Las grandes empresas concentran la creación de empleo mientras las pequeñas pierden plantilla

Los autónomos con uno o dos trabajadores a cargo son los únicos que han reducido su plantilla, afectando directamente a trabajadores por cuenta propia.
Las grandes empresas están compensando el adelgazamiento de las pequeñas
La CEOE explica cómo la concentración del empleo en grandes corporaciones refleja la crisis de las microempresas españolas.

En el mercado laboral español de 2024, una fractura silenciosa se ha vuelto estadísticamente innegable: las grandes corporaciones absorben el empleo que las pequeñas empresas ya no pueden sostener. Lo que durante décadas fue una economía sostenida por el tejido de las pymes se reorienta hacia la concentración, impulsada por costes laborales crecientes y una productividad menguante en los eslabones más débiles de la cadena productiva. Es una transformación que no ocurre por decreto, sino por la acumulación de presiones que las empresas más pequeñas, a diferencia de las grandes, no tienen capacidad de absorber.

  • El crecimiento del empleo en España se desacelera al 2,3% en septiembre, su peor ritmo en cinco años, pero la cifra global oculta una brecha interna cada vez más pronunciada.
  • Las empresas de más de 500 trabajadores crecen al 9,3% mientras los autónomos con uno o dos empleados son los únicos que reducen plantilla, marcando una polarización sin precedentes recientes.
  • Los costes laborales —subidas del salario mínimo y nuevas cotizaciones sociales por la reforma de pensiones— comprimen los márgenes de las pymes hasta llevar su productividad un 1,7% por debajo de niveles prepandemia tras seis trimestres consecutivos de caídas.
  • El peso del empleo en microempresas ha retrocedido del 21,6% en 2019 al 19,03% en agosto de 2024, una erosión estructural que las organizaciones empresariales como Cepyme califican de preocupante.
  • Mientras el Gobierno debate la reducción de jornada laboral, las patronales advierten que su impacto recaería desproporcionadamente sobre las empresas más pequeñas, agravando una tendencia que ya está en marcha.

Los datos de afiliación a la Seguridad Social publicados a mediados de semana confirmaban lo que los analistas intuían: el mercado laboral español perdía velocidad, con el crecimiento anual del empleo cayendo del 2,6% en enero al 2,3% en septiembre. Pero la cifra global escondía una división cada vez más marcada entre grandes y pequeñas empresas.

En los primeros ocho meses de 2024, las compañías con más de 500 trabajadores expandieron sus plantillas un 9,3%, frente al 2% de las microempresas. Este giro invertía la tendencia de 2022 y 2023, cuando eran las empresas medianas —de 250 a 499 empleados— quienes lideraban el crecimiento. La consecuencia más visible era la pérdida de peso de las microempresas en el mercado laboral: del 21,6% del empleo total en 2019 al 19,03% en agosto de 2024. Los autónomos con uno o dos trabajadores a cargo eran los únicos con crecimiento negativo, un -0,4% interanual.

Desde la CEOE, Antonio Garamendi señalaba que las grandes empresas estaban compensando el retroceso de las más pequeñas, pero el diagnóstico de fondo era más sombrío. Cepyme advertía que los incrementos de costes laborales —salario mínimo y cotizaciones sociales vinculadas a la reforma de pensiones— estaban erosionando la productividad de las pymes durante seis trimestres consecutivos, dejándolas un 1,7% por debajo de sus niveles prepandemia.

Mientras el Gobierno retomaba el debate sobre la reducción de jornada laboral —medida que las patronales consideraban especialmente dañina para las empresas pequeñas—, el mercado laboral español dibujaba un paisaje de concentración creciente: las grandes corporaciones ganaban terreno, y las pequeñas empresas, históricamente el motor del empleo en España, quedaban cada vez más rezagadas.

Los números de afiliación a la Seguridad Social publicados a mediados de semana pintaban un cuadro que los analistas ya esperaban: el mercado laboral español estaba perdiendo velocidad. El crecimiento anual del empleo había caído del 2,6% en enero al 2,3% en septiembre, el peor ritmo en cinco años. Pero dentro de esa cifra global se escondía una división cada vez más marcada. Las grandes empresas, aquellas con más de 500 trabajadores, estaban absorbiendo casi toda la creación de empleo, mientras que las pequeñas veían cómo sus plantillas se encogían o apenas crecían.

