La ciencia que parece inútil hoy puede ser salvadora mañana
En Estocolmo, la ciencia recordó que sus semillas más silenciosas pueden florecer en los momentos más urgentes de la historia: Katalin Karikó y Drew Weissman recibieron el Premio Nobel de Medicina 2023 por un hallazgo publicado en 2005 que, ignorado durante años, se convirtió en el fundamento de las vacunas de ARN mensajero que enfrentaron la pandemia de COVID-19. Su descubrimiento sobre las modificaciones de bases de nucleósidos permitió que el cuerpo humano aceptara instrucciones genéticas sin inflamarse, abriendo una puerta que la humanidad cruzó a toda velocidad cuando más lo necesitaba. Es el reconocimiento no solo de dos científicos, sino de la investigación básica como acto de fe en el futuro.
- Un artículo científico publicado en 2005 pasó casi dos décadas ignorado antes de convertirse en la base tecnológica que salvó millones de vidas durante la pandemia.
- La llegada del COVID-19 en 2020 transformó de golpe esa investigación olvidada en una urgencia global, desencadenando el desarrollo de vacunas en un tiempo sin precedentes históricos.
- El mecanismo descubierto por Karikó y Weissman resolvía un problema crítico: cómo hacer que el cuerpo reciba ARN mensajero sin desencadenar una reacción inflamatoria peligrosa.
- Gracias a esa plataforma, el mundo pasó del descubrimiento de la pandemia a las primeras vacunas disponibles en menos de un año, algo que habría sido imposible con tecnologías anteriores.
- El Premio Nobel de Medicina 2023 inaugura la temporada de reconocimientos y consagra la investigación básica como pilar indispensable de la medicina moderna.
El lunes, Estocolmo anunció que Katalin Karikó y Drew Weissman compartirán el Premio Nobel de Medicina 2023 por su trabajo sobre las vacunas de ARN mensajero. La Asamblea Nobel del Instituto Karolinska reconoció que sus descubrimientos fueron decisivos para detener la propagación del COVID-19 cuando la pandemia irrumpió a principios de 2020.
Karikó, de origen húngaro y ciudadana estadounidense, y Weissman, estadounidense, descubrieron que el ARN mensajero con bases de nucleósidos modificadas podía evitar que el organismo activara reacciones inflamatorias peligrosas, mientras aumentaba la producción de proteínas protectoras. Ese mecanismo fue la clave para crear vacunas eficaces y seguras.
Lo más sorprendente es que sus resultados principales fueron publicados en 2005 en un artículo que pasó prácticamente desapercibido. Nadie imaginó entonces que esa investigación aparentemente abstracta se volvería urgente y transformadora quince años después. Cuando llegó la pandemia, esos descubrimientos olvidados permitieron que el mundo pasara del primer aviso del virus a las primeras vacunas disponibles en menos de un año, un hito que habría sido imposible sin la plataforma que ambos científicos habían construido en silencio.
El Instituto Karolinska subrayó que los galardonados cambiaron fundamentalmente la comprensión de cómo el ARN mensajero interactúa con el sistema inmunológico. Su legado no se mide solo en vidas salvadas, sino en las posibilidades que abre para futuras vacunas contra otras enfermedades. Este Nobel inaugura la temporada de reconocimientos de 2023 y recuerda que la ciencia básica, aunque invisible en su momento, puede ser el mayor acto de preparación para lo que aún no ha llegado.
Estocolmo anunció el lunes que Katalin Karikó y Drew Weissman compartirán el Premio Nobel de Medicina 2023 por su trabajo fundamental en las vacunas de ARN mensajero contra el COVID-19. La Asamblea Nobel del Instituto Karolinska reconoció que sus descubrimientos fueron decisivos para crear las vacunas que detuvieron la propagación del virus cuando la pandemia comenzó a principios de 2020.
