'Los demonios': la obra maestra censurada de Ken Russell regresa íntegra a salas

Los demonios humanos: la Iglesia y el Estado unidos contra un hombre
Russell quería contar una historia política sobre el poder religioso, no una película de provocación sexual.
Mark

¿Por qué una película de 1971 sigue siendo tan importante que alguien dedica veintidós años a recuperarla?

Mimi

Porque Russell no estaba haciendo cine de provocación gratuita. Estaba contando una historia política real sobre cómo el poder usa la religión como arma. La censura lo entendió perfectamente, por eso cortó lo que cortó.

Luke

Pero tenemos que ser precisos: ¿sabemos realmente qué motivó a la censura? ¿Fue el contenido sexual, la blasfemia, o ambas cosas?

Mimi

La BBFC cortó menos de un minuto. La MPAA en Estados Unidos fue mucho más agresiva, eliminó también el final. Eso sugiere que el problema no era solo lo sexual, sino lo que significaba.

Mark

¿Y cómo es que Mark Kermode logró encontrar algo que Warner Bros. había perdido durante décadas?

Mimi

Memoria prodigiosa y persistencia. Recordó que 89 segundos era lo que se había cortado oficialmente. Vio "C Cut 89" en una lista de latas y conectó los puntos.

Luke

Aunque hay que notar que la película estaba descomponiéndose. Si Kermode no la hubiera encontrado en ese momento específico, probablemente se habría perdido para siempre.

Mimi

Exacto. Y Warner inicialmente se opuso al proyecto. Tim Everett tuvo que trabajar un año entero contra la resistencia de sus propios colegas en la sede central.

Mark

¿Qué cambió para que Warner finalmente permitiera la restauración?

Mimi

Un cambio de directivos y la creación de Warner Clockwork, un sello específico para relanzar su archivo histórico. A veces el cine restaurado necesita las condiciones comerciales adecuadas.

Luke

Pero Russell nunca vio el resultado final. Aprobó el montaje en 2004 pero murió en 2011 sin ver la restauración completa.

Mimi

Eso es lo triste. Pasó más de una década entre su aprobación y el estreno en salas. Pero al menos su visión original finalmente se ve completa.

  • Ken Russell filmó Los demonios en 1971 con Oliver Reed y Vanessa Redgrave
  • La censura británica eliminó menos de un minuto; la MPAA estadounidense cortó aún más, incluyendo el final
  • Mark Kermode localizó la secuencia perdida en un almacén de Warner Bros. tras años de búsqueda
  • La película se restauró en 2004 bajo supervisión de Russell, quien murió en 2011 sin ver el estreno completo
  • Se estrena íntegra el 16 de octubre de 2026 en Reino Unido y España

Ken Russell filmó en 1971 una escena controvertida donde monjas profanan un crucifijo, que fue censurada por autoridades británicas y estadounidenses. El periodista Mark Kermode localizó la secuencia perdida en un archivo de Warner Bros. tras años de búsqueda en filmotecas y archivos internacionales.

La película Los demonios de Ken Russell se estrena en versión completa tras 55 años de censura. La secuencia eliminada por la BBFC británica fue recuperada por un periodista de cine en un almacén de Warner Bros.

Hace cincuenta y cinco años, Ken Russell filmó una película que la censura no quería que vieras. Los demonios llegó a las salas británicas en 1971 con una herida abierta: un minuto completo arrancado de su metraje, una secuencia tan incómoda que las autoridades de censura decidieron que el público no estaba listo para verla. Ahora, el viernes 16 de octubre, la película regresa íntegra a los cines del Reino Unido y España, restaurada y remasterizada, con todas sus cicatrices visibles.

La historia que Russell quiso contar comenzó en 1634 en la pequeña ciudad francesa de Loudun. Un sacerdote llamado Urbain Grandier fue acusado de brujería y ejecutado en la hoguera tras ser señalado como responsable de poseer demoniacalmente a las monjas ursulinas del convento local, lideradas por la madre superiora Juana de los Ángeles. Pero Russell vio algo más profundo en ese caso histórico: no demonios sobrenaturales, sino demonios políticos. Loudun era una ciudad-estado fortificada que el cardenal Richelieu, primer ministro de Luis XIII, quería demoler para centralizar el poder. Grandier se atrevió a oponerse públicamente. Richelieu decidió destruirlo. Y Juana de los Ángeles, obsesionada con el sacerdote tras haberlo visto de lejos, proporcionó la herramienta perfecta: sus acusaciones de posesión.

