En las primeras horas de un sábado de octubre, el equilibrio frágil que sostenía la convivencia entre israelíes y palestinos se quebró de manera abrupta y sangrienta. Milicias palestinas lanzaron un ataque sorpresa de una escala sin precedentes recientes, y la respuesta israelí llegó con igual ferocidad, convirtiendo Gaza en escenario de bombardeos masivos. En menos de un día, más de mil vidas habían sido segadas en ambos lados, y el mundo —desde Washington hasta Teherán, desde Roma hasta Ammán— comenzaba a tomar posiciones ante lo que podría ser el inicio de una conflagración regional más amp
Más de 1.100 muertos en el ataque de Hamás y la represalia israelí en Gaza
El balance de poder ha cambiado, dice Irán mientras el fuego se expande
¿Cómo pasamos de un ataque sorpresa a una guerra regional en menos de 24 horas?
Porque los actores clave ya estaban posicionados. Irán declara apoyo a Palestina, Hezbolá ataca desde el Líbano, Estados Unidos envía un portaviones. Esto no es nuevo; es el mismo tablero que ha estado ahí durante años.
Pero espera. ¿Sabemos realmente cuántos muertos hay? Israel dice 700, pero su propio ministro dice que probablemente sean "varios cientos más". Gaza reporta 370. Esos números van a cambiar.
Claro que van a cambiar. Pero en este momento, lo que importa es que ambos lados están en modo de represalia total. Israel bombardeó 800 objetivos. Gaza sigue bajo ataque.
¿Y los rehenes? Eso parece ser un factor importante.
Hamás y la Jihad Islámica dicen que tienen 130 rehenes israelíes. Es un factor de negociación, pero también una complicación. ¿Cómo se resuelve esto cuando ambos lados está bombardeando?
Aquí está lo que no sabemos: ¿cuántos de esos 130 rehenes son civiles? ¿Cuál es su condición? ¿Dónde están? La fuente solo dice que los tienen.
¿Qué pasa con Jordania cerrando su frontera? ¿Eso es significativo?
Es un gesto político. Jordania tiene una población palestina grande y está bajo presión interna. Cerrar la frontera es decir: "No estamos con Israel en esto".
Pero también es un acto defensivo. Jordania no quiere que esto se desborde hacia su territorio. No es necesariamente un acto de solidaridad; es autopreservación.
¿Cuál es el riesgo real de escalada aquí?
El portaviones estadounidense, los ataques desde el Líbano, la retórica de Irán. Todos los ingredientes están ahí. Pero nadie sabe todavía si esto se convierte en una guerra regional o si se contiene.
Y eso es lo importante: estamos en el momento en que todo podría ir en cualquier dirección. Las próximas 48 horas son críticas.
O Pulso
- El ataque sorpresa del sábado rompió toda normalidad: más de 700 israelíes muertos en horas, con autoridades advirtiendo que el número real podría ser 'varios cientos más'.
- Israel respondió con una campaña de bombardeos sin pausa sobre 800 objetivos en Gaza, dejando 370 palestinos muertos y más de 2.200 heridos en represalia directa.
- La crisis desbordó fronteras: Jordania cerró su paso fronterizo clave, Hezbolá atacó desde el Líbano, e Irán declaró su apoyo a Palestina mientras el riesgo de escalada regional se volvía tangible.
- Estados Unidos movió un portaviones hacia la costa israelí como señal de respaldo y capacidad de evacuación, mientras el papa Francisco pedía desde el Vaticano que 'los ataques de las armas se terminen'.
- Con más de 130 rehenes en manos de Hamás y la Jihad Islámica, y combates aún activos en localidades del sur, el conflicto permanecía abierto y sin resolución a la vista.
En las primeras horas de un sábado de octubre, el equilibrio frágil que sostenía la convivencia entre israelíes y palestinos se quebró de manera abrupta y sangrienta. Milicias palestinas lanzaron un ataque sorpresa de una escala sin precedentes recientes, y la respuesta israelí llegó con igual ferocidad, convirtiendo Gaza en escenario de bombardeos masivos. En menos de un día, más de mil vidas habían sido segadas en ambos lados, y el mundo —desde Washington hasta Teherán, desde Roma hasta Ammán— comenzaba a tomar posiciones ante lo que podría ser el inicio de una conflagración regional más amplia.
El sábado por la mañana, milicias palestinas desencadenaron un ataque sorpresa contra Israel de una magnitud que sacudió al país y al mundo. Para el domingo por la noche, más de 700 israelíes habían perdido la vida, según fuentes sanitarias, con 2.243 hospitalizados y decenas en estado crítico. El ministro Ron Dermer advirtió en CNN que las cifras finales serían «probablemente mucho más altas».
Israel respondió con una campaña de bombardeos que alcanzó 800 objetivos militares en Gaza durante el fin de semana. El ministerio de Sanidad gazatí reportó 370 palestinos muertos y cerca de 2.200 heridos. El general Daniel Hagari reconoció que los combates continuaban en localidades del sur con milicianos aún activos sobre el terreno. Hamás y la Jihad Islámica afirmaban tener 130 rehenes israelíes entre ambas organizaciones.
