En el umbral entre la vida activa y la dependencia, lo que una persona mayor lleva al plato puede ser tan determinante como cualquier tratamiento médico. Leocadio Rodríguez Mañas, uno de los geriatras más reconocidos del mundo, recuerda desde los Cursos de La Granda que la nutrición no es un complemento del envejecimiento saludable, sino uno de sus pilares esenciales. Su mensaje es antiguo en su sabiduría y urgente en su aplicación: comer bien no es solo vivir más, sino vivir con dignidad y autonomía.
La nutrición en mayores: clave para mantener autonomía e independencia
Comer no es solo nutrirse; es también un acto social
¿Por qué la nutrición se vuelve tan crítica precisamente cuando envejecemos? ¿No debería ser igual de importante a los treinta años?
Es importante a cualquier edad, pero el cuerpo cambia. A los treinta puedes recuperarte de malos hábitos más fácilmente. A los setenta, cada decisión sobre lo que comes afecta directamente tu capacidad de moverte, de vivir sin depender de otros. La nutrición se convierte en la diferencia entre autonomía e institucionalización.
Mencionas que la pérdida de peso es la señal más evidente de malnutrición, pero que llega tarde. ¿Qué deberíamos estar observando antes?
Cambios sutiles: menos energía, debilidad muscular, infecciones más frecuentes. Por eso existe el MNA, una herramienta que detecta el riesgo antes de que el cuerpo se deteriore visiblemente. Es como revisar los frenos del coche antes de que fallen completamente.
Hay mucha gente que compra suplementos en la farmacia sin consultar a nadie, pensando que así compensan una mala alimentación.
Ese es exactamente el problema. Piensan que el suplemento es un salvavidas cuando en realidad puede ser un ancla. Si no comes bien, ninguna píldora lo arreglará. Y peor aún, algunos suplementos interfieren con medicamentos o empeoran enfermedades existentes.
¿Entonces los suplementos son casi siempre innecesarios?
No. Después de una cirugía, durante una infección grave, o si tienes un déficit real de vitamina D o B12, son herramientas valiosas. Pero la palabra clave es "después de una consulta médica". El problema es la automedicación.
En Asturias, la comida tradicional es pesada. ¿Eso significa que los mayores asturianos están condenados a envejecer mal?
No en absoluto. La fabada no es el enemigo; la cantidad y la frecuencia lo son. Puedes hacer una fabada más ligera, comerla ocasionalmente, y llenar el resto de tu dieta con los productos que Asturias produce naturalmente: verduras, legumbres, pescado. La tradición y la salud no tienen que estar en conflicto.
Le Pouls
- La malnutrición en personas mayores avanza en silencio: cuando aparece la pérdida de peso, el daño ya lleva tiempo instalado.
- Herramientas tan sencillas como el test MNA pueden detectar el riesgo nutricional en menos de cinco minutos, pero rara vez se aplican de forma sistemática en las consultas.
- El mercado de suplementos alimenticios seduce a muchos mayores con promesas de salud, pero tomados sin supervisión médica pueden interferir con medicamentos, agravar enfermedades crónicas o sustituir falsamente a una dieta real.
- La clave está en garantizar proteínas suficientes para preservar la masa muscular, reducir ultraprocesados y grasas saturadas, y planificar la compra semanal con criterio y anticipación.
- Incluso la cocina tradicional asturiana —contundente y arraigada— puede adaptarse sin renunciar al placer ni a la identidad cultural, ajustando proporciones sin abandonar la mesa.
En el umbral entre la vida activa y la dependencia, lo que una persona mayor lleva al plato puede ser tan determinante como cualquier tratamiento médico. Leocadio Rodríguez Mañas, uno de los geriatras más reconocidos del mundo, recuerda desde los Cursos de La Granda que la nutrición no es un complemento del envejecimiento saludable, sino uno de sus pilares esenciales. Su mensaje es antiguo en su sabiduría y urgente en su aplicación: comer bien no es solo vivir más, sino vivir con dignidad y autonomía.
Leocadio Rodríguez Mañas dirige el Servicio de Geriatría del Hospital Universitario de Getafe y figura entre el 1% de científicos más citados del mundo en su especialidad. Desde hace más de una década participa en los Cursos de La Granda con una convicción que no ha cambiado: lo que comemos determina cómo envejecemos.
Para Rodríguez, la nutrición cobra una dimensión distinta en la vejez. Ya no se trata solo de vivir más años, sino de conservar la capacidad de moverse, decidir y actuar sin depender de otros. La autonomía y la independencia son el verdadero horizonte del envejecimiento saludable, y la alimentación es uno de sus pilares más sólidos.
Detectar a tiempo cuándo una persona mayor empieza a alimentarse mal es crucial, porque la pérdida de peso —la señal más visible— llega demasiado tarde. Rodríguez defiende que al menos una vez al año, idealmente en una visita al centro de salud, se apliquen test breves como la versión abreviada del MNA, capaces de identificar en pocos minutos si alguien está bien nutrido, en riesgo o ya malnutrido.
Uno de los errores más extendidos es recurrir a suplementos sin orientación profesional. El geriatra advierte que estos productos solo están justificados en situaciones concretas —infecciones, cirugías, déficits específicos de vitaminas— y siempre bajo prescripción médica o de un nutricionista. Tomarlos por iniciativa propia puede llevar a descuidar la dieta real, provocar molestias digestivas, interferir con medicamentos o agravar enfermedades como la diabetes.
En cuanto a la alimentación cotidiana, Rodríguez recomienda planificar la compra semanal con antelación, priorizar productos naturales, verduras, legumbres y frutas, y asegurar un aporte proteico suficiente para mantener la masa muscular. También propone limitar los procesados, las grasas saturadas y los azúcares simples, sin olvidar que comer es también un acto social y una fuente de placer.
En Asturias, eso significa no renunciar a la fabada ni a la tradición gastronómica local, sino adaptarla con inteligencia: ajustar proporciones, aligerar algunos ingredientes y aprovechar la riqueza de hortalizas, legumbres, pescado y aves que la región ofrece. La cocina de siempre y la salud no son incompatibles; solo requieren criterio.
Leocadio Rodríguez Mañas dirige el Servicio de Geriatría del Hospital Universitario de Getafe y enseña un curso titulado "Comer bien para envejecer mejor". Es uno de los científicos más citados del mundo en su especialidad —figura entre el 1% superior— y lleva más de diez años colaborando con los Cursos de La Granda, donde sigue insistiendo en una idea simple pero profunda: lo que comemos determina cómo envejecemos.
Para Rodríguez, la alimentación es uno de los pilares fundamentales de un envejecimiento saludable, pero su importancia se multiplica cuando una persona llega a la vejez. Mientras que en la edad adulta la nutrición forma parte de un conjunto más amplio de hábitos de vida, en los mayores se convierte en algo crítico. El objetivo ya no es solo vivir más años, sino mantener la capacidad de actuar con autonomía, de moverse sin depender de otros, de conservar la independencia. Eso es lo que importa ahora en las sociedades modernas cuando hablamos de envejecimiento.
Pero ¿cómo saber si una persona mayor se está alimentando mal? La pérdida de peso es la señal más evidente, pero llega tarde. Antes de eso existen otras advertencias que pueden indicar que alguien está entrando en malnutrición. Por eso Rodríguez insiste en la detección temprana. Lo ideal sería que una vez al año, quizá durante una visita al centro de salud, se realizara alguno de los test disponibles para identificar no solo la malnutrición presente, sino también el riesgo de que ocurra. Existen herramientas sencillas —como la versión abreviada del MNA— que en tres o cuatro minutos pueden revelar si una persona está bien nutrida, en riesgo o ya malnutrida. Lo fundamental es adelantarse al problema.
Uno de los errores más comunes es confiar demasiado en los suplementos alimenticios. Rodríguez es claro: tienen su lugar, pero solo en circunstancias específicas. Cuando alguien atraviesa una infección, se recupera de una cirugía, sufre un accidente cerebrovascular o tiene déficits concretos como falta de vitamina B12 o vitamina D, entonces los suplementos pueden ser necesarios. Pero siempre bajo indicación médica o de un nutricionista. Ir a una farmacia y comprar varios suplementos por cuenta propia no es lo correcto.
Los riesgos de actuar sin supervisión son reales. Algunas personas creen que si toman un suplemento ya no necesitan comer bien, lo que termina empeorando su situación nutricional en lugar de mejorarla. Otros suplementos se toleran mal y causan digestiones pesadas, diarrea o flatulencias. Algunos interfieren con medicamentos, reduciendo sus efectos beneficiosos o aumentando los adversos. Y hay productos que pueden agravar enfermedades existentes: ciertos suplementos contienen mucha glucosa y pueden elevar peligrosamente los niveles de azúcar en sangre de una persona diabética. Un suplemento mal elegido puede ser perjudicial.
Cuando se trata de hacer compras, Rodríguez recomienda planificar con anticipación. Lo ideal es comprar al menos una vez a la semana con una idea clara de lo que se va a comer esos días. Los productos naturales deben predominar, con presencia importante de verduras, legumbres y frutas. En los mayores es especialmente crítico garantizar suficientes proteínas, porque son fundamentales para conservar la masa muscular y, con ella, la autonomía. También hay que buscar alimentos bajos en grasas saturadas, limitar los procesados y evitar azúcares simples y productos de bollería. Pero más allá de estas reglas generales, hay que considerar los gustos de cada persona. Comer no es solo nutrirse; es también un acto social y una fuente de placer.
En Asturias, donde la cocina tradicional es contundente, esto no significa renunciar a ella. Platos como la fabada pueden adaptarse aligerando algunos componentes del compango y seguir siendo perfectamente asumibles dentro de una dieta equilibrada. No se trata de comer grandes porciones todos los días, sino de ser inteligente con las proporciones. Además, Asturias tiene abundancia de productos de la huerta, hortalizas, legumbres, pescado y aves que forman parte de su propia tradición gastronómica y que son compatibles con una alimentación saludable.
Citations marquantes
La nutrición forma parte de los estilos de vida, pero una vez que una persona es mayor, adquiere todavía más importancia para conseguir que se mantenga activa, autónoma e independiente— Leocadio Rodríguez Mañas
Un suplemento mal elegido puede ser perjudicial— Leocadio Rodríguez Mañas