Desde la infancia, Marta Fort ha habitado un cuerpo marcado por una privación de oxígeno cerebral que nadie eligió para ella. Esa condición —la hemiparesia— moldeó su manera de moverse, de crecer y de entenderse a sí misma durante más de dos décadas. Ahora, ante una escoliosis de doble curvatura que es consecuencia directa de aquella historia neurológica, Fort ha tomado la decisión de someterse a una cirugía compleja en Minnesota: no como rendición, sino como el paso siguiente en una vida construida sobre la adaptación constante.
Marta Fort revela que se someterá a cirugía en Minnesota por condición neurológica
Sin la cirugía mejor no puedo estar
¿Por qué decide hablar de esto ahora, en televisión, cuando podría haber mantenido su privacidad?
Creo que después de vivir 22 años en silencio relativo, trabajando en kinesiología, llegó un punto donde la cirugía es inevitable. Hablar de ello públicamente es también una forma de procesar el miedo.
¿Qué significa para ella que la cirugía sea en Minnesota y no en Argentina?
Probablemente significa que buscó lo mejor disponible. Minnesota tiene centros especializados en cirugía de columna. No es una decisión que se toma a la ligera.
¿Cree que el tratamiento en China cuando era niña influyó en su evolución?
Ella misma lo duda. Dice que los 22 años de kinesiología fueron más determinantes. A veces lo que importa no es el procedimiento exótico, sino la consistencia.
¿Qué la asusta más: la cirugía en sí o los tres meses de recuperación?
Probablemente ambas cosas. Pero lo que la motiva es que ya no ve otra opción. Ha llegado al límite de lo que puede lograr sin intervención.
¿Cómo cambió su vida el hecho de que su padre fuera Ricardo Fort?
Tuvo acceso a tratamientos que otros no tienen. Pero también vivió bajo escrutinio público. La hemiparesia es suya, pero la visibilidad es un peso adicional.
O Pulso
- Fort reveló públicamente por primera vez que padece hemiparesia desde la infancia, causada por falta de oxígeno en el área izquierda de su cerebro, una condición que afectó su motricidad de forma permanente.
- La manera particular en que camina y apoya sus pies generó con el tiempo una escoliosis de doble curvatura que sus médicos consideraron que ya no puede ignorarse.
- La cirugía programada en Minnesota implica tres meses de inmovilización total de columna, una perspectiva que Fort admite abiertamente que le genera miedo.
- A pesar del temor, Fort evalúa la operación como su única vía real hacia una mejor calidad de vida, reconociendo que el estado actual ya alcanzó su límite.
Desde la infancia, Marta Fort ha habitado un cuerpo marcado por una privación de oxígeno cerebral que nadie eligió para ella. Esa condición —la hemiparesia— moldeó su manera de moverse, de crecer y de entenderse a sí misma durante más de dos décadas. Ahora, ante una escoliosis de doble curvatura que es consecuencia directa de aquella historia neurológica, Fort ha tomado la decisión de someterse a una cirugía compleja en Minnesota: no como rendición, sino como el paso siguiente en una vida construida sobre la adaptación constante.
Marta Fort creció con una condición que no eligió. Una falta de oxígeno en el área izquierda de su cerebro durante sus primeros años alteró su motricidad de manera permanente, dando lugar a la hemiparesia que la acompaña desde entonces. Fue en el programa PH, Podemos Hablar de Telefe, donde la hija de Ricardo Fort habló por primera vez públicamente sobre esta realidad, explicándole a Andy Kusnetzoff cómo aquellos segundos sin oxígeno dejaron secuelas duraderas en su capacidad de movimiento.
Su infancia estuvo marcada por tratamientos que buscaban mejorar su movilidad: a los ocho años, su padre la envió a China durante un mes para recibir inyecciones experimentales. Sin embargo, Fort es honesta sobre lo que realmente hizo la diferencia: más de dos décadas de kinesiología constante que le permitieron entrenar y desenvolverse con una normalidad que costó años construir.
