Cada otoño trae consigo el recordatorio de que los sistemas de salud no son infinitos. En Galicia, la llegada simultánea de covid, gripe y virus digestivos en septiembre de 2026 ha vuelto a tensar una red asistencial que ya operaba al límite: centros de salud sin citas disponibles durante semanas, urgencias hospitalarias con más pacientes que el año anterior, y una escasez de médicos que no es nueva, pero que cada pico de demanda hace más visible. Lo que ocurre no es una crisis repentina, sino la expresión acumulada de decisiones estructurales pendientes.
Los virus respiratorios saturan consultas, PAC y urgencias hospitalarias en Galicia
Las agendas nunca aflojan, siempre hay muchos pacientes
¿Cuál es exactamente el problema que estamos viendo aquí? ¿Es que hay más virus, o es que el sistema ya estaba al límite?
Las dos cosas. Los virus respiratorios siempre llegan en otoño, pero el sistema ya funcionaba con agendas saturadas. Ahora se suma la vuelta al colegio, que acelera la circulación. Es como añadir peso a una carga que ya era pesada.
Pero espera. La Consellería dice que el 62 por ciento de los cupos tiene citas en menos de cuatro días. Eso suena bien. ¿Qué significa realmente eso?
Que en algunos lugares funciona. En Ourense hay disponibilidad inmediata. Pero en Vigo, que es donde vive la mayoría de la gente, solo 165 de los cupos tienen hueco en menos de cuatro días. Es un número que suena grande hasta que lo comparas con la población.
¿Y qué pasa con los pacientes que necesitan atención ahora mismo?
Muchos van a urgencias extrahospitalarias. Los centros de salud están llenos de gente con covid que necesita una baja laboral. Las urgencias de primaria están casi completamente ocupadas por virus respiratorios.
Pero ¿estamos hablando de una crisis o de una presión normal de otoño? El artículo dice que no es "llamativo" en los centros de salud.
No es una crisis aguda, pero es sostenida. Y lo preocupante es lo que dice Fandiño: en cuatro años necesitarán 129 médicos más solo para cubrir jubilaciones. Si no mejoran los contratos, el sistema va a colapsar.
¿Entonces el problema real no es este mes, sino lo que viene después?
Exacto. Este mes es una prueba de estrés. Lo que importa es si el sistema tiene capacidad para aguantar esto de forma regular sin romperse.
Una última cosa: ¿cuántos de esos pacientes con covid realmente necesitan atención médica, y cuántos solo necesitan una baja?
Eso no está claro en los datos. Pero el hecho de que los centros de salud lo mencionen específicamente sugiere que es una parte significativa de la demanda.
The Pulse
- Los virus respiratorios —covid y gripe— han llegado antes y con más fuerza que en años anteriores, colapsando agendas en centros de salud de Vigo, Ferrol y Ames mientras otras zonas como Ourense aún tienen citas disponibles el mismo día.
- Muchos pacientes acuden no solo por síntomas graves, sino porque necesitan una baja laboral, lo que multiplica la presión sobre las consultas de atención primaria y los puntos de atención continuada.
- Los servicios de urgencias hospitalarias llevan al menos dos semanas registrando más casos de gripe A y covid que en el mismo período de años anteriores, tras un verano que ya había sido excepcionalmente exigente.
- En cuatro años, los hospitales gallegos necesitarán 129 nuevos facultativos solo para cubrir jubilaciones en urgencias; sin mejoras contractuales, los expertos advierten que el sistema no podrá sostenerse.
- La Consellería de Sanidade afirma que el 62% de los cupos tienen citas en menos de cuatro días, pero los datos por área sanitaria revelan una desigualdad profunda: Vigo, la zona más poblada, acumula la peor disponibilidad de toda Galicia.
Cada otoño trae consigo el recordatorio de que los sistemas de salud no son infinitos. En Galicia, la llegada simultánea de covid, gripe y virus digestivos en septiembre de 2026 ha vuelto a tensar una red asistencial que ya operaba al límite: centros de salud sin citas disponibles durante semanas, urgencias hospitalarias con más pacientes que el año anterior, y una escasez de médicos que no es nueva, pero que cada pico de demanda hace más visible. Lo que ocurre no es una crisis repentina, sino la expresión acumulada de decisiones estructurales pendientes.
Pedir cita médica en Galicia estos días puede significar cosas muy distintas según el municipio donde se viva. En Monforte, O Milladoiro o el centro de Calle Cuba en Vigo, las agendas están cerradas. En Ourense, en cambio, hay disponibilidad para el mismo día. En Ferrol, algunos pacientes esperan hasta principios de octubre. Esta fragmentación refleja la presión que han traído consigo la gripe, el covid y las patologías digestivas al inicio del otoño.
Los médicos de familia describen una demanda claramente al alza, sobre todo en las urgencias extrahospitalarias. En Lugo, casi todo lo que llega es respiratorio. En Ourense, muchos pacientes con covid acuden con fiebre y prueba positiva en mano, principalmente para obtener una baja laboral. En Pontevedra reportan mucho covid y mucha gripe para ser apenas septiembre. Desde A Mariña vinculan el repunte directamente a la vuelta al colegio. El problema de fondo, señalan los profesionales, es que las plantillas ya eran muy justas antes del pico: cualquier aumento de demanda desestabiliza todo.
