MEF califica de "poco realista" moneda común de Brasil y Argentina

Lo que hace que una moneda tenga valor es la confianza en que mantendrá su valor
El ministro Contreras explicó por qué Argentina y Brasil carecen de las condiciones para una moneda común.
Mark

¿Por qué el ministro Contreras fue tan tajante al rechazar la idea? ¿No hay espacio para optimismo sobre la integración regional?

Mimi

Contreras no rechazaba la integración en sí. Lo que cuestionaba era la premura. Una moneda común es un acto de fe económica: requiere que los mercados crean que esa moneda conservará su valor. En Argentina y Brasil, esa fe no existe porque la inflación es demasiado alta.

Mark

Pero ¿no podrían los gobiernos simplemente decidir crear la moneda y luego trabajar en estabilizar sus economías?

Mimi

Eso sería al revés. La moneda es el resultado de la estabilidad, no su causa. El euro funcionó porque los países europeos primero ordenaron sus finanzas públicas durante años. Argentina y Brasil aún están en esa fase de ordenamiento.

Mark

¿Qué hace que el Perú sea diferente en este contexto?

Mimi

Dos cosas: un banco central independiente que no está subordinado a presiones políticas, e inflación controlada. Eso genera confianza. Los inversores creen que el sol peruano mantendrá su valor.

Mark

¿Significa esto que Perú nunca podría ser parte de una moneda común latinoamericana?

Mimi

No necesariamente. Pero significaría que Perú tendría que esperar a que sus vecinos alcancen un nivel similar de estabilidad. O, alternativamente, que los países más débiles adopten la moneda de uno más fuerte, como algunos países europeos hicieron con el euro.

Mark

¿Cuál es el riesgo real si Argentina y Brasil lanzan la moneda de todas formas?

Mimi

Que nadie la use. O que pierda valor rápidamente. Una moneda sin respaldo fiscal sólido es como un cheque sin fondos. El mercado lo rechaza.

Mark

¿Vio Contreras alguna posibilidad de que esto funcione en el futuro?

Mimi

Implícitamente, sí. Dijo que era "poco realista" ahora, no que fuera imposible. Si Argentina y Brasil logran controlar la inflación y fortalecer sus finanzas públicas, entonces la conversación podría replantearse.

  • Argentina y Brasil anunciaron una moneda común con visión expansiva hacia toda Latinoamérica, encendiendo el debate sobre integración económica regional.
  • El ministro Contreras descartó la propuesta de plano: ninguno de los dos países —ni Venezuela— reúne las condiciones mínimas de estabilidad fiscal e inflación controlada.
  • Argentina financia su déficit imprimiendo dinero, lo que alimenta una inflación tangible en los bolsillos de sus ciudadanos, mientras Brasil arrastra un historial inflacionario crónico.
  • El euro tardó décadas en nacer y exigió convergencia real; sin ese proceso previo, cualquier moneda común sería una promesa sin cimientos.
  • Perú se posiciona como el contrapunto estable de la región, con banco central independiente e inflación bajo control, diferenciándose del desorden monetario vecino.

A comienzos de 2023, la propuesta de Argentina y Brasil de crear una moneda común llegó a Lima como una pregunta sobre el futuro de la integración latinoamericana. El ministro peruano Alex Contreras respondió con la sobriedad de quien conoce la historia del euro: los grandes proyectos monetarios no nacen de la voluntad política, sino de décadas de disciplina fiscal e instituciones que inspiran confianza. En un continente donde la inflación sigue siendo una herida abierta, la ambición regional choca con la aritmética de la realidad.

A principios de 2023, Argentina y Brasil anunciaron su intención de crear una moneda común que facilitara el comercio y las finanzas entre ambas naciones, con miras a expandirla hacia otros países latinoamericanos. La propuesta llegó a Lima en forma de pregunta al ministro de Economía y Finanzas, Alex Contreras, quien no dudó en calificarla de "poco realista".

El argumento central del ministro fue la inflación. Brasil carga con un historial de tasas elevadas, y Argentina enfrentaba ya inflación de dos dígitos. Para Contreras, estas condiciones hacían la propuesta prematura en el mejor de los casos. Recurrió al ejemplo del euro para ilustrar su punto: ese proceso tomó décadas, exigió disciplina fiscal compartida, inflación estabilizada e instituciones independientes antes de que una sola moneda circulara en los mercados europeos.

