El delincuente usa esa clave para acceder a la cuenta y transferir fondos hacia afuera
En Murcia y más allá, la Policía Nacional advierte que los ladrones modernos no siempre actúan en la oscuridad: a veces operan a plena luz, camuflados en la ranura de un cajero o al otro lado de una llamada telefónica aparentemente amable. El 'skimming' y las estafas coordinadas a través de plataformas de segunda mano representan una vieja ambición —apropiarse de lo ajeno— revestida de tecnología contemporánea. Lo que está en juego no es solo el dinero, sino la confianza que depositamos cada día en los sistemas que sostienen nuestra vida económica.
- La Policía Nacional ha reactivado la alerta ante el resurgimiento del 'skimming' en Murcia, donde dispositivos ocultos en cajeros clonan tarjetas sin que las víctimas lo noten.
- Una segunda modalidad más sofisticada no necesita hardware: comienza con un anuncio de venta en internet y termina con un código bancario entregado voluntariamente por la propia víctima.
- El engaño explota la confianza: el estafador finge que una transferencia ha fallado y convence a la víctima de que el código temporal que recibe en su móvil es necesario para recibir dinero, cuando en realidad sirve para vaciarlo.
- Las pérdidas son inmediatas y directas, y las víctimas suelen descubrir el fraude solo cuando el saldo ya ha desaparecido de su cuenta.
La Policía Nacional ha vuelto a encender las alarmas sobre el 'skimming', una técnica de robo bancario que ha resurgido con fuerza en la Región de Murcia. El método es engañosamente sencillo: los delincuentes instalan dispositivos ocultos en los cajeros automáticos —dentro de la ranura de la tarjeta o en la parte inferior del aparato— para capturar los datos de la banda magnética sin que el usuario sospeche nada.
Pero los estafadores han desarrollado también una segunda estrategia que no requiere ningún dispositivo físico. Todo comienza en plataformas de compraventa de segunda mano: un supuesto comprador contacta al vendedor, muestra interés y promete pagar por Bizum. Poco después alega que la transferencia ha fallado y propone un ingreso directo, para lo cual necesita conocer el banco de la víctima. El objetivo real es obtener el número de teléfono y, en el momento en que la víctima acude al cajero, llamarla para pedirle el código temporal que acaba de recibir en su aplicación bancaria. La víctima cree que ese código es necesario para recibir el dinero; en realidad, es la llave que abre su cuenta al delincuente.
Ante este panorama, las autoridades insisten en un conjunto de medidas básicas: nunca compartir claves temporales ni datos personales por teléfono o internet, desconfiar de ofertas inusualmente generosas y, al usar cajeros, cubrir el PIN con la mano y preferir los ubicados en espacios seguros retirando solo cantidades pequeñas. En un entorno donde los métodos del fraude evolucionan sin pausa, la desconfianza razonada se convierte en la defensa más eficaz al alcance de cualquier ciudadano.
La Policía Nacional ha vuelto a activar las alarmas sobre un fraude que nunca desapareció del todo, pero que ha resurgido con particular intensidad en Murcia. Se trata del 'skimming', una técnica de robo de datos bancarios que funciona de manera deceptivamente simple: los delincuentes instalan dispositivos ocultos en los cajeros automáticos para capturar la información de la banda magnética de las tarjetas cuando los usuarios las introducen. Estos aparatos pueden estar camuflados en la ranura por donde entra la tarjeta, o incluso en la parte inferior del mismo, lugares donde la mayoría de las personas nunca pensaría en mirar.
Pero los estafadores no se conforman con una sola estrategia. Han perfeccionado un segundo método que es aún más insidioso porque no requiere dispositivos físicos ni acceso a cajeros. Comienza en plataformas de compraventa de segunda mano, donde las personas publican artículos que desean vender. Un potencial comprador se pone en contacto, expresa interés genuino y pide que se reserve el artículo. Hasta aquí, todo parece legítimo.
Luego viene el giro. El estafador promete enviar dinero a través de Bizum, pero después afirma que la transferencia ha fallado. Propone entonces hacer un ingreso directo en la cuenta bancaria de la víctima, pero para eso necesita saber cuál es su banco. Aquí es donde el engaño se vuelve sofisticado: el delincuente busca que la operación no requiera tarjeta física, sino solo el número de teléfono móvil y un código temporal de la aplicación bancaria.
Cuando la víctima se presenta en el cajero automático para recibir el supuesto ingreso, el estafador ya tiene su número de teléfono. Llama en ese momento y pide el código temporal que acaba de aparecer en la aplicación del banco, argumentando que es necesario para completar la transferencia. La víctima, confiada en que está recibiendo dinero, facilita ese código. Es en ese instante cuando el robo se consuma. El delincuente usa esa clave para acceder a la cuenta y transferir fondos hacia afuera, no hacia adentro.
Las autoridades han emitido un conjunto de recomendaciones para que los ciudadanos protejan sus cuentas. Lo fundamental es nunca compartir información personal sensible por correo, teléfono o internet, especialmente códigos temporales o números de identificación personal. Los bancos legítimos jamás solicitarán estos datos por esos canales. También es prudente desconfiar de cualquier oferta que parezca demasiado generosa o que prometa cantidades de dinero inusualmente altas.
En cuanto al uso de cajeros automáticos, la recomendación es evitar los que están en la calle si es posible, y si no hay alternativa, retirar solo pequeñas cantidades. Al introducir el PIN, hay que cubrirlo con la mano para que nadie pueda ver la secuencia de números. Y por supuesto, nunca dejar la tarjeta dentro del dispositivo después de la operación. El mensaje de fondo es simple pero crítico: la desconfianza razonable es una herramienta de defensa. En un mundo donde los delincuentes se adaptan constantemente, la vigilancia personal es la mejor protección.
Notable Quotes
El banco nunca solicitará datos personales, claves temporales ni PIN por correo, teléfono o internet— Recomendaciones de la Guardia Civil
Nunca se debe facilitar el número secreto de la tarjeta, claves temporales ni PIN a terceras personas— Autoridades de seguridad
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Por qué Murcia está siendo especialmente afectada por estas estafas en este momento?
No está claro si hay algo único en la región o si simplemente es donde se ha detectado un repunte. Lo importante es que estas técnicas no son nuevas, pero los delincuentes las siguen usando porque funcionan.
¿Cómo alguien que vende un sofá en una plataforma termina perdiendo dinero de su cuenta bancaria?
Porque confía. Alguien muestra interés real, negocia, y luego introduce un problema técnico que parece creíble. La víctima está en modo vendedor, no en modo defensa. Cuando le piden un código, ya ha bajado la guardia.
¿El código temporal es realmente tan valioso?
Es todo lo que necesitan. Con tu número de teléfono y ese código, pueden acceder a tu cuenta desde cualquier lugar. Es como si le dieras las llaves de tu casa a alguien que dice ser el cerrajero.
¿Y el skimming en el cajero? ¿Es fácil detectar esos dispositivos?
No siempre. Están diseñados para pasar desapercibidos. Por eso la recomendación es usar cajeros en lugares seguros, dentro de bancos si es posible, donde hay vigilancia y personal.
¿Qué pasa después de que roban el dinero? ¿Se puede recuperar?
Es complicado. Una vez que el dinero sale de la cuenta, rastrearlo es difícil. Por eso la prevención es tan crítica. Es mejor no permitir que ocurra que intentar arreglarlo después.