José Hernández: «El músculo es el órgano de la longevidad y la prevención es clave»

El músculo es el órgano de la longevidad
Hernández explica por qué el entrenamiento de fuerza es más importante que la estética a medida que envejecemos.
Mark

¿Cómo pasó de ser neurocirujano a fundar una clínica de prevención? Parece un cambio radical.

Mimi

Una paciente de mi edad llegó con un aneurisma que se podría haber evitado. Eso me hizo pensar que me podría pasar a mí. Me hice pruebas, no tenía nada, pero la pregunta quedó en el aire. Decidí que quería trabajar en prevención, no en reparar lo que ya estaba roto.

Luke

¿Y eso fue hace siete años? ¿Cuánto tiempo pasó entre esa decisión y abrir la clínica?

Mimi

Unos meses. Fui al banco, me dijeron que no. Hice un plan de negocio con ChatGPT, volví, y me lo aprobaron. En 2004 abrimos en Mallorca.

Mark

Espera, ¿2004? Eso sería hace más de veinte años, no siete.

Mimi

Tienes razón. Hace siete años fue cuando tomé la decisión. La clínica lleva más tiempo funcionando.

Luke

Entonces el modelo ya estaba probado cuando decidió expandir. ¿Qué cambió en esos años intermedios?

Mimi

Aprendimos cómo comunicar lo que hacemos. Al principio no sabíamos bien cómo explicarlo. Ahora estamos en tres ciudades y hemos mejorado mucho el proceso.

Mark

Usted dice que puede prevenir el alzhéimer y el cáncer. ¿Con cuánta certeza?

Mimi

Depende del momento en que empieces. Si tienes treinta años sin daño previo, puedo garantizar que no tendrás infarto. Si tienes setenta y ya hay daño, las cosas cambian. La prevención funciona cuando todavía no hay daño establecido.

Luke

Pero eso es importante aclarar. ¿Está diciendo que puede prevenir que aparezca la enfermedad, o que puede reducir el riesgo?

Mimi

Reducir el riesgo significativamente. La genética da probabilidades, no sentencias. Con ejercicio, nutrición, sueño, podemos cambiar esas probabilidades.

Mark

¿Cuál es el factor más importante que ve en sus pacientes que viven bien?

Mimi

La conexión social y emocional. De nada sirve tener biomarcadores perfectos si estás deprimido. Y el movimiento. El sedentarismo es lo que más daño hace.

Luke

¿Y el costo? ¿Quién puede acceder a esto?

Mimi

Es caro, pero no creo que esté solo para ricos. Depende de cuánto valores tu salud. Tengo pacientes que prefieren invertir en prevención antes que en un coche nuevo.

  • Un paciente de su misma edad con una enfermedad cerebral prevenible fue el detonante que llevó a Hernández a abandonar la neurocirugía y fundar una clínica orientada a la prevención radical.
  • La promesa es ambiciosa: con analíticas de inteligencia artificial, proteínas, genética y estudios de imagen, Hernández afirma poder anticipar enfermedades antes de que dejen huella visible en el cuerpo.
  • El tiempo es el factor crítico —cuanto más joven el paciente, más eficaz la intervención— lo que plantea una tensión entre el alcance de la medicina preventiva y el acceso real de la población.
  • El músculo, el sueño, la nutrición y la conexión social emergen como los pilares concretos de la longevidad, por encima de suplementos o tecnología sofisticada.
  • Hernández proyecta que en la próxima década la medicina de longevidad pasará de predecir enfermedades a revertir el envejecimiento orgánico, convirtiendo en rutina lo que hoy parece ciencia ficción.

En un momento en que la medicina tradicional sigue orientada a reparar lo que ya está roto, el neurocirujano José Hernández Poveda ha elegido otro camino: intervenir antes de que el daño ocurra. Desde sus clínicas Age Reversal en Mallorca, Barcelona y Madrid, propone medir la edad biológica real del cuerpo —no la del calendario— para predecir y prevenir enfermedades como el alzhéimer, el cáncer o el infarto. Su apuesta es que el envejecimiento no es un destino inevitable, sino un proceso que puede leerse, ralentizarse y, quizás pronto, revertirse.

José Hernández Poveda era neurocirujano hasta que una paciente de su misma edad llegó con una enfermedad cerebral que, según él, era prevenible. La experiencia lo obligó a hacerse sus propias pruebas y a preguntarse qué pasaría si el diagnóstico hubiera sido suyo. Esa incomodidad se convirtió en Age Reversal, una clínica con sedes en Mallorca, Barcelona y Madrid que no trata enfermedades ya instaladas, sino que intenta anticiparlas.

El proceso que ofrece es exhaustivo: en una sola jornada, el paciente pasa por analíticas avanzadas, estudios de imagen y evaluaciones cardiovasculares. El equipo médico integra todos los datos y diseña un protocolo personalizado con seguimiento continuo. Hernández asegura que con estas herramientas puede prevenir el alzhéimer y el cáncer, aunque advierte que la efectividad depende del momento: con un paciente joven y sin daño previo, las posibilidades son mucho mayores que con alguien que ya acumula años de deterioro.

El concepto central de su trabajo es la edad biológica: no los años del documento de identidad, sino el estado real del organismo medido a través de capacidad cardiopulmonar, masa muscular, inflamación crónica, volumen cerebral, daño epigenético y microbioma. Cada parámetro revela cuántos años tiene verdaderamente el cuerpo.

