A pocas horas de volar hacia Europa, Las Diablas —la selección chilena de hockey césped femenino— cargan con algo más que una maleta deportiva: llevan la memoria de un 13° lugar histórico en 2022 y la voluntad de convertirlo en trampolín hacia el Top 8 mundial. El torneo, que se disputará entre Países Bajos y Bélgica del 15 al 30 de agosto, las enfrentará desde el primer día a las potencias más temidas del planeta. En el fondo, su viaje es el de todo deporte emergente que busca, partido a partido, ganarse un lugar en la conciencia colectiva de su propio país.
Las Diablas buscan historia en su segundo Mundial: mejorar 2022 y aspirar al Top 8
Queremos que el deporte llegue a cada rincón de Chile
¿Por qué el equipo siente que 2022 fue un punto de quiebre para ellos?
Porque llegaron a octavos de final en su primer Mundial. Para un deporte que no tiene mucha visibilidad en Chile, eso fue histórico. Ahora tienen una base de confianza desde la cual construir.
¿Qué tan difícil es el grupo que les tocó?
Muy difícil. Países Bajos es el campeón mundial, Australia fue tercera hace cuatro años, y Japón siempre es competitivo. Pero el equipo dice que le gusta desafiarse contra los mejores.
¿Cuál es el objetivo realista?
Pasar de ronda y entrar al Top 8 sería histórico. Pero van partido a partido. El debut contra Países Bajos el 15 de agosto es lo primero.
¿Hay algo más que el equipo quiera lograr además de ganar?
Sí, y es importante: quieren visibilidad. En 2022 no tuvieron cobertura mediática. Ahora piden que se retransmitan los partidos, que la gente en Chile pueda verlas jugar.
¿Cómo ven el crecimiento del equipo desde entonces?
Como un proceso sólido. Han estudiado mucho, analizado a los rivales, y sienten que están en un buen momento. No es solo ilusión, es convicción basada en trabajo.
¿Qué significa para el hockey chileno que estén en un Mundial?
Significa que existe. Que hay un equipo femenino que compite al más alto nivel. Pero solo si la gente se entera.
Il Polso
- Las Diablas parten al Mundial 2026 con un grupo de hierro: enfrentarán a Países Bajos (número uno del mundo), Australia y Japón desde el primer día del torneo.
- El equipo llega con la presión de superar su propio hito histórico —el 13° lugar de 2022— y la ambición concreta de colarse entre las ocho mejores selecciones del planeta.
- La capitana Manuela Urroz y sus compañeras adoptan una filosofía de partido a partido, conscientes de que cada paso en el torneo será una conquista en sí misma.
- La arquera Natalia Salvador lanzó un llamado urgente a los medios chilenos: el equipo mejor rankeado del país exige cobertura real para que Chile pueda seguirlas en vivo desde cualquier rincón.
- El plantel, forjado bajo la dirección técnica de Cristóbal Rodríguez, combina análisis riguroso con la garra emocional que sus jugadoras describen como el sello identitario del equipo.
A pocas horas de volar hacia Europa, Las Diablas —la selección chilena de hockey césped femenino— cargan con algo más que una maleta deportiva: llevan la memoria de un 13° lugar histórico en 2022 y la voluntad de convertirlo en trampolín hacia el Top 8 mundial. El torneo, que se disputará entre Países Bajos y Bélgica del 15 al 30 de agosto, las enfrentará desde el primer día a las potencias más temidas del planeta. En el fondo, su viaje es el de todo deporte emergente que busca, partido a partido, ganarse un lugar en la conciencia colectiva de su propio país.
Las Diablas están a horas de partir hacia Europa para disputar su segundo Mundial de hockey césped, un torneo que se extenderá del 15 al 30 de agosto entre Países Bajos y Bélgica. La meta es clara: mejorar el 13° lugar alcanzado en 2022 y, si el torneo lo permite, instalarse entre las ocho mejores selecciones del mundo.
El camino no será sencillo. En la fase de grupos, el equipo dirigido por Cristóbal Rodríguez deberá medirse con Países Bajos —campeón mundial y número uno del ranking—, Australia y Japón. Aun así, la convicción del plantel es firme. La capitana Manuela Urroz reconoce la dificultad de los rivales, pero confía en la capacidad del equipo para desafiarse a sí mismo. Para ella, alcanzar el Top 8 sería histórico, aunque incluso un Top 10 representaría un hito significativo.