En los hospitales, el presidente de Semes Galicia, José Manuel Fandiño, confirma que los servicios de urgencias llevan al menos dos semanas atendiendo más casos de gripe A y covid que en años anteriores. El verano ya había sido duro: el Chuac registró un 6% más de actividad y el Cunqueiro un 11%. Fandiño advierte que en cuatro años harán falta 129 facultativos para cubrir jubilaciones en urgencias hospitalarias, y que sin contratos más atractivos, el sistema enfrentará un problema grave.
La Consellería de Sanidade defiende que la atención llega a quien la necesita, y señala que el 62% de los cupos tienen disponibilidad en menos de cuatro días. Pero los datos por área cuentan otra historia: Vigo, la zona más poblada, es la que peor sale parada, con solo 165 agendas disponibles frente a los más de 230 de Ourense o A Coruña. La desigualdad territorial persiste, y mientras tanto, los virus siguen circulando.
Cuando alguien llama a su centro de salud en Galicia estos días para pedir cita, la respuesta depende casi enteramente de dónde viva. En Monforte, la aplicación de agendas muestra sin rodeos que no hay huecos. Lo mismo ocurre en algunos consultorios de O Milladoiro, en Ames, y en el centro de Calle Cuba, en Vigo. Pero cruzar la provincia hacia Ourense cambia todo: en el Valle Inclán o en A Valenzá, en Barbadás, hay disponibilidad para el mismo día o el siguiente. En Ferrol, algunos pacientes esperan hasta el 7 de octubre. Esta fragmentación no es accidental. Es el reflejo visible de una presión asistencial que ha llegado a los centros de salud, los puntos de atención continuada y las urgencias hospitalarias de toda Galicia, impulsada por la llegada simultánea de virus respiratorios —covid, gripe— y patologías digestivas en las últimas semanas.
Los médicos de familia reconocen sin dramatismo que la demanda ha subido, especialmente en las urgencias extrahospitalarias. Un centro de salud de Lugo describe la situación en sus urgencias de primaria con precisión: casi todo lo que llega es respiratorio, concentrado en gripe incipiente y, sobre todo, covid. Desde Ourense añaden un detalle importante: muchos de esos pacientes con covid tienen fiebre, se han hecho una prueba y vienen porque necesitan una baja laboral. Las agendas, dicen, nunca llegan a aliviarse. Siempre hay muchos pacientes esperando. En los puntos de atención continuada de Pontevedra reportan mucho covid y mucha gripe a pesar de que apenas estamos en septiembre, aunque reconocen que la afectación respiratoria severa no es aún masiva.
Desde la comarca de A Mariña señalan que este aumento está directamente vinculado a la vuelta al colegio y a la mayor circulación de virus que trae consigo. Hay más casos tanto en pediatría como en las consultas de adultos, aunque de momento no es espectacular. Lo que sí es claro es que los centros de salud ya funcionaban con agendas cargadas. Ahora, con este pico de demanda, la situación se vuelve más tensa. La falta de especialistas es el problema de fondo: con plantillas muy justas en momentos tranquilos, cualquier aumento de demanda desestabiliza todo el sistema.
En las urgencias hospitalarias, el incremento de pacientes no permite bajar la guardia después de un verano que ya había sido de los más exigentes del año. José Manuel Fandiño, presidente de Semes Galicia —la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias— y coordinador del servicio en el Chuac, asegura que estos dispositivos llevan al menos dos semanas atendiendo a más pacientes con gripe A y covid que en años anteriores. Agosto ya había sido complicado: el Chuac registró un aumento del 6 por ciento en su actividad, mientras que el Cunqueiro alcanzó el 11 por ciento. Fandiño es directo sobre lo que viene: en cuatro años, los servicios de urgencias hospitalarias necesitarán 129 facultativos para cubrir jubilaciones y plazas estructurales. Su advertencia es clara: o se hacen atractivos los contratos en estos servicios, o habrá un problema grave.
La Consellería de Sanidade sostiene que quien necesita atención la recibe en modo y tiempo adecuados. De los 1.906 cupos de médicos de familia que existen en Galicia, aseguran que en 1.174 —el 62 por ciento— hay huecos disponibles esta semana, en menos de cuatro días. Pero los números por áreas sanitarias cuentan otra historia. Vigo, con la mayor población de referencia, presenta la peor situación: solo 165 agendas tienen citas disponibles en menos de cuatro días, frente a los 231 de Ourense —que tiene muchísimos menos usuarios— o los 230 de A Coruña y Cee. La disponibilidad de agendas en Galicia es, en definitiva, dispar: hay médicos de familia sin un solo hueco en todo el mes mientras otros no tienen demora. Y mientras esa fragmentación persiste, los virus siguen circulando.
Notable Quotes
En las urgencias de primaria casi todo es respiratorio, concentrado en gripe y sobre todo covid— Centro de salud de Lugo
O se hacen atractivos los contratos en los servicios de urgencias hospitalarias o vamos a tener un problema— José Manuel Fandiño, presidente de Semes Galicia