Madrid se prepara para recibir los primeros robotaxis de Uber y Waymo tras el verano

Madrid será la primera capital de la UE en permitir robotaxis comerciales
Uber y Waymo lanzarán sus servicios después del verano, marcando un hito regulatorio en Europa.

Uber lanzará robotaxis con WeRide en Madrid usando licencias VTC existentes; Waymo busca alianzas para entrar al mercado español con su propia plataforma. La Comunidad de Madrid limitó nuevas licencias VTC a 100 para evitar conflicto con taxistas, delegando regulación técnica a la DGT y autorizaciones a nivel regional.

  • Uber lanzará robotaxis con WeRide en Madrid a partir de noviembre
  • Madrid limitó nuevas licencias VTC a 100 para evitar conflicto con taxistas
  • Waymo opera 4.000 robotaxis en Estados Unidos; WeRide opera 3.000
  • Waymo retiró 3.900 vehículos en junio por fallo de software

Madrid se convertirá en la primera capital de la UE en permitir robotaxis comerciales tras el verano, con Uber y Waymo liderando el despliegue. La regulación ya está lista y las empresas compiten por licencias y alianzas estratégicas.

Madrid está a punto de convertirse en un laboratorio viviente para una tecnología que ha permanecido confinada a ciudades estadounidenses y chinas. Después del verano, los primeros robotaxis de Uber y Waymo circularán por las calles de la capital española, marcando un hito: Madrid será la primera capital de la Unión Europea en permitir que vehículos sin conductor operen comercialmente en sus carreteras. Es el siguiente capítulo en una batalla que comenzó hace casi una década con el conflicto entre plataformas de transporte y taxistas tradicionales, pero ahora sin conductor alguno al volante.

La regulación, que durante años fue el obstáculo más formidable, ya está resuelta. La Comunidad de Madrid y el Estado se han repartido las responsabilidades de manera clara: la DGT se encarga de la homologación y certificación técnica de los vehículos, mientras que la región gestiona las autorizaciones, licencias, seguros y distribución de zonas operativas. Para evitar una nueva confrontación con el sector del taxi, Madrid decidió no crear nuevas licencias de vehículos de transporte con conductor, sino reutilizar las existentes, limitadas por ahora a un máximo de cien. Los vehículos autónomos necesitarán un permiso adicional específico denominado "habilitación adicional de transporte autónomo", que fijará las condiciones de operación.

Uber fue la primera en mover ficha. En junio anunció una alianza con WeRide, la empresa tecnológica china que ya opera vehículos autónomos en más de diez ciudades alrededor del mundo, desde Guangzhou hasta Abu Dabi. Los coches son furgonetas eléctricas fabricadas por Geely, el conglomerado chino propietario también de Volvo y Polestar. Para el despliegue en Madrid, Uber se apoyará en Moove Cars, una empresa española de gestión de flotas de la que posee el treinta por ciento, que aportará las licencias VTC necesarias. Avomo, filial de Moove, se encargará del mantenimiento, almacenamiento y supervisión de la flota. Es un esquema que ya funciona en Austin y Atlanta, donde Avomo gestiona cuatrocientos robotaxis para Uber.

Waymo, la unidad de Alphabet especializada en conducción autónoma, representa una amenaza más seria para el orden establecido. La empresa ha constituido Waymo Iberia, señal de que podría expandirse también a Portugal, y ha iniciado movimientos simultáneos en Francia y Holanda. En Estados Unidos, Waymo ya opera más de cuatro mil taxis autónomos en una docena de ciudades, superando significativamente a WeRide. Su estrategia habitual es comprar o alquilar licencias VTC y lanzar su propio servicio a través de su aplicación, sin depender de plataformas intermediarias. En España, sin embargo, enfrenta un dilema. Las tres grandes empresas de flotas son Moove Cars, que ya está comprometida con Uber; Auro, que ha confirmado estar enfocada en su expansión en Alemania; y Vecttor, que es propiedad íntegra de Cabify. Esto sugiere que Waymo tendría que negociar con Cabify para acceder al mercado español, o bien encontrar otra ruta que aún no es evidente.

Cabify, consultada sobre posibles alianzas, afirma estar en conversaciones abiertas con empresas líderes en tecnología autónoma pero sin acuerdos cerrados. Bolt, otra plataforma de movilidad, también podría entrar en la competencia, aunque su timing y estrategia permanecen inciertos. Si lo hace, probablemente utilizaría vehículos de Pony.ai o Baidu, empresas chinas que fabrican robotaxis.

A partir de noviembre, los primeros robotaxis comenzarán a circular con un conductor de seguridad a bordo, listo para intervenir solo en emergencias. Pasados algunos meses, operarán completamente autónomos. Los viajes costarán más que los de un taxi convencional, una paradoja que no ha impedido que miles de personas en San Francisco y otras ciudades estadounidenses soliciten estos servicios regularmente.

Pero Madrid también heredará los problemas que Waymo ha enfrentado en Estados Unidos. El vandalismo ha sido persistente: en junio, manifestantes anti-ICE incendiaron cinco vehículos en Los Ángeles, cada uno valuado entre ciento cincuenta mil y doscientos mil euros. Más grave aún son los fallos técnicos a escala masiva. Hace pocas semanas, Waymo retiró tres mil novecientos coches, el noventa y siete por ciento de su flota, debido a un error de software que hacía que los vehículos ingresaran en tramos de autopistas en obras. Fue la segunda retirada de este tipo en menos de un mes. En junio anterior, había retirado tres mil ochocientos vehículos porque entraban en carreteras inundadas. Mientras que el vandalismo es episódico y afecta principalmente la imagen pública, estos fallos técnicos masivos amenazan la viabilidad financiera de la empresa y ralentizan su expansión internacional. Madrid será una prueba de fuego: si la tecnología puede funcionar de manera confiable en una capital europea con millones de habitantes, entonces el futuro de los robotaxis como alternativa de transporte viable estará más cerca de confirmarse.

Para lanzar un servicio de robotaxis en España necesitas tres cosas: regulación lista, licencias VTC y una flota de vehículos autónomos. Los dos primeros puntos eran los más conflictivos y ya están solucionados.
— Fuente del sector consultada por El Confidencial
Estamos en conversaciones abiertas con las empresas líderes en tecnología de movilidad autónoma, pero actualmente no tenemos ninguna alianza cerrada.
— Portavoces de Cabify
The Hearth Conversation Another angle on the story
Inventor

¿Por qué Madrid y no Barcelona o Valencia? ¿Qué hace que esta ciudad sea la elegida?

Model

La Comunidad de Madrid tomó la decisión política de abrir el mercado. Tuvieron que resolver primero el conflicto regulatorio con los taxistas, limitando las nuevas licencias a cien vehículos. Una vez que eso quedó claro, las empresas supieron que podían operar sin una batalla legal constante.

Inventor

Entonces el verdadero obstáculo no fue la tecnología, sino la política.

Model

Exactamente. Las máquinas ya funcionaban en San Francisco y Pekín. Lo que faltaba era que un gobierno dijera: aquí, en nuestro territorio, esto es legal. Madrid lo hizo.

Inventor

¿Qué pasa si Waymo no puede llegar a un acuerdo con Cabify? ¿Se queda fuera del mercado español?

Model

Probablemente no. Waymo es demasiado grande para quedarse fuera. Encontrará una manera, aunque sea más complicada que en Estados Unidos. Podría negociar directamente con la Comunidad de Madrid, o esperar a que cambie la situación con las flotas disponibles.

Inventor

¿Y los robotaxis que se quemen en Madrid? ¿Qué pasa entonces?

Model

Ese es el riesgo real. El vandalismo en Los Ángeles fue simbólico, pero los fallos técnicos masivos son existenciales. Si Waymo retira el noventa y siete por ciento de su flota en Madrid, la confianza se desmorona. La tecnología tiene que demostrar que es confiable, no solo en laboratorios.

Inventor

¿Costará más viajar en robotaxi que en taxi normal?

Model

Sí, al menos al principio. Es una de las paradojas más extrañas de esta tecnología. Pero en San Francisco, la gente paga más de todas formas. Hay algo en la experiencia de viajar sin conductor que la gente quiere vivir, aunque sea más caro.

Contact Us FAQ