para esperar: hardware incompatible con Windows 11, ciclos de renovación en curso o sistemas integrados que dependen de configuraciones antiguas. Según el analista Esben Dochy, de Lansweeper, los dispositivos que permanecen en Windows 10 son precisamente los más difíciles de migrar.

Mientras tanto, Windows 11 ya representa el 71,4% del mercado de escritorio según Statcounter, frente al 27,8% de Windows 10. El aumento de precio en ESU añade un incentivo económico más para acelerar esa transición, aunque los equipos que se quedan atrás son, con frecuencia, los que más resistencia oponen al cambio.

Mantener un sistema operativo antiguo en funcionamiento parece una decisión sin mayores consecuencias mientras las máquinas sigan arrancando y los programas se ejecuten. Pero en el contexto empresarial, esa aparente sencillez desata una cascada de preguntas incómodas: cuánto dinero cuesta sostenerlo año tras año, cuánto tiempo seguirá recibiendo parches de seguridad, en qué momento la factura hace que la migración deje de ser un lujo y se convierta en una necesidad. Windows 10 está llegando precisamente a ese punto de inflexión. Casi un año después de que Microsoft cerrara el grifo del soporte ordinario, las organizaciones que decidieron alargar la vida útil del sistema se encuentran ahora en una fase donde permanecer se vuelve notablemente más caro.

Windows 10 ya no es un sistema operativo en desarrollo activo, pero tampoco está completamente abandonado. Microsoft puso fin al soporte estándar el 14 de octubre de 2025, pero eso no significó que todos los equipos tuvieran que desconectarse de la noche a la mañana. Para quienes necesitaban más tiempo, la compañía creó Extended Security Updates, o ESU, un programa que permite seguir recibiendo actualizaciones de seguridad específicas después de esa fecha de corte. El mecanismo existe, pero tiene un precio que sube de forma vertiginosa.

Durante el primer año de ESU, Microsoft fijó una tarifa comercial base de 61 dólares por dispositivo. Cuando comience el segundo año, esa cifra se duplicará a 122 dólares. Y en el tercero y último año, volverá a duplicarse hasta alcanzar 244 dólares. Hay un detalle que complica aún más el cálculo: las licencias son acumulativas. Si una organización decide incorporarse directamente en el segundo año, no puede comprar solo ese período. Debe pagar también el primero, lo que significa que el costo real de entrada tardía es más alto de lo que parece a primera vista.

Pero el impacto no es uniforme. Para los usuarios domésticos, la situación es radicalmente distinta. Microsoft extendió el acceso a ESU para consumidores hasta el 12 de octubre de 2027 y, dentro del Espacio Económico Europeo, permite acceder a esas actualizaciones sin costo adicional si el usuario mantiene una sesión activa con la cuenta de Microsoft que utilizó para inscribirse. Así que en realidad existen dos programas paralelos: los 122 dólares del segundo año corresponden exclusivamente al ámbito comercial y no representan lo que un usuario particular en España tendrá que pagar automáticamente.

Lo que realmente se compra con ese dinero es limitado. Pagar ESU no restaura Windows 10 a su estado de soporte normal ni prolonga su desarrollo como si nada hubiera cambiado. El programa cubre actualizaciones de seguridad que Microsoft clasifica como críticas e importantes, pero excluye nuevas funciones, cambios de interfaz y el soporte técnico general del sistema operativo. En términos prácticos, una empresa está adquiriendo tiempo para mantener protegidos ciertos equipos mientras prepara su sustitución o migración, no una segunda vida completa para Windows 10.

Algunas organizaciones siguen aferrándose a Windows 10 por razones concretas. La migración no es simplemente instalar Windows 11 y continuar trabajando como si nada. Las empresas pueden tener motivos variados para conservar determinados equipos: hardware especializado que no es compatible con versiones más nuevas, ciclos de renovación que aún no han terminado, o sistemas integrados que dependen de configuraciones antiguas. Según Esben Dochy, de Lansweeper, una buena parte de los dispositivos que permanecen en Windows 10 son precisamente los más complicados de migrar. En algunos casos, pagar ESU resulta más económico o práctico que reemplazar el hardware o los sistemas a los que están conectados.

Mientras tanto, Windows 11 avanza sin pausa. Según datos de Statcounter correspondientes a septiembre, Windows 11 representa aproximadamente el 71,4% de la cuota de mercado en escritorio, frente al 27,8% de Windows 10. Estas no son cifras oficiales de Microsoft ni un censo exhaustivo de máquinas instaladas, sino estimaciones derivadas del tráfico web que mide la plataforma. Aun así, dibujan una transición que continúa ganando velocidad. El aumento de precio en ESU añade ahora otro incentivo económico para acelerar ese movimiento, aunque los equipos que se quedan atrás pueden ser precisamente aquellos cuya migración es más difícil de ejecutar.

Buena parte de los dispositivos restantes son precisamente los más difíciles de migrar, y en algunos casos pagar ESU resulta más barato o sencillo que sustituir aquello a lo que están conectados
— Esben Dochy, Lansweeper
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