Cada último viernes de septiembre, casi 400 ciudades europeas abren las puertas de sus laboratorios al mundo. En Murcia, el campus de La Merced se convirtió en un espacio sin muros donde más de 800 investigadores —de disciplinas tan distintas como la filología clásica y la química— salieron al encuentro de una ciudadanía que rara vez los ve trabajar. La Noche de los Investigadores no es solo un evento de divulgación: es un recordatorio de que el conocimiento, cuando se comparte, deja de ser propiedad de unos pocos.
La Universidad de Murcia convierte La Merced en un gran laboratorio abierto con 400 actividades científicas
La ciencia no pertenece solo a los laboratorios
¿Por qué la Universidad de Murcia decidió hacer esto ahora, en este formato tan abierto?
Forma parte de un movimiento europeo más amplio. El último viernes de septiembre, casi 400 ciudades en Europa hacen lo mismo. Es una manera de decir que la ciencia no pertenece solo a los laboratorios.
¿Pero cuánta gente realmente asistió? El comunicado habla de 400 actividades y 800 investigadores, pero no dice cuántos visitantes vinieron.
Es verdad, ese número no está en los registros que tengo. Sabemos que fue la edición más concurrida hasta ahora, pero la cifra exacta de asistentes no aparece documentada.
¿Qué tipo de personas iban? ¿Principalmente estudiantes, o gente del público general?
El evento estaba diseñado para todas las edades. Había desde demostraciones de reanimación cardiopulmonar hasta experiencias de realidad virtual sobre geografía y memoria democrática. Eso sugiere que buscaban atraer a familias completas.
¿Y funcionó? ¿Hay alguna medida de impacto o solo la descripción de lo que se ofreció?
Lo que tenemos es la descripción de la programación y la participación de investigadores. El impacto real, si se midió, no está en el registro público.
¿Qué hace que este evento sea diferente de otros eventos de divulgación científica?
La escala y la coordinación europea. Pero también la mezcla: no es solo conferencias. Hay espectáculos de química, jazz, teatro, realidad virtual. Es ciencia, pero también entretenimiento.
¿Eso es bueno o malo? ¿Simplifica demasiado la ciencia o la hace más accesible?
Probablemente ambas cosas. Depende de lo que cada persona busque cuando entra por la puerta.
The Pulse
- Más de 400 actividades científicas desbordaron el campus universitario en una sola noche, poniendo a prueba la capacidad de la institución para transformar el saber académico en experiencia accesible.
- La tensión entre ciencia encerrada en laboratorios y una sociedad que la desconoce fue el motor invisible del evento, que buscó romper esa distancia con demostraciones, espectáculos y conversaciones directas.
- Ochocientos investigadores de áreas tan dispares como la economía, la historia del arte y la biología compartieron espacio físico con el público, disolviendo la jerarquía habitual entre experto y ciudadano.
- Realidad virtual, reanimación cardiopulmonar, teatro científico y jazz en vivo funcionaron como puentes entre el rigor académico y el disfrute colectivo, ampliando el concepto de lo que puede ser una noche de ciencia.
- El evento se ancla en una red europea de casi 400 ciudades que actúan al unísono, señalando que la divulgación científica ya no es un gesto local sino una apuesta continental por la cultura del conocimiento compartido.
Cada último viernes de septiembre, casi 400 ciudades europeas abren las puertas de sus laboratorios al mundo. En Murcia, el campus de La Merced se convirtió en un espacio sin muros donde más de 800 investigadores —de disciplinas tan distintas como la filología clásica y la química— salieron al encuentro de una ciudadanía que rara vez los ve trabajar. La Noche de los Investigadores no es solo un evento de divulgación: es un recordatorio de que el conocimiento, cuando se comparte, deja de ser propiedad de unos pocos.
La noche del último viernes de septiembre, el campus de La Merced dejó de ser un recinto universitario para convertirse en un laboratorio abierto a cualquiera que quisiera entrar. Más de 400 actividades científicas ocuparon los espacios de la Universidad de Murcia, con una propuesta tan sencilla como ambiciosa: que investigadores y ciudadanos pudieran encontrarse cara a cara.
