Los hutíes lanzaron ataques con misiles balísticos y drones contra Adén y objetivos saudíes, rompiendo la tregua que había silenciado el conflicto desde 2022. La milicia proiraní controla el estratégico estrecho de Bab el Mandeb, amenazando intereses saudíes y el comercio global de hidrocarburos en la región.
La reactivación del conflicto yemení amenaza el estrecho de Bab el Mandeb tras colapso de tregua
Los hutíes solo obedecen órdenes de Irán
¿Por qué rompen los hutíes una tregua que les permitía gobernar sin bombardeos?
Porque Irán, su padrino, está debilitado en otros lugares. Los hutíes son ahora su mejor herramienta regional. Tomando Bab el Mandeb, querían presionar a Arabia Saudí y fortalecer a Irán en negociaciones con Estados Unidos.
Pero eso es especulación sobre intención. Lo que sabemos es que atacaron. ¿Quién decidió exactamente? ¿Fue Teherán o fue una decisión de los hutíes?
¿Y por qué Arabia Saudí no negoció?
Porque después de cuatro años de intentos fallidos, concluyeron que los hutíes solo obedecen a Irán. No hay interlocutor yemení real con el que negociar.
Eso es lo que dice el embajador yemení. Pero ¿hay analistas que piensen diferente? ¿Hay hutíes que podrían negociar independientemente de Irán?
¿Cuál es el riesgo real para el comercio global?
Bab el Mandeb es una de las dos arterias vitales para el petróleo mundial, junto con Ormuz. Si los hutíes lo controlan, pueden estrangular el suministro.
Pero ¿realmente pueden? ¿Tienen la capacidad de bloquear completamente el estrecho o solo de hostigar el tráfico?
¿Qué pasa con los civiles?
Más de 200.000 desplazados en días. Heridas infectadas, desnutrición, cólera. Se suman a cinco millones que ya habían huido antes.
Esos números de desnutrición y cólera, ¿son nuevos brotes o continuación de lo que ya existía?
¿Puede Arabia Saudí ganar esta guerra?
Depende de qué significa ganar. Si es recuperar Bab el Mandeb, quizá. Si es conquistar todo el territorio hutí, es mucho más difícil porque el Gobierno yemení que apoyan está fragmentado.
¿Fragmentado en qué sentido? ¿Hay facciones que no obedecen a Adén? ¿O simplemente carecen de capacidad militar?
Le Pouls
- Los hutíes atacaron el aeropuerto de Adén y objetivos saudíes el domingo, rompiendo la tregua de cuatro años
- La milicia controla el estrecho de Bab el Mandeb desde el 3 de septiembre
- Más de 200.000 desplazados en los nuevos combates en Taiz
- Arabia Saudí lanzó la operación Amanecer de Yemen para recuperar el flanco occidental, donde viven dos tercios de los 40 millones de yemeníes
Los hutíes lanzaron ataques con misiles balísticos y drones contra Adén y objetivos saudíes, rompiendo la tregua que había silenciado el conflicto desde 2022. La milicia proiraní controla el estratégico estrecho de Bab el Mandeb, amenazando intereses saudíes y el comercio global de hidrocarburos en la región.
Los hutíes reanudan ataques contra objetivos saudíes y el aeropuerto de Adén, rompiendo una tregua de cuatro años y reactivando la guerra civil yemení. Arabia Saudí responde con operación militar mientras la crisis humanitaria se agrava con más de 200.000 desplazados.
El domingo pasado, después de cuatro años de relativa calma, Yemen volvió a arder. Los hutíes, la milicia respaldada por Irán que controla el norte del país desde la capital Saná, lanzaron una ofensiva sorpresa con misiles balísticos y drones contra el aeropuerto de Adén y objetivos militares saudíes. El Gobierno yemení, que funciona desde Adén con apoyo de Arabia Saudí, respondió con sus propios ataques. En cuestión de horas, la tregua que había mantenido congelado el conflicto civil desde 2022 se hizo añicos, y con ella se desmoronó la esperanza de que la negociación pudiera resolver lo que la guerra no había logrado en ocho años.
La reactivación del combate tiene raíces profundas en la política regional. Irán, debilitado en otros frentes —Hezbolá en Líbano está fragmentado, sus aliados en Irak pierden influencia, las fuerzas de Bashar al Asad en Siria se han disuelto— ha puesto sus fichas en los hutíes como su mejor herramienta para proyectar poder en Oriente Próximo. A cambio, la milicia ha recibido entrenamiento, armas y dinero. En julio, según el embajador yemení en España, los hutíes intentaron establecer un puente aéreo directo entre Saná y Teherán para traer asesores de la Guardia Revolucionaria. También han montado un sistema de abastecimiento paralelo usando pequeñas embarcaciones de pescadores, difíciles de detectar, para recibir partes de misiles balísticos, drones y armamento.
El punto de quiebre llegó el 3 de septiembre, cuando los hutíes tomaron el control del estratégico estrecho de Bab el Mandeb, que conecta el golfo de Adén con el mar Rojo. Con esa maniobra, la milicia se apoderó de facto de uno de los nudos más críticos del comercio global, junto con el estrecho de Ormuz. Desde allí, Teherán podría estrangular simultáneamente dos arterias vitales para el suministro de hidrocarburos a nivel mundial. Para los hutíes, el movimiento era un acto de revalorización: buscaban presionar a Arabia Saudí en las negociaciones, obtener concesiones que llenaran sus arcas y fortalecer la posición de su aliado iraní en las conversaciones con Estados Unidos. Lo que consiguieron fue lo opuesto.
Arabia Saudí, que había tolerado cuatro años de tregua mientras financiaba al Gobierno de Adén, llegó a la conclusión de que no había salida negociada posible. El lunes, lanzó la operación Amanecer de Yemen, con el objetivo declarado de recuperar todo el flanco occidental del país, donde viven dos tercios de los 40 millones de yemeníes y que representa el 30 por ciento del territorio nacional. Los cazas saudíes comenzaron a bombardear posiciones hutíes. El Gobierno yemení, con apoyo aéreo, avanzó sobre puntos estratégicos como el Monte de Habashi, intentando cortar las rutas de abastecimiento de la milicia. Los combates terrestres se concentraron en la densamente poblada ciudad de Taiz, en el sur.
La población civil carga con el peso de esta reactivación. Más de 200.000 personas han sido desplazadas en los últimos días, según la Organización Internacional para las Migraciones. Se suman a los cinco millones que abandonaron sus casas antes de 2022, cuando la guerra ya había dejado el país en ruinas. Itta Helland-Hansen, coordinadora de Médicos Sin Fronteras en Yemen, describe a los civiles que llegan a Adén huyendo de los combates: muchos tienen heridas infectadas tras recorrer largos trayectos a pie. Los equipos médicos han detectado un número elevado de casos de desnutrición y brotes de cólera. Yemen ya vivía una crisis humanitaria crónica; ahora, con la guerra reactivada, esa crisis se profundiza.
La pregunta que flota sobre el conflicto es si Arabia Saudí tiene la capacidad y la voluntad de financiar otra guerra prolongada en Yemen, el país más pobre de la región. Yasmeen Al Eryani, analista del Centro Saná, señala que los saudíes han llegado a la conclusión de que los hutíes solo obedecen órdenes de Irán, lo que hace que cualquier negociación sea un ejercicio fútil. Pero también advierte de un problema estructural: el Gobierno yemení que Riad respalda está fragmentado y sin mando unificado. Eso explica por qué, a pesar del apoyo aéreo saudí, las tropas yemeníes tienen dificultades para asegurar Bab el Mandeb y para repeler a los hutíes en Taiz, una zona muy poblada. El embajador yemení en España reconoce la frustración: en 2018 estuvieron a punto de llegar a Saná con su ejército, pero la comunidad internacional los frenó. Desde entonces, dice, han agotado todas las vías de diálogo con los hutíes a través de europeos, estadounidenses, la ONU y Omán, sin resultado alguno.
Lo que comenzó como un cálculo estratégico de los hutíes —usar el control de Bab el Mandeb como palanca negociadora— se ha convertido en una apuesta de alto riesgo. La milicia ha demostrado desde 2019 que tiene capacidad para golpear la capital saudí y objetivos clave en el reino, exponiendo la fragilidad de Arabia Saudí. Pero ahora enfrenta a una potencia regional decidida a no hacer más concesiones. Con la región en llamas y la crisis humanitaria agravándose, el conflicto yemení ha dejado de ser un problema local para convertirse en una amenaza global al comercio y a la estabilidad regional.
Citations marquantes
Los hutíes solo cumplen las órdenes de Irán. Han sido ellos los que empezaron los ataques en julio— Aws Abdulá Alawd, embajador de Yemen en España
Se trata de un error de cálculo por parte de los hutíes, que han sobreestimado sus fuerzas. Ahora se han convertido en una amenaza directa para los intereses de Arabia Saudí— Yasmeen Al Eryani, analista del Centro Saná