La psicología revela que la identidad es plástica y depende de las circunstancias

Cómo te hablás define tu amor propio y tu visión del mundo
Sordo sostiene que el diálogo interno es la base de la salud mental y determina la resiliencia ante la incertidumbre.
Mark

¿Entonces Sordo está diciendo que no tenemos una personalidad real, que todo es circunstancia?

Mimi

No exactamente. Dice que la personalidad existe, pero no es un bloque de mármol. Es más como agua que toma la forma del recipiente. Sos vos en todos los casos, pero expresás diferentes aspectos según el contexto.

Luke

Pero ¿cómo sabemos que eso es verdad? ¿Cuántas personas estudió? ¿Cuál es el método detrás de esos ocho años de investigación?

Mimi

Eso no está especificado en lo que compartió. Ella habla de "investigación constante" pero los detalles del estudio no aparecen.

Mark

¿Y lo del diálogo interno? ¿Eso tiene respaldo científico o es más bien una observación clínica?

Mimi

Es una observación que ella desarrolló durante esos años. Dice que es "la unidad más básica de la salud mental", pero eso es su conclusión, no un hecho establecido universalmente.

Luke

Exacto. Y cuando cita a José Luis Marín diciendo "nos enfermamos por falta de vocabulario", ¿eso es una cita directa o una paráfrasis? Porque es una afirmación bastante fuerte.

Mimi

Aparece entre comillas, así que parece ser una cita, pero no sabemos el contexto completo de lo que Marín dijo ni cuándo lo dijo.

Mark

¿Entonces el mensaje central es que deberíamos hablar más y mejor?

Mimi

Es más que eso. Es que cómo nos hablamos a nosotros mismos determina cómo vivimos. Y que aceptar el dolor en lugar de huir de él es lo que nos permite crecer.

Luke

Lo que me interesa es que eso último, sobre ser "dócil frente al dolor", es una posición ética, no una afirmación científica. Es una recomendación sobre cómo vivir.

Mimi

Sí, y creo que Sordo lo sabe. Está hablando desde la psicología aplicada, no desde un laboratorio. Es más filosofía de vida que ciencia pura.

  • La creencia de que el carácter es inmutable colapsa ante la evidencia: somos distintos según el contexto, y esa fluidez no es debilidad sino la condición misma de la madurez.
  • El diálogo interno —esa conversación silenciosa que mantenemos con nosotros mismos— emerge como el factor decisivo de la salud mental, por encima de los eventos externos que nos ocurren.
  • El vocabulario se empobrece aceleradamente por el avance de lo visual y lo tecnológico, y esa pérdida de palabras se traduce en una pérdida real de capacidad para procesar y expresar emociones complejas.
  • La sociedad contemporánea ha perfeccionado el arte de la evasión, convirtiendo las conversaciones en monólogos paralelos donde nadie se expone a ser transformado por el otro.
  • Sordo lanza su propuesta más contracultural: rendirse ante el dolor con docilidad, no con resignación, porque resistirlo lo prolonga, mientras aceptarlo lo convierte en aprendizaje.

La psicóloga chilena Pilar Sordo propone, tras años de investigación, que la identidad humana no es un edificio fijo sino un territorio en permanente reconfiguración. En el centro de esa transformación habita el diálogo interno: la voz con que cada persona se narra a sí misma determina su amor propio, su resiliencia y la calidad de sus vínculos. En un tiempo que huye del malestar, Sordo ofrece una paradoja: solo quien se vuelve dócil ante el dolor puede, verdaderamente, crecer.

Pilar Sordo, psicóloga y escritora chilena, llegó a una conclusión que sacude uno de los supuestos más arraigados sobre la condición humana: la personalidad no tiene rasgos permanentes. En una conversación con LA NACION, compartió el resultado de años de investigación sobre la conducta humana. "Cambiamos todo el tiempo", afirmó, y añadió que sería triste que las experiencias no nos transformaran.

Esta plasticidad no es un defecto sino una característica esencial. Sordo explicó que el carácter evoluciona con las prioridades y los contextos: una misma persona puede ser ansiosa en ciertas circunstancias y completamente tranquila en otras. La maduración genuina, según ella, ocurre cuando se acepta la vulnerabilidad y se integran los cambios externos con la realidad interna, abandonando las estructuras rígidas.

Debajo de esa transformación constante, Sordo identificó lo que considera la unidad más básica de la salud mental: el diálogo interno. No es lo que nos sucede lo que define nuestro bienestar, sino cómo nos hablamos sobre ello. Esa narrativa personal determina la autoestima, la resiliencia y la calidad de los vínculos sociales. Por eso recomendó prestar atención deliberada a la voz con que cada uno se cuenta su propia historia.

Una amenaza concreta pesa sobre esa capacidad: el empobrecimiento del vocabulario. Citando al psiquiatra José Luis Marín, Sordo advirtió que "nos enfermamos por falta de vocabulario". El avance de lo visual y lo tecnológico ha reducido las palabras que usamos, dificultando la expresión de emociones complejas y generando frustración acumulada.

Finalmente, Sordo señaló que una conversación genuina exige exponerse a ser transformado por el otro; de lo contrario, se convierte en un monólogo intermitente. Y ofreció su propuesta más incómoda: "Crecer duele", y es necesario ser dócil frente a ese dolor. Resistirlo lo prolonga y lo vuelve estéril; aceptarlo con apertura es lo que lo convierte en crecimiento real.

Pilar Sordo, psicóloga y escritora chilena, llegó a una conclusión que desafía la idea de que somos seres fijos: la personalidad no tiene rasgos permanentes. Durante una conversación en el ciclo de LA NACION, expuso el resultado de años de investigación sobre cómo la conducta humana se transforma constantemente frente a las experiencias cotidianas. "Cambiamos todo el tiempo", afirmó sin rodeos, y luego profundizó: "Sería triste que las experiencias no te cambien".

Esta plasticidad de la identidad no es un defecto sino una característica fundamental de cómo funcionamos. Sordo explicó que la evolución del carácter responde a cambios en nuestras prioridades y opiniones, y que somos diferentes según el contexto. "Soy ansiosa en determinadas circunstancias e hiper tranquila en otras", ejemplificó. "Puedo ser ordenada en algunas cosas y desordenada en otras". La maduración genuina, según su investigación, surge cuando aceptamos nuestra vulnerabilidad y dejamos de lado estructuras rígidas para integrar los cambios externos con nuestra realidad interna.

Pero hay algo más profundo debajo de esta transformación constante. Tras ocho años de investigación, Sordo identificó lo que considera la unidad más básica de la salud mental: el diálogo interno. No es lo que nos pasa lo que define nuestro bienestar, sino cómo nos hablamos a nosotros mismos sobre lo que nos pasa. "Cómo te hablás define tu amor propio y tu visión del mundo", señaló. Este diálogo interno determina la confianza, la capacidad de resiliencia ante la incertidumbre, y la calidad de nuestras interacciones sociales. Por eso recomendó prestar atención deliberada a la narrativa personal: el modo en que cada persona se cuenta su propia historia influye directamente en su salud psíquica.

Un problema contemporáneo amenaza esta capacidad de diálogo interno: la degradación del vocabulario. Sordo citó al psiquiatra José Luis Marín para advertir que "nos enfermamos por falta de vocabulario". La escasez de términos impide la expresión correcta de sentimientos complejos y genera frustración. "Hemos reducido la cantidad de palabras que usamos", detalló. "Estamos hablando menos. Estamos usando menos vocabulario al hablar". El exceso de tecnologías y recursos visuales ha acelerado este empobrecimiento del lenguaje, con consecuencias reales para la salud mental.

Para Sordo, una conversación genuina exige algo que la mayoría evita: la disposición a transformarse con lo que el otro dice. "La conversación tiene que tener ese desafío en el que yo me exponga a transformarme con lo que tú me dices. Porque si no se transforma en una especie de monólogo intermitente", advirtió. Esto conecta con su observación más incómoda: que la sociedad contemporánea actúa como experta en la evasión, huyendo de cualquier situación incómoda. Pero el crecimiento requiere lo opuesto.

"Crecer duele", afirmó sin ambigüedad. Y luego ofreció una recomendación que va contra el instinto: "Es necesario ser dócil frente al dolor". No se trata de resignación pasiva, sino de una actitud de apertura ante las crisis que facilita el aprendizaje. "Mientras más rebelde seas frente al dolor, más se queda contigo, más te jode, más persiste, y por lo tanto menos aprendizajes te produce", explicó. La docilidad frente al sufrimiento, concluyó, es algo clave en el proceso del crecimiento humano genuino. Es una invitación a dejar de luchar contra lo que duele y, en cambio, permitir que nos transforme.

Cambiamos todo el tiempo; sería triste que las experiencias no te cambien
— Pilar Sordo
Mientras más rebelde seas frente al dolor, más se queda contigo; la docilidad frente al dolor es clave en el crecimiento humano
— Pilar Sordo
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