Russell basó su guion en la novela de 1952 de Aldous Huxley y en la obra de teatro de 1960 de John Whiting, pero lo que llevó a la pantalla fue su propia visión: un drama barroco, visceral, que no buscaba la polémica sino simplemente contar la verdad de lo que pasó. Oliver Reed encarnó a Grandier con brillantez y carisma. Vanessa Redgrave, una de las pocas supervivientes de aquel rodaje junto a Gemma Jones, interpretó a Juana de los Ángeles como una mujer obtusa, jorobada, deforme, fascinantemente obsesionada. Glenda Jackson, la primera opción para el papel, lo rechazó porque sentía que ya había explorado personajes similares con Russell.

Lo que la censura no pudo tolerar fue una secuencia de menos de un minuto en la que las monjas, en un frenesí orgiástico, derriban un enorme crucifijo y profanan sexualmente la figura esculpida de Jesús, masturbándose con su cuerpo. La Junta Británica de Censura Cinematográfica ordenó su eliminación. En Estados Unidos fue aún peor: la MPAA no solo cortó esa escena sino también el final, en el que Grandier, tras su tortura y ejecución, recibe de manera burlona parte de su fémur carbonizado de manos de Juana de los Ángeles, que lo usa para masturbarse. Russell tenía una relación cordial con el director de la censura británica, John Trevelyan, quien deseaba preservar la visión del cineasta en la medida de lo posible. En sus cartas, Russell le explicó que muchas de las secuencias controvertidas se basaban en hechos históricos reales. Incluso rebajó la precisión histórica en otros momentos para pasar el filtro de Trevelyon.

La recuperación de esa secuencia perdida es una historia de persistencia casi cinematográfica en sí misma. Mark Kermode, periodista de cine, entrevistó a Russell en 1995 para la revista Sight and Sound. El director le habló del metraje desaparecido pero le advirtió: "Pero no la encontrarás. Probablemente la hayan destruido". Kermode no se rindió. Contactó con filmotecas, archivos y con Warner Bros. Años después, en un almacén de la distribuidora, encontró una ficha que decía "C Cut 89", correspondiente a una lata de película. Logró que un empleado la recuperara. Cuando la abrieron, salió un olor desagradable: la película en su interior estaba comenzando a descomponerse. Pero ahí estaba la secuencia que faltaba, exactamente como Russell la había descrito.

Tim Everett, que trabaja en la filial británica de Warner Bros., pasó un año colaborando con el departamento de almacenamiento, solicitando lata tras lata. Posteriormente gestionó la transferencia del vídeo para que las imágenes pudieran visualizarse de forma segura. Pero su trabajo encontró resistencia en la sede central de Burbank: sus colegas no estaban contentos de que hubiera hecho esto. Russell aprobó el montaje reconstruido en 2004, pero falleció en 2011 sin ver la restauración completa ni su estreno en salas. Han pasado veintidós años desde el inicio del proyecto. Solo fue posible cuando hubo un cambio de directivos en Warner y el estudio creó un sello, Warner Clockwork, para relanzar su archivo histórico.

Ahora, al reincorporar esas secuencias, la película cobra el sentido que Russell siempre quiso darle. No hay demonios aquí, salvo los demonios humanos. Trata sobre la impía unión entre la Iglesia y el Estado, sobre la instrumentalización de la religión con fines políticos. Es lo que Russell quería contar en 1971, lo que la censura intentó silenciar, y lo que finalmente, después de más de medio siglo, puede verse completo en la pantalla grande.

Probablemente la hayan destruido
— Ken Russell, hablando con Mark Kermode sobre la secuencia perdida en 1995
Al reincorporar esas secuencias, la película cobra sentido. Aquí no hay demonios, salvo los demonios humanos. Trata sobre la impía unión entre la Iglesia y el Estado
— Mark Kermode, sobre el significado de la restauración completa
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