En la víspera de Navidad, el régimen de Nicolás Maduro abrió las puertas de algunas cárceles venezolanas y dejó salir a decenas de presos políticos detenidos tras las elecciones de julio. El gesto, sin embargo, llega cargado de ambigüedad: mientras unas familias celebraban el regreso de sus seres queridos, más de mil personas continuaban encarceladas por razones políticas. Las organizaciones de derechos humanos recuerdan que la libertad otorgada como favor en fechas señaladas no es libertad en su sentido más profundo, sino una demostración de poder disfrazada de clemencia.
Maduro libera 71 presos políticos en Navidad, pero ONG denuncian que siguen encarcelados más de 1.000
La libertad no puede concederse como una prerrogativa, sino garantizarse como un derecho
¿Por qué el gobierno elige liberar a algunos presos políticos y no a otros?
Eso es exactamente lo que preocupa a las organizaciones de derechos humanos. Si la libertad fuera un derecho garantizado, no habría elección. Pero cuando se trata como una concesión —especialmente en fechas simbólicas como Navidad— el gobierno controla quién sale y quién se queda. Es una forma de poder.
¿Qué diferencia hay entre 71 y 99 liberados? ¿Por qué los números no coinciden?
Depende de cómo se cuente. Diferentes organizaciones tienen registros distintos y criterios diferentes para quién cuenta como preso político. Pero ese debate sobre números casi distrae de lo importante: hay más de mil personas que siguen encarceladas.
¿Qué significa que 62 personas estén en "desaparición forzada"?
Significa que sus familias no saben dónde están. No hay registro oficial de su detención, no hay acceso legal. Es uno de los actos más graves contra los derechos humanos.
El gobierno dice que no hay presos políticos, solo delincuentes. ¿Cómo responden las ONG a eso?
Señalando que muchos de los detenidos son defensores de derechos humanos, activistas, personas que protestaron pacíficamente. El gobierno llama "terribles hechos punibles" a lo que el mundo ve como ejercicio de libertad de expresión.
¿Por qué las excarcelaciones se detuvieron en marzo?
Nadie lo sabe con certeza. Las familias dicen que el proceso se suspendió. Luego, de repente, en Navidad, vuelven a liberar gente. Es parte de ese patrón selectivo y discrecional que las ONG critican.
¿Qué pasa ahora? ¿Seguirán las liberaciones?
Las organizaciones exigen una amnistía general. Pero mientras el gobierno vea la libertad como algo que puede otorgar o negar según convenga, la represión política seguirá siendo la realidad de Venezuela.
The Pulse
- Entre 71 y 99 presos políticos fueron liberados en la madrugada navideña desde cárceles como Tocorón, Las Crisálidas y La Guaira, entre ellos tres adolescentes y varias mujeres.
- Más de 1.000 personas permanecen encarceladas por motivos políticos según las organizaciones de derechos humanos, y 62 siguen en situación de desaparición forzada.
- Las ONG denuncian que las liberaciones son 'selectivas y discrecionales', lo que confirma que la detención se usa como instrumento de persecución y no como respuesta a delitos reales.
- La oposición y los colectivos de familiares exigen una amnistía general y advierten sobre la 'puerta giratoria': se libera a unos mientras se arresta a otros.
- El gobierno insiste en que Venezuela no tiene presos políticos y enmarca las detenciones como respuesta a 'hechos punibles', mientras la comunidad internacional y las ONG rechazan esa narrativa.
En la víspera de Navidad, el régimen de Nicolás Maduro abrió las puertas de algunas cárceles venezolanas y dejó salir a decenas de presos políticos detenidos tras las elecciones de julio. El gesto, sin embargo, llega cargado de ambigüedad: mientras unas familias celebraban el regreso de sus seres queridos, más de mil personas continuaban encarceladas por razones políticas. Las organizaciones de derechos humanos recuerdan que la libertad otorgada como favor en fechas señaladas no es libertad en su sentido más profundo, sino una demostración de poder disfrazada de clemencia.
En la madrugada del 26 de diciembre, el gobierno venezolano liberó a decenas de presos políticos detenidos tras las elecciones presidenciales del 28 de julio. Las cifras difieren según la fuente: el Comité por la Libertad de los Presos Políticos contabilizó al menos 60 salidas desde Tocorón, seis mujeres desde Las Crisálidas y tres adolescentes desde La Guaira. Justicia, Encuentro y Perdón habló de entre 63 y 75 excarcelados; el Comité de Madres en Defensa de la Verdad elevó la cifra a 99. Pero todas las organizaciones llegaron a la misma conclusión: la medida es claramente insuficiente.
Lo que inquieta a los defensores de derechos humanos no es solo el número, sino la lógica detrás de las liberaciones. El carácter selectivo y discrecional del proceso revela, según estas organizaciones, que la privación de libertad ha funcionado como herramienta de control político. Justicia, Encuentro y Perdón lo resumió con precisión: 'La libertad no puede concederse como una prerrogativa, sino garantizarse como un derecho'. Mientras el gobierno la administre como un acto de gracia navideña, la represión seguirá siendo estructural.
