Mientras México se preparaba para despedir el año entre celebraciones, la variante ómicron comenzaba a reescribir el ritmo de la pandemia en el país: 8.024 contagios en un solo día marcaron el nivel más alto desde septiembre, concentrándose con especial fuerza en los destinos turísticos donde la vida nocturna y el movimiento internacional nunca se detuvieron. El Gobierno federal, fiel a su apuesta por la vacunación sin restricciones, observaba los números con cautela mientras los expertos advertían que lo más difícil aún estaba por llegar.
México registra más de 8.000 contagios diarios de covid-19 en plena temporada navideña
La epidemia ya va en un claro aumento
¿Por qué estos números de finales de diciembre son tan preocupantes si las hospitalizaciones siguen siendo relativamente bajas?
Porque 8.000 casos en 24 horas es una velocidad que no habían visto desde hace meses. Y aunque ahora los hospitales no estén saturados, esos números de hoy son los que generan las hospitalizaciones de mañana.
Pero hay que ser precisos: ¿esos 8.024 casos incluyen todas las variantes o solo ómicron? Porque el artículo dice que ómicron pasó de 42 a 254 casos en cuatro días, que es un número mucho más pequeño.
Buena pregunta. Los 8.024 son el total de positivos confirmados. La ómicron es una fracción de eso, pero es la que está creciendo más rápido.
¿Y por qué el Gobierno sigue sin imponer restricciones si ve que los números están subiendo?
Porque su estrategia desde el principio ha sido evitar confinamientos. Creen que la vacunación es suficiente y que las hospitalizaciones bajas justifican mantener todo abierto.
Aunque en Chihuahua ya están al 60% de ocupación hospitalaria. Eso no es bajo.
Exacto. Hay una contradicción entre lo que dicen a nivel nacional y lo que está pasando en algunos estados.
¿Qué tan confiable es la predicción de Comas sobre enero?
Comas es académico, no funcionario, así que tiene incentivos diferentes. Pero su lógica es simple: si ómicron se está duplicando cada pocos días, en enero veremos números mucho más altos. Lo que no sabemos es si eso se traducirá en hospitalizaciones graves.
Y eso es lo que el Gobierno está apostando: que ómicron sea más contagiosa pero menos severa.
Il Polso
- La variante ómicron irrumpió en el fin de año mexicano con una velocidad que los propios epidemiólogos describían como inevitable: los casos se multiplicaron por seis en apenas cuatro días según datos de GISAID.
- Baja California Sur se convirtió en el epicentro más visible del repunte, con una tasa trece veces superior al promedio nacional y un aumento del 162% en pacientes activos en una sola semana.
- El Gobierno federal y la Ciudad de México mantuvieron sus semáforos y discursos sin cambios, argumentando que las hospitalizaciones permanecían estables mientras los contagios escalaban.
- Investigadores independientes cuestionaron abiertamente la narrativa oficial, señalando que cifras de 4.000 a 5.000 casos diarios ya indicaban una tendencia alcista que el sistema de reporte subestimaba.
- La segunda semana de enero se perfilaba como el momento de verdad: el turismo internacional sin requisitos de vacunación amenazaba con convertir las playas mexicanas en amplificadores de la nueva ola.
Mientras México se preparaba para despedir el año entre celebraciones, la variante ómicron comenzaba a reescribir el ritmo de la pandemia en el país: 8.024 contagios en un solo día marcaron el nivel más alto desde septiembre, concentrándose con especial fuerza en los destinos turísticos donde la vida nocturna y el movimiento internacional nunca se detuvieron. El Gobierno federal, fiel a su apuesta por la vacunación sin restricciones, observaba los números con cautela mientras los expertos advertían que lo más difícil aún estaba por llegar.
México cerró diciembre con una señal de alarma que muchos esperaban pero pocos querían confirmar: 8.024 casos positivos de covid-19 en un solo día, la cifra más alta desde septiembre, justo cuando las familias se reunían para las fiestas de fin de año. La variante ómicron, que ya recorría el mundo con velocidad inusitada, encontraba en los destinos turísticos mexicanos un terreno especialmente fértil.
Baja California Sur encabezaba el repunte con una tasa de 197 casos por cada 100.000 habitantes, más de trece veces el promedio nacional. En una semana, el estado sumó más de 719 pacientes activos, un incremento del 162%. El gobernador Víctor Castro reconoció que Los Cabos estaba en 'foco rojo'. Quintana Roo registraba un aumento del 120% en dos semanas, y Ciudad de México mostraba también una tendencia al alza, aunque más moderada.
