Cada hora que pasa, los trabajadores advierten que teníamos razón
El Gobierno convocó comisiones para el miércoles 18 de febrero con intención de debatir la reforma laboral en el recinto el jueves 19, buscando sancionar la ley antes del discurso presidencial del 1° de marzo. Sindicatos de la CGT, UOM y aceiteros amenazan con paro general y movilización el día del debate en Diputados, rechazando especialmente los cambios en licencias por enfermedad que permiten rebajas salariales.
- Comisiones el miércoles 18 de febrero, debate en recinto el jueves 19 de febrero
- Sindicatos amenazan con paro general y movilización el día del debate en Diputados
- La reforma permite reducción salarial en caso de enfermedad o accidente laboral
- Pérdida de 21.938 empresas entre noviembre de 2023 y noviembre de 2025
- Industria cayó 3,9 por ciento en diciembre de 2025, sexto mes consecutivo de caída
Tras aprobar la reforma laboral en el Senado, el Gobierno de Milei acelera su debate en Diputados para el 19 de febrero, mientras sindicatos amenazan con paro general y crece la oposición por cambios en licencias médicas.
El Gobierno de Javier Milei aprieta el acelerador. Después de aprobar la reforma laboral en el Senado con una victoria que el oficialismo celebra como contundente, ahora busca llevar el proyecto a Diputados en tiempo récord. La estrategia es clara: comisiones el miércoles 18 de febrero, debate en el recinto el jueves 19. Así, antes de que el presidente pronuncie su discurso de apertura de sesiones el 1° de marzo, la ley estaría sancionada. Es un cronograma ajustado, casi frenético, que refleja la urgencia con que el Gobierno quiere convertir esta iniciativa en ley.
Pero la velocidad genera fricción. Los sindicatos se preparan para una batalla. La CGT se reunirá virtualmente el lunes 16 de febrero para analizar un paro general convocado por el Frente de Sindicatos Unidos, que agrupa a la UOM, los aceiteros y las CTA. El secretario general de la Federación Nacional de Trabajadores Aceiteros, Daniel Yofra, ha sido explícito: habrá paro el día que Diputados trate la reforma. Abel Furlán, titular de la UOM, fue más directo aún. Dijo que el Gobierno está empujando rápidamente porque sabe que cada hora que pasa, los trabajadores se dan cuenta de que tienen razón al llamar la reforma regresiva. Desde la izquierda, Myriam Bregman convoca a un paro general activo y plan de lucha. El clima en las calles promete ser tenso.
El punto de quiebre es específico: los cambios en las licencias por enfermedad. La reforma permite que los empleadores reduzcan salarios cuando un trabajador sufre un accidente o enfermedad. Eso es lo que genera el rechazo más visceral. El cura kirchnerista Juan Carlos Molina escribió en redes que quienes aprobaron eso en el Senado son criminales y delirantes. El diputado de izquierda Néstor Pitrola llamó a la reforma la peor de la historia. Incluso dentro de la oposición dialoguista hay preocupación. Kelly Olmos, exministra de Trabajo y actual diputada de Unión por la Patria, anticipó que el peronismo buscará introducir modificaciones en Diputados, especialmente en el tema de salud y en lo que llaman flexibilización laboral unilateral. La estrategia es clara: si logran cambios, el proyecto vuelve al Senado, ganando tiempo.
Desde el Gobierno, la defensa es frontal. La senadora Patricia Bullrich argumenta que la reforma moderniza un sistema que dejaba al 43 por ciento de los trabajadores en la informalidad, sin obra social, sin vacaciones, sin derechos. La diputada libertaria Lilia Lemoine ironizó en redes sociales sobre si torcerse un pie jugando al fútbol es riesgo de vida, y cuestionó lo que llamó la forrada de quienes entran a trabajar y a los dos meses se toman licencia psiquiátrica. El Gobierno insiste en que la reforma no desampara a quienes sufren una desgracia, sino que busca terminar con abusos.
Mientras tanto, el contexto económico pesa. En noviembre de 2025, según datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, el sistema contabilizó 490.419 empