En Sancti Spíritus, Cuba, una unidad de cardiología cumple 37 años salvando vidas donde la escasez podría haber impuesto el silencio. Fundada en 1989 y sostenida por generaciones de médicos, enfermeras e ingenieros, la Unidad de Cuidados Coronarios del Hospital Camilo Cienfuegos ha convertido la adversidad en método: recuperando equipos, reduciendo mortalidad y devolviendo a las personas a sus hogares. Es la historia de cómo la vocación, cuando es genuina, encuentra camino incluso cuando los recursos no alcanzan.
Latidos resilientes: la Cardiología de Sancti Spíritus sigue salvando vidas pese al bloqueo
Ese cuidado viene desde el fondo del corazón
¿Cómo es posible que un servicio de cardiología mantenga calidad con tantas limitaciones de recursos?
No es posible sin que las personas que trabajan allí crean profundamente en lo que hacen. Los médicos y enfermeras de esta unidad no ven el bloqueo como una excusa, sino como un problema a resolver. Recuperan equipos, improvisan, se capacitan constantemente.
¿Qué significa que hayan llegado a cero la lista de espera para marcapasos?
Significa que cada persona que necesitaba un marcapasos lo recibió. Eso es un acto de resistencia en un contexto donde los dispositivos médicos son caros y difíciles de obtener. Usaron equipos recuperados, con asesoramiento de especialistas de Villa Clara, y lo lograron.
¿Por qué insisten tanto en la prevención?
Porque saben que muchas muertes son prevenibles. Si las comunidades detectan factores de riesgo temprano, si los médicos de atención primaria están entrenados, se evita que las personas lleguen a la unidad de cuidados coronarios en estado crítico. Es más eficiente, más humano.
¿Qué papel juega la docencia en un servicio tan presionado?
Es lo que permite que el conocimiento no muera con una generación. Los médicos jóvenes aprenden de los maestros como Lage Meneses, que lleva décadas aquí. La docencia es también lo que mantiene vivo el propósito: no es solo tratar pacientes, es formar a quienes vendrán después.
¿Cómo explicas que una enfermera hable de la atención que recibió su propia madre con tanta admiración, siendo ella misma parte del sistema?
Porque vio desde adentro lo que sucedió. Conoce las limitaciones, conoce el esfuerzo. Y aun así, presenció que el cuidado fue genuino, que no fue un protocolo vacío sino algo que brotó del compromiso real de las personas. Eso no se puede fingir.
O Pulso
- Las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte en la provincia, y el bloqueo económico estadounidense ha dejado a los hospitales cubanos sin medicamentos e insumos críticos.
- A pesar del desabastecimiento, el equipo logró realizar 69 implantes de marcapasos en 2025, 55 de ellos con equipos recuperados gracias a ingenieros especializados.
- La lista de espera quirúrgica por implantes de marcapasos ha llegado a cero, un logro que contrasta con las condiciones materiales en que opera el servicio.
- Cuatro proyectos de investigación científica activos y cerca de 2.000 sesiones anuales de rehabilitación cardiovascular sostienen una apuesta por la innovación dentro de la precariedad.
- El servicio se afirma sobre una filosofía de cuidado humano y formación docente continua, donde tratar y enseñar ocurren al mismo tiempo y bajo la misma presión.
En Sancti Spíritus, Cuba, una unidad de cardiología cumple 37 años salvando vidas donde la escasez podría haber impuesto el silencio. Fundada en 1989 y sostenida por generaciones de médicos, enfermeras e ingenieros, la Unidad de Cuidados Coronarios del Hospital Camilo Cienfuegos ha convertido la adversidad en método: recuperando equipos, reduciendo mortalidad y devolviendo a las personas a sus hogares. Es la historia de cómo la vocación, cuando es genuina, encuentra camino incluso cuando los recursos no alcanzan.
Ana Emilia regresó a casa tras una cirugía del corazón. Su hija, Yalixi María Brunet, enfermera de cuidados intensivos, la observa recuperarse y resume lo que vivió con una frase sencilla: "La atención fue bella. Uno siente que ese cuidado viene desde el fondo del corazón." Esa sensación no es casual. Es el resultado de 37 años de trabajo sostenido en la Unidad de Cuidados Coronarios del Hospital Provincial General Camilo Cienfuegos de Sancti Spíritus.
Fundada en 1989 por un grupo de médicos pioneros, la unidad enfrenta hoy lo que siempre ha enfrentado: las enfermedades cardiovasculares como primera causa de muerte en la provincia, y un bloqueo económico que priva a los hospitales cubanos de medicamentos e insumos esenciales. Aun así, la mortalidad por enfermedades coronarias ha disminuido. En 2025, el servicio realizó 69 implantes de marcapasos, 55 de ellos con equipos recuperados junto a ingenieros de Combiomed Tecnología Médica Digital. La lista de espera quirúrgica llegó a cero.
La rehabilitación cardiovascular es otro de sus pilares. Sancti Spíritus figura entre las provincias pioneras del país en este campo, con aproximadamente 2.000 sesiones anuales para pacientes que han sufrido infartos. Cuatro proyectos de investigación científica están en marcha, incluyendo un registro cubano de insuficiencia cardíaca descompensada y estudios sobre rehabilitación y posicionamiento de electrodos.
Lo que sostiene todo esto es una filosofía que va más allá de la técnica. El doctor Manuel José Lage Meneses insiste en que la prevención es la piedra angular, y que un médico que separa la asistencia de la docencia está fallido. Lisbey Consuegra Cañizares, enfermera a cargo de la formación docente, describe a su equipo como humilde y comprometido: "Luchamos con los pacientes hasta el final." En esta unidad, tratar y enseñar ocurren al mismo tiempo, con recursos limitados pero con un propósito que no cede: mantener latiendo los corazones de Sancti Spíritus.
Ana Emilia regresó a casa después de una cirugía del corazón, y ahora se mece en la sala de su hija, reconstruyendo sus días. Yalixi María Brunet, enfermera de cuidados intensivos, observa a su madre recuperarse y reflexiona sobre lo que acaba de presenciar: un acto de medicina que requiere ingenio, conocimiento y algo más profundo aún. "La atención fue bella", dice Brunet, quien trabaja en el mismo sistema que salvó a su madre. "No fue porque yo sea enfermera, sino porque uno siente que ese cuidado viene desde el fondo del corazón."
Esa sensación de dedicación atraviesa toda la Unidad de Cuidados Coronarios del Hospital Provincial General Camilo Cienfuegos en Sancti Spíritus, que este año cumple 37 años funcionando en condiciones que desafían lo imaginable. Las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte en la provincia, según las estadísticas de 2025. El bloqueo económico estadounidense ha dejado sin medicamentos e insumos médicos críticos a los hospitales cubanos, pero aquí, en esta unidad, los médicos y enfermeras siguen salvando vidas.
La historia de este servicio comenzó en 1989, construida por pioneros como Néstor Tomás Estévez Leiva, Manuel José Lage Meneses, Ricardo Rodríguez Acosta y Orlando Espinoza Blanco. Estos hombres establecieron una tradición de excelencia que ha perdurado a través de décadas de escasez. La doctora Tessa Negrín Valdés, jefa del Grupo Provincial de Cardiología, explica que el trabajo ha sido sostenido, enfocado en la prevención en todos sus niveles y en el tratamiento del paciente crítico. La unidad cuenta con 20 camas: seis para cuidados intensivos, seis para intermedios, y el resto para cuidados mínimos.
Lo que hace notable este servicio es cómo ha adaptado la adversidad. El doctor Alberto Batista Lorenzo, al frente de la cardiología en el Camilo Cienfuegos, reporta que la mortalidad por enfermedades coronarias ha disminuido. Durante 2025, realizaron 69 implantes de marcapasos, 55 de ellos utilizando equipos recuperados. Trabajando con ingenieros de Combiomed Tecnología Médica Digital, han rescatado máquinas para realizar pruebas de ergometría, telemetría y Holter, herramientas esenciales para diagnosticar y seguir a los pacientes. La lista de espera quirúrgica por implantes de marcapasos ha llegado a cero.
La rehabilitación cardiovascular es otro pilar. Sancti Spíritus es una de las provincias pioneras del país en este campo, realizando aproximadamente 2.000 sesiones anuales para pacientes que han sufrido infartos. El servicio ejecuta también un proyecto específico de rehabilitación para pacientes con cardiopatía isquémica de alto riesgo. Estos números no son abstracciones: representan personas que regresan a sus vidas, como Ana Emilia.
La investigación científica también prospera aquí. Cuatro proyectos están en marcha: uno ya concluido sobre el abordaje de síndrome coronario agudo, y tres activos que incluyen un registro cubano de insuficiencia cardíaca descompensada, un estudio sobre la efectividad de la rehabilitación cardíaca, y investigación sobre posicionamiento de electrodos ventriculares. El doctor Lage Meneses subraya que la prevención es la piedra angular: el diagnóstico temprano y el tratamiento oportuno son las esencias del servicio. Muchas muertes podrían evitarse si la prevención comunitaria fuera más fuerte.
Lo que sostiene todo esto es una filosofía que trasciende la técnica. Lisbey Consuegra Cañizares, enfermera encargada de la formación docente, describe al personal del servicio como humilde y comprometido. "Tenemos pacientes con estadías difíciles, pero luchamos con ellos hasta el final", dice. El doctor Lage Meneses añade que un médico que divorcia la asistencia de la docencia está fallido: la enseñanza es parte del crecimiento del médico asistencial. En esta unidad, ambas cosas ocurren simultáneamente, bajo presión constante, con recursos limitados, pero con un propósito claro: mantener latiendo los corazones de Sancti Spíritus.
Citações Notáveis
La atención fue bella, no tengo palabras. Uno siente que ese cuidado viene desde el fondo del corazón.— Yalixi María Brunet, enfermera intensivista
La prevención es la piedra angular de la enfermedad cardiovascular. Un número significativo de personas muere cada año por esta causa y pudieran ser menos si la prevención comunitaria fuera mucho más fuerte.— Doctor Manuel José Lage Meneses