Durante más de cinco años, la Fórmula 1 vivió una expansión que parecía desafiar la gravedad: nuevos mercados, nuevas audiencias, nuevos patrocinadores. Pero los ciclos, como la propia historia del deporte enseña, siempre terminan. En agosto de 2026, Liberty Media confirmó lo que muchos intuían: los ingresos cayeron un 38% en el segundo cuatrimestre, señal de que el modelo que transformó el campeonato ha alcanzado sus límites naturales. La pregunta ya no es si el crecimiento se ha detenido, sino qué forma tomará la siguiente era.
La Fórmula 1 enfrenta su primer estancamiento tras cinco años de crecimiento imparable
La tormenta perfecta que impulsó el boom ha dejado de soplar
¿Cómo es posible que un negocio que generaba 3.300 millones de euros hace apenas un año pierda 659 millones en ingresos en solo seis meses?
No fue un colapso repentino. Fue el agotamiento de un modelo que funcionó extraordinariamente bien durante cinco años pero que tenía un techo. Netflix, los nuevos mercados, los límites presupuestarios, la película de Brad Pitt: todo eso funcionó en conjunto. Cuando uno de esos pilares comienza a fallar, los otros no pueden sostener el peso.
Pero hay que separar lo que es coyuntural de lo que es estructural. La guerra en Oriente Medio canceló dos carreras, eso es un factor externo. Las audiencias cayendo es el problema real. ¿Cuánto de esa caída de 659 millones se debe a las carreras canceladas y cuánto a que la gente simplemente está dejando de ver?
¿Entonces la serie de Netflix ya no funciona?
No es que no funcione, es que el formato se ha agotado. Nueve temporadas de lo mismo, con los mismos conflictos, los mismos personajes. La novedad desapareció.
Aunque hay que notar que el cambio a Apple es muy reciente. No sabemos aún si es un problema de plataforma o si es realmente que la audiencia se está yendo. Esos datos de caída de audiencia en Miami, Mónaco y Canadá son de 2026, cuando ya estaba en Apple. Así que el problema no es solo Netflix.
¿Qué significa esto para el futuro? ¿La Fórmula 1 está en crisis?
No es una crisis existencial, pero sí es un momento de reajuste. Liberty Media pagó 7.100 millones de euros por un negocio que parecía tener crecimiento infinito. Ahora descubren que no lo tiene.
Y hay que recordar que todavía no sabemos cuál será el impacto completo de la guerra en Oriente Medio. Si se cancelan más carreras, los números pueden empeorar. Además, el regreso de la F1 a España después de 45 años podría ser una oportunidad, pero también es un riesgo si no genera el interés esperado.
The Pulse
- Una caída de 659 millones de euros en un solo cuatrimestre sacudió a Liberty Media y puso fin a la narrativa de crecimiento imparable que definió la F1 desde 2019.
- Las audiencias se desploman en los mercados que fueron bandera del boom: Miami pierde un 68% de espectadores y Mónaco un 66%, señales de que la fórmula de expansión está agotada.
- La guerra en Oriente Medio canceló los grandes premios de Bahréin y Arabia Saudí, reduciendo el calendario y golpeando los ingresos justo cuando el modelo ya mostraba fragilidad interna.
- La transición de los derechos de retransmisión a Apple no ha generado el impacto esperado, añadiendo incertidumbre a un momento en que el campeonato necesita nuevos motores de crecimiento.
- Madrid regresa al calendario tras 45 años con un contrato a diez años firmado, pero ese optimismo local contrasta con la turbulencia que atraviesa la cúpula global del deporte.
Durante más de cinco años, la Fórmula 1 vivió una expansión que parecía desafiar la gravedad: nuevos mercados, nuevas audiencias, nuevos patrocinadores. Pero los ciclos, como la propia historia del deporte enseña, siempre terminan. En agosto de 2026, Liberty Media confirmó lo que muchos intuían: los ingresos cayeron un 38% en el segundo cuatrimestre, señal de que el modelo que transformó el campeonato ha alcanzado sus límites naturales. La pregunta ya no es si el crecimiento se ha detenido, sino qué forma tomará la siguiente era.
La Fórmula 1 ha conocido el fin de cada era dominante: Schumacher cedió ante Alonso, Vettel ante los híbridos, Mercedes ante Verstappen. Ahora es el propio ciclo de crecimiento del campeonato el que llega a su límite. Tras adquirir la F1 en 2017 por unos 7.100 millones de euros, Liberty Media orquestó una transformación sin precedentes: Drive to Survive en Netflix atrajo a millones de nuevos aficionados, los límites presupuestarios hicieron el deporte más atractivo para fabricantes y patrocinadores, y la apuesta por Estados Unidos se materializó con Miami en 2022 y Las Vegas en 2023. Para 2025, los ingresos superaban los 3.300 millones de euros y los beneficios crecían un 28%.
