Vivas ha transformado su imagen de moderado del PP en defensor del orgullo ceutí, ganando visibilidad nacional y recibiendo visitas de ministros y líderes políticos durante la crisis. La oposición cuestiona que manipule el relato para quedar como salvador, agitando instintos básicos con un discurso más de derechas que contrasta con su histórica postura conciliadora.
Juan Jesús Vivas, el político revitalizado por la crisis migratoria en Ceuta
Recen como recen, tengan las tradiciones que tengan, piensen como piensen
¿Cómo es posible que una crisis humanitaria de esa magnitud le beneficie políticamente a alguien?
Porque Vivas ha sabido leer el sentimiento de la ciudad. No inventó el miedo o la inquietud; estaban ahí. Lo que hizo fue canalizarlos, convertirse en la cara visible de la respuesta. Cuando todo se desmorona, la gente busca a alguien que parezca tener el control.
Pero la oposición dice que está manipulando, que ha cambiado su discurso completamente.
Y tienen razón en eso. El hombre que predicaba la convivencia pacífica ahora habla de invasores. Pero aquí está la paradoja: ambas cosas pueden ser ciertas. Puede haber manipulación y también puede haber una crisis real que justifique un cambio de tono. La gente de Ceuta vio sus playas convertidas en campamentos. Eso no es inventado.
¿Qué lo hace diferente de otros políticos que usan crisis para ganar poder?
Su longevidad. Lleva 25 años en el cargo. Ha construido una red de relaciones, una reputación de moderación. Cuando alguien así cambia de discurso, la gente lo toma más en serio que si lo hiciera un advenedizo. Además, tiene fotos en su despacho con presidentes de todos los signos. Eso le da credibilidad.
¿Cree que ganará las próximas elecciones?
Probablemente. Pero la edad es su enemigo real. No es la edad como número, sino lo que significa: cansancio, ausencias en inauguraciones que antes no se perdía. Los nietos van llegando. En algún momento, la política deja de ser lo primero.
¿Qué pasa con los 80.000 migrantes?
Esa es la pregunta que nadie está respondiendo. Mientras Vivas restaura su liderazgo, ellos siguen en campamentos en las playas. La crisis que lo revitaliza es la miseria de otras personas.
O Pulso
- 80.000 personas cruzaron la frontera marroquí en dos días a finales de julio
- Vivas ha gobernado Ceuta desde 2001, ganando cuatro mayorías absolutas y dos simples
- Tiene 73 años y su liderazgo mostraba signos de declive antes de la crisis migratoria
- Carolina Pérez, jefa de gabinete, lo acompañó durante 25 años
Vivas ha transformado su imagen de moderado del PP en defensor del orgullo ceutí, ganando visibilidad nacional y recibiendo visitas de ministros y líderes políticos durante la crisis. La oposición cuestiona que manipule el relato para quedar como salvador, agitando instintos básicos con un discurso más de derechas que contrasta con su histórica postura conciliadora.
El presidente de Ceuta, de 73 años, capitaliza la mayor crisis migratoria de su mandato para restaurar su liderazgo político, adaptando su discurso moderado a la inquietud ciudadana ante la llegada masiva de migrantes.
Juan Jesús Vivas tiene 73 años y lleva gobernando Ceuta desde 2001. El 2 de agosto nació su segundo nieto en Málaga, pero el presidente no ha tenido tiempo de conocerlo. Esos mismos días, aproximadamente 80.000 personas cruzaron la frontera marroquí hacia la ciudad autónoma en apenas dos días, a finales de julio. Fue la mayor avalancha migratoria de su cuarto de siglo en el cargo, una crisis que lo mantuvo sin dormir durante jornadas enteras y que transformó por completo el verano de Ceuta. Las playas se convirtieron en campamentos improvisados. Las fiestas patronales desaparecieron del calendario. Y mientras tanto, los ministros comenzaron a llegar a la ciudad casi a diario. Primero vino el presidente del Gobierno. Después, el de la oposición, que ya ha visitado Ceuta dos veces. En medio, Vivas viajó al palacio de Marivent para reunirse con Felipe VI. Los líderes autonómicos empezaron a desembarcar también. Este verano, la política española se juega en Ceuta, y su presidente se ha convertido en una de las caras más reconocibles de la televisión nacional. El nieto tendrá que esperar.