Cuando se le pregunta qué comparten quienes envejecen mejor, Hernández no menciona genes ni pastillas. Habla de conexión social, salud emocional y movimiento. El sedentarismo, dice, es el factor de mayor impacto: envejecemos porque dejamos de movernos, no al revés. Si tuviera que dar tres consejos a alguien de cuarenta años, serían entrenar fuerza, dormir bien y mejorar la nutrición.

Sobre el costo, reconoce que es alto, pero rechaza que sea exclusivo de los ricos: es, dice, una cuestión de prioridades. Y mirando al futuro, imagina una medicina que no solo alargue la vida, sino que revierta el envejecimiento a nivel orgánico —con medicamentos personalizados y análisis cada vez más precisos— en un horizonte donde casi nada del cuerpo será inmodificable.

José Hernández Poveda es neurocirujano, pero hace siete años dejó de operar aneurismas para fundar una clínica dedicada a evitar que sus pacientes lleguen a necesitar cirugía. El punto de quiebre fue una paciente de su misma edad que llegó con una enfermedad cerebral que, según él, habría podido prevenirse. La experiencia lo obligó a mirarse a sí mismo. Se hizo pruebas. No tenía aneurisma, pero la pregunta quedó: ¿y si hubiera sido así? Esa incertidumbre se convirtió en el motor de Age Reversal, la clínica que hoy tiene sedes en Mallorca, Barcelona y Madrid.

Los primeros pasos fueron humildes. Hernández fue al banco a pedir un préstamo sin plan de negocio. Le dijeron que no. Volvió a casa, escribió el plan con ayuda de inteligencia artificial, regresó al banco y le aprobaron el crédito. En 2004 abrió la primera clínica. Hoy, más de dos décadas después, su propuesta ha evolucionado hacia lo que él llama medicina de longevidad: no curar enfermedades que ya existen, sino predecir cuáles podrían aparecer y actuar antes de que se manifiesten.

El proceso es exhaustivo. Un paciente que entra en Age Reversal pasa por un circuito completo en una sola jornada. Analíticas avanzadas, estudios de imagen, evaluaciones cardiovasculares y funcionales. El equipo médico analiza todo junto y crea un protocolo personalizado. Luego viene el seguimiento continuo. Hernández afirma que con estas herramientas puede predecir y prevenir enfermedades como el alzhéimer o el cáncer, aunque aclara que el tiempo es crítico: cuanto más joven sea el paciente cuando comienza el monitoreo, más efectiva es la prevención. Con un paciente de treinta años sin daño previo, asegura poder garantizar que nunca sufrirá un infarto. Con alguien de setenta años y daño ya establecido, las promesas son otras.

Para el alzhéimer, Hernández utiliza inteligencia artificial para analizar diferentes áreas del cerebro, buscando encogimiento o atrofia. Mide proteína amiloide, toxicidad neuronal, el gen ApoE y sus variantes. La genética, explica, da probabilidades, no sentencias. Y esas probabilidades se pueden reducir con acciones diarias: ejercicio físico, nutrición basada en dieta mediterránea y dieta MIND, buenos hábitos de sueño. El cáncer funciona de manera similar: revisiones individualizadas que estimen riesgo futuro incluso cuando no hay lesión presente. La enfermedad cardiovascular, dice, es el asesino número uno de la humanidad y también es prevenible.

La edad biológica es el concepto central de su trabajo. No es lo que dice el documento de identidad, sino el estado real del organismo. Hernández mide capacidad cardiopulmonar, composición corporal, masa muscular, porcentaje de grasa, inflamación crónica, volumen cerebral, función cardíaca, daño epigenético, microbioma. Cada parámetro da un rango de edad. Combinados, revelan cuántos años tiene realmente el cuerpo.

Cuando se le pregunta qué tienen en común las personas que viven más años con mejor calidad de vida, Hernández no habla de genes ni de suplementos. Habla de conexión social, de salud emocional, de no estar deprimido ni triste. De nada sirve, dice, tener todos los biomarcadores perfectos si se está infeliz. Y cuando se le pregunta qué hacemos peor a medida que envejecemos, la respuesta es simple: nos quedamos quietos. El sedentarismo es el factor que más impacto tiene. Envejecemos porque dejamos de movernos, no al revés.

El músculo, en su visión, es el órgano de la longevidad. Reduce el riesgo de muerte por múltiples enfermedades y está directamente ligado a la calidad de vida e independencia. Si tuviera que dar tres recomendaciones a un paciente de cuarenta años, serían: entrenar fuerza, dormir bien y mejorar la nutrición con más proteína, menos azúcar, menos ultraprocesados. La tecnología es fundamental en todo esto. El noventa por ciento de lo que hace hoy era imposible hace diez años. Mientras que en medicina tradicional un descubrimiento tarda veinte años en llegar al paciente, Hernández intenta reducir ese tiempo a dos o tres meses.

Sobre el costo, reconoce que es elevado, pero niega que esté limitado solo a los ricos. Depende de cuánto se valore la salud. Ha visto pacientes con poder adquisitivo muy alto y otros que prefieren invertir en prevención antes que en viajes o coches nuevos. Es una cuestión de mentalidad. Mirando al futuro, Hernández imagina una medicina que no solo extienda la vida, sino que revierta el envejecimiento a nivel orgánico. Medicamentos y suplementos personalizados. Análisis cada vez más precisos. Un momento en el que casi nada del cuerpo será inmodificable. Cosas que hoy parecen ciencia ficción se convertirán en vida normal.

Envejecemos porque dejamos de movernos, no al revés
— José Hernández, neurocirujano y fundador de Age Reversal
De nada sirve tener todos los biomarcadores perfectos si estamos tristes, deprimidos o somos infelices
— José Hernández
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