Metales estratégicos españoles aceleran su debut bursátil impulsados por la geopolítica

La geopolítica ha devuelto la minería a Europa
Cunext y Abenójar aceleran sus salidas a bolsa impulsadas por la revalorización de metales estratégicos en la agenda de la UE.
Mark

¿Por qué estas dos empresas deciden salir a bolsa precisamente ahora?

Mimi

Porque Europa ha despertado a una realidad: depende de China para materias primas que necesita para energías renovables, defensa y tecnología. Eso cambió todo.

Luke

Pero espera. Cunext lleva más de cien años existiendo. ¿Por qué no salió a bolsa antes si es tan grande?

Mimi

Porque antes no era estratégico. El cobre y el wolframio eran commodities. Ahora son armas geopolíticas.

Mark

¿Cuánto dinero podría recaudar Abenójar con esta salida?

Mimi

No sabemos. El proyecto cuesta 200 millones de euros, pero eso no es lo que recaudará en bolsa. Dependerá de cómo valore el mercado su potencial.

Luke

Y aquí está el problema: Abenójar no produce nada hasta 2029. Está pidiendo dinero para un proyecto que aún no existe.

Mimi

Cierto. Pero la UE la ha declarado estratégica, y eso reduce el riesgo político. Es casi una garantía de que el proyecto llegará a buen puerto.

Mark

¿Qué pasa con Berkeley y el uranio?

Mimi

Berkeley lleva años intentando permisos sin conseguirlos. Está fuera de la lista de proyectos estratégicos de la UE.

Luke

Aunque el Gobierno español alargó la vida de Almaraz, así que la energía nuclear sí importa. ¿Por qué Berkeley no está en la lista?

Mimi

Probablemente porque los permisos ambientales en Salamanca son más complicados. La UE prefiere proyectos que puedan avanzar sin resistencia local.

Mark

¿Esto significa que España va a convertirse en potencia minera?

Mimi

No. Significa que España tiene siete proyectos de los 47 que la UE considera estratégicos. Es un papel importante, pero limitado.

  • El wolframio se ha multiplicado por seis en precio en apenas dieciocho meses, señal de que los mercados ya han interiorizado la urgencia geopolítica que Bruselas lleva años advirtiendo.
  • China controla la mayor parte de la producción mundial de wolframio y abastece el 30% de lo que consume Europa, una dependencia que la guerra comercial y la competencia tecnológica han vuelto insostenible.
  • Cunext, con más de 2.000 millones de euros en facturación, y Abenójar Tungsten, respaldada por Deutsche Bank y Bank of Montreal, aceleran sus planes de cotización sin que ninguna operación esté aún cerrada.
  • La Comisión Europea ha declarado estratégicos 47 proyectos mineros en 13 países, siete en España, y el Gobierno español ha comprometido más de 400 millones de euros en inversión pública hasta 2030.
  • La minería española, históricamente ausente de los mercados de capitales, se reposiciona como activo geopolíticamente relevante en un ciclo que podría redefinir la industria extractiva del continente.

En un momento en que Europa reconoce su vulnerabilidad ante la dependencia de materias primas críticas, dos empresas españolas —Cunext, fabricante de cables de cobre, y Abenójar Tungsten, futura extractora de wolframio— se preparan para debutar en los mercados de valores. Su impulso no proviene únicamente de la lógica financiera, sino de una reconfiguración geopolítica que ha convertido el subsuelo europeo en territorio estratégico. La minería, durante décadas relegada al margen del capitalismo bursátil español, regresa ahora como respuesta a las fragilidades que el mundo ha tardado demasiado en reconocer.

Dos empresas españolas vinculadas a metales que Europa necesita con urgencia están preparando su entrada en bolsa. Cunext, fabricante cordobés de cables de cobre y aluminio con más de 2.000 millones de euros en facturación anual, ha comenzado a contratar asesores financieros para explorar un debut bursátil. Casi al mismo tiempo, Abenójar Tungsten, la compañía que desarrollará una mina de wolframio y oro en Ciudad Real, trabaja con Bank of Montreal, Deutsche Bank y Peel Hunt para cotizar en Londres antes de que acabe el año. Ninguna operación está cerrada, pero ambas avanzan con determinación en un contexto donde Bruselas ha situado las materias primas críticas en el centro de su estrategia industrial.

Cunext, fundada a principios del siglo pasado y controlada por el empresario Dámaso Quintana, fabrica cables eléctricos y de comunicaciones en plantas de España e Italia. Sus productos son esenciales para el transporte de energía, las redes renovables y las telecomunicaciones. En el sector europeo, compañías comparables como Nexans o NKT cotizan con capitalizaciones de entre 6.000 y 6.700 millones de euros, lo que da una referencia del potencial valor que el mercado podría asignarle.

Abenójar Tungsten nació hace tres años para desarrollar el proyecto El Moto, en la provincia de Ciudad Real. La inversión inicial ronda los 200 millones de euros y la producción no comenzará hasta 2029, con una capacidad de 1,5 millones de toneladas anuales. La UE ya la ha designado proyecto estratégico. El wolframio —metal con el punto de fusión más alto, indispensable para defensa, aeroespacial y energías renovables— se ha revalorizado un 600% en dieciocho meses, impulsado por la concentración de su producción en China, que abastece el 30% del consumo europeo.