Pero en agosto de 2026 llegó la respuesta a la pregunta que nadie quería formular. Los resultados del segundo cuatrimestre revelaron una contracción del 38%: 659 millones de euros menos que en el mismo período del año anterior. Tres factores confluyeron. La guerra en Oriente Medio obligó a cancelar las carreras de Bahréin y Arabia Saudí. Las audiencias estadounidenses se derrumbaron —Miami perdió un 68% de espectadores, Mónaco un 66%— evidenciando que una novena temporada de Drive to Survive ya no tiene nada nuevo que ofrecer. Y la transición de los derechos de retransmisión a Apple no ha conectado con el público como se esperaba.
Desde Madrid, donde la F1 regresa tras 45 años con el Gran Premio de España en el nuevo circuito del Madring, el director general del evento declaró a EL PAÍS que han firmado un contrato a diez años con plena confianza en el futuro. Ese optimismo local, sin embargo, contrasta con la incertidumbre que se instala en los despachos de Liberty Media. La tormenta perfecta que impulsó el boom ya no sopla, y el campeonato debe aprender a crecer de otra manera.
La Fórmula 1 ha conocido ciclos de dominio antes. Fernando Alonso terminó la dinastía de Ferrari que Michael Schumacher había construido en cinco años consecutivos. La tecnología híbrida interrumpió el reinado de Sebastian Vettel. Max Verstappen puso fin a los años de supremacía de Mercedes en 2021. Cada era tiene su final, y ahora, tras más de cinco años de crecimiento sin precedentes, el campeonato mundial de automovilismo enfrenta sus primeros síntomas de agotamiento.
Liberty Media adquirió la Fórmula 1 en 2017 por aproximadamente 7.100 millones de euros, asumiendo una deuda considerable para hacerse con un negocio que entonces generaba 1.532 millones de euros anuales con pérdidas operativas cercanas a los 35 millones. Lo que siguió fue una transformación radical. El lanzamiento de la serie documental Drive to Survive en Netflix en 2019 atrajo a millones de nuevos aficionados, especialmente jóvenes. El contenido se reorientó hacia audiencias menos especializadas. En 2021, la introducción de límites presupuestarios para los equipos cambió el modelo económico: muchas escuderías comenzaron a generar beneficios sin realizar inversiones extraordinarias, lo que atrajo a nuevos fabricantes que antes consideraban el deporte demasiado costoso. La apuesta estratégica por el mercado estadounidense se consolidó con la incorporación de Miami en 2022 y Las Vegas en 2023. Dos de cada diez patrocinadores vinculados al campeonato son ahora estadounidenses, cuando su presencia era prácticamente nula cuando Liberty asumió el control.
En 2024, la película F1 con Brad Pitt como protagonista y Javier Bardem como coprotagonista, con Lewis Hamilton entre los productores, recaudó 542 millones de euros en 2025, posicionándose como la película más taquillera de Pitt, superando a Guerra Mundial Z con 428 millones y a Troya con 419 millones. Esta combinación de factores —la serie de Netflix, los nuevos mercados, los límites presupuestarios y el contenido cinematográfico— propulsó los ingresos hasta superar los 3.300 millones de euros en 2025, con un aumento en beneficios del 28%, alcanzando más de 530 millones de euros respecto al año anterior.
Pero la pregunta que todos se hacían era inevitable: ¿hasta dónde podría estirarse este crecimiento? La respuesta llegó en agosto de 2026. Los resultados económicos del segundo cuatrimestre del año revelaron una caída de 659 millones de euros en ingresos respecto al mismo período de 2025, una contracción del 38% que sacudió los despachos de Liberty Media. Tres factores combinados explican este frenazo. El primero es la guerra en Oriente Medio, que obligó a cancelar los grandes premios en Bahréin y Arabia Saudí, reduciendo el número de eventos en la primera mitad del calendario y alterando el tramo final de la temporada. Los otros dos factores son autoinfligidos. El agotamiento del modelo de expansión se refleja en el colapso de las audiencias, especialmente en Estados Unidos. La cuota de pantalla en Miami cayó un 68% este año al compararlo con 2025. Mónaco registró un descenso del 66%. Canadá, un 23%. Una novena temporada de Drive to Survive no parece capaz de ofrecer nada nuevo a una audiencia que ya ha visto el formato repetirse. Además, Liberty Media entregó recientemente los derechos de retransmisión a Apple, un cambio que, al menos de momento, no ha conectado como se esperaba.
Desde Madrid, donde la Fórmula 1 regresa después de 45 años con el Gran Premio de España en el circuito del Madring, el optimismo persiste. Luis García Abad, director general del evento, declaró a EL PAÍS que están plenamente preparados para lo que viene, tan convencidos que han firmado un contrato a diez años. Pero esos números presentados un mes antes del estreno oficial del Madring probablemente no hayan provocado muchos saltos de alegría en el consejo de administración de Liberty. La tormenta perfecta que impulsó el boom de la Fórmula 1 desde 2019 ha dejado de soplar, y el campeonato ahora debe navegar un terreno más incierto, donde el crecimiento ya no es automático y donde los modelos que funcionaron hace poco tiempo comienzan a mostrar sus límites.
Notable Quotes
Estamos preparados para lo que viene, y más que convencidos. Por eso hemos firmado un contrato a diez años— Luis García Abad, director general del Gran Premio de España