La borrasca Leonardo, que durante días ha tensado el cielo de Granada, transforma este jueves su amenaza: la lluvia cede protagonismo al viento, que puede alcanzar los 90 kilómetros por hora bajo alerta naranja en casi toda la provincia. Es la naturaleza recordándonos que una tormenta no termina cuando deja de llover, sino cuando los ríos crecidos vuelven a su cauce y el paisaje recupera su calma habitual.
Leonardo deja alerta naranja por vientos de 90 km/h en Granada este jueves
Los ríos permanecen crecidos y pueden ocasionar problemas
¿Por qué la alerta cambia de lluvia a vientos? ¿Es que Leonardo se está moviendo?
Exactamente. La borrasca sigue aquí, pero su estructura está rotando. El miércoles nos golpeó con lluvia intensa; ahora, conforme avanza, los vientos se intensifican mientras la lluvia se debilita. Es como si la tormenta estuviera girando sobre nosotros.
Noventa kilómetros por hora suena fuerte. ¿Qué significa eso en la práctica para alguien en la calle?
Es viento que derriba cosas. Ramas, señales, lo que no esté bien fijado. No es un huracán, pero es lo bastante fuerte como para que las autoridades digan: no salgas si no es necesario, y si sales, ten cuidado.
Veo que la Costa Tropical tiene su propia alerta. ¿Es peor allí?
Diferente, no peor. En la costa, el problema no es solo el viento, sino también el mar. Oleaje de cuatro metros, vientos de 60 a 75 kilómetros por hora. Para los pescadores, para los que viven cerca del agua, es una situación seria.
Y esos ríos crecidos que mencionan desde el 112... ¿cuánto tiempo pueden ser un problema?
Eso es lo que nadie sabe con precisión. Un río crecido no baja de golpe. Puede seguir siendo peligroso durante horas, incluso después de que la lluvia haya parado. Por eso el 112 insiste: no confiarse. La borrasca se va, pero el agua que ya está en movimiento sigue siendo una amenaza.
¿Cuándo podemos decir que Leonardo se ha ido realmente?
Cuando los ríos bajen, cuando los vientos caigan por debajo de esos umbrales de alerta. Probablemente a partir de la tarde de hoy, pero la vigilancia tiene que continuar. Una borrasca no se va de un día para otro; se retira lentamente.
Der Puls
- La borrasca Leonardo mantiene en alerta naranja a Granada con vientos que pueden superar los 90 km/h, una fuerza capaz de alterar la vida cotidiana en toda la provincia.
- La Costa Tropical enfrenta su propia amenaza: olas de hasta cuatro metros y vientos de poniente que mantendrán cerrada la alerta costera hasta las seis de la tarde.
- Granada capital vivirá su momento más lluvioso entre el mediodía y las cuatro de la tarde, antes de que Leonardo inicie una retirada gradual con algo de sol.
- Los ríos, todavía muy crecidos por las precipitaciones del miércoles, siguen siendo el riesgo más silencioso y persistente de la jornada según el servicio de emergencias 112.
- Hacia la noche, la tregua será breve: nuevas nubes y chubascos aislados podrían volver a mojar la capital, alargando la sombra de la borrasca más allá del atardecer.
La borrasca Leonardo, que durante días ha tensado el cielo de Granada, transforma este jueves su amenaza: la lluvia cede protagonismo al viento, que puede alcanzar los 90 kilómetros por hora bajo alerta naranja en casi toda la provincia. Es la naturaleza recordándonos que una tormenta no termina cuando deja de llover, sino cuando los ríos crecidos vuelven a su cauce y el paisaje recupera su calma habitual.
La borrasca Leonardo llega a su segunda jornada sobre Granada con un carácter distinto. Si el miércoles fue la lluvia la que marcó el ritmo, este jueves son los vientos los que toman el mando: la Agencia Estatal de Meteorología ha activado la alerta naranja por rachas que pueden alcanzar los 90 kilómetros por hora en casi toda la provincia. Solo Sierra Nevada y la Alpujarra quedan bajo el nivel inferior de alerta amarilla.
En la Costa Tropical, la amenaza adopta otra forma. Allí, vientos del oeste de entre 60 y 75 km/h y olas de hasta cuatro metros mantienen activa una alerta por fenómenos costeros hasta las seis de la tarde, dibujando un escenario diferente al del interior.
Granada capital aún recibirá lluvia antes de que la borrasca comience a retirarse. El tramo más intenso se concentrará entre las doce del mediodía y las cuatro de la tarde, tras el cual el cielo debería abrirse con algo de sol. La tregua, sin embargo, no durará: entrada la noche, las nubes regresarán y algunos chubascos aislados podrían volver a aparecer.
Pero la preocupación más honda no viene del cielo, sino de los cauces. El 112 advierte que los ríos permanecen muy crecidos tras las precipitaciones del día anterior y que, aunque llueva menos, el agua acumulada seguirá representando un riesgo durante horas. Leonardo se retira despacio, y los ríos hinchados son su huella más duradera sobre la provincia.
La borrasca Leonardo sigue dejando su huella en Granada este jueves, aunque el carácter de la amenaza ha cambiado. Mientras que el miércoles fue la lluvia la que dominó el panorama, ahora son los vientos los que mantienen en alerta a la provincia. La Agencia Estatal de Meteorología ha decretado una alerta naranja por vientos que pueden alcanzar los 90 kilómetros por hora, una advertencia que cubre prácticamente toda la geografía granadina con la excepción de dos zonas montañosas.
La alerta naranja, clasificada como de "peligro importante", se extiende por la mayor parte de la provincia, mientras que en la Sierra Nevada y la Alpujarra se mantiene una alerta amarilla de menor intensidad. En la Costa Tropical, la situación es distinta: allí rige una alerta por fenómenos costeros que se prolongará hasta las seis de la tarde, con vientos del oeste que rondan entre 60 y 75 kilómetros por hora y un oleaje que alcanza los cuatro metros de altura.
Aunque los vientos serán el protagonista principal de la jornada, Granada capital aún recibirá más precipitaciones antes de que Leonardo comience su retirada. Las horas más críticas para la lluvia en la ciudad serán entre el mediodía y las cuatro de la tarde, momento en el que se esperan los acumulados más significativos. Después, el cielo debería despejarse de forma gradual, ofreciendo un respiro con algo de sol durante las primeras horas de la tarde. Sin embargo, esa tregua será breve: hacia las diez de la noche, las nubes volverán a cubrirse y algunos chubascos aislados podrían volver a mojar la capital.
Lo que más preocupa a las autoridades no es tanto la lluvia que aún caerá este jueves, sino el estado de los ríos. Desde el 112, el servicio de emergencias provincial, advierten que los cauces permanecen muy crecidos tras las precipitaciones del día anterior. Aunque la lluvia vaya a disminuir significativamente a lo largo de la jornada, esos ríos hinchados pueden seguir generando problemas durante horas. Es un recordatorio de que las consecuencias de una borrasca no terminan cuando cesa la lluvia: el agua que ya corre por los cauces sigue siendo un riesgo que requiere vigilancia y precaución.
El jueves se perfila, pues, como una jornada de transición. Los vientos dominarán el paisaje meteorológico, la lluvia irá remitiendo gradualmente, y Leonardo comenzará su lenta retirada a partir de la tarde. Pero los ríos crecidos seguirán siendo una amenaza latente, un recordatorio de la potencia de esta borrasca que ha azotado la provincia durante dos días.
Bemerkenswerte Zitate
Los ríos siguen muy crecidos y aún pueden ocasionar problemas— Servicio de emergencias 112