Maricarmen Marín debuta como autora con 'Las aventuras de La dulce princesita'

Si tienes un hijo no vas a dejar de hacer cosas, vas a hacer más
El consejo de su padre que cambió la perspectiva de Marín sobre la maternidad y sus proyectos profesionales.
Mark

¿Por qué decidió Maricarmen escribir un libro infantil ahora, después de tantos años en televisión?

Mimi

Ella dice que siempre tuvo ganas de hacerlo, pero lo que la movió fue un sentimiento de retribución. El público la apoyó durante años, y sentía que debía devolverle ese cariño de alguna forma. El libro es esa devolución.

Luke

Pero eso es lo que muchas celebridades dicen. ¿Hay algo más específico que la impulsó en este momento?

Mark

El libro habla mucho de una "varita mágica". ¿Es un símbolo o algo literal?

Mimi

Es un símbolo, pero nació de algo real. En su programa "Yo soy" expresó que le gustaría tener una varita mágica. Alguien le pasó una de verdad, de otro programa. Los niños creyeron que tenía poderes, y ella nunca los contradijo.

Luke

Entonces, ¿el libro usa esa varita como metáfora del poder de comunicar sin miedo? ¿O es más literal que eso?

Mark

¿Cuánto del libro es autobiografía real?

Mimi

Ella dice que todo es verdad. Sus tres perros están en el libro. La "dulce princesita" es ella misma, pero reimaginada como una niña moderna que estudia y juega fútbol, no como una princesa de cuento.

Luke

Pero eso es una reinterpretación, ¿no? No es exactamente lo que vivió. Es cómo ella quiere que los niños la vean.

Mark

¿De dónde viene ese poder que ella dice que adquirió en la infancia?

Mimi

De su madre, principalmente. Su madre le enseñó a reconocer sus sentimientos desde pequeña, a expresar lo que pensaba sin miedo. Su hermana también fue importante: la convenció de que tomara un casting de bailarina cuando Marín dudaba.

Luke

Eso es interesante porque sugiere que el "poder" no es algo que ella descubrió sola, sino algo que le fue transmitido. ¿Es eso lo que quiere que los niños entiendan?

Mark

¿Qué otros proyectos tiene en mente?

Mimi

Quiere hacer teatro musical, más películas, colaboraciones internacionales. Tiene una serie en pausa por la pandemia que espera concretar. Y está considerando la maternidad como un objetivo futuro.

Luke

¿Pero no está claro cuándo sucederán esas cosas? El libro es lo único concreto que tiene ahora.

Mark

¿Cree que el libro llegará a su público objetivo?

Mimi

Ella cree que sí. Dice que ahora hay más opciones de lectura que hace cuarenta años, y que los padres están incentivando a sus hijos a leer. El libro ofrece una propuesta para reforzar autoestima y valores.

Luke

Pero eso es lo que ella espera. No sabemos aún cómo responderá el mercado a un libro de una celebridad de televisión.

  • Marín sintió durante años una deuda con el público que la apoyó, y el libro es su forma más íntima de saldarla.
  • La pandemia frenó varios de sus proyectos audiovisuales, pero también abrió espacio para que este debut literario tomara forma y llegara a las librerías.
  • El símbolo central del libro —una varita mágica— nació de un momento espontáneo en televisión que los niños tomaron en serio, y Marín decidió no desengañarlos sino construir sobre esa fe.
  • A los 40 años, la artista navega simultáneamente entre una serie pausada, sueños de teatro musical y la posibilidad de la maternidad, redefiniendo qué significa crecer sin dejar de crear.

En un momento en que el entretenimiento peruano busca nuevas formas de conectar con las generaciones más jóvenes, Maricarmen Marín cruzó una frontera inesperada: dejó el micrófono por la pluma. Su primer libro infantil, publicado por Editorial Planeta, no es un producto de mercadotecnia sino una destilación de su historia personal —sus miedos, sus mascotas, la voz de su madre— convertida en filosofía para niños. La varita mágica que propone no concede deseos: enseña que la libertad de expresarse sin miedo es el verdadero poder.

Maricarmen Marín llegó a las librerías peruanas el 30 de noviembre de 2020 con un debut que nadie anticipaba: no como cantante ni actriz, sino como escritora. "Las aventuras de La dulce princesita", publicado por Editorial Planeta, narra historias reales de su vida —incluyendo a sus tres perros, Becko, Becky y Maki— y una filosofía que aprendió de niña: que el mayor poder que existe es decir lo que uno piensa sin miedo.

La protagonista del libro es ella misma reimaginada: una niña moderna que estudia, juega fútbol y persigue sus sueños sin esperar a ser rescatada. La famosa "varita mágica" del título nació en un episodio de "Yo soy", cuando alguien le entregó una varita gigante en vivo y los niños creyeron que tenía poderes reales. Marín nunca los contradijo. Esa ambigüedad deliberada —dejar que los niños crean en la magia mientras aprenden algo verdadero— se convirtió en el corazón de su propuesta como escritora.

