Líderes europeos celebran victoria de Biden y buscan reiniciar relaciones transatlánticas

La relación transatlántica necesita un reinicio
Manfred Weber, líder del grupo Popular en el Parlamento Europeo, resume la esperanza europea tras la victoria de Biden.
Mark

¿Por qué fue tan importante para Europa que ganara Biden y no Trump?

Mimi

Porque cuatro años de Trump significaron tensión constante. La UE temía que si ganaba de nuevo, las relaciones transatlánticas se rompieran del todo. Biden representa la posibilidad de volver a un terreno común.

Luke

Pero el artículo dice que en Bruselas creen que Trump dejó cambios "irreversibles". ¿Qué significa eso exactamente? ¿Qué cambios?

Mimi

Que Estados Unidos seguirá enfocándose más en China y menos en Europa. Eso no cambia con Biden, solo que ahora Europa espera que sea menos hostil.

Mark

¿Todos los líderes europeos celebraron?

Mimi

La mayoría sí. Merkel, Macron, Sánchez. Pero algunos aliados de Trump, como el primer ministro esloveno, cuestionaron la victoria.

Luke

¿Cuántos líderes exactamente? El artículo dice "la mayoría" pero solo nombra a tres que felicitaron públicamente.

Mimi

Es verdad. Solo tenemos confirmadas las reacciones de Michel, Merkel, Macron, Sánchez y Stoltenberg. Los demás se infieren del tono general.

Mark

¿Qué promesas específicas hizo Biden que importan a Europa?

Mimi

Volver al Acuerdo de París sobre clima, reforzar la OTAN, y crear una cumbre internacional de democracias para contrarrestar a Rusia y China.

Luke

¿Pero eso también significa que Europa tendrá que alinearse contra China? ¿Eso es realmente lo que quiere Europa?

Mimi

No necesariamente. El artículo dice que Europa se había mantenido "deliberadamente neutral" en la confrontación con China. Biden está pidiendo que cambien eso.

Mark

¿Cuál es el problema con Hungría que menciona al final?

Mimi

Que si Biden usa el índice de Freedom House para definir democracias, Hungría no calificaría. Eso haría insostenible que el Partido Popular Europeo siga apoyando a Orbán.

Luke

Pero eso es una consecuencia potencial, no algo que haya pasado. ¿Está confirmado que Biden usará ese índice?

Mimi

El artículo dice que Biden "ha aludido" al índice, no que haya anunciado formalmente que lo usará. Es una inferencia razonable pero no es un compromiso explícito.

  • Cuatro años de enfriamiento de relaciones transatlánticas bajo Trump
  • Biden promete regresar al Acuerdo de París y reforzar la OTAN
  • Hungría clasificada como "parcialmente libre" según Freedom House, mismo nivel que Marruecos, Ucrania y Zimbabue
  • Biden planea convocar cumbre internacional de democracias en primeros meses de mandato
  • Europa se había mantenido deliberadamente neutral en confrontación China-EE.UU.

Tras cuatro años de enfriamiento, la UE ve en Biden la oportunidad de pulsar el botón de reinicio para forjar lazos transatlánticos acordes al siglo XXI. Biden ha señalado su compromiso con el Acuerdo de París, la OTAN y una cumbre internacional de democracias para contrarrestar modelos autoritarios.

La UE recibe con alivio la victoria electoral de Joe Biden, viendo una oportunidad para restaurar las relaciones transatlánticas tras cuatro años de tensión bajo Trump. Líderes europeos expresan disposición a cooperar en democracia, clima y seguridad.

La victoria de Joe Biden en las elecciones presidenciales estadounidenses del 3 de noviembre llegó a Europa como una oportunidad largamente esperada. Tras cuatro años de tensión creciente bajo la administración Trump, los líderes de la Unión Europea vieron en el resultado electoral la posibilidad de reiniciar las relaciones transatlánticas desde cero. El sábado 7 de noviembre, apenas confirmados los resultados, las felicitaciones comenzaron a fluir desde Bruselas y las capitales europeas principales.

Charles Michel, presidente del Consejo Europeo, fue uno de los primeros en reaccionar. "La UE está lista para comprometerse con una fuerte relación transatlántica", declaró. Según fuentes cercanas a su oficina, durante las semanas previas a la elección el equipo europeo se había preparado para diversos escenarios posibles y había coordinado con todos los Estados miembros cómo responder. Michel se puso en contacto ese mismo sábado con la canciller alemana Angela Merkel y otros líderes europeos para acordar el momento exacto en que expresarían su apoyo: a las 19 horas de Europa, una vez conocidos los resultados en Pensilvania. Merkel subrayó que "nuestra amistad transatlántica es irremplazable si queremos superar los grandes desafíos de nuestra era". Emmanuel Macron, presidente francés, pidió trabajar juntos. Pedro Sánchez, presidente del Gobierno español, envió un mensaje de felicitación a través de Twitter, expresando disposición para cooperar con la nueva administración estadounidense ante los grandes retos globales.