Vivas nació el 27 de febrero de 1953 en Ceuta, hijo de un funcionario municipal y una ama de casa. Estudió Economía en la Universidad de Málaga y siguió el camino de su padre hacia la administración pública, pero la política lo convirtió en el hombre más visible de la ciudad. Llegó a la presidencia de forma inesperada en 2001, gracias a una moción de censura, sin haber ganado unas elecciones. Su predecesor, Antonio Sampietro, había prometido limpiar Ceuta de musulmanes. Vivas hizo exactamente lo opuesto. Leyó como nadie la complejidad de un enclave donde conviven cristianos y musulmanes, y desde entonces su marca de gobierno ha sido una frase que repite constantemente: recen como recen, tengan las tradiciones que tengan, piensen como piensen. Desde 2003 ha ganado cuatro mayorías absolutas y dos simples. Ha estado presente en todo: inauguraciones de supermercados, encendido de luces navideñas católicas, musulmanas e hindúes. Donde lo llamaban, allá iba.
Carolina Pérez, que acaba de jubilarse como jefa de gabinete del presidente después de acompañarlo durante 25 años, lo describe como un hombre sencillo, muy de su casa, de su gente y sus amigos. Tiene una memoria excepcional y no necesita papeles para pronunciar un discurso. Envía mensajes desde las cinco de la mañana. En su despacho hay fotos con presidentes españoles de distintos signos políticos, algo raro en otras alcaldías. Vivas siempre ha cultivado el orgullo local por encima de su propio partido, el PP, y ha sabido alzar la voz cuando los postulados más xenófobos emanaban desde la sede de Génova. Pero esta crisis lo ha dejado con la sensación de estar abandonado. Pérez asegura que es el peor momento que ha visto al presidente, con una respuesta que considera nula por parte del Gobierno de Sánchez, que ha respondido que no a todo lo que se le ha propuesto.
Sin embargo, desde la oposición ceutí ven las cosas de otra manera. Creen que Vivas está aprovechando un buen momento para restaurar un liderazgo que llevaba años mermando, amenazado por una ultraderecha crecida que siempre acecha al PP en territorios tensionados por la migración. Ha vuelto a enhebrar con maestría los hilos que mueven a los ceutíes: si no miedo, desasosiego; si no abandono, desamparo. Y se ha envuelto en la bandera ceutí, enarbolando el orgullo local. Un político de izquierda lo critica sin ambages: muy correctísimo, muy educadísimo, pero está manipulando el relato para quedar como el salvador de la patria. Él, que siempre jugó a ser el socialdemócrata del PP, ahora agita los instintos más básicos con un discurso muy de derechas. Donde antes había personas, ahora hay invasores. Estaba en retroceso, con ciertas desafecciones, y este tsunami le está permitiendo aprovecharse de la situación.
Lo que es cierto es que Vivas sabe manejar la política. En las últimas elecciones, cuando el PSOE lo acusaba de cuidar el centro y abandonar los barrios, propuso en plena campaña remunicipalizar el servicio de limpieza. Lo hizo. El diputado socialista Juan Gutiérrez, que tenía intereses en la limpieza privada, quedó defendiendo la privatización. El mundo al revés. Después abandonó la política. Pérez insiste en que Vivas es muy contundente cuando hay que serlo, pero que lo que realmente lo define es su capacidad de hacer suyo el sufrimiento de los ciudadanos, una garantía de éxito para cualquier alcalde.
Desde la casa del presidente se ve Marruecos, la gran piedra en el zapato de un enclave que ha avanzado en los últimos años y que ahora se publicita como destino turístico. Allí dentro vive sus mejores horas un hombre casero que elude las comidas de trabajo y se refugia en los buenos arroces de su esposa, Lola, en las ensaladas y el pescado. Se cuida. Pero la edad lo alcanza y los periodistas empiezan a medir sus ausencias en las inauguraciones. Si el presidente estaba en declive, hoy la crisis le ha dado ventaja, como ocurrió en su día con la invasión de la isla Perejil. Pero los nietos van llegando, y esos no entienden de legislaturas. A los 73 años, Vivas ha encontrado en la tormenta migratoria una segunda vida política. Las próximas elecciones podrían encontrarlo más en forma que nunca. Y después, como diría él mismo, muy católico, Dios dirá.
Citações Notáveis
Es el peor momento en que he visto al presidente, con una respuesta nula por parte del Gobierno de Sánchez— Carolina Pérez, exjefa de gabinete
Está sabiendo manipular el relato para quedar como el salvador de la patria, agitando los instintos más básicos con un discurso muy de derechas— Político de la izquierda ceutí