Desde la oposición, el exgobernador César Pérez Vivas denunció la 'puerta giratoria' del régimen: se excarcelan algunos mientras se producen nuevos arrestos. Según Foro Penal, 902 personas permanecen encarceladas por motivos políticos y 62 en desaparición forzada. Defensores de derechos humanos como Rocío San Miguel, Javier Tarazona y Carlos Julio Rojas siguen presos. El gobierno, por su parte, niega la existencia de presos políticos y afirma que los detenidos responden a causas penales legítimas.
Estas liberaciones retomaban un proceso suspendido desde marzo. La Fiscalía asegura que cerca de 2.000 personas han salido de prisión bajo medidas cautelares desde el inicio del programa. Para las organizaciones de derechos humanos, ese dato no altera el diagnóstico: en la Venezuela poselectoral, la libertad sigue siendo una concesión del poder, no una garantía del Estado.
En la madrugada navideña de este jueves, el gobierno venezolano abrió las puertas de varias cárceles y dejó en libertad a decenas de presos políticos. Las cifras varían según quién las cuente: algunas organizaciones de derechos humanos hablan de 71 liberados, otras de 99. Lo que no varía es el veredicto: insuficiente. Estos hombres y mujeres, detenidos tras las elecciones presidenciales del 28 de julio, salieron de Tocorón en Aragua, de Las Crisálidas en Miranda, de La Guaira. Tres de ellos eran adolescentes. Seis eran mujeres. Pero mientras celebraban su regreso a casa, más de mil personas seguían tras las rejas por razones políticas.
El Comité por la Libertad de los Presos Políticos documentó que al menos 60 personas salieron de Tocorón, seis mujeres de Las Crisálidas, tres adolescentes de La Guaira. En un comunicado, la organización reconoció cada nombre como "una victoria para la verdad y la esperanza", pero inmediatamente exigió libertad para todos los que permanecen detenidos por motivos políticos. Justicia, Encuentro y Perdón ofreció números ligeramente distintos —entre 63 y 75 excarcelados— pero llegó a la misma conclusión: la medida era "claramente insuficiente". Esta última organización maneja un registro de aproximadamente 1.085 presos políticos en Venezuela. Más de mil personas, según sus cálculos, seguirían privadas de libertad de manera injustificada.
Lo que preocupa a las organizaciones no es solo el número de liberados, sino cómo fueron elegidos. El carácter "selectivo y discrecional" de las excarcelaciones, advierten, confirma que la privación de libertad se ha utilizado como instrumento de persecución política. Justicia, Encuentro y Perdón lo expresó con claridad: "La libertad no puede concederse como una prerrogativa, sino garantizarse como un derecho". Mientras el gobierno trate la liberación como un acto de gracia —especialmente en Navidad— y no como una obligación legal, la represión política seguirá siendo la realidad de Venezuela.
El Comité de Madres en Defensa de la Verdad, integrado por familiares de detenidos tras los comicios de julio, confirmó la excarcelación de 99 personas, entre ellas tres mujeres y tres adolescentes. Pero también calificó la medida de insuficiente. "La injusticia sigue afectando a centenares de familias en todo el país", denunció el colectivo, que volvió a reclamar una amnistía general. Otras organizaciones como Laboratorio de Paz valoraron las liberaciones como "una buena noticia", pero insistieron en que "salgan todos" los presos políticos. Óscar Murillo, coordinador general de Provea, habló de un "alivio colectivo", aunque lamentó la falta de transparencia. Mientras se liberaba a algunos, otros defensores de derechos humanos como Rocío San Miguel, Javier Tarazona, Kennedy Tejada, Carlos Julio Rojas y Eduardo Torres permanecían encarcelados.
Desde la oposición, el exgobernador del estado Táchira César Pérez Vivas reclamó la liberación de activistas políticos como Biagio Pilieri, Henry Alviárez, Perkins Rocha y Freddy Superlano. En su cuenta de X, exigió "detener la escalada autoritaria con su puerta giratoria", refiriéndose a la práctica de excarcelar a un grupo mientras se producen nuevos arrestos. Según Foro Penal, 902 personas permanecen actualmente encarceladas por motivos políticos en Venezuela y 62 continúan en situación de desaparición forzada, de acuerdo con su balance del 15 de diciembre. El gobierno, por su parte, sostiene que el país está "libre de presos políticos" y afirma que los detenidos lo están por la "comisión de terribles hechos punibles".
Estas excarcelaciones reanudaban un proceso que permanecía suspendido desde marzo. La Fiscalía asegura que desde el inicio del programa de excarcelaciones el año pasado, unas 2.000 personas han salido de prisión bajo medidas cautelares. Pero para las organizaciones de derechos humanos, ese dato no cambia el diagnóstico fundamental: mientras la libertad no se garantice como un derecho y no como una concesión, la represión política seguirá marcando el pulso de la Venezuela poselectoral. Las liberaciones ocurrían en un contexto de alta tensión política, con el gobierno denunciando movimientos militares estadounidenses en el Caribe como parte de una estrategia para forzar un cambio de poder.
Notable Quotes
Cada nombre que sale de las listas de reclusión injusta representa una victoria para la verdad y la esperanza— Comité por la Libertad de los Presos Políticos
Reconocemos el valor humano de cada excarcelación, pero la libertad debe restituirse a todas las personas privadas de ella de forma arbitraria— Justicia, Encuentro y Perdón