La Comisión Europea ha declarado estratégicos 47 proyectos mineros en 13 países, siete de ellos en España. El Gobierno español aprobó en marzo un plan de acción con más de 400 millones de euros de inversión pública hasta 2030 y el compromiso de reformar la Ley de Minas. Para calibrar el valor de estas operaciones, basta con observar que Atalaya Mining, que controla la mina de Riotinto, cotiza en Londres con una capitalización de cerca de 1.900 millones de euros. Las salidas a bolsa de Cunext y Abenójar no son solo movimientos financieros: representan el retorno de la minería española a los mercados de capitales como actor geopolíticamente relevante.

Dos empresas españolas dedicadas a metales que Europa necesita desesperadamente están preparando su entrada en los mercados de valores. Cunext, fabricante de cables de cobre y aluminio con sede en Córdoba, sondea un debut bursátil y ya ha comenzado a contratar asesores financieros, según reportó Bloomberg a mediados de septiembre. Casi simultáneamente, Abenójar Tungsten, la compañía que explotará una mina de wolframio y oro en Ciudad Real, se prepara para cotizar en Londres antes de que termine el año. Ninguna de las dos operaciones está cerrada, pero ambas aceleran sus planes en un contexto donde Bruselas ha colocado las materias primas críticas en el corazón de su estrategia industrial. La geopolítica ha devuelto la minería a Europa.

Cunext es la mayor de las dos empresas, aunque permanece prácticamente desconocida para el público general. Fundada a principios del siglo pasado y controlada por Dámaso Quintana —empresario con participaciones en Arteche, Cox y el fabricante de torres eólicas marinas Haizea—, la compañía fabrica cables eléctricos y de comunicaciones a partir de cobre y aluminio en plantas ubicadas en España e Italia. En 2025 facturó más de 2.000 millones de euros, según confirmó un ejecutivo de la empresa a la agencia de noticias. Sus cables de potencia son esenciales en el sistema eléctrico, en las líneas de transporte y distribución, y en la conexión de instalaciones de energías renovables. Los cables de datos alimentan las redes de telecomunicaciones. En el sector europeo de fabricación de cables, empresas como la francesa Nexans cotizan con una capitalización de unos 6.000 millones de euros, mientras que la danesa NKT ronda los 6.700 millones de euros.

Mientras Cunext transforma una materia prima estratégica para la Unión Europea —el cobre—, Abenójar Tungsten se enfoca en extraerla. La compañía nació hace tres años de la mano de la familia García San Miguel para desarrollar el proyecto El Moto, una explotación de wolframio y oro en la provincia de Ciudad Real. El año pasado Abenójar ejecutó un cambio de estructura societaria, pasando de sociedad limitada a anónima, un requisito indispensable para cotizar en bolsa. La inversión inicial en el proyecto ronda los 200 millones de euros según el estudio de viabilidad que la firma publicó hace semanas, y la producción no comenzará hasta principios de 2029, con una capacidad de procesamiento de 1,5 millones de toneladas anuales. La Unión Europea ya la ha designado como proyecto estratégico. Abenójar trabaja en su colocación con Bank of Montreal, Deutsche Bank y Peel Hunt, y el anuncio podría producirse en las próximas semanas.

El wolframio es el metal con el punto de fusión más alto, crucial para sectores que la UE considera vitales: energías renovables, tecnología aeroespacial y defensa. China concentra la mayoría de la producción mundial y suministra el 30 por ciento de lo que llega a Europa, según un informe del Tribunal de Cuentas Europeo publicado en abril. Un mes después, Bruselas preseleccionó el wolframio, las tierras raras y el galio para su primera reserva coordinada de minerales críticos, apuntando también hacia magnesio, germanio y grafito. Los precios de estos materiales se han disparado: la cotización del wolframio se ha multiplicado por seis en los últimos dieciocho meses.

La Comisión Europea ha declarado estratégicos 47 proyectos de materias primas críticas en 13 países, siete de ellos en España. El Consejo de Ministros aprobó en marzo el primer plan de acción para la gestión sostenible de las materias primas minerales entre este año y 2030, con más de 400 millones de euros de inversión pública, 34 actuaciones y el compromiso de reformar la Ley de Minas. Para contextualizar el valor de estas operaciones, Atalaya Mining, la empresa que controla la mina de Riotinto en Huelva —una de las explotaciones de cobre a cielo abierto más importantes de Europa—, cotiza en Londres con una capitalización de alrededor de 1.900 millones de euros.

Fuera de esta hoja de ruta estratégica europea, Berkeley, una compañía australiana, lleva años intentando sin éxito obtener las autorizaciones para su proyecto de mina de uranio en Retortillo, Salamanca. Cotiza desde 2018 y actualmente vale unos 130 millones de euros. Hace apenas dos meses incorporó a su consejo de administración a José Bogas, ex consejero delegado de Endesa. La energía nuclear se ha consolidado como fuente confiable para la seguridad energética de la UE, tanto que el Gobierno español ha decidido prolongar la vida de la central nuclear de Almaraz. En este escenario de revalorización de recursos estratégicos, las salidas a bolsa de Cunext y Abenójar representan un cambio de ciclo: la minería española, durante décadas marginada de los mercados de capitales, regresa como activo geopolíticamente relevante.

Ejecutivo de Cunext confirmó que la empresa facturó más de 2.000 millones de euros en 2025
— Directivo de Cunext a Bloomberg
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