La filtración de 70.000 agentes marroquíes: una mina de oro para los servicios españoles

El periodista Omar Radi fue encarcelado en 2019 acusado de espionaje tras criticar a un juez, condenado a seis años de cárcel, indultado y liberado en 2024.
De repente, muchos de esos agentes están quemados
La exposición de 70.000 nombres de agentes marroquíes compromete operaciones de inteligencia en toda Europa.
Mark

¿Por qué importa tanto esta filtración si ya sabemos que Marruecos tiene servicios de inteligencia?

Mimi

Porque no es lo mismo saber que existen a tener sus nombres, números de seguridad social y datos bancarios. Es la diferencia entre conocer que hay un enemigo y poder identificarlo cuando cruza tu frontera.

Mark

¿Entonces España va a usar esto para espiar a Marruecos?

Mimi

No exactamente. España va a usar esto para protegerse. Si un agente marroquí está en territorio español, ahora pueden saber quién es. Es defensa, no ataque.

Mark

¿Y Marruecos? ¿Qué pasa con sus agentes que están en la lista?

Mimi

Están quemados. Sus identidades están comprometidas. Si trabajaban infiltrados en otros países, esos países ahora saben quiénes son. Algunos tendrán que ser retirados de operaciones.

Mark

¿Cómo llegó esta información a internet? ¿Un hackeo?

Mimi

Podría ser un hackeo del sistema, o alguien dentro del servicio la filtró. Marruecos aún no lo sabe con certeza. Eso es lo que más les asusta: no saben si hay más información fuera que no ha sido hecha pública.

Mark

¿Esto le ha pasado a Marruecos antes?

Mimi

Sí. En 2014 pasó algo parecido con documentos diplomáticos. Y hace poco destituyeron a un general por intentar controlar las filtraciones. Parece que tienen un problema estructural de seguridad.

Mark

¿Qué pasa con los periodistas y activistas que fueron perseguidos por estos servicios?

Mimi

Ahora pueden identificar a los agentes que los interrogaron, que los espiaron. Es una forma de rendir cuentas, aunque sea indirecta.

  • 70.000 nombres de agentes de DGST y DGSN marroquíes filtrados en Telegram el lunes
  • Servicios españoles consideran la información verídica e investigan desde el lunes
  • Incluye números de identificación, fechas de reclutamiento, rangos y datos bancarios
  • Omar Radi, periodista encarcelado en 2019, identificó agentes que lo interrogaron en la lista

La filtración incluye nombres, números de identificación, fechas de reclutamiento y datos bancarios de funcionarios de la DGST e DGSN marroquíes, difundida públicamente por hackers de Jabaroot. Servicios españoles ya investigan la lista para identificar posibles agentes infiltrados en Europa y establecer controles sobre sus movimientos en territorio español.

Una filtración masiva revela 70.000 nombres de agentes de servicios de inteligencia y seguridad marroquíes, incluyendo datos bancarios y de reclutamiento. Los servicios españoles investigan la información, considerada verídica, con implicaciones profundas para operaciones de espionaje.

Setenta mil nombres. Números de identificación. Fechas de reclutamiento. Rangos. Datos bancarios. Todo volcado en un canal público de Telegram el lunes pasado, al alcance de cualquiera con un teléfono y conexión a internet. Los hackers de Jabaroot habían hecho público lo que Marruecos había mantenido en la sombra durante décadas: la nómina casi completa de dos de sus servicios de seguridad más sensibles, la DGST (inteligencia interior) y la DGSN (policía nacional). El golpe fue deliberado. Los piratas lo presentaron como represalia por el asalto a Ceuta, un mensaje claro dirigido a Rabat de que sus estructuras de poder no eran tan herméticas como creían.

Desde el lunes, los servicios de seguridad españoles están inmersos en lo que describen como una primera fase de identificación y autenticación. Han confirmado a El Confidencial que consideran los documentos verídicos. La lista no es un simple registro de nombres: es una radiografía operativa. Aunque incluye miles de agentes de la DGSN (policías ordinarios), el verdadero tesoro está en los nombres de la DGST, los funcionarios de inteligencia propiamente dichos. Estos son los que importan. Estos son los que duelen.