Desde la defensa, Denise Rojas ve en el Mundial de 2022 una plataforma desde la cual seguir construyendo, destacando el trabajo técnico riguroso que ha caracterizado la preparación. Su compañera Antonia Morales añade que el objetivo se irá definiendo conforme avance el torneo, siempre sostenido por la garra y la pasión que identifican al equipo.
Pero Las Diablas también pelean otra batalla: la visibilidad. La arquera Natalia Salvador hizo un llamado directo a los medios de comunicación chilenos, señalando que en 2022 no recibieron la cobertura que merecían. Hoy, siendo la selección mejor rankeada del país y una de las más destacadas del continente, piden que sus partidos se retransmitan y que Chile pueda seguirlas en tiempo real. Detrás del desafío deportivo, hay también una apuesta por el futuro del hockey césped en el país.
Las Diablas, la selección chilena de hockey césped femenino, están a horas de partir hacia Países Bajos y Bélgica para disputar su segundo Mundial. El torneo comienza el 15 de agosto y se extenderá hasta el 30, y el equipo llega con objetivos claros: mejorar el 13° lugar que alcanzaron en 2022 y, si es posible, meterse en el Top 8 mundial.
Esa primera experiencia mundialista hace cuatro años dejó una base sólida. El equipo llegó a octavos de final, un logro histórico para el hockey chileno que ahora busca amplificar. Bajo la dirección técnica de Cristóbal Rodríguez, Las Diablas han mostrado un crecimiento sostenido que las posiciona como una de las mejores selecciones del deporte nacional. El grupo que enfrentarán en la fase inicial no es sencillo: Países Bajos, campeón mundial y número uno del ranking; Australia, tercera en el Mundial anterior; y Japón, un rival siempre competitivo. Pero la convicción del plantel es clara: aspiran a lo más alto.
Manuela Urroz, capitana y delantera, expresó la ilusión del equipo ante esta nueva oportunidad. Reconoce la dificultad de los rivales, pero también la capacidad del plantel para desafiarse a sí mismo. Para ella, pasar de ronda y alcanzar el Top 8 sería un resultado histórico, aunque incluso un Top 10 representaría un hito importante. Sin embargo, la filosofía del equipo es ir paso a paso, partido a partido, comenzando con el debut contra Países Bajos el 15 de agosto.
Denise Rojas, defensora del seleccionado, ve en la actuación de 2022 una plataforma desde la cual seguir construyendo. Aunque quieren mejorar esa versión, reconoce que el trabajo técnico ha sido riguroso. El hockey, dice, requiere mucho estudio y análisis, y el equipo ha hecho bien la tarea. Antonia Morales, también defensora, enfatiza que cada rival es de alto nivel y que el objetivo se irá planteando conforme avance el torneo, siempre con la garra, el corazón y la pasión que caracterizan al equipo.
Pero más allá de los objetivos deportivos, existe otra meta que el plantel considera igualmente importante: lograr una mayor visibilidad para el hockey césped en Chile. Natalia Salvador, arquera del equipo, hizo un llamado directo a los medios de comunicación. Señaló que en el Mundial anterior no tuvieron la cobertura que merecían, y que hoy, siendo la mejor selección rankeada a nivel mundial en el país y top en el continente, quieren que los partidos se retransmitan, que la gente pueda seguirlas desde cualquier rincón de Chile y vea cómo pelean cada balón de principio a fin.
Con esos objetivos en mente, Las Diablas inician una nueva aventura mundialista en Europa. El desafío es competir frente a tres potencias, buscar un lugar entre las ocho mejores selecciones del planeta y, al mismo tiempo, impulsar el desarrollo y la visibilidad del hockey césped chileno a través de una actuación que aspire a superar lo conseguido hace cuatro años.
Citazioni salienti
Pasar de ronda y estar en el Top 8 sería un resultado histórico para el hockey chileno— Manuela Urroz, capitana
Queremos que se nos dé esa cobertura. Queremos que el deporte llegue a cada rincón de Chile— Natalia Salvador, arquera