La Unión Africana lanza su propia agencia de rating para desafiar el sesgo de las 'Big Three'

El endeudamiento excesivo ha desviado recursos públicos de sanidad y educación en muchos países africanos, afectando servicios esenciales para la población.
África ha decidido dejar de ser únicamente objeto de evaluación
Carlos Lopes describe el cambio fundamental que representa AfCRA en la capacidad del continente de autoevaluarse.
Mark

¿Por qué la Unión Africana decidió crear su propia agencia de rating en lugar de simplemente presionar a las Big Three para que cambien sus metodologías?

Mimi

Porque después de años de denuncias, las grandes agencias no han mostrado disposición real a cambiar. La Unión Africana optó por construir una alternativa que ofreciera datos y perspectivas locales que las agencias externas no tienen.

Luke

Pero ¿tenemos evidencia cuantificada de que el sesgo existe realmente, o es principalmente una percepción? El artículo dice que "numerosos expertos" lo tienen claro, pero ¿cuántos estudios académicos respaldan esto?

Mark

Buena pregunta. El artículo menciona que África paga cuatro veces más, pero ¿eso es por el sesgo de las agencias o por factores económicos reales que las agencias están identificando correctamente?

Mimi

Jason Braganza, que estudia vulnerabilidades financieras, dice explícitamente que la prima de riesgo africana no puede explicarse únicamente por fundamentos económicos. Hay metodologías poco transparentes y variables cualitativas con margen de subjetividad.

Luke

Eso es una afirmación importante, pero el artículo no proporciona un análisis específico de qué metodologías son problemáticas o cómo una agencia africana evitaría los mismos sesgos. ¿Qué garantiza que AfCRA será más objetiva?

Mark

¿Y la credibilidad? Si AfCRA es impulsada por gobiernos africanos, ¿no podría acusársela de sesgo a favor de sus propios gobiernos?

Mimi

Exactamente ese es el desafío que reconocen los expertos. Pero Lopes argumenta que no deberíamos aplicar un doble rasero: las grandes agencias tampoco son neutrales, simplemente sus sesgos son menos visibles porque vienen de Occidente.

Luke

Ese es un argumento válido sobre la consistencia, pero no responde si AfCRA tendrá mecanismos de gobernanza que eviten la captura política. El artículo dice que operará de forma privada e independiente, pero ¿cuáles son esos mecanismos específicos?

Mark

¿Cuál es el horizonte temporal? ¿Cuándo podríamos esperar ver el impacto real de AfCRA en los costos de endeudamiento africano?

Mimi

El artículo no lo especifica. Dice que es pronto para saber cuál será la credibilidad, así que probablemente pasarán años antes de que los mercados financieros internacionales confíen plenamente en sus evaluaciones.

  • El pago de la deuda externa africana se triplicó en quince años, superando en muchos países el gasto en salud y educación, mientras las grandes agencias seguían aplicando una 'prima de riesgo' que los propios expertos no pueden justificar solo con datos económicos.
  • Moody's, S&P y Fitch controlan el 95% del mercado global de calificaciones, y su veredicto sobre África —cuestionado como sesgado y opaco— ha encarecido el crédito hasta cuatro veces más de lo que los fundamentos reales justificarían.
  • AfCRA nace como entidad privada e independiente, sin participación accionarial de ningún gobierno, con la misión de cerrar brechas de información y ofrecer evaluaciones basadas en datos y realidades locales africanas.
  • El mayor obstáculo no es técnico sino simbólico: ganar credibilidad internacional en un mercado que históricamente ha tratado las metodologías occidentales como neutrales y cualquier alternativa como sospechosa.
  • Expertos como Carlos Lopes y Ainhoa Marín coinciden en que la proximidad geográfica y cultural puede ser una ventaja, no un defecto, y que todas las agencias —incluidas las grandes— incorporan supuestos y juicios que no son objetivos.

Durante décadas, el destino financiero de África ha sido trazado desde lejos, por instituciones que rara vez conocen de cerca lo que miden. Esta semana, la Unión Africana respondió a esa distancia con un acto de soberanía intelectual: la creación de AfCRA, la primera agencia de calificación crediticia continental, con sede en Mauricio, para que el continente pueda nombrarse a sí mismo en el lenguaje del riesgo y el capital. Detrás del gesto técnico hay una pregunta más antigua: ¿quién tiene el derecho de decir cuánto vale la palabra de un pueblo?

La Unión Africana lanzó esta semana AfCRA, la primera agencia de calificación crediticia del continente, con sede en Port Louis, Mauricio. Operará como entidad privada e independiente, sin participación accionarial de la UA ni de ningún gobierno africano. El proyecto lleva casi una década en gestación y responde a una convicción extendida entre economistas y líderes del continente: las tres grandes agencias internacionales —Moody's, S&P y Fitch— no comprenden el contexto local y sobreestiman sistemáticamente el riesgo africano.

Las consecuencias de ese sesgo son medibles. El pago de la deuda externa africana pasó de 54.500 millones de euros en 2010 a 145.000 millones en 2024. En numerosos países, el servicio de la deuda superó el gasto público en sanidad o educación. Jason Braganza, de la plataforma Fikra Collective, lo resume sin rodeos: África paga cuatro veces más por su deuda debido a evaluaciones excesivas, y casi la mitad del continente está en riesgo o ya en suspensión de pagos.

El economista Carlos Lopes, de la Universidad de Ciudad del Cabo, celebra la iniciativa como un paso hacia la soberanía del conocimiento: África deja de ser solo objeto de evaluación para desarrollar capacidad propia de producir saber sobre su riesgo y su solvencia. Lopes también advierte contra la doble vara de medir: sería inconsistente tratar una agencia africana como sospechosa por su origen mientras se asume que las grandes agencias internacionales son completamente neutrales.

El principal desafío de AfCRA será construir credibilidad ante los mercados globales. Ainhoa Marín, profesora de la Universidad Complutense y experta en deuda, considera que es pronto para juzgarla, pero ve su vínculo con la UA como un punto a favor, no en contra: evaluar África desde África puede ofrecer más objetividad, no menos.

La Unión Africana puso en marcha esta semana una agencia de calificación crediticia continental, la primera de su tipo en el continente, con la intención de ofrecer evaluaciones de riesgo que reflejen la realidad económica africana de manera más precisa que las grandes agencias internacionales. La Agencia de Calificación Crediticia de África, conocida como AfCRA, tendrá su sede en Port Louis, Mauricio, y operará como una entidad privada e independiente, sin participación accionarial de la Unión Africana ni de ningún gobierno.

El proyecto lleva gestándose desde 2017, impulsado por una convicción que comparten líderes y economistas africanos: las tres grandes agencias de rating —Moody's, Standard & Poor's y Fitch Ratings— que controlan el 95 por ciento del mercado global de calificaciones, no comprenden el contexto local africano y sistemáticamente sobreestiman el riesgo real del continente. Esta sobrevaloración del riesgo tiene consecuencias económicas concretas y medibles. El pago de la deuda externa africana se triplicó en quince años, pasando de 54.500 millones de euros en 2010 a 145.000 millones en 2024. En numerosos países, el servicio de la deuda —el pago del capital y los intereses— superó el gasto público destinado a sanidad o educación, desviando recursos críticos de servicios esenciales.

La nueva agencia busca romper este ciclo mediante la provisión de evaluaciones más justas que reduzcan el costo del endeudamiento africano. Según la Unión Africana, la misión de AfCRA es fortalecer la arquitectura financiera del continente, cerrar brechas de información y garantizar que los Estados y empresas africanas sean evaluados de manera equitativa en los mercados financieros internacionales. Con calificaciones más realistas y positivas, el dinero costará menos para los prestatarios africanos.

Carlos Lopes, economista y profesor de la Universidad de Ciudad del Cabo, ve en la creación de AfCRA un paso significativo. Señala que durante casi una década la Unión Africana ha construido la capacidad para cuestionar, comprender e intervenir en un ámbito con enormes consecuencias económicas. "África ha decidido dejar de ser únicamente objeto de evaluación y desarrollar también capacidad propia para producir conocimiento sobre su riesgo y su solvencia", afirma. Lopes sostiene que la nueva agencia puede aportar información, conocimiento local, competencia y pluralidad a un mercado extraordinariamente concentrado.

El fenómeno que los expertos llaman "prima de riesgo africana" —un sesgo aplicado a empresas y gobiernos simplemente por estar ubicados en África— no puede explicarse únicamente por fundamentos económicos reales. Metodologías poco transparentes, variables cualitativas con considerable margen de subjetividad, comparaciones internacionales discutibles y una percepción histórica del continente como excepcionalmente riesgoso se traducen en un costo de capital desproporcionado. Jason Braganza, fundador de la plataforma Fikra Collective especializada en gobernanza económica, es directo: "África paga cuatro veces más por su deuda debido a evaluaciones de riesgo excesivas". Señala que cuatro países cayeron recientemente en suspensión de pagos y 22 están en riesgo, prácticamente la mitad del continente.

Las grandes agencias han negado repetidamente que sus valoraciones estén marcadas por sesgo negativo hacia África, pero expertos dentro y fuera del continente tienen una opinión clara sobre el impacto real. Lopes subraya que el problema no es quién hace la evaluación, sino la calidad del instrumento de medición. Lo que África necesita, argumenta, es un marco africano de evaluación del riesgo mucho más sofisticado, basado en datos y fundamentos, que permita demostrar dónde las percepciones se apartan de la evidencia.

El desafío principal que enfrenta AfCRA es establecer credibilidad internacional. Aunque su capital es privado y funciona de manera independiente, ha sido impulsada por la Unión Africana, un organismo compuesto por gobiernos africanos. Ainhoa Marín, profesora de Economía de la Universidad Complutense de Madrid y experta en deuda, considera que es pronto para evaluar la credibilidad de la agencia, pero no ve la génesis en la Unión Africana como un problema; más bien lo ve como un punto a favor. Desde Estados Unidos, argumenta, resulta difícil hacer evaluaciones más objetivas que desde la propia África. Lopes añade una perspectiva crítica importante: sería inconsistente considerar automáticamente sospechosa una agencia africana por haber nacido con apoyo de la Unión Africana mientras se tratan las metodologías de las grandes agencias internacionales como si fueran completamente neutrales. Todas las evaluaciones incorporan supuestos, modelos y juicios, y precisamente ahí se introduce buena parte de la subjetividad que ha sido cuestionada durante años.

África paga cuatro veces más por su deuda debido a evaluaciones de riesgo excesivas. Eso se traduce en que el coste del capital es muy elevado.
— Jason Braganza, fundador de Fikra Collective
La AfCRA puede aportar más información, conocimiento local, competencia y pluralidad a un mercado extraordinariamente concentrado, y eso es saludable.
— Carlos Lopes, economista y profesor de la Universidad de Ciudad del Cabo
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