El impulso detrás del libro viene de su infancia. Su madre le enseñó desde pequeña a reconocer y expresar sus sentimientos sin temor. Su hermana, años después, la convenció de ir a un casting de bailarina en Panamericana TV cuando ella se negaba. Esa decisión cambió el rumbo de su vida. Desde entonces, Marín vive convencida de que las oportunidades hay que tomarlas con pasión cuando aparecen.

Ahora, a los 40 años, la artista está en un punto de inflexión. Trabaja en Latina, tiene una serie pausada por la pandemia que espera retomar, y sueña con teatro musical, cine y colaboraciones internacionales. También piensa en la maternidad, que durante años pospuso por miedo a frenar su carrera, hasta que su padre le dijo: "Si tienes un hijo no vas a dejar de hacer cosas, vas a hacer más". El libro, en última instancia, es un acto de transmisión: la certeza de que la verdadera magia no está en las varitas, sino en la libertad de ser uno mismo.

Maricarmen Marín llegó a las librerías peruanas el 30 de noviembre de 2020 con un debut inesperado: no como cantante o actriz, sino como autora. Su primer libro, "Las aventuras de La dulce princesita", publicado por Editorial Planeta, narra historias que ella vivió, personajes que existen en su vida real, y una filosofía que aprendió siendo niña.

El libro gira alrededor de una "varita mágica poderosa" —no la de los cuentos de hadas, sino un símbolo de algo más concreto: el poder de decir lo que uno piensa sin miedo. Marín explica que todo en el libro es verdadero. Sus tres perros —Becko, Becky y Maki— aparecen en las páginas. La dulce princesita del título es ella misma, pero reimaginada como una niña moderna que estudia, juega fútbol, come helado y brócoli, y persigue sus sueños sin esperar a que alguien la rescate. No es un personaje de cuento de hadas. Es una niña que se esfuerza.

La génesis del proyecto viene de una sensación de deuda. Marín ha pasado años en televisión, primero como bailarina en "La movida de Janet" y luego en programas como "Yo soy", donde se hizo popular. El público le dio su apoyo, y ella sentía que tenía que retribuir ese cariño de alguna forma. El libro es esa retribución. "Mi misión es construir", dice. Primero fue un disco navideño, luego el tema de la varita mágica que surgió en su programa, ahora este libro infantil.

La varita misma tiene una historia. En un episodio de "Yo soy", Marín expresó su deseo de tener una varita mágica para que llegaran artistas que ella admiraba. Alguien le pasó una varita gigante, sacada de otro programa llamado "El Wasap de JB". Los niños que la vieron creyeron que tenía poderes reales. Marín nunca los contradijo. Esa ambigüedad deliberada —permitir que los niños crean en la magia mientras aprenden algo verdadero— es el corazón de su enfoque como escritora.

El poder que Marín quiere transmitir en el libro viene de su infancia. Su madre fue "muy visionaria", dice, y se tomó tiempo para enseñarle a reconocer sus sentimientos desde pequeña. Le enseñó a expresar lo que sentía y pensaba sin temor. Su hermana también jugó un papel crucial: años atrás, cuando Marín era adolescente y dudaba de entrar a la televisión, su hermana la convenció de que fuera a un casting de bailarina en Panamericana TV. Marín se negaba, pero su hermana insistió. Esa decisión cambió su vida. Desde entonces, Marín ha tratado de vivir con la convicción de que las oportunidades llegan pocas veces, y cuando lo hacen, hay que tomarlas con pasión.

Ahora, a los 40 años, Marín está en un punto de inflexión en su carrera. Trabaja en Latina después de años en América TV. Tiene proyectos pendientes: una serie llamada "Mari Mari, luchando con el corazón" que quedó en pausa por la pandemia, pero que espera concretar. Sueña con teatro musical, más películas, colaboraciones con artistas internacionales. El año pasado asistió a los Grammy Latino. Pero hay algo más que la ocupa: la maternidad. Durante años la pospuso, convencida de que ser madre significaría abandonar sus proyectos. Su padre le dijo algo que cambió su perspectiva: "Si tienes un hijo no vas a dejar de hacer cosas, vas a hacer más". Ahora, si ese momento llega pronto, dice, será la mujer más feliz del mundo.

El libro, en última instancia, es un acto de transmisión. Marín quiere que niños y adultos recuerden la importancia de ser honestos, de conectar con el corazón, de sentirse orgullosos de su origen. Quiere que entiendan que la verdadera magia no está en las varitas, sino en la libertad de ser uno mismo. Y mientras expande su carrera hacia nuevos territorios —la literatura, el teatro, la pantalla grande— sigue construyendo, como dice, un legado que espera que la gente recuerde por una canción, un cuento, una película, o algo que le haya aportado en la vida.

Mi misión es construir. El público, las familias, siempre me han dado su respaldo y de alguna forma tenía que retribuirles tanto cariño.
— Maricarmen Marín
Todo lo que está en el libro es verdad: mis perritos existen, la varita existe, la dulce princesita existe; pero no es una princesa de los cuentos, es moderna.
— Maricarmen Marín
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