Maíllo califica la entrada de 72.000 personas en Ceuta como acción criminal de Marruecos que ha provocado muertes y exige transparencia total del Gobierno español. Izquierda Unida vincula el cambio estratégico con la defensa histórica del Sáhara, un referéndum de autodeterminación y la exclusión de Marruecos de la organización del Mundial 2030.
Maíllo exige un giro estratégico total en relaciones con Marruecos tras calificar de "criminal" la entrada masiva en Ceuta
Ha sido Marruecos, y hay que replantearse todas las relaciones
¿Por qué Maíllo insiste tanto en que fue una acción criminal y no simplemente un fallo de control fronterizo?
Porque la diferencia es quién es responsable. Si es un fallo, es un accidente. Si es criminal, es intencional. Maíllo cree que setenta y dos mil personas no cruzan juntas sin que el Estado marroquí lo sepa y lo permita. Eso es una decisión política, no una fuga.
Pero ¿no hay un riesgo de que España se aisle si rompe con Marruecos de esta manera?
Maíllo diría que ya está aislada. Que la posición de buena vecindad no ha funcionado. Que ceder en el Sáhara no compró nada. Así que el riesgo de aislamiento ya existe; lo que propone es que al menos sea por principios.
¿Qué gana Marruecos con enviar a esa gente a Ceuta? ¿Cuál es el objetivo?
Presión política. Demostrar que puede desestabilizar a España cuando quiera. Quizá también negociación: si España cede en algo, la presión se detiene. Maíllo ve en eso una herramienta de chantaje.
¿Y por qué Izquierda Unida se atreve a hablar de esto cuando otros partidos parecen más cautos?
Porque no están en el Gobierno. No tienen que negociar con Marruecos mañana. Pueden permitirse el lujo de decir lo que creen que es verdad sin calcular el costo diplomático.
¿Cree que el Gobierno español realmente no sabía que esto iba a pasar?
Maíllo no lo cree. Por eso pide que se abra la comisión de secretos oficiales. Quiere ver si había alertas del CNI. Si las había y no se actuó, es un escándalo. Si no las había, el CNI falló. O ambas cosas.
The Pulse
- 72.000 personas cruzaron a Ceuta en una entrada masiva que Maíllo califica de acción criminal
- Maíllo exige un giro estratégico total en relaciones diplomáticas con Marruecos
- Izquierda Unida vincula el cambio con la defensa del Sáhara y un referéndum de autodeterminación
- Familias ceutíes acogen a menores en sus hogares ante saturación de centros
- Maíllo prevé elecciones generales en marzo de 2027
Maíllo califica la entrada de 72.000 personas en Ceuta como acción criminal de Marruecos que ha provocado muertes y exige transparencia total del Gobierno español. Izquierda Unida vincula el cambio estratégico con la defensa histórica del Sáhara, un referéndum de autodeterminación y la exclusión de Marruecos de la organización del Mundial 2030.
Antonio Maíllo, coordinador de Izquierda Unida, acusa a Marruecos de cometer una acción criminal por permitir la entrada masiva de inmigrantes en Ceuta y demanda un cambio radical en las relaciones diplomáticas españolas con el país vecino.
Antonio Maíllo estaba en la sierra de Huelva cuando atendió la llamada, pendiente de los incendios que devoraban más de veinticinco mil hectáreas en la provincia. El coordinador general de Izquierda Unida, un hombre de cincuenta y nueve años nacido en Lucena, Córdoba, tenía otra crisis en la cabeza: lo que había sucedido en Ceuta días atrás, y lo que creía que debería suceder ahora en las relaciones entre España y Marruecos.
Maíllo no andaba con rodeos. Marruecos había cometido una acción criminal, dijo. Setenta y dos mil personas —aunque el Gobierno hablaba de ochenta mil— habían cruzado hacia Ceuta en lo que describió como una ola coordinada, y el Estado marroquí lo había permitido. Eso no era negligencia. Era irresponsabilidad de un gobierno, y había dejado gente muerta. Para Maíllo, eso significaba que España tenía que replantear todo, desde cero, con el vecino del sur.
Pero primero, exigía respuestas. El Gobierno español debía explicar con transparencia absoluta qué había pasado. Pedro Sánchez había hablado de una violación de la integridad territorial, pero si eso era cierto, ¿por qué no se había convocado al Consejo Nacional de Seguridad? ¿Por qué no había un gabinete de crisis? Maíllo había pedido que se reuniera la comisión de secretos oficiales en el Congreso. Quería saber si el CNI había tenido alertas sobre un ataque híbrido días antes. Quería saber si alguien había fallado, o si las relaciones que se presumían modélicas con Marruecos nunca lo habían sido realmente.
Sobre los migrantes que habían entrado, el ministro de Exteriores había prometido que todos volverían a Marruecos. Maíllo encontraba esa seguridad extraña. El derecho al asilo existía. Los procedimientos tenían que respetarse. Lo que había que hacer era priorizar a los solicitantes de asilo y acogida humanitaria, enviarlos a centros en la península que no estuvieran saturados, y atender a los menores que quedaban en Ceuta. Familias ceutíes estaban acogiendo a niñas en sus casas porque los centros reventaban. Eso no debería pasar en España, dijo.
El giro estratégico que Maíllo proponía tenía tres pilares. Primero, la Unión Europea tenía que hablar con una sola voz. Segundo, España no podía abandonar su posición histórica sobre el Sáhara ni renunciar a exigir un referéndum de autodeterminación bajo supervisión de la ONU, aunque eso complicara la buena vecindad. Tercero, había que establecer una relación de lealtad real entre los servicios de inteligencia de ambos países, o reconocer que esa lealtad nunca había existido.
Maíllo también creía que Marruecos debería ser excluido de la organización conjunta del Mundial 2030 con España y Portugal. Había que darle un golpe a la FIFA. Marruecos no estaba a la altura de las garantías de derechos humanos que exigía un torneo así. Izquierda Unida había presentado una proposición no de ley en el Congreso sobre esto, compartida con Vox, pero Maíllo dejó claro que se opondría a cualquier voto de Vox o del Partido Popular. No tenían autoridad moral. Eran oportunistas que no dudaban en erosionar a España con sus aliados europeos, como Italia. El foco tenía que estar en Marruecos, no en la deslealtad interna.
Sobre el Sáhara, Maíllo fue directo: el PSOE se había equivocado siempre. El cambio de posición de Pedro Sánchez había sido una traición al pueblo saharaui y no había servido para nada. La estrategia había fracasado. Ahora, con elecciones generales previstas para marzo de 2027, Izquierda Unida estaba preparando su propio proyecto. Maíllo creía que podía representar entre el once y el dieciocho por ciento de la población española. Ya había acercamientos con la figura que encabezaría esa candidatura. El calendario era apretado: necesitaban presentar el proyecto, el nombre y las personas en septiembre y octubre. Pero primero, España tenía que mirar a Marruecos a los ojos y decir que las cosas no podían seguir como estaban.
Notable Quotes
El Estado de Marruecos ha cometido una acción criminal que ha provocado la muerte de personas. Es una irresponsabilidad absoluta de un gobierno y un Estado con el que hay que replantearse todas las relaciones.— Antonio Maíllo, coordinador general de Izquierda Unida
El PSOE se ha equivocado siempre con el Sáhara... El giro que dio fue una traición al pueblo saharaui por Pedro Sánchez, no nos ha servido para nada.— Antonio Maíllo