No todos en Europa celebraron con entusiasmo. Janez Jansa, primer ministro esloveno y uno de los aliados europeos más cercanos a Trump, cuestionó la legitimidad de la victoria de Biden, argumentando que estaba pendiente de posibles litigios judicales. Los partidos euroescépticos y de extrema derecha, que habían encontrado en Trump una referencia política incuestionable, expresaron su consternación. Gilbert Collar, eurodiputado del Reagrupamiento Nacional de Marine Le Pen, se sumó a las teorías conspirativas del presidente saliente, afirmando que las "dudosas condiciones de la elección" y el sesgo mediático significaban que Biden no había ganado realmente. Pero estas voces fueron minoritarias. Manfred Weber, líder del grupo Popular en el Parlamento Europeo, la familia política más grande de Europa, declaró que "la relación transatlántica necesita un reinicio".

En Bruselas prevalecía la sensación de que el mandato de Trump había dejado cambios irreversibles. Los funcionarios europeos asumían que Estados Unidos seguiría aflojando sus vínculos con Europa para concentrarse en su confrontación creciente con China. Sin embargo, confiaban en que la hostilidad de Washington cesaría bajo Biden. La UE esperaba que el nuevo presidente se convirtiera en un defensor cerrado de los valores democráticos y el Estado de Derecho, principios que habían definido a Occidente durante décadas pero que ahora enfrentaban cuestionamientos tanto dentro como fuera del bloque comunitario. La resistencia de Trump a aceptar su derrota electoral, la deriva autoritaria en Hungría y Polonia, y la trayectoria antidemocrática de Turquía eran síntomas de esta crisis.

Biden había sido cuidadoso durante la campaña electoral de no mantener contactos públicos con líderes internacionales, temiendo que Trump explotara esos contactos en su contra. Pero a través de artículos e intervenciones públicas, el futuro presidente había detallado buena parte de su programa internacional, enviando señales claras hacia Bruselas y otras capitales europeas. Jens Stoltenberg, secretario general de la OTAN, expresó su entusiasmo: "Sé que Biden es un gran defensor de nuestra Alianza y estoy deseando trabajar estrechamente con él". Biden había prometido regresar al Acuerdo de París sobre cambio climático, que Trump había abandonado, y reafirmar la OTAN como elemento crucial para la defensa de Occidente.

Pero la agenda de Biden también traería desafíos para Europa. El nuevo presidente tenía intención de continuar la retirada estadounidense de escenarios lejanos, lo que obligaría a los socios europeos a asumir mayor responsabilidad en conflictos como los de Oriente Próximo y el Mediterráneo occidental. Más significativamente, Biden buscaba reclutar a Europa para su batalla política y comercial contra China, un giro que requeriría que Bruselas abandonara la neutralidad deliberada que había mantenido hasta entonces. "Al unir nuestra fuerza con otras democracias, nuestra fortaleza casi se dobla", había escrito el candidato demócrata en un artículo publicado en Foreign Affairs.

Biden también había anunciado planes para convocar, en los primeros meses de su mandato, una cumbre internacional de democracias, un foro que pretendía convertir en bastión político y diplomático frente al avance de modelos autoritarios impulsados por Moscú y Pekín. Esta ofensiva democrática coincidiría con las medidas que la UE estaba implementando para defender sus valores fundamentales y el Estado de Derecho entre sus miembros. Donald Tusk, presidente del Partido Popular Europeo y crítico declarado del primer ministro húngaro Viktor Orbán, sugirió que "la salida de Trump puede ser también el principio del final del ascenso de los populismos de extrema derecha en Europa".

Sin embargo, la iniciativa de Biden planteaba un problema interno complejo. El futuro presidente había indicado que usaría el índice de Freedom House como referencia para identificar democracias elegibles para participar en su cumbre internacional. Ese índice clasificaba a Hungría solo como "parcialmente libre", la misma categoría que asignaba a Marruecos, Ucrania y Zimbabue. Con Biden en la Casa Blanca, la tolerancia histórica de la UE y del Partido Popular Europeo hacia Orbán, quien seguía siendo miembro del partido conservador europeo, sería mucho más difícil de justificar.

La UE está lista para comprometerse con una fuerte relación transatlántica
— Charles Michel, presidente del Consejo Europeo
Nuestra amistad transatlántica es irremplazable si queremos superar los grandes desafíos de nuestra era
— Angela Merkel, canciller alemana
Sé que Biden es un gran defensor de nuestra Alianza y estoy deseando trabajar estrechamente con él
— Jens Stoltenberg, secretario general de la OTAN
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