Karikó, de origen húngaro pero ciudadana estadounidense, y Weissman, estadounidense, hicieron un hallazgo que cambió el curso de la medicina moderna. Descubrieron que el ARN mensajero con bases de nucleósidos modificadas podía utilizarse para evitar que el cuerpo activara reacciones inflamatorias peligrosas, mientras simultáneamente aumentaba la producción de proteínas protectoras cuando se administraba a las células. Este mecanismo resultó ser la clave para crear vacunas que funcionaran rápidamente y con eficacia sin causar daño al organismo.
Lo notable es que sus resultados principales fueron publicados en 2005, hace casi dos décadas, en un artículo que pasó prácticamente desapercibido en su momento. Nadie podía prever entonces que esa investigación básica, aparentemente abstracta, se convertiría en la base de una tecnología que salvaría millones de vidas. Cuando la pandemia llegó en 2020, esos descubrimientos olvidados de repente se volvieron urgentes y transformadores.
El Instituto Karolinska explicó que los galardonados "han cambiado fundamentalmente nuestra comprensión de cómo el ARN mensajero interactúa con nuestro sistema inmunológico". Las vacunas que surgieron de su trabajo no solo salvaron millones de vidas, sino que también previnieron enfermedades graves en muchas más personas. El impacto fue global y sin precedentes en velocidad: desde el descubrimiento de la pandemia hasta las primeras vacunas disponibles pasó menos de un año, algo que habría sido imposible sin la plataforma de ARNm que Karikó y Weissman habían desarrollado décadas antes.
Este es el primer premio de la temporada de Premios Nobel. En los próximos días se anunciarán los ganadores de Física, Química, Literatura y de la Paz. El Premio Nobel de Economía se dará a conocer el próximo lunes. Pero el de Medicina, otorgado a estos dos investigadores, marca el comienzo del reconocimiento de los logros científicos más importantes del año, y en este caso, de una década.
Notable Quotes
Han cambiado fundamentalmente nuestra comprensión de cómo el ARNm interactúa con nuestro sistema inmunológico— Instituto Karolinska
Sus hallazgos abrieron la vía a esas vacunas, que han salvado millones de vidas y han prevenido enfermedades graves en muchas más— Asamblea Nobel
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Por qué tardó tanto en reconocerse este trabajo? El artículo de 2005 pasó casi desapercibido.
Porque era investigación fundamental, teórica. Nadie sabía entonces que el ARNm modificado sería la solución a una pandemia que no existía. La ciencia básica a menudo funciona así: se publica, se archiva, y años después alguien descubre que era exactamente lo que necesitábamos.
¿Qué hace que el ARNm modificado sea diferente del ARNm normal?
El ARNm normal puede activar alarmas en nuestro sistema inmunológico, causando inflamación. Karikó y Weissman descubrieron que si modificas las bases de nucleósidos, puedes "engañar" al cuerpo para que no active esas alarmas, mientras la célula sigue produciendo la proteína protectora que necesitas.
¿Esto significa que ahora podemos hacer vacunas más rápido para otras enfermedades?
Exactamente. La plataforma de ARNm que desarrollaron no es específica del COVID-19. Ahora los investigadores están explorando vacunas de ARNm para la gripe, el cáncer, el VIH. El premio reconoce no solo lo que hicieron durante la pandemia, sino la puerta que abrieron para el futuro.
¿Cuál fue el momento en que sus descubrimientos pasaron de ser académicos a ser urgentes?
Cuando el SARS-CoV-2 fue identificado en enero de 2020. De repente, el mundo necesitaba una vacuna rápidamente, y la tecnología de ARNm que Karikó y Weissman habían perfeccionado años antes era la única que podía entregarse en meses, no en años.
¿Qué dice esto sobre la importancia de financiar investigación que no tiene aplicación inmediata?
Dice todo. Si no hubiera habido inversión en investigación básica de ARNm en los años 90 y 2000, cuando no había pandemia a la vista, millones de personas habrían muerto en 2020 y 2021. Este premio es un recordatorio de que la ciencia que parece inútil hoy puede ser salvadora mañana.