La borrasca Francis vuelve a asolar Cártama: vecinos refugiados en pabellón

Más de veinte vecinos desalojados de sus hogares, incluyendo personas mayores y familias con niños; viviendas con hasta 1,5 metros de agua acumulada.
Pasamos la noche aquí porque era salir o ahogarnos
Clara María Moya describe la decisión de evacuar su casa con metro y medio de agua acumulada.
Mark

¿Por qué Cártama se inunda tan frecuentemente? ¿Es solo mala suerte con el clima?

Mimi

No es mala suerte. El río Guadalhorce tiene un cauce que no está adecuadamente mantenido ni mejorado. Cuando llueve fuerte, simplemente se desborda. Ha pasado en octubre de 2024, hace una semana, y ahora de nuevo.

Luke

Pero espera, ¿qué significa exactamente "mejorar el cauce"? ¿Hay un plan específico o es solo una queja general?

Mimi

Según el alcalde, necesitan limpiar el río y mejorarlo, pero no especifica cómo. Es una demanda, no un plan.

Mark

¿Y qué pasa con la gente que se queda sin ayuda? Mencionaste a Adrián sin seguro.

Mimi

Exacto. Si no tienes seguro y no estás empadronado, las administraciones no pueden ayudarte a reparar la casa. Es un vacío legal que deja a algunos vecinos completamente desprotegidos.

Luke

¿Cuánta gente está en esa situación? El artículo menciona a Adrián, pero ¿es un caso aislado o hay muchos más?

Mimi

El artículo no lo especifica. Sabemos que Adrián está en esa situación, pero no tenemos números de cuántos vecinos carecen de seguro o empadronamiento.

Mark

¿Y los niños? Nuria mencionó cuatro niños en su casa.

Mimi

Sí, hay familias con menores viviendo en casas que se inundan repetidamente. El agua llegó a ambas plantas de su vivienda.

Luke

¿Hay algún precedente de que las autoridades hayan tomado medidas después de inundaciones anteriores?

Mimi

No aparece en el reportaje. Lo que vemos es que el problema se repite, y los vecinos dicen que piden soluciones pero "dicen que no se sabe".

Mark

¿Cuál es el siguiente paso? ¿Qué espera la gente que suceda?

Mimi

Esperan que se limpie el cauce, que haya subvenciones, y que no tengan que volver a refugiarse en un pabellón en mitad de la noche.

  • Más de 250 litros de agua cayeron en Cártama el domingo, activando alerta roja
  • Más de veinte vecinos desalojados a un pabellón de tenis de mesa
  • Segunda inundación en una semana en el mismo municipio
  • Algunos vecinos sin seguro ni empadronamiento quedan sin acceso a ayudas de reparación
  • Calle Pizarra se inunda repetidamente; medidas de emergencia (trampillas y tablas) resultan insuficientes

Más de 250 litros de agua cayeron en Cártama activando nuevamente la alerta roja de emergencia, causando daños materiales en viviendas, carreteras y zonas rurales. Vecinos denuncian falta de soluciones permanentes: algunos sin seguro ni empadronamiento quedan sin ayudas, mientras calles como Pizarra se inundan repetidamente.

La borrasca Francis provoca nuevas inundaciones en Cártama apenas una semana después del anterior temporal, obligando a más de veinte vecinos a refugiarse en un pabellón mientras el río Guadalhorce supera sus límites.

Cártama volvió a despertar bajo el agua. Apenas siete días después de que la borrasca Francis azotara el municipio malagueño, las alarmas de emergencia sonaron de nuevo el domingo cuando la Agencia Estatal de Meteorología activó el aviso rojo. Esta vez, más de doscientos cincuenta litros de lluvia cayeron sobre la zona, desbordando el río Guadalhorce y obligando a más de una veintena de vecinos a abandonar sus casas en mitad de la noche. Se refugiaron en el pabellón de tenis de mesa de la localidad, donde permanecieron hasta que las aguas bajaron lo suficiente para permitirles regresar el lunes.

Entre los desalojados había un hombre de ochenta y un años en silla de ruedas y una mujer de setenta y siete. Familias enteras seguían llegando al refugio hasta las dos de la madrugada, mojadas y asustadas. El alcalde Jorge Gallardo explicó que el dispositivo de emergencia, coordinado con el 112 y Cruz Roja, funcionó con rapidez: habían preparado duchas, estufas, comida y ropa limpia. "Gracias a esa prevención se han podido salvar estas personas y ser atendidas", señaló. De momento, no había reportes de víctimas mortales, aunque los daños materiales eran incalculables.

Lo que preocupa más a las autoridades locales es que esto se repite. La tormenta de la semana anterior había entrado "por la cara norte" del valle; esta última vino "por la cara sur". Gallardo insistió en que hay que limpiar y mejorar el cauce del Guadalhorce para evitar que esta situación se siga presentando con tanta frecuencia. La concejala de Asuntos Sociales, Isabel Sánchez, fue más directa: "Necesitamos que se limpie el cauce. El peligro lo tienen nuestros vecinos". Pidió que se abriera una vía de subvenciones y ayudas para quienes lo necesitaban.

Clara María Moya, una joven vecina que vive con sus padres y diez perros, describió la noche con palabras crudas: "Pasamos la noche aquí porque era salir o ahogarnos directamente". Su casa acumuló metro y medio de agua. El veintiocho de diciembre se había inundado; el domingo volvió a ocurrir. "Mi casa está destrozada y hace dos años se inundó entera", dijo. Nuria Rodríguez, que vive en Molino de Carvajal con su familia y cuatro niños, explicó que el agua entraba por puertas y ventanas más rápido de lo que podían sacarla. "Era más la cantidad que entraba que la que podíamos sacar", recordó.

Adrián Crespillo y su pareja fueron recogidos por Cruz Roja gracias a la alerta. Pasaron noches en hostales y hoteles mientras limpiaban durante el día. Pero la ayuda tiene límites. "Como no tenemos seguro y no estamos empadronados no nos pueden arreglar la casa o darnos ayudas", explicó. Los alquileres en la zona están por las nubes, y para quienes no tienen documentación o cobertura de seguros, las opciones son casi nulas.

La calle Pizarra, que conecta directamente con el cauce del río, se convirtió en el símbolo del problema. Los vecinos habían colocado trampillas abiertas para absorber más agua y tablas de madera sujetas con yeso para frenar el flujo hacia las casas. Medidas de emergencia que claramente no son suficientes. Isabel Bueno, que vive allí, describió cómo el río alcanzó una altura anormal. "Cada vez que llueve se inunda. Tenemos derecho a tener la calle medio en condiciones", protestó. Su vecina Trinidad Guillén, que vive en un bajo junto a las trampillas, fue más tajante: "Esto como siempre es una desgracia. No arreglan las calles ni nada". En la última inundación, el agua le había llegado al cuello. "No nos da tiempo a recuperarnos", dijo.

Mientras los vecinos limpiaban el barro de sus casas y las calles, las autoridades municipales comenzaban a evaluar los daños. Pero el patrón es claro: Cártama se inunda cada vez que llueve con intensidad, y sin intervenciones serias en el cauce del Guadalhorce, volverá a ocurrir. La pregunta que flota en el aire es cuántas veces más tendrán que refugiarse en un pabellón antes de que se tomen medidas reales.

Necesitamos que se limpie el cauce. El peligro lo tienen nuestros vecinos
— Isabel Sánchez, concejala de Asuntos Sociales de Cártama
Cada vez que llueve se inunda. Tenemos derecho a tener la calle medio en condiciones
— Isabel Bueno, vecina de calle Pizarra
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