Juan Carlos I renuncia a demandar a Corinna Larsen por los 65 millones donados

Donó el dinero y luego quiso recuperarlo, pero sus amigos le dijeron que no.
Después de años de litigios, el círculo íntimo de Juan Carlos I lo convenció de desistir de la demanda anunciada.
Mark

¿Por qué decide ahora no demandar, después de haber anunciado públicamente que lo haría?

Mimi

Su círculo íntimo le convenció de que no valía la pena. Después de años de litigios que fueron archivados, querían que se alejara del ruido mediático.

Luke

Pero eso es lo que dicen sus allegados. ¿Hay confirmación de que él mismo tomó esa decisión o es solo lo que sus asesores quieren que se sepa?

Mark

¿Cuánto dinero estamos hablando exactamente?

Mimi

65 millones de euros que donó en 2012. Originalmente eran 100 millones de dólares que recibió de Arabia Saudí en 2008.

Luke

Y la donación está documentada como irrevocable, así que legalmente él probablemente no tenía muchas opciones de recuperarlo de todas formas.

Mark

¿Quién es Corinna Larsen en todo esto?

Mimi

Su expareja. Recibió los 65 millones cuando él necesitaba cerrar su cuenta en un banco suizo por el escándalo de Botsuana. Ella los movió a sus propias cuentas offshore en Bahamas.

Luke

Y ganó una demanda contra él en 2023 por acoso y espionaje. Así que ella tiene su propia versión de los hechos.

Mark

¿Qué papel jugó Dante Canonica?

Mimi

Era el abogado suizo que dirigía la fundación donde se ocultaba el dinero. Juan Carlos I pensaba demandarlo por 3,5 millones que Canonica transfirió a su propia cuenta.

Luke

Canonica dice que el rey le autorizó eso. Es su palabra contra la de Juan Carlos I, y Canonica está retirado y vive fuera de Suiza, así que es difícil verificar.

Mark

¿Quién le aconsejó que no demandara?

Mimi

Sus amigos cercanos en Abu Dabi, donde vive ahora. Querían que evitara más ruido judicial.

Luke

Uno de esos amigos es Abderramán El Assir, un mercader de armas con una orden de búsqueda de Francia. Eso es importante contexto, pero no sabemos cuánta influencia real tuvo en la decisión.

Mark

¿Qué significa esto para sus herederos?

Mimi

Nada. El documento de donación es irrevocable incluso después de su muerte. Felipe VI y sus hermanas no pueden recuperar ese dinero.

Luke

Eso es lo que dice el documento. Pero si hubiera demandado y ganado, habría sido diferente. Ahora eso no va a pasar.

  • Durante más de un año, los abogados londinenses del rey emérito prepararon una demanda millonaria que prometía reabrir ante los tribunales uno de los capítulos más oscuros de su vida financiera.
  • La reclamación implicaba acusaciones de engaño y fraude contra su expareja y su antiguo abogado ginebrino, en torno a una donación que el propio documento declaraba irrevocable.
  • La victoria judicial de Juan Carlos I en Londres en 2023 y la influencia de ciertos acompañantes en Abu Dabi lo animaron inicialmente a volver a los tribunales, pero otras voces más prudentes terminaron por imponerse.
  • El Palacio de la Zarzuela, incómodo ante la perspectiva de un nuevo ciclo de titulares, hizo sentir su malestar, sumándose al coro de quienes aconsejaron el desistimiento.
  • Con la renuncia a la demanda, Juan Carlos I cierra formalmente un frente abierto desde 2018, cuando comenzaron a aflorar los detalles de su fortuna oculta y sus operaciones en paraísos fiscales.

Un rey que abdicó bajo el peso del escándalo ha decidido, una vez más, retirarse antes de que el foco vuelva a iluminar sus sombras. Juan Carlos I ha renunciado a demandar a su expareja Corinna Larsen y al abogado suizo Dante Canonica para recuperar los 65 millones de euros que les transfirió en 2012, cuando el escándalo de Botsuana lo obligó a cerrar una cuenta vinculada a fondos saudíes ocultos en Panamá. La decisión, aconsejada por su círculo más íntimo y recibida con alivio en La Zarzuela, sugiere que el emérito ha elegido el silencio sobre la justicia, el olvido sobre la restitución.

Juan Carlos I ha decidido no presentar la demanda que sus abogados prepararon contra Corinna Larsen y el abogado suizo Dante Canonica. La acción legal, anunciada en abril de 2025, habría buscado recuperar 65 millones de euros y reclamar daños por delitos contra el honor y fraude. Fue su propio círculo íntimo quien le aconsejó no volver a los tribunales.

El origen de esos 65 millones se remonta a 2008, cuando el rey emérito recibió 100 millones de dólares del Ministerio de Finanzas de Arabia Saudí, ocultados en la fundación panameña Lucum bajo la gestión de Canonica. Cuando el escándalo de la cacería de elefantes en Botsuana estalló en 2012, el banco suizo Mirabaud & Cie obligó a Juan Carlos I a cerrar la cuenta vinculada a esa fundación. Fue entonces cuando transfirió los 65 millones a Larsen, quien los movió a una de sus sociedades offshore en Nassau.

El documento de donación, revelado por El País en 2020, establecía que la transferencia era irrevocable incluso en caso de muerte, lo que excluía a los herederos del rey —Felipe VI y sus hermanas— de cualquier reclamación futura. Los abogados del monarca argumentaban que había sido engañado por ambos, y reclamaban 70 millones a Larsen y 3,5 millones a Canonica.

La decisión de desistir llega tras la victoria judicial del emérito en Londres en 2023, cuando ganó la demanda que Larsen presentó por acoso y espionaje. Ese triunfo, junto a la influencia de algunos de sus acompañantes habituales en Abu Dabi —entre ellos el mercader de armas Abderramán El Assir, con una orden de búsqueda y captura en Francia—, lo animó a anunciar el regreso a los tribunales. Sin embargo, otras voces más cercanas y el malestar del Palacio de la Zarzuela terminaron por inclinar la balanza hacia el silencio. Después de años de causas archivadas dentro y fuera de España, Juan Carlos I ha optado por no reabrir ese capítulo.

Juan Carlos I ha decidido no presentar la demanda que sus abogados prepararon contra Corinna Larsen y el abogado suizo Dante Canonica. La acción legal, anunciada en abril de 2025, habría buscado recuperar 65 millones de euros que el rey emérito donó a su expareja en 2012, además de reclamar daños por delitos contra el honor y fraude. Según personas cercanas al monarca, fue el propio círculo íntimo quien le aconsejó desistir de volver a los tribunales.

La historia de estos 65 millones comienza en 2008, cuando Juan Carlos I recibió 100 millones de dólares del Ministerio de Finanzas de Arabia Saudí durante el reinado del rey Abdalá Bin Abdulaziz. El dinero fue ocultado en la fundación panameña Lucum, dirigida por Canonica. Años después, cuando estalló el escándalo de la cacería de elefantes en Botsuana en 2012, el banco suizo Mirabaud & Cie obligó al rey emérito a cerrar la cuenta vinculada a esa fundación. En ese momento, Juan Carlos I transfirió los 65 millones a Larsen, quien a su vez los movió a una de sus doce sociedades offshore en el banco Gonet & Cie en Nassau, Bahamas.

Los abogados londinenses de Juan Carlos I argumentaban que había sido engañado tanto por Larsen como por Canonica. El monarca reclamaba 70 millones a su expareja y 3,5 millones al abogado ginebrino, quien está retirado y vive fuera de Suiza desde hace cinco años. El documento de donación, revelado por El País en marzo de 2020, establecía que la transferencia era irrevocable incluso en caso de muerte de cualquiera de las partes, lo que significaba que los herederos forzosos del rey —Felipe VI y sus hermanas Elena y Cristina— no tendrían derecho a recuperar el dinero. El abogado Robin Ratmell justificó entonces la donación como un regalo por la atención y cuidados que Larsen había proporcionado al monarca durante años de mala salud.

La decisión de desistir llega después de que Juan Carlos I ganara en 2023 una demanda presentada por Larsen en Londres por acoso y supuesto espionaje. Ella había vinculado esas acusaciones a los intentos del rey emérito de que le devolviera los 65 millones, afirmando que al negarse, el exjefe del Estado la difamó ante el rey Salman Bin Abdulaziz y el príncipe heredero saudí. Esa victoria judicial, junto con la influencia de algunos de sus acompañantes habituales en Abu Dabi, donde reside actualmente, animó a Juan Carlos I a anunciar hace un año que volvería a los tribunales. Entre esos acompañantes estaba Abderramán El Assir, de 75 años, un mercader de armas hispano-libio con una orden de búsqueda y captura de Francia por su implicación en el Karachigate, un escándalo de venta de submarinos por el que fue condenado en ausencia a cinco años de cárcel.

Sin embargo, la influencia de El Assir pesó menos que la de otros amigos cercanos que visitan regularmente al monarca en los Emiratos Árabes Unidos. Estos le recomendaron huir del ruido mediático y no presentar la demanda. El Palacio de la Zarzuela también expresó malestar ante la perspectiva de una nueva batalla judicial. Después de años inmerso en distintas causas dentro y fuera de España que finalmente fueron archivadas, Juan Carlos I ha optado por no volver al terreno de los tribunales. La renuncia marca el cierre de un capítulo que ha definido gran parte de su vida desde 2018, cuando comenzaron a salir a la luz los detalles de su fortuna oculta y sus movimientos financieros a través de paraísos fiscales.

Un regalo no solicitado para ella y su hijo Alexander, según la justificación de su abogado Robin Ratmell, basada en la atención y cuidados que Juan Carlos I había recibido durante años de mala salud.
— Abogado Robin Ratmell, representante de Juan Carlos I
He regularizado mi situación ante la Hacienda de Ginebra, explicó Canonica cuando fue interrogado sobre los 3,5 millones que transfirió a su propia cuenta.
— Dante Canonica, abogado suizo
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