El Gobierno federal, sin embargo, no modificó su estrategia. Sin obligatoriedad de cubrebocas ni confinamientos, las autoridades argumentaban que las muertes y hospitalizaciones seguían por debajo de los picos anteriores. La ocupación hospitalaria nacional rondaba el 15%, aunque Chihuahua ya superaba el 60%. Claudia Sheinbaum mantuvo el semáforo verde en la capital, donde los contagios acumulados rozaban el millón y las muertes superaban las 52.000.
Los datos de GISAID contaban otra historia: los casos atribuidos específicamente a ómicron habían pasado de 42 a 254 en cuatro días. El investigador Andreu Comas advertía que la llegada de turistas internacionales sin requisitos de vacunación estaba acelerando la propagación, y que el verdadero impacto de esta ola se haría visible a partir de la segunda semana de enero. México, con casi 300.000 muertes acumuladas desde el inicio de la pandemia, entraba al nuevo año con la incertidumbre instalada.
México acababa de registrar 8.024 casos positivos de covid-19 en un solo día cuando el país entraba en su recta final de diciembre. Era la cifra más alta que se había visto desde septiembre, y llegaba justo cuando las familias se preparaban para las celebraciones navideñas y de fin de año. La noticia no sorprendía del todo a quienes seguían de cerca la evolución de la pandemia: el mundo entero estaba observando cómo la variante ómicron se propagaba con velocidad, y México no era la excepción.
Lo que sí llamaba la atención era dónde estaban concentrándose esos contagios. Los destinos turísticos del país mostraban los aumentos más pronunciados. Baja California Sur, uno de los principales polos de atracción para viajeros nacionales e internacionales, encabezaba las estadísticas con una tasa de 197 casos por cada 100.000 habitantes, más de trece veces superior al promedio nacional. En apenas una semana, el estado había sumado más de 719 pacientes activos, lo que representaba un incremento del 162% respecto a los siete días anteriores. El gobernador Víctor Castro reconoció públicamente que los diagnósticos estaban "creciendo mucho, mucho", especialmente en Los Cabos, y que la entidad se encontraba en "foco rojo".
Quintana Roo presentaba un panorama similar. Durante las dos semanas previas, el estado había reportado al menos 218 diagnósticos positivos, un aumento del 120% comparado con la semana anterior. Ciudad de México, por su parte, también mostraba una tendencia al alza, aunque menos dramática que la de los destinos de playa. Según los datos de la Secretaría de Salud al 30 de diciembre, las diez entidades con más contagios acumulados eran Ciudad de México, Estado de México, Nuevo León, Guanajuato, Jalisco, Tabasco, Puebla, Veracruz, Sonora y San Luis Potosí.
Desde el inicio de la pandemia, México había registrado más de 3,9 millones de contagios y 299.285 muertes. Pero el Gobierno federal, bajo la dirección de Andrés Manuel López Obrador, mantenía una estrategia que priorizaba la vacunación por encima de otras medidas de control. No había obligatoriedad de cubrebocas ni de vacunación, y se descartaban confinamientos o restricciones comerciales drásticas. Las autoridades federales justificaban este enfoque señalando que las cifras de muertes y hospitalizaciones seguían siendo más bajas que durante la tercera ola. A nivel nacional, la ocupación hospitalaria rondaba el 15% en camas generales, aunque en Chihuahua ya superaba el 60%.
En Ciudad de México, a pesar de un aumento del 20% en casos respecto a la semana previa, la jefa de Gobierno Claudia Sheinbaum decidió mantener el semáforo en verde, lo que significaba que no habría endurecimiento de medidas ni restricciones a las actividades comerciales. Sheinbaum reconoció el alza de contagios pero argumentó que las hospitalizaciones "seguían estables" y no había incremento en la ocupación de camas. La capital acumulaba 998.578 enfermos y 52.815 muertes desde el inicio de la pandemia.
Mientras tanto, los datos de la iniciativa global GISAID mostraban que los casos de covid-19 provocados específicamente por la variante ómicron en México habían pasado de 42 a 254 en apenas cuatro días. Andreu Comas, investigador de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, explicaba que el país estaba siendo afectado por la llegada de turistas internacionales sin requisitos de certificación de vacunación, tal como había ocurrido en olas anteriores. Comas cuestionaba las afirmaciones oficiales sobre una disminución de la epidemia, señalando que los reportes de 4.000 a 5.000 casos diarios indicaban claramente un aumento. Su pronóstico era que a partir de la segunda semana de enero, el impacto sería mucho más visible.
Citazioni salienti
Los diagnósticos están creciendo mucho, mucho, el Estado está en foco rojo, principalmente en Los Cabos— Víctor Castro, gobernador de Baja California Sur
La epidemia ya va en un claro aumento y a partir de la segunda semana de enero ya se va a ver el tamaño del trancazo— Andreu Comas, investigador de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí