La mitad de los burgaleses rechaza los cribados de cáncer de cuello de útero y colón

En 2024 se registraron dos muertes por cáncer de cuello de útero en la provincia de Burgos.
Lo invisible es fácil de ignorar, pero sigue siendo peligroso
El virus del papiloma humano no produce síntomas durante años, lo que hace que muchas mujeres no perciban el riesgo.
Mark

¿Por qué crees que la gente ignora estas invitaciones si el cribado es tan efectivo?

Mimi

Porque no sienten que estén en peligro. El virus no duele, no produce síntomas. Es invisible, y lo invisible es fácil de ignorar.

Mark

Pero el ginecólogo dice que esto es sorprendente. ¿Qué lo hace sorprendente?

Mimi

Que es una herramienta probada que funciona. Hace décadas, este cáncer mataba a muchas mujeres. Ahora mata a muy pocas. Y eso es exactamente el problema: la gente ha olvidado por qué importa.

Mark

¿Es como cuando el sida dejó de ser una sentencia de muerte?

Mimi

Exactamente. Cuando algo era letal y visible, todos tomaban precauciones extremas. Cuando se vuelve controlable o raro, la gente se relaja. La prevención se siente menos urgente.

Mark

¿Entonces el éxito del cribado anterior es lo que lo mata ahora?

Mimi

En cierto modo, sí. Hemos ganado la batalla contra el cáncer de cuello de útero, así que ahora parece que no hay batalla que ganar. Pero la batalla sigue ahí, solo que es invisible.

Mark

¿Qué pasaría si más gente participara?

Mimi

Menos muertes, menos cánceres invasivos, menos tratamientos complejos y costosos. El sistema de salud ahorraría dinero. Pero primero hay que convencer a la gente de que el problema existe.

  • De casi 12.000 mujeres invitadas al cribado cervical, más de 6.300 simplemente no fueron; en el colorrectal, seis de cada diez personas ignoraron la convocatoria.
  • El virus del papiloma humano no avisa: no duele, no molesta, no genera alarma, y esa invisibilidad es precisamente lo que convierte la inacción en un riesgo silencioso.
  • Los especialistas advierten que la baja percepción del peligro —alimentada por décadas de éxito en la reducción de casos— está erosionando la participación en programas que salvan vidas.
  • El sistema sanitario insiste: detectar lesiones precancerosas a tiempo evita cirugías complejas, tratamientos oncológicos costosos y, en última instancia, muertes evitables.
  • El verdadero desafío no es logístico sino psicológico: cómo convencer a una persona sana, sin síntomas, de que una prueba rutinaria puede marcar la diferencia entre curar y lamentar.

En Burgos, más de la mitad de las mujeres convocadas a los cribados de cáncer de cuello de útero no acudieron a la cita, y menos de la mitad de los invitados al cribado colorrectal se realizaron la prueba. Lo que estos números revelan no es indiferencia, sino algo más sutil: cuando una enfermedad no duele y su amenaza se ha vuelto estadísticamente lejana, la prevención pierde urgencia frente a lo cotidiano. Dos muertes en Burgos en 2024 recuerdan que la distancia entre la tranquilidad y el riesgo real puede medirse, a veces, en una carta sin abrir.

En Burgos, la Consejería de Sanidad envió el año pasado casi 12.000 cartas a mujeres de entre 25 y 65 años para invitarlas al cribado de cáncer de cuello de útero. Solo acudieron 5.574, un 46,86%. En el cribado colorrectal, dirigido a personas de entre 50 y 75 años, la situación fue aún más desalentadora: de más de 60.000 invitaciones, apenas el 41,9% respondió haciéndose la prueba de sangre en heces.

Los expertos apuntan a una causa principal: la falta de percepción del riesgo. El ginecólogo Abel Renuncio explica que, a medida que la incidencia del cáncer de cuello de útero ha bajado en España gracias precisamente a estos programas, también ha disminuido el miedo que lo acompañaba. Es un patrón conocido: cuando una amenaza deja de ser visible, la guardia baja. A ello se suma que el virus del papiloma humano, responsable de prácticamente todos los casos de este cáncer, es completamente asintomático durante años. Sin dolor ni señales de alarma, muchas mujeres no sienten que haya nada que atender.

Sin embargo, Renuncio subraya que el cribado sigue siendo una de las herramientas preventivas más eficaces disponibles. Detectar una lesión precancerosa o una infección por VPH antes de que aparezcan síntomas permite actuar a tiempo y evitar que la enfermedad evolucione hacia un cáncer invasivo, con todo lo que eso implica en sufrimiento y coste. El programa cumple además todos los criterios científicos de un cribado poblacional riguroso: es fiable, seguro y rentable a largo plazo para el sistema sanitario.

En 2024, dos mujeres murieron por cáncer de cuello de útero en la provincia de Burgos. Son cifras pequeñas, pero no son cero. Y el reto que queda pendiente es más profundo que el logístico: cómo hacer que una persona sin síntomas entienda que una prueba sencilla, llegada en un sobre al buzón, puede ser la diferencia entre detectar a tiempo y lamentar demasiado tarde.

En Burgos, más de la mitad de las mujeres invitadas a someterse a pruebas de detección de cáncer de cuello de útero simplemente no acudieron. La Consejería de Sanidad envió 11.895 cartas el año pasado a mujeres de entre 25 y 65 años, pero solo 5.574 se presentaron en los centros de salud para realizarse la citología o la prueba del virus del papiloma humano. Eso significa que el 46,86% participó. En el caso del cáncer colorrectal, que es responsable de muchas de las muertes por cáncer en la provincia, los números fueron aún más desalentadores: de 60.330 invitaciones enviadas a personas entre 50 y 75 años, apenas el 41,9% se hizo la prueba de sangre en heces.

La pregunta que surge es obvia: ¿por qué tanta gente rechaza o ignora estas pruebas? Los expertos señalan que la razón principal es la falta de percepción del riesgo. El ginecólogo Abel Renuncio encuentra las cifras sorprendentes, considerando que el cribado es una herramienta muy efectiva para prevenir un cáncer grave. Aunque el cáncer de cuello de útero tiene baja prevalencia en España en comparación con otros países, especialmente en África, sigue siendo una enfermedad seria. Lo que ha ocurrido, según Renuncio, es que hace décadas este cáncer era mucho más frecuente y causaba más muertes. A medida que la incidencia ha bajado, la percepción del peligro también ha disminuido. Es un patrón que se ha visto con otras enfermedades: el sida, por ejemplo, generaba pánico extremo en los años 80 y 90 cuando era letal, pero ahora que se ha convertido en una enfermedad crónica controlable, las personas se relajan en sus precauciones.

Hay otro factor que explica la baja participación: el virus del papiloma humano, responsable de prácticamente todos los casos de cáncer de cuello de útero, es asintomático durante años. No duele, no causa molestias inmediatas, no genera alarma. Muchas mujeres no sienten que tengan un problema que requiera acción, así que la prevención queda relegada frente a otros problemas de salud que sí producen síntomas visibles. Es fácil ignorar lo que no se siente.

Pero Renuncio insiste en que el cribado sigue siendo imprescindible. Lo describe como uno de los programas preventivos más útiles que existen. El objetivo es identificar lesiones precancerosas o infecciones por virus del papiloma humano antes de que aparezcan síntomas, lo que permite tratarlas temprano y evitar que evolucionen hacia un cáncer invasivo. Cuanto antes se detecte una infección, antes se puede actuar y evitar complicaciones graves.

Desde una perspectiva práctica, el programa cumple todos los requisitos científicos exigibles a un cribado poblacional: es fiable, seguro, bien aceptado por la población y, además, es rentable económicamente. Aunque requiere una inversión inicial, evita posteriormente numerosas consultas, intervenciones quirúrgicas y tratamientos oncológicos mucho más complejos y costosos. El sistema de salud ahorra dinero a largo plazo.

La realidad de la provincia es que en 2024 se registraron dos muertes por cáncer de cuello de útero en Burgos. Son números pequeños comparados con otras provincias, pero no son cero. Y esos números podrían ser aún más pequeños si más mujeres participaran en el cribado. El desafío ahora es cómo cambiar la percepción del riesgo, cómo hacer que las personas entiendan que una prueba sin síntomas previos puede salvar vidas, y cómo superar la inercia que hace que muchos simplemente ignoren las invitaciones que llegan a sus casas.

Se trata de una herramienta muy eficaz para evitar un cáncer grave, pero la baja participación refleja una escasa percepción del riesgo
— Abel Renuncio, ginecólogo
El cribado continúa siendo imprescindible y es una de las campañas preventivas más útiles que existen
— Abel Renuncio, ginecólogo
Contattaci Domande frequenti