Messi alcanzará marcas históricas en Qatar 2022 tras sus 7 goles en eliminatorias

Cada minuto que jugara lo acercaría un poco más a la inmortalidad estadística
Messi se acercaba a Qatar 2022 con la posibilidad de romper múltiples récords históricos en Copas del Mundo.

A los 35 años, Lionel Messi se preparaba para disputar su quinta Copa del Mundo en Qatar 2022, un umbral que solo cuatro futbolistas retirados habían cruzado antes que él. No era únicamente la acumulación de récords lo que estaba en juego, sino el arco completo de una carrera construida sobre la presencia constante y la excelencia sostenida. Cada partido que jugara en el desierto de Qatar no sería solo un número más en una tabla estadística, sino un paso adicional hacia una forma de inmortalidad que trasciende los trofeos.

  • Messi llegaba a Qatar con 19 partidos mundialistas disputados, a solo dos de superar el récord argentino de Maradona, y con la posibilidad real de alcanzar los 25 encuentros del alemán Lothar Matthäus si Argentina avanzaba profundo en el torneo.
  • El récord de minutos en cancha exigía que Messi completara prácticamente todos los partidos de una Argentina que llegara a la final, superando los 2.217 minutos acumulados por el italiano Paolo Maldini en cuatro Mundiales.
  • En victorias, el alemán Miroslav Klose marcaba el techo con 17 triunfos mundialistas; Messi, con 12, necesitaba que Argentina ganara todos sus partidos hasta la final para superarlo con 18.
  • El récord más cargado de simbolismo era el de capitanías: Maradona había liderado a Argentina en 16 partidos de Copa del Mundo, y Messi, con 12, podía igualarlo si llegaba a octavos de final sin perderse un solo encuentro.
  • Detrás de cada cifra latía una pregunta más profunda: si después de cuatro Mundiales sin título, Qatar sería finalmente el escenario donde Messi sostendría la gloria que siempre se le había escapado.

Lionel Messi llegaba a Qatar 2022 con siete goles en las eliminatorias sudamericanas, suficientes para que Argentina se clasificara con comodidad, aunque no para coronarse máximo anotador de la fase —ese honor fue del boliviano Marcelo Moreno Martins con diez tantos—. Lo verdaderamente extraordinario no era lo que había hecho en el camino, sino lo que estaba a punto de hacer dentro del torneo.

A los 35 años, Messi se disponía a disputar su quinta Copa del Mundo, uniéndose a un grupo selecto de cuatro futbolistas retirados que habían alcanzado esa marca: Carbajal, Márquez, Matthäus y Buffon. Con ese solo hecho, ya había superado a sus compatriotas Maradona y Mascherano, quienes se quedaron en cuatro participaciones.

Los récords que podía romper eran múltiples. En partidos jugados, bastaban los tres encuentros de la fase de grupos para superar las 21 presencias mundialistas de Maradona; llegar a semifinales lo pondría al nivel de Matthäus, con 25. En minutos, superar los 2.217 de Paolo Maldini requería jugar prácticamente todo en una Argentina finalista. En victorias, igualar o superar las 17 de Miroslav Klose dependía de que la selección ganara hasta la final.

Pero el récord más simbólico era el de capitanías. Maradona había llevado el brazalete en 16 partidos mundialistas; Messi, en 12. Llegar a octavos sin perderse un encuentro bastaba para igualarlo. Era una marca que no hablaba de goles ni de minutos, sino de legado.

Lo que hacía singular este momento era que Messi no perseguía estas marcas de manera deliberada. Eran el resultado natural de casi dos décadas de presencia constante y efectividad sostenida en el escenario más exigente del fútbol. En Qatar, cada partido, cada minuto, cada victoria lo acercaría a la inmortalidad estadística. Pero la pregunta que flotaba sobre todo era otra: si después de Alemania, Sudáfrica, Brasil y Rusia, finalmente podría sostener en sus manos la gloria que siempre se le había negado.

Lionel Messi llegaba a Qatar 2022 con siete goles en las eliminatorias sudamericanas a sus espaldas, dos de ellos desde el punto de penal. No fue el máximo anotador de la fase clasificatoria—ese honor correspondió al boliviano Marcelo Moreno Martins con diez tantos—pero su contribución resultó decisiva para que Argentina se clasificara con comodidad. Lo notable no era tanto lo que Messi había hecho en el camino hacia el torneo, sino lo que estaba a punto de hacer dentro de él.