Los visitantes aprendieron técnicas de reanimación cardiopulmonar, exploraron geografía y memoria democrática con gafas de realidad virtual, y descubrieron la física y la química escondidas en los gestos de la vida cotidiana. Dos escenarios principales acogieron espectáculos científicos de química y física, mientras el divulgador matemático Santi García Cremades presentaba su show '¿Cómo cambiar cuando todo cambia?', mezclando números y humor. Dos piezas teatrales y un concierto de jazz del grupo Musical Mastia cerraron la jornada.
Lo que distinguía al evento era su escala humana e intelectual: cerca de 800 investigadores participaron activamente, representando no solo las ciencias naturales sino también la economía, la filología clásica y la historia del arte. Esa diversidad era el verdadero mensaje: la ciencia como tejido que atraviesa todas las formas del conocimiento, no como un territorio reservado a especialistas.
Murcia no estaba sola. Ese mismo viernes, casi 400 ciudades europeas celebraban simultáneamente su propia Noche de los Investigadores, consolidando un movimiento continental que entiende la divulgación no como transmisión unidireccional, sino como un encuentro genuino entre quienes investigan y quienes habitan el mundo que esa investigación intenta comprender.
La Merced se transformó en un laboratorio sin paredes la noche del último viernes de septiembre. Más de 400 actividades científicas tomaron el campus de la Universidad de Murcia, convirtiendo el espacio en un punto de encuentro donde investigadores y ciudadanos de todas las edades podían encontrarse cara a cara con la ciencia que normalmente permanece tras las puertas de los laboratorios.
La propuesta era ambiciosa en su sencillez: acercar el conocimiento. Los visitantes podían aprender técnicas de reanimación cardiopulmonar con instructores reales. Podían ponerse gafas de realidad virtual para explorar geografía y memoria democrática desde una perspectiva completamente nueva. Podían descubrir la física y la química que se esconden en los gestos cotidianos, en los objetos que tocamos cada día, en las decisiones que tomamos sin pensar.
Dos escenarios principales estructuraban la jornada con espectáculos científicos de química y física que funcionaban como puntos de atracción visual. El divulgador matemático Santi García Cremades presentó su show titulado '¿Cómo cambiar cuando todo cambia?', una propuesta que mezclaba números con humor. Dos representaciones teatrales, 'La huella latente' y 'Vuelve Vetusta', completaban la oferta de entretenimiento con base científica. Por la noche, el grupo Musical Mastia ofreció 'Jazz en la Noche', un concierto que cerraba la jornada con una propuesta que fusionaba ciencia, humor y entretenimiento en un mismo espacio.
Lo que hacía notable este evento era la escala de participación. Cerca de 800 miembros de la comunidad investigadora de la Universidad de Murcia se involucraron activamente, trayendo consigo la diversidad completa del conocimiento académico. No era solo física y química. Economistas, filólogos clásicos, historiadores del arte, biólogos y químicos compartían el mismo espacio, cada uno mostrando cómo su disciplina contribuye a comprender y transformar el entorno en el que vivimos. Esa amplitud de perspectivas era el verdadero corazón del evento: la ciencia no como un campo aislado, sino como un tejido que atraviesa todas las formas de conocimiento humano.
Esta iniciativa no era local. El último viernes de septiembre, casi 400 ciudades europeas realizaban simultáneamente sus propias Noches de los Investigadores, un movimiento coordinado que convertía a todo el continente en un espacio de diálogo entre la investigación y la sociedad. Murcia se sumaba a esa onda más amplia, consolidando la divulgación científica como una herramienta no de transmisión unidireccional, sino de encuentro genuino entre quienes investigan y quienes viven en el mundo que esa investigación intenta comprender.
Notable Quotes
La Universidad y el campus de La Merced se convierten en un espacio de encuentro entre la investigación y la ciudadanía— Programación oficial del evento