En agosto, las compañías grandes habían expandido sus equipos en un 8,3%, una cifra que contrastaba brutalmente con el 2% de las microempresas de entre 6 y 9 trabajadores. Esto representaba un giro importante respecto a lo que había ocurrido durante 2022 y 2023, cuando las empresas medianas —aquellas con entre 250 y 499 empleados— habían liderado el crecimiento. Entonces crecían al 6,5% mientras las grandes apenas lo hacían al 5%. Ahora, en los primeros tres trimestres de 2024, esa dinámica se había invertido completamente. Las empresas de más de 500 trabajadores crecían al 9,3% frente al 7,1% de las medianas.

La consecuencia era visible en la estructura del mercado laboral español. El peso del empleo en las microempresas había caído del 21,6% en 2019 al 19,03% en agosto de 2024. Las compañías con uno o dos trabajadores registraban un crecimiento negativo del 0,4% interanual, mientras que aquellas sin llegar a diez asalariados apenas superaban el 2% de incremento. Solo las empresas con más de dos trabajadores mostraban números positivos en el balance de enero a agosto, pero los más pequeños de ese grupo apenas crecían.

Las organizaciones empresariales no dudaban en señalar las causas. La CEOE, presidida por Antonio Garamendi, explicaba que las grandes empresas estaban compensando el adelgazamiento de las plantillas en las microempresas. Pero el diagnóstico iba más allá de los números: las pequeñas y medianas empresas, que históricamente habían sido el corazón de la economía española, enfrentaban una situación cada vez más difícil. Los incrementos de costes laborales —tanto por las subidas del salario mínimo como por las cotizaciones sociales derivadas de la reforma de pensiones— estaban presionando sus márgenes. Cepyme, la organización que representa a las pymes, advertía que estos factores estaban generando una pérdida de productividad preocupante que ya acumulaba seis trimestres consecutivos de caídas y situaba a las pequeñas empresas un 1,7% por debajo de los niveles previos a la pandemia.

La situación era particularmente grave para los autónomos con uno o dos trabajadores a cargo. Eran los únicos que habían reducido su plantilla mientras el total de trabajadores por cuenta propia crecía en 5.731 personas en septiembre. Mientras el Gobierno debatía la reducción de la jornada laboral —que desde las organizaciones empresariales advertían tendría un impacto negativo especialmente en las empresas pequeñas— y se reabrían las conversaciones sobre el salario mínimo, la realidad del mercado laboral español mostraba una concentración creciente del empleo en las grandes corporaciones. Las pequeñas empresas, que durante décadas habían sido el motor de la generación de puestos de trabajo, estaban quedando rezagadas.

No podemos ignorar la difícil situación de las empresas de menor tamaño, predominantes en España, derivada de los incrementos de costes y la falta de certidumbre y seguridad jurídica
— CEOE, presidida por Antonio Garamendi
La gran empresa está compensando el adelgazamiento de las plantillas en las microempresas
— CEOE, en valoración de datos de empleo de septiembre
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
Inventor

¿Por qué las grandes empresas de repente están creciendo tanto más que las pequeñas? ¿Qué cambió?

Model

No es que haya un cambio repentino en las grandes empresas en sí. Lo que pasó es que las pequeñas empezaron a sufrir presiones de costes que las grandes pueden absorber mejor. Cuando suben los salarios mínimos o las cotizaciones sociales, una empresa con 500 trabajadores lo distribuye de forma diferente que una con cinco.

Inventor

Pero las pequeñas empresas siempre han sido el motor del empleo en España. ¿Cómo es que ahora no están creciendo?

Model

Porque están atrapadas. No tienen la escala para negociar precios con proveedores, no pueden automatizar como las grandes, y cada aumento de coste laboral les golpea proporcionalmente más. Además, hay menos certidumbre regulatoria. Las grandes pueden planificar a largo plazo; las pequeñas viven más al día.

Inventor

Los autónomos con uno o dos trabajadores están perdiendo plantilla. ¿Qué significa eso en términos reales?

Model

Significa que hay gente que tenía un pequeño negocio con un par de empleados y ha decidido que no puede mantenerlos. O ha reducido a cero y vuelve a trabajar solo. Es el síntoma más visible de que algo no funciona para las empresas muy pequeñas.

Inventor

¿Y la productividad de las pymes? Dijiste que lleva seis trimestres cayendo.

Model

Exacto. Eso es lo más preocupante. No es solo que no crezcan; es que están produciendo menos por trabajador. Están un 1,7% por debajo de donde estaban antes de la pandemia. Es como si estuvieran corriendo en círculos, gastando más energía para obtener menos resultado.

Inventor

¿Qué pasa si esto continúa?

Model

Si continúa, la economía española se vuelve más dependiente de un puñado de grandes empresas. Pierdes flexibilidad, pierdes innovación desde abajo, y pierdes la capacidad de crear empleo de forma distribuida. Las grandes empresas no pueden absorber indefinidamente lo que las pequeñas no pueden hacer.

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