La crisis se expandió rápidamente más allá de las fronteras inmediatas. Jordania cerró el paso fronterizo del puente Rey Husein, suspendiendo todo tráfico. Estados Unidos anunció el despliegue del portaviones Gerald R. Ford hacia la costa israelí, tanto como gesto de apoyo como para facilitar una eventual evacuación de ciudadanos estadounidenses. Irán, por su parte, declaró su respaldo a «la legítima defensa de la Nación palestina» y advirtió que «el balance de poder ha cambiado».
Desde el norte, Hezbolá reivindicó un ataque contra Israel, provocando bombardeos israelíes sobre posiciones en el sur del Líbano. En Roma, el papa Francisco pidió ante más de 10.000 fieles en la plaza de San Pedro que «los ataques de las armas se terminen», lamentando una violencia que había «explotado provocando cientos de muertos y heridos».
En menos de 24 horas, el conflicto había dejado más de 1.070 muertos confirmados y aproximadamente 4.400 heridos en ambos bandos, con potencias regionales e internacionales tomando posiciones ante una posible escalada de consecuencias aún imprevisibles.
El sábado por la mañana, milicias palestinas lanzaron un ataque sorpresa contra Israel. Para el domingo por la noche, más de 700 israelíes habían muerto en los ataques iniciales, según fuentes sanitarias que hablaron con el Canal 12 de televisión israelí. El ministerio de Sanidad israelí reportó 2.243 personas hospitalizadas, de las cuales 343 estaban en estado grave y 22 en estado crítico. Pero los números seguían moviéndose. Ron Dermer, ministro de Asuntos Estratégicos, dijo a CNN que las cifras finales serían probablemente mucho más altas—"cientos, varios cientos más", pronosticó.
Israel respondió con una campaña de bombardeos masivos. El ejército israelí afirmó haber alcanzado 800 objetivos militares en Gaza durante el fin de semana. El ministerio de Sanidad de Gaza anunció que 370 palestinos habían muerto en esos ataques de represalia y aproximadamente 2.200 más habían resultado heridos. El general Daniel Hagari reconoció que "el enemigo está aún en el terreno", indicando que los combates continuaban en varias localidades del sur de Gaza con milicianos palestinos armados. Israel estaba reforzando sus fuerzas cerca de la frontera y despejando la zona, según sus propias declaraciones.
Hamás y la Jihad Islámica aseguraban tener 130 rehenes israelíes entre ambas organizaciones. Mientras tanto, la crisis se expandía más allá de las fronteras inmediatas. Jordania cerró su principal paso fronterizo con Israel—el puente Rey Husein—suspendiendo todo tráfico de pasajeros y carga. Las autoridades jordanas dijeron que anunciarían los procedimientos de paso a través de redes sociales y distribuyeron un número de teléfono para que los ciudadanos consultaran los horarios.
Estados Unidos movió sus piezas en el tablero regional. El secretario de Defensa anunció que el portaviones Gerald R. Ford y su flotilla auxiliar se aproximarían a la costa israelí en los próximos días, tanto como señal de apoyo a la defensa israelí como para facilitar una evacuación de ciudadanos estadounidenses si era necesario. Irán, por su parte, emitió un comunicado del presidente Ebrahim Raisi declarando que el país "apoya la legítima defensa de la Nación palestina" y acusando al "régimen sionista y sus partidarios" de ser responsables de la inestabilidad regional. Raisi afirmó que "el balance de poder ha cambiado" e hizo un llamado a la unidad de la comunidad islámica.
Los combates se extendieron hacia el norte. Israel bombardeó varias posiciones en el sur del Líbano después de que Hezbolá, el grupo chií libanés, reivindicara un ataque contra Israel esa mañana. El ejército israelí respondió por la mañana, y luego volvió a bombardear el domingo. Medios israelíes como Haaretz confirmaron los nuevos lanzamientos.
En el Vaticano, el papa Francisco pidió que "los ataques de las armas se terminen, por favor". Hablando ante más de 10.000 fieles reunidos en la plaza de San Pedro después del rezo del Ángelus, expresó su "dolor" por la violencia que había "explotado provocando cientos de muertos y heridos". El pontífice advirtió que "el terrorismo y la guerra no llevan a ninguna solución".
En menos de 24 horas, el conflicto había dejado más de 1.070 muertos confirmados y aproximadamente 4.400 heridos en ambos bandos. Las operaciones militares continuaban, los rehenes permanecían en manos de las milicias palestinas, y la región se preparaba para una posible escalada más amplia con potencias regionales e internacionales tomando posiciones.
Citações Notáveis
Probablemente sean más; cientos, varios cientos más— Ron Dermer, ministro de Asuntos Estratégicos israelí, sobre el número final de muertos
El enemigo está aún en el terreno— General Daniel Hagari, ejército israelí
Los ataques de las armas se terminen, por favor— Papa Francisco, pidiendo fin a la violencia en Israel y Palestina