La confianza, explicó Contreras, es el fundamento de cualquier moneda. Argentina la erosionaba cubriendo su déficit fiscal con emisión de dinero, mientras el cuestionamiento sobre su estabilidad era constante. Sin esa base sólida, una moneda común no pasaría de ser un proyecto de futuro.

El ministro aprovechó la ocasión para destacar la posición de Perú: la moneda más estable de la región, respaldada por un banco central independiente capaz de tomar decisiones técnicas lejos de las presiones políticas. La postura del MEF no era un rechazo ideológico a la integración, sino un recordatorio de que los grandes proyectos monetarios requieren cimientos que, por ahora, Argentina y Brasil aún no han construido.

A principios de 2023, los gobiernos de Argentina y Brasil anunciaron un plan ambicioso: crear una moneda común que facilitara tanto transacciones financieras como comerciales entre ambas naciones, con la intención de expandir la iniciativa hacia otros países latinoamericanos en el mediano plazo. La propuesta llegó a Lima, donde el ministro de Economía y Finanzas, Alex Contreras, fue consultado sobre la viabilidad de semejante proyecto. Su respuesta fue directa: la calificó de "poco realista".

Contreras argumentó que ni Argentina ni Brasil —ni siquiera Venezuela, agregó— reunían las condiciones económicas fundamentales que exige una moneda común. El problema central era la inflación. Mientras que Brasil históricamente ha padecido tasas inflacionarias elevadas, Argentina enfrentaba ya inflación de dos dígitos en ese momento. Para Contreras, estas realidades hacían que la propuesta fuera, en el mejor de los casos, prematura.

El ministro peruano recurrió a un ejemplo histórico para ilustrar su punto: la creación del euro en la Unión Europea. Ese proceso, recordó, tomó décadas. No fue una decisión rápida ni improvisada. Requirió que los países miembros ordenaran sus cuentas fiscales, estabilizaran sus inflaciones y demostraran una solidez económica que inspirara confianza internacional. Fue un trabajo de años de preparación antes de que una sola moneda circulara en los mercados europeos.

La fortaleza de una moneda, explicó Contreras, descansa en la confianza. Y la confianza, a su vez, se construye sobre fundamentos fiscales sólidos. Una moneda vale lo que vale porque los mercados creen que mantendrá su valor. En el caso de Argentina y Brasil, esa confianza no existía. Argentina, señaló, sufría un déficit fiscal que cubría mediante emisión de dinero —una práctica que alimenta la inflación—, mientras que el cuestionamiento político sobre su estabilidad económica era constante. La inflación que se observaba en el país no era teórica sino real, tangible en los precios que pagaban los ciudadanos.

Contreras aprovechó la ocasión para posicionar al Perú como un contrapunto. La moneda peruana, argumentó, era la más estable de la región. Esto no era casualidad. Perú mantenía la inflación bajo control y contaba con un banco central independiente, dos pilares que Argentina y Brasil no podían reclamar con la misma solidez. Mientras que en esos países la política monetaria estaba sujeta a presiones políticas y fiscales, en Perú existía una institución autónoma capaz de tomar decisiones basadas en criterios técnicos.

La posición del MEF reflejaba un escepticismo fundamentado en la economía básica. No era una negativa ideológica a la integración regional ni una crítica a la ambición de los gobiernos vecinos. Era, más bien, un recordatorio de que los grandes proyectos monetarios requieren cimientos sólidos. El euro no surgió de la noche a la mañana. Fue el resultado de décadas de convergencia económica, de disciplina fiscal compartida, de instituciones independientes y de inflación controlada. Mientras Argentina y Brasil no alcanzaran ese nivel de estabilidad, cualquier moneda común seguiría siendo un proyecto de futuro, no una realidad inmediata.

Hay una serie de condiciones económicas básicas que en este momento en ninguno de los tres países se está cumpliendo. Lo veo poco realista.
— Alex Contreras, ministro de Economía y Finanzas
Lo que hace que una moneda tenga su valor es la confianza en que esta moneda va a mantener su valor y eso es lo que en este momento ni Argentina, ni Brasil ni Venezuela tienen.
— Alex Contreras
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