Para los servicios españoles, la utilidad es inmediata y práctica. "Nos sirve para saber principalmente si puede haber algún agente infiltrado en nuestros servicios como fuente, traductor o, en un muy, muy hipotético caso, como compañero", explican desde una agencia de seguridad española. Si Marruecos había colocado a alguno de estos agentes en operaciones de contrainformación o en colaboraciones con servicios extranjeros, ahora España podría identificarlos. De repente, muchos de esos agentes están quemados. Sus identidades, sus números de seguridad social, sus historiales de reclutamiento: todo está expuesto.

La identificación no es sencilla. Estos agentes pueden estar utilizando varios nombres en sus relaciones con servicios extranjeros. Pero una investigación a varios niveles podría adjudicar fotografías a cada nombre, verificarlas, y luego establecer nuevas relaciones con fuentes y traductores con mayor seguridad. Una vez identificados, las fuerzas de seguridad españolas podrían establecer señalamientos que controlen sus entradas y salidas en territorio español. Sus nombres podrían filtrarse en controles de hospederías, alquiler de vehículos. Las alertas saltarían si hubieran sido identificados en intervenciones policiales anteriores. Incluso sería posible hacer seguimiento de su asistencia a mezquitas. Y si hubiera justificación ante un juez, el hilo podría tirar más lejos: redes sociales, círculos de amistades, contactos telefónicos en España.

Para Marruecos, el daño es doble. Miles de agentes potencialmente comprometidos. Y la constatación de que existe un agujero de seguridad enorme dentro de su propio servicio. Hay dos explicaciones posibles: o los hackers de Jabaroot obtuvieron la lista mediante un hackeo del sistema, o mediante una filtración humana. En el primer caso, se trata de una vulnerabilidad grave que abre la puerta a filtraciones aún más sensibles, y Rabat no tendría manera de saber si esa información ya ha sido compartida con otros servicios de inteligencia rivales sin ser hecha pública. En el segundo caso, desatará una caza de brujas interna o una reorganización masiva, justo lo que no necesita un servicio de investigación competente.

Esto no es nuevo. En septiembre pasado, el rey Mohamed VI destituyó al general Mostafa Rabil, que estaba al frente de la Dirección General de Seguridad de los Sistemas de Información, intentando poner coto a filtraciones que ya habían ido sucediéndose. Hay que remontarse más de una década para encontrar algo similar. En otoño de 2014, cientos de documentos y correos de la diplomacia e inteligencia exterior marroquíes aparecieron volcados en Twitter. Aquel golpe fue asestado, según se cree, por el servicio secreto francés. Ahora Rabat apunta a Argelia, su rival tradicional. Y si un país enemigo tiene acceso a estas bases de datos, la pregunta es inevitable: ¿qué más información pueden haber extraído?

La discreción es la capa protectora de cualquier agencia de inteligencia. Incluso los cargos más públicos mantienen un control estricto sobre sus fotografías, nombres y misiones. Con los nuevos métodos de investigación abierta, una imagen de una reunión puede revelar movimientos sospechosos, localizar personas, establecer conexiones de poder. Sin los métodos a disposición de Policía, Guardia Civil o CNI, El Confidencial ha identificado de manera independiente al menos una decena de agentes en las listas, incluyendo cargos como el director de recursos humanos de la DGST, el director adjunto de contraespionaje o el jefe de la Célula de Investigación. Algunos fueron identificados gracias a las propias víctimas. Omar Radi, periodista encarcelado en 2019 en Marruecos por criticar a un juez, fue acusado de espionaje y condenado a seis años de cárcel. Indultado y puesto en libertad en 2024, ha señalado los nombres de los agentes de la policía judicial que lo interrogaron. La filtración, entonces, no solo revela estructuras de poder. También expone historias de represión.

Nos sirve para saber principalmente si puede haber algún agente infiltrado en nuestros servicios como fuente, traductor o, en un muy, muy hipotético caso, como compañero
— Agencia de seguridad española
70.000 agentes de servicios de inteligencia y seguridad marroquíes, que recorrieron Europa llevando a cabo las misiones de inteligencia más sucias, como espionaje, instalación de dispositivos de escucha y soborno de políticos y empresarios
— Jabaroot, grupo de hackers
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