Pero la historia no terminó ahí. La forma particular en que sus pies se apoyan en el suelo y su manera de caminar generaron una escoliosis de doble curvatura que sus médicos consideraron que requería intervención quirúrgica. La cirugía, programada en Minnesota, implicará tres meses de inmovilización total de la columna vertebral, una perspectiva que Fort no oculta que le genera miedo.
Aun así, su decisión es clara. Después de 22 años de trabajo físico constante, Fort ha llegado a un punto en el que reconoce que sin esta operación su situación no puede mejorar. No niega el temor, pero tampoco lo deja ganar. La cirugía representa, para ella, el siguiente paso en una vida entera de adaptación.
Marta Fort ha vivido la mayor parte de su vida con una condición que no eligió. Desde niña, una falta de oxígeno en el área izquierda de su cerebro durante sus primeros años alteró su motricidad de manera permanente. Lo que comenzó como un accidente neurológico en la infancia se convirtió en una realidad cotidiana que aprendió a gestionar, a entrenar, a vivir con ella. Hace poco, en el programa PH, Podemos Hablar de Telefe, la hija de Ricardo Fort habló por primera vez públicamente sobre la hemiparesia que la acompaña desde entonces.
Durante la charla con Andy Kusnetzoff, Fort explicó cómo esos segundos sin oxígeno en su cerebro infantil dejaron secuelas en su capacidad de movimiento. "Me quedé sin aire en el área izquierda del cerebro y me afectó toda la motricidad", relató. A pesar de esto, subrayó que hoy puede entrenar y desenvolverse con una normalidad que costó años alcanzar. Su infancia no fue la de otros niños. A los ocho años, su padre la envió a China durante un mes para someterse a un tratamiento experimental. Recibió varias inyecciones semanales con la esperanza de mejorar su movilidad y sus articulaciones. Pero Fort es honesta sobre lo que realmente funcionó: "Creo que ayudaron más los 22 años de kinesiología que tengo encima".
Lo que comenzó como un problema de motricidad se convirtió en algo más complejo. Las diferencias en la forma en que sus pies se apoyan en el suelo, la manera particular en que camina, generaron una escoliosis de doble curvatura. Su columna vertebral comenzó a curvarse de formas que sus médicos consideraron que requerían intervención. Fue entonces cuando los especialistas le recomendaron una cirugía. No en cualquier lugar, sino en Minnesota. No una operación simple, sino una intervención compleja que la asusta.
"Ahora tengo que hacer una operación en Minnesota que estoy un poco asustada", admitió Fort durante su aparición televisiva. La cirugía implicará tres meses de recuperación con inmovilización total de la columna vertebral. Tres meses sin poder moverse como lo hace normalmente, sin poder entrenar como lo hace ahora, sin la libertad que ha ganado a lo largo de dos décadas de trabajo físico constante. Es un precio alto. Pero Fort lo ve de otra manera. Ha llegado a un punto en su vida donde considera que sin esta intervención, su situación no puede mejorar. "Hoy por hoy yo creo que estoy en un punto en el que sin la cirugía mejor no puedo estar", afirmó.
Lo que hace notable su decisión no es solo el coraje que requiere someterse a una cirugía compleja, sino la claridad con la que Fort ha evaluado su propia vida. Reconoce el miedo. No lo niega ni lo minimiza. Pero también reconoce que ha llegado a un límite, que el status quo ya no es suficiente, que la posibilidad de mejorar su calidad de vida vale la pena enfrentar esa intervención en Minnesota. Es la decisión de alguien que ha pasado 22 años en kinesiología, que ha viajado a China de niña, que ha aprendido a vivir con una condición neurológica que no desapareció. Ahora, a través de una cirugía, busca dar el siguiente paso.
Citações Notáveis
Me quedé sin aire en el área izquierda del cerebro y me afectó toda la motricidad— Marta Fort, durante su participación en PH, Podemos Hablar
Creo que ayudaron más los 22 años de kinesiología que tengo encima— Marta Fort, sobre el impacto del tratamiento en China