A los 35 años, el rosarino se disponía a disputar su quinta Copa del Mundo. Antes de Qatar, solo cuatro futbolistas retirados habían alcanzado esa cifra: los mexicanos Antonio Carbajal y Rafael Márquez, el alemán Lothar Matthäus y el italiano Gianluigi Buffon. Messi se uniría a ese grupo selecto en el desierto de Qatar, aunque no estaría solo. Cristiano Ronaldo, Guillermo Ochoa y Andrés Guardado también llegarían a cinco. Pero mientras sus compatriotas Diego Maradona y Javier Mascherano se habían quedado en cuatro Mundiales, Messi ya los había superado antes de que comenzara el torneo.

Los números que podía romper en Qatar eran múltiples y profundos. En cuanto a partidos jugados, Maradona ostentaba el récord argentino con 21 presencias en Mundiales. Messi llegaba con 19, lo que significaba que si jugaba los tres encuentros de la fase de grupos, superaría a su compatriota. Pero su verdadera aspiración era alcanzar los 25 partidos de Matthäus, el alemán que había jugado en cinco Copas del Mundo. Si Argentina llegaba a semifinales y Messi participaba en todos los compromisos, igualaría esa marca. Una final o un partido por el tercer puesto lo dejaría con 26.

Los minutos en cancha presentaban un desafío similar. Paolo Maldini, el defensa italiano, había acumulado 2.217 minutos en sus cuatro Mundiales. Messi llevaba 1.624 minutos en sus cuatro citas anteriores. Con los tres partidos de grupos completos, llegaría a 1.894. Para superar a Maldini sin necesidad de tiempos extras, tendría que jugar todos los minutos en una Argentina que llegara a semifinales y disputara la final o el partido por el tercer puesto. Si completaba los 90 minutos en siete encuentros, alcanzaría 2.254 minutos.

En victorias, Miroslav Klose, el delantero alemán, había ganado 17 partidos en Mundiales. Messi acumulaba 12 victorias, 3 empates y 4 derrotas. Igualar a Klose requeriría que Argentina ganara todos sus partidos hasta semifinales. Superarlo significaría ganar también la final, lo que lo dejaría con 18 triunfos mundialistas.

Pero quizás el récord más simbólico era el de capitanías. Maradona había capitaneado a Argentina en 16 partidos de Copas del Mundo. Messi había llevado el brazalete en 12 encuentros hasta ese momento. Si no se perdía ningún partido en la fase de grupos y Argentina al menos llegaba a octavos de final, Messi igualaría al Diez en cantidad de capitanías mundialistas. Era una marca que trascendía los números: era el legado hecho brazalete.

Lo que hacía especial este momento era que Messi no perseguía estos récords de manera aislada. Cada uno de ellos era el resultado de una carrera extraordinaria, de una presencia constante en el escenario mundial durante casi dos décadas. No era un jugador que buscaba romper marcas por romperlas. Era un jugador que, simplemente por seguir jugando, por seguir siendo efectivo, por seguir siendo elegido por su entrenador, estaba a punto de reescribir la historia de las Copas del Mundo. En Qatar, cada partido que disputara, cada minuto que jugara, cada victoria que sumara, lo acercaría un poco más a la inmortalidad estadística. Pero lo que realmente importaba era si, después de toda una vida persiguiendo la gloria que se le había negado en Alemania 2006, Sudáfrica 2010, Brasil 2014 y Rusia 2018, finalmente podría sostenerla en sus manos.

Si Messi no falta en toda la fase de grupos y Argentina al menos juega los octavos de final de Qatar 2022, el 10 albiceleste igualará a Maradona en cantidad de capitanías mundialistas
— Análisis del registro histórico de capitanías
The Hearth Conversation Another angle on the story
Inventor

¿Por qué importa que Messi juegue su quinta Copa del Mundo? Es solo un número más.

Model

No es solo un número. Cuatro futbolistas en la historia completa del fútbol han llegado a cinco Mundiales. Messi estaría en ese grupo. Pero más que eso, es el símbolo de que sigue siendo elegido, que sigue siendo necesario.

Inventor

Pero no fue el máximo goleador de las eliminatorias. Marcelo Moreno Martins lo superó.

Model

No, pero eso casi no importa. Messi no necesitaba serlo. Lo que hizo fue suficiente para que Argentina llegara cómodamente. A veces el mejor jugador no es el que más goles marca.

Inventor

¿Cuál de estos récords es el que más le importaría romper?

Model

Probablemente el de capitanías. Igualar a Maradona en eso es tocar la historia de su país de una manera que va más allá de los números. Es llevar el brazalete donde Maradona lo llevó.

Inventor

¿Y si Argentina no avanza lo suficiente?

Model

Entonces algunos de estos récords quedan incompletos. Pero incluso llegando a octavos, Messi igualaría a Maradona en capitanías. Eso ya sería histórico.

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¿Siente presión un jugador de esta edad sabiendo que cada partido podría ser el último?

Model

Probablemente. Pero Messi ha vivido con presión toda su carrera. La diferencia ahora es que sabe que esto podría ser su última oportunidad.

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