A las siete había muerto gente y usted hablaba de fútbol
En tiempos de catástrofe, la pregunta más difícil no es dónde estaba un líder, sino qué eligió saber. Carlos Mazón, president en funciones de la Generalitat Valenciana, compareció ante el Congreso para defender las horas que pasó en un restaurante mientras Valencia se inundaba de muerte, sosteniendo que nadie le informó de la magnitud del desastre. Su respuesta abrió una grieta más profunda que la que pretendía cerrar: la que separa la ignorancia de la negligencia, y la negligencia de la indiferencia.
- Mientras la gente se ahogaba en las calles de Valencia, el president de la Generalitat compartía mesa y conversación durante horas en el restaurante El Ventorro, acompañado por una periodista.
- El diputado de IU Nahuel González presionó con una línea temporal implacable: mensajes sin leer, llamadas ignoradas, desapariciones en tiempo real mientras Mazón pedía vino.
- La defensa de Mazón —que nadie le había informado de que había muertos— choca con la lógica de que un cargo de esa responsabilidad debería haber sido el primero en saberlo.
- A las siete de la tarde, con víctimas ya confirmadas, el president reconoció haber hablado de fútbol durante el paseo al aparcamiento con su acompañante.
- González cerró su intervención con un veredicto binario: o desconexión psicológica de la realidad, o incompetencia en el cargo — sin espacio para una tercera opción.
El lunes, Carlos Mazón se sentó ante el Congreso para responder la pregunta que lleva semanas suspendida sobre su figura: qué sabía y cuándo lo sabía mientras Valencia se hundía. Su respuesta fue que nadie le había informado de que la gente estaba muriendo durante las horas que pasó comiendo en el restaurante El Ventorro junto a la periodista Maribel Vilaplana.
El diputado de IU Nahuel González no aceptó esa versión sin resistencia. Construyó una cronología incómoda: ¿ningún WhatsApp? ¿ninguna llamada? ¿ninguna señal de que la gente desaparecía en Utiel justo cuando el president pedía la primera botella de vino? Las preguntas no buscaban una respuesta; buscaban que el silencio hablara por sí solo.
Mazón concedió un detalle menor que resultó ser el más revelador: al levantarse de la mesa para acompañar a Vilaplana al aparcamiento, quizá durante unos segundos hablaron de fútbol. Era las siete de la tarde. Ya había muertos confirmados. González usó esa confesión para cerrar con un diagnóstico sin matices: o el president sufría una desconexión total de la realidad, o era sencillamente incompetente.
Lo que quedó expuesto en el hemiciclo no fue solo una ausencia física, sino una pregunta de fondo sobre el umbral moral que obliga a un responsable público a dejar la mesa. Mazón eligió quedarse. González se aseguró de que esa elección quedara inscrita en el registro.
En el hemiciclo del Congreso, Carlos Mazón, president en funciones de la Generalitat Valenciana, se enfrentó el lunes a una pregunta que resumía semanas de controversia: ¿qué sabía y cuándo lo sabía mientras la gente se ahogaba? Su respuesta fue directa: nadie le había informado de que estaban muriendo personas cuando pasaba varias horas comiendo en el restaurante El Ventorro, acompañado por la periodista Maribel Vilaplana.
El diputado de IU Nahuel González no dejó pasar la afirmación. Cuestionó al president sobre si realmente ignoraba lo que sucedía en las calles de Valencia mientras él estaba en la mesa. ¿Ningún mensaje de WhatsApp? ¿Ninguna llamada? ¿Nada que le advirtiera de que la gente desaparecía? González fue más allá, preguntando si Mazón era ajeno a lo que ocurría en Utiel en el momento exacto en que pedía la primera botella de vino.
La secuencia de preguntas de González trazaba una línea temporal incómoda. Mientras el president se levantaba de la mesa para acompañar a Vilaplana al aparcamiento a buscar su coche, después de horas de comida, ¿de qué hablaban? Mazón reconoció que quizá durante unos segundos tocaron el tema del fútbol en ese paseo. Fue una concesión pequeña que González aprovechó para cerrar su intervención con una conclusión demoledora: o bien Mazón padecía una desconexión psicológica de la realidad, o era simplemente incompetente en su cargo. A las siete de la tarde, cuando ya había muertos confirmados, el president seguía hablando de fútbol.
La escena capturaba el núcleo de la controversia política que rodeaba la respuesta de Mazón a la catástrofe de Valencia. No se trataba solo de dónde estaba físicamente durante la emergencia, sino de qué información tenía acceso, cuándo la recibió, y cómo priorizó su tiempo mientras la situación se deterioraba. La defensa de Mazón —que nadie sabía la magnitud de lo que estaba pasando— chocaba directamente con el registro de comunicaciones que González sugería que debería haber recibido.
La tensión en el hemiciclo reflejaba una pregunta más amplia sobre responsabilidad política en momentos de crisis. ¿Cuál es el umbral de conocimiento que obliga a un responsable público a abandonar sus compromisos personales? ¿A qué punto de información sobre desapariciones y muertes debe un president dejar la mesa y tomar el control de la situación? Mazón había elegido quedarse. González estaba allí para asegurarse de que esa elección quedara registrada.
Notable Quotes
Nadie sabía que la gente se estaba ahogando— Carlos Mazón, president en funciones de la Generalitat Valenciana
O tiene psicopatía o es un completo inútil porque a las siete había muerto gente y usted hablaba de fútbol— Nahuel González, diputado de IU
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Cómo es posible que alguien en su posición no supiera que estaban muriendo personas?
Eso es lo que González le estaba preguntando. Mazón dice que nadie le informó. Pero hay un desfase entre lo que él dice que sabía y lo que otros afirman que debería haber sabido.
¿Y los mensajes? ¿Los teléfonos?
Exacto. González presionó sobre eso. Si había WhatsApps, si había llamadas alertando sobre desapariciones, entonces Mazón sí sabía. O las ignoró, o no las recibió. Ambas opciones son problemáticas.
Parece que el fútbol se convirtió en el símbolo de todo esto.
Sí. Que estuviera hablando de fútbol mientras la gente se ahogaba es lo que González quería que quedara claro. No es sobre el fútbol en sí. Es sobre dónde estaba su atención.
¿Cree que Mazón estaba realmente desconectado de la realidad?
No lo sé. Pero lo que sí sé es que cuando tienes poder, tienes responsabilidad. Y esa responsabilidad no se pausa porque estés comiendo.
¿Qué pasa ahora con esto?
Queda en el registro. Lo que dijo, cómo lo defendió, cómo fue cuestionado. La gente decidirá si le cree.