161 millones de latinoamericanos carecen de agua potable segura
Ciudad de México se acerca al 'día cero' con reservas de agua al 27% de capacidad; Bogotá implementó racionamiento y Brasil sufrió inundaciones que desplazaron a 580.000 personas. Hasta 365 islas panameñas desaparecerán para 2050 por aumento del nivel del mar; el Canal de Panamá perderá 500-700 millones de dólares por sequía en 2024.
- Ciudad de México: reservas de agua al 27% de capacidad, menos de 210 millones de metros cúbicos
- Brasil: 172 muertos, 40 desaparecidos, 580.000 desplazados por inundaciones en Rio Grande do Sul
- Panamá: 365 islas desaparecerán para 2050; Canal perderá 500-700 millones de dólares en 2024
- 161 millones de latinoamericanos sin acceso a agua potable segura
- América Latina: 30% de recursos hídricos del planeta, menos del 10% de emisiones globales
América Latina enfrenta simultáneamente sequías extremas, inundaciones históricas y aumento del nivel del mar, amenazando ciudades, infraestructura crítica y comunidades costeras a pesar de ser responsable de menos del 10% de emisiones globales.
América Latina enfrenta una convergencia de crisis hídricas sin precedentes. En los últimos doce meses, la región ha experimentado sequías devastadoras, inundaciones catastróficas e inundación marina que está redefiniendo qué significa vivir en el continente. Lo paradójico es que mientras América Latina alberga el 30% de los recursos hídricos del planeta y es responsable de menos del 10% de las emisiones globales que causan el cambio climático, sus habitantes sufren desproporcionadamente las consecuencias.
En Ciudad de México, la crisis es casi tangible. Las reservas del sistema Cutzamala, que abastece el 30% del área metropolitana, han caído a menos de 210 millones de metros cúbicos, apenas el 27% de su capacidad. El gráfico de los últimos siete años parece un tobogán en caída libre. Aunque los expertos no esperan que se alcance el "día cero" predicho para el 26 de junio, la realidad es que la segunda ciudad más poblada de América Latina enfrenta un problema estructural: precipitaciones insuficientes, agotamiento de acuíferos subterráneos, contaminación, fugas sistémicas y una gestión deficiente que se extiende durante años. Los barrios más pobres ya sufren restricciones de agua desde hace tiempo. Bogotá, una ciudad asociada históricamente con las lluvias, también fue golpeada este año por la crisis hídrica derivada de El Niño, obligando a las autoridades a implementar racionamiento durante dos meses. Ahora, Colombia se prepara para lo opuesto: se espera una temporada de lluvias intensa en la segunda mitad del año vinculada a La Niña, que podría traer inundaciones, ciclones y deslizamientos de tierra.
Mientras algunas regiones se secan, otras se ahogan. En Rio Grande do Sul, en el sur de Brasil, las inundaciones de 2024 fueron sin precedentes. Al menos 172 personas murieron, unos 40 desaparecieron, y casi 580.000 fueron desplazadas de sus hogares. Las pérdidas económicas superaron los 7.000 millones de dólares. En Porto Alegre, la capital del estado, mayo trajo el récord histórico de precipitaciones desde que comenzaron los registros en 1916. Un estudio del World Weather Attribution determinó que la culpa fue compartida: la crisis climática, los efectos de El Niño y la falta de inversión en infraestructuras clave como estaciones de bombeo y compuertas crearon un cóctel destructivo.
El aumento del nivel del mar está haciendo inhabitables algunas islas del Caribe. La semana pasada, los habitantes de Guna Yala, una isla panameña, se convirtieron en los primeros refugiados climáticos oficialmente reubicados en la región. Panamá, con cerca de 3.000 kilómetros de costas donde vive el 50% de su población, enfrenta una amenaza existencial: 365 islas, islotes y cayos podrían desaparecer para 2050 según estimaciones del ministerio de Ambiente. El Banco Interamericano de Desarrollo advierte que el nivel del mar podría subir hasta 1,5 metros en las costas caribeñas para 2100 si no se frenan los factores que provocan el aumento de temperaturas, aunque una reducción rápida y drástica de la contaminación climática podría reducir esas proyecciones en aproximadamente un metro.
El Canal de Panamá, arteria vital del comercio mundial, también sufre. La falta de precipitaciones en 2023, principalmente por El Niño, fue del 25% por debajo de lo normal, el segundo año más seco en 73 años de registros. Ricaurte Vásquez, administrador de la Autoridad del Canal de Panamá, advirtió a principios de año que las pérdidas para 2024 serían de entre 500 y 700 millones de dólares. Los lagos Gatún y Alhajuela, que alimentan el canal, solo pudieron almacenar el 50% del agua necesaria para la temporada seca. El canal tuvo que restringir el acceso y el tamaño de los barcos. Aunque las lluvias recientes han permitido aumentar nuevamente el número de buques, aún no se ha alcanzado la normalidad. La Autoridad del Canal ya planifica estrategias de adaptación al cambio climático para asegurar tanto el tránsito de barcos como el acceso al agua para la población que depende de los mismos lagos.
Debajo de todas estas crisis está la desigualdad. Según datos de 2022 del Programa Conjunto de Monitoreo de la Organización Mundial de la Salud y Unicef, solo el 75,4% de la población latinoamericana tiene acceso a servicios de agua potable gestionados de forma segura. Eso significa que 161 millones de personas carecen de ellos. Las disparidades entre países son abismales: el 99% de los chilenos tiene agua corriente, el 87% de los brasileños, el 74% de los colombianos. Pero alrededor de la mitad de los mexicanos, dominicanos y peruanos no tienen acceso seguro a este recurso. En una región ya marcada por la desigualdad económica, el agua se ha convertido en otro marcador de quién tiene poder y quién no. Los expertos advierten que estos eventos extremos serán cada vez más frecuentes si la temperatura terrestre continúa aumentando. América Latina, paradójicamente, está en la primera línea de una batalla que no comenzó en sus fronteras.
Notable Quotes
Las pérdidas para el Canal de Panamá por sequía en 2024 serán de entre 500 y 700 millones de dólares— Ricaurte Vásquez, administrador de la Autoridad del Canal de Panamá
Una reducción rápida y drástica de la contaminación climática podría reducir las proyecciones de aumento del nivel del mar en aproximadamente un metro— Banco Interamericano de Desarrollo
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Por qué América Latina sufre tanto si produce tan pocas emisiones?
Es la injusticia climática en su forma más cruda. La región alberga sumideros de carbono como la Amazonia que protegen al mundo entero, pero recibe el castigo de manera desproporcionada. Menos del 10% de las emisiones globales, pero entre los mayores sufrimientos.
¿Qué hace que Ciudad de México sea diferente de otras ciudades con problemas de agua?
La escala. Es la segunda ciudad más poblada de América Latina. Cuando sus reservas caen al 27% de capacidad, no es un problema local, es una amenaza existencial para millones. Y el sistema Cutzamala solo abastece el 30% del área metropolitana, así que el problema es aún más profundo de lo que parece.
¿Cómo es posible que Brasil tenga inundaciones tan catastróficas?
Porque el cambio climático no solo trae sequía. Intensifica todo. El fenómeno de El Niño, sumado a la falta de inversión en infraestructura de drenaje y bombeo, creó una tormenta perfecta. 580.000 personas desplazadas en un solo estado. Eso es una catástrofe humanitaria.
¿Qué significa que Guna Yala sea el primer refugiado climático oficial?
Significa que ya no es teoría. Es realidad. Una comunidad entera tuvo que abandonar su isla porque el mar la está tragando. Y Panamá estima que 365 islas más desaparecerán para 2050. Eso no es especulación, son números del ministerio de Ambiente.
¿El Canal de Panamá puede adaptarse?
Está intentándolo. Pero es complicado. El canal depende de dos lagos para funcionar. Si no llueve lo suficiente, no hay agua. Si llueve demasiado, hay inundaciones. La Autoridad ya planifica estrategias de adaptación, pero el comercio mundial no puede esperar a que se adapten.
¿Quién sufre más: los ricos o los pobres?
Los pobres. Siempre los pobres. En Ciudad de México, los barrios con menor poder adquisitivo llevan años con restricciones de agua. En Panamá, el 50% de la población vive en costas que desaparecerán. Y 161 millones de latinoamericanos ni siquiera tienen acceso a agua potable segura. La desigualdad no solo es económica, es también hídrica.