La inflación global podría beneficiar a bonos de mercados emergentes

Los rendimientos altos reflejan principalmente riesgos crediticios intensificados
Los estrategas de HSBC advierten que el atractivo de los bonos emergentes oculta peligros macroeconómicos profundos.
Mark

¿Por qué la inflación global sería buena para los bonos de mercados emergentes cuando es lo opuesto para casi todo lo demás?

Mimi

Porque la mayoría de los bonos del mundo ya tienen rendimientos reales negativos. Si la inflación sube, esos rendimientos se vuelven aún más negativos. Los bonos de mercados emergentes todavía ofrecen rendimientos positivos, así que se vuelven relativamente más atractivos.

Luke

Pero eso es solo si el dinero realmente fluye hacia allá. ¿Hay evidencia de que está sucediendo, o es solo una predicción de analistas?

Mimi

El análisis de Bloomberg es una fotografía de dónde están los rendimientos ahora. La predicción es que si la inflación sube, la brecha se amplía y atrae más dinero.

Mark

¿Y esos tres países en la cima—Sudáfrica, Brasil, Indonesia—son lugares seguros para poner dinero?

Mimi

No. Todos enfrentan problemas serios. Sudáfrica tiene una economía debilitada, Brasil está gastando de formas que podrían socavar su credibilidad fiscal, Indonesia tiene su banco central comprando bonos del gobierno.

Luke

Entonces los rendimientos altos son altos porque el riesgo es alto. Eso no es una oportunidad, es una advertencia.

Mimi

Exactamente. Los rendimientos reflejan el riesgo. Algunos inversionistas verán eso como una compensación justa. Otros verán que es demasiado riesgo.

Mark

¿Qué pasa si la inflación no sube? ¿Si todo se queda como está?

Mimi

Entonces el atractivo relativo de estos bonos disminuye. Pero la Reserva Federal ya ha dicho que mantendrá las tasas bajas, así que ese escenario parece menos probable.

Luke

Aunque la Reserva Federal no controla la inflación global. Solo controla las tasas de interés estadounidenses.

Mimi

Cierto. Pero si Estados Unidos mantiene tasas bajas, eso tiende a presionar la inflación hacia arriba en todas partes.

Mark

Entonces, ¿para quién es esta oportunidad realmente?

Mimi

Para inversionistas que necesitan ingresos ahora y pueden tolerar riesgo crediticio. No para quienes buscan seguridad.

  • Los rendimientos reales de los bonos del Tesoro estadounidense han caído a -0.99%, empujando a los inversionistas a buscar alternativas fuera del mundo desarrollado.
  • La Reserva Federal prometió en Jackson Hole mantener tasas bajas por años, convirtiendo los mercados emergentes en el destino casi obligado para quienes necesitan ingresos reales.
  • Sudáfrica, Brasil e Indonesia ofrecen los rendimientos más atractivos del planeta, pero cada uno carga con fragilidades fiscales o políticas que explican —y justifican— esa prima de riesgo.
  • Gestores de fondos de Fidelity y Vanguard ven una afluencia potencial de capital hacia deuda emergente, aunque advierten que la credibilidad crediticia de cada país será el factor decisivo.
  • Estrategas de HSBC alertan que los altos rendimientos emergentes reflejan principalmente la intensificación de riesgos, no oportunidades limpias, y que las curvas de rendimiento podrían pronunciarse aún más.

En un mundo donde la inflación erosiona silenciosamente el valor de los bonos soberanos tradicionales, apenas 18 de 46 mercados globales ofrecen rendimientos reales positivos, y nueve de cada diez de ellos pertenecen a economías en desarrollo. La decisión de la Reserva Federal de tolerar inflación por encima del 2% antes de subir tasas ha acelerado una migración de capital hacia mercados emergentes como Sudáfrica, Brasil e Indonesia, que aún prometen ganancias reales superiores al 4%. Pero esos rendimientos no son generosidad: son el precio que el mercado cobra por riesgos fiscales, políticos y macroeconómicos que no siempre son visibles desde lejos.

Cuando los rendimientos reales de los bonos soberanos caen bajo cero, el mapa del dinero se redibuja. Un análisis de Bloomberg sobre 46 mercados de deuda reveló que solo 18 ofrecen rendimientos a diez años superiores a la inflación esperada, y al menos el 90% de esos 18 están en economías emergentes. Los bonos del Tesoro estadounidense, otrora referencia global, han visto sus rendimientos reales desplomarse a -0.99% desde un positivo 0.60% de hace dos años.

En ese contexto, Sudáfrica, Brasil e Indonesia emergen como los tres mercados con rendimientos reales superiores al 4%, prácticamente los únicos lugares donde comprar deuda soberana y esperar que el dinero crezca en términos reales. La Reserva Federal aceleró esta tendencia al anunciar que tolerará inflación por encima del 2% antes de ajustar su política, una señal que Jerome Powell presentó en Jackson Hole como garantía de tasas bajas por años. Para los inversionistas que buscan ingresos reales, el camino apunta en una sola dirección.

Paul Greer, de Fidelity International, y Nick Eisinger, de Vanguard, coinciden en que la deuda emergente encaja perfectamente en un mundo de tasas bajas, y ven una afluencia potencial de fondos como uno de los escenarios más claros para estas economías. Pero los rendimientos altos tienen su explicación: Sudáfrica enfrenta daño permanente por la pandemia, Brasil amenaza su disciplina fiscal con transferencias directas de efectivo, e Indonesia borra la línea entre política monetaria y financiamiento público al permitir que su banco central compre bonos del gobierno.

Los estrategas de HSBC lo advierten sin rodeos: los rendimientos atractivos en mercados emergentes reflejan ante todo la intensificación de riesgos crediticios y macroeconómicos. Si la inflación global repunta y las tasas permanecen bajas, los inversionistas enfrentarán una elección incómoda entre rendimientos negativos seguros o ganancias reales con riesgos mayores. La pregunta que persiste es si quienes toman esos riesgos comprenden realmente su naturaleza.

A mundo donde los rendimientos reales de los bonos soberanos desaparecen bajo cero es un mundo que reordena quién gana y quién pierde en los mercados de deuda. Si la inflación global repunta como muchos analistas comienzan a anticipar, ese mundo está más cerca de lo que parece. Y cuando llegue, los bonos de los mercados emergentes podrían ser los únicos que queden en pie.

Para los inversionistas en bonos tradicionales, la inflación es veneno. Erosiona el valor real de cada pago futuro. Pero en mercados emergentes, donde los rendimientos ya son estructuralmente más altos, una ola inflacionaria global podría invertir la ecuación. Un análisis de Bloomberg sobre 46 mercados de bonos en todo el mundo reveló que apenas 18 de ellos ofrecen rendimientos a diez años por encima de la inflación esperada para el próximo año. De esos dieciocho, al menos el 90 por ciento están en economías en desarrollo. Mientras que los bonos del Tesoro estadounidense—el punto de referencia global—han visto sus rendimientos reales caer a menos 0.99 por ciento desde un positivo 0.60 por ciento hace dos años, los mercados emergentes mantienen bolsas de deuda que aún pagan más de lo que la inflación consume.

Tres países destacan en la cima: Sudáfrica, Brasil e Indonesia, cada uno ofreciendo rendimientos reales superiores al 4 por ciento. Son prácticamente los únicos lugares en el planeta donde un inversionista puede comprar deuda soberana y esperar que su dinero crezca en términos reales. Entre las economías desarrolladas, solo Grecia, Italia y Singapur alcanzan rendimientos positivos. La Reserva Federal de Estados Unidos aceleró esta tendencia el mes pasado cuando anunció que permitiría que la inflación supere su objetivo del 2 por ciento antes de ajustar su política monetaria. Jerome Powell, su presidente, lo presentó en Jackson Hole como una garantía de que las tasas de interés permanecerán bajas durante años. Para los inversionistas que buscan ingresos reales, eso significa una sola dirección: hacia los mercados emergentes.

Paul Greer, administrador de dinero en Fidelity International con 566 mil millones de dólares bajo supervisión, lo expresó con claridad: en un mundo de tasas bajas e inflación contenida, los inversionistas seguirán persiguiendo activos de mayor rendimiento. La deuda de mercados emergentes encaja perfectamente en esa búsqueda. Nick Eisinger, codirector de renta fija de mercados emergentes en Vanguard—que maneja 10 mil millones de dólares—ve una afluencia potencial de fondos como uno de los escenarios alcistas más claros para estas economías, especialmente en países donde el historial crediticio sigue siendo creíble.

Pero los rendimientos altos nunca son gratis. Los tres países que lideran la clasificación enfrentan desafíos profundos que explican por qué sus bonos pagan tanto. Sudáfrica ha sufrido lo que Bloomberg Economics describe como daño permanente a su economía por la pandemia de coronavirus, con perspectivas de crecimiento lento en los años venideros. Brasil ha comenzado a distribuir dinero en efectivo directamente a los ciudadanos, una medida que amenaza con socavar el límite de gasto público que es fundamental para su credibilidad fiscal. Indonesia enfrenta sus propios riesgos de integridad fiscal, con su banco central comprando bonos directamente del gobierno—una práctica que borra la línea entre política monetaria y financiamiento fiscal.

Los estrategas de HSBC, André de Silva e Himanshu Malik, lo advirtieron con precisión: los rendimientos reales atractivos en mercados emergentes reflejan principalmente la intensificación de riesgos crediticios y macroeconómicos. A medida que la disciplina fiscal se deteriore, es probable que los rendimientos de los bonos a largo plazo se eleven aún más, creando curvas de rendimiento más pronunciadas que señalen la creciente desconfianza de los mercados.

Aún así, el atractivo fundamental permanece. Si la inflación global efectivamente repunta, si las tasas de interés se mantienen bajas como la Reserva Federal ha prometido, entonces los inversionistas enfrentarán una elección incómoda: aceptar rendimientos negativos en bonos seguros o asumir riesgos mayores en mercados emergentes por la posibilidad de ganancias reales. Para muchos, especialmente aquellos que necesitan ingresos para vivir, esa no será realmente una elección en absoluto. La pregunta que queda es si los riesgos que están tomando son los que creen que están tomando.

Los inversionistas seguirán buscando activos de mayor rendimiento para obtener ingresos, y la deuda de mercados emergentes ciertamente encaja en esa categoría
— Paul Greer, administrador de dinero de Fidelity International
Una afluencia de fondos en bonos de mercados emergentes de inversionistas que persiguen rendimientos reales sería uno de los escenarios alcistas para los mercados emergentes
— Nick Eisinger, codirector de renta fija de mercados emergentes de Vanguard Asset Management
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