Más de 25 grandes empresas colombianas vacunarán gratis a sus trabajadores

Vacunación completamente gratuita para empleados de grandes corporaciones
Más de veinticinco empresas colombianas lanzaban programas de inmunización sin costo para sus trabajadores a mediados de 2021.

En el Colombia de mediados de 2021, cuando la vacunación masiva aún era una promesa en construcción, el sector privado decidió no esperar: más de cinco mil novecientas empresas se sumaron a una iniciativa coordinada por la Andi para adquirir dos millones y medio de dosis de Sinovac y ofrecerlas gratuitamente a sus trabajadores. Es un momento que recuerda que, en tiempos de escasez colectiva, las instituciones privadas a veces asumen el rol de puente entre la urgencia individual y la capacidad del Estado. El gesto, aunque motivado por intereses propios de continuidad operativa, también revela una solidaridad pragmática que ha marcado históricamente las grandes crisis sanitarias.

  • Con más de 5.900 empresas solicitando acceso a las dosis, la demanda del sector privado superó con creces la oferta inicial disponible, creando una carrera silenciosa por asegurar vacunas antes de que se agotaran.
  • Gigantes como Bancolombia, Grupo Argos, Postobón y Ecopetrol ya tenían sus cupos confirmados, mientras otras compañías como Grupo Éxito y Claro aún observaban con cautela el avance del Plan Nacional de Vacunación.
  • El costo de 60 dólares por empleado —que incluye las dos dosis y la logística— plantea una desigualdad implícita: las empresas grandes pueden absorberlo fácilmente, pero las pequeñas enfrentan una barrera real.
  • Un millón y medio de dosis estaban previstas para llegar ese fin de semana, con aplicación inmediata la semana siguiente, mientras el millón restante se esperaba para mediados de julio.
  • La iniciativa, coordinada por la Andi con fabricantes farmacéuticos internacionales, representa el mayor esfuerzo de vacunación privada en la historia reciente del país.

A mediados de junio de 2021, mientras Colombia aceleraba su campaña nacional de inmunización, más de veinticinco grandes empresas se preparaban para lanzar programas de vacunación gratuita para sus trabajadores. La Andi había coordinado la compra de dos millones y medio de dosis de Sinovac, con un millón y medio de ellas a punto de llegar al país ese fin de semana para comenzar su aplicación de inmediato.

La respuesta empresarial fue masiva: más de cinco mil novecientas compañías solicitaron acceso a las dosis, seiscientas cincuenta de ellas afiliadas al gremio. El costo estimado rondaba los sesenta dólares por empleado, cubriendo las dos dosis necesarias más los gastos de logística y administración —equivalente a ciento cuarenta y ocho mil setecientos dieciocho pesos colombianos por trabajador completamente inmunizado.

Entre las empresas confirmadas figuraban Bancolombia, con más de veintiún mil dosis aseguradas; Grupo Argos, que planeaba inmunizar a nueve mil quinientos colaboradores a través de sus filiales Cementos Argos, Celsia y Odinsa; y Postobón, en negociaciones para cubrir a diez mil quinientos empleados. BBVA, Scotiabank Colpatria, Ecopetrol, Grupo Éxito, Claro, Tigo, Caracol Televisión, Grupo Nutresa y Rappi —que incluía a sus repartidores— también formaban parte de la lista.

No todos actuaban con la misma certeza. El vicepresidente de Recursos Humanos de Grupo Éxito señaló que su empresa aún analizaba el avance del Plan Nacional antes de decidir, mientras Claro reforzaba sus protocolos de bioseguridad en espera. El millón de dosis restante estaba proyectado para llegar a mediados de julio, completando así uno de los esfuerzos de vacunación privada más ambiciosos en la historia reciente del país.

A través de gestiones de la Andi y negociaciones directas con fabricantes farmacéuticos internacionales, más de veinticinco grandes empresas colombianas se disponían a lanzar programas de vacunación gratuita para sus trabajadores a mediados de junio de 2021. El sector privado había acordado la compra de dos millones y medio de dosis de la vacuna Sinovac, con la expectativa de que un millón y medio de ellas llegaran al país ese fin de semana y comenzaran a aplicarse la semana siguiente.

La iniciativa surgía en un momento en que el país aún aceleraba su campaña nacional de inmunización. La Andi había recibido más de cinco mil novecientas solicitudes de empresas interesadas en acceder a estas dosis, de las cuales seiscientas cincuenta estaban afiliadas al gremio empresarial. El costo estimado por trabajador vacunado rondaba los sesenta dólares estadounidenses, cifra que reflejaba tanto el precio de las dos dosis requeridas por Sinovac como los gastos de logística y administración. Cada dosis individual costaba setenta y cuatro mil trescientos cincuenta y nueve pesos colombianos, lo que significaba que inmunizar completamente a un empleado con ambas inyecciones alcanzaba ciento cuarenta y ocho mil setecientos dieciocho pesos, sin contar el transporte y la aplicación.

Entre las corporaciones que ya habían confirmado su participación figuraban algunos de los nombres más reconocidos del sector financiero y comercial del país. Bancolombia había asegurado la adquisición de veintiún mil quinientas veintisiete dosis para sus empleados. El Grupo Argos, por su parte, había comprado diecinueve mil dosis con las que esperaba inmunizar a nueve mil quinientos de sus colaboradores, con posibilidades de extender el beneficio a contratistas y proveedores. La compañía planeaba ejecutar el programa a través de las instituciones prestadoras de salud vinculadas a las cajas de compensación en las regiones donde operaban sus filiales: Cementos Argos, Celsia, Odinsa y Summa.

Postobón había estado en conversaciones activas con la Andi para adquirir dosis que permitieran inmunizar a diez mil quinientos de sus empleados. BBVA y Scotiabank Colpatria también confirmaron su interés, con el presidente de esta última institución señalando que habían cumplido todos los requisitos y esperaban los pasos siguientes para inmunizar a los colaboradores que aún no estaban incluidos en el Plan Nacional de Vacunación. Arcos Dorados, la franquicia que opera McDonald's en el país, había expresado igualmente su intención de participar en el programa.

La lista de empresas confirmadas era extensa e incluía nombres del sector energético como Ecopetrol, del comercio como Grupo Éxito, de telecomunicaciones como Claro y Tigo, de medios como Caracol Televisión y Revista Semana, de alimentos como Grupo Nutresa y sus marcas Zenú, Galletas Noel y Compañía Nacional de Chocolates, así como instituciones financieras adicionales como Banco Itaú, Banco Finandina y Banco Credifinanciera. También participaban empresas de servicios como Rappi, que planeaba vacunar a sus repartidores, y Direct TV.

Algunos ejecutivos aún mantenían una postura cautelosa. Juan Felipe Montoya Calle, vicepresidente de Recursos Humanos de Grupo Éxito, indicó que su empresa seguía analizando cómo avanzaba el Plan Nacional de Vacunación antes de tomar una decisión definitiva. Claro, por su parte, señaló que mientras tanto estaba reforzando sus protocolos de bioseguridad. El Grupo Bolívar, que agrupa a Davivienda y Seguros Bolívar, también estaba en la fila de espera para acceder a las dosis.

El millón de vacunas restante de la compra total estaba proyectado para llegar a mediados de julio, lo que permitiría a las empresas completar sus planes de inmunización en las semanas siguientes. La iniciativa representaba un esfuerzo coordinado del sector privado para acelerar la protección de sus trabajadores en un contexto donde la disponibilidad de vacunas seguía siendo limitada a nivel nacional.

Hemos cumplido con todos los requisitos y estamos a la espera de los pasos a seguir para poder inmunizar a nuestros colaboradores que aún no se encuentran incluidos en alguna de las etapas del Plan Nacional de Vacunación
— Jaime Alberto Upegui, presidente de Scotiabank Colpatria
The Hearth Conversation Another angle on the story
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¿Por qué las empresas decidieron comprar vacunas por su cuenta en lugar de esperar al plan nacional?

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Porque el ritmo de vacunación nacional era lento. Las grandes corporaciones tenían recursos y querían proteger a sus empleados más rápido. Era una forma de acelerar lo que el Estado no podía hacer al ritmo que ellas necesitaban.

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¿Quién pagaba realmente? ¿Las empresas o los trabajadores?

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Las empresas. Eso era lo central del anuncio: vacunación completamente gratuita para los empleados. El costo de sesenta dólares por persona lo absorbía la corporación, no el trabajador.

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¿Qué pasaba con los empleados de empresas pequeñas que no podían comprar vacunas?

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Seguían dependiendo del Plan Nacional de Vacunación. La Andi había recibido más de cinco mil novecientas solicitudes, pero solo seiscientas cincuenta empresas afiliadas al gremio podían acceder. Muchas quedaban fuera.

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¿Era Sinovac la única opción disponible?

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Para este programa privado, sí. La Andi negoció específicamente con Sinovac. Pero eso también significaba que estas empresas estaban usando una vacuna que el plan nacional aún no priorizaba tanto como otras.

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¿Cuál era el riesgo de que llegaran tarde las vacunas?

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Si no llegaban ese fin de semana como se esperaba, todo se retrasaba. Las empresas ya habían hecho planes, comunicado a sus empleados. Un retraso en la logística podía desbaratar calendarios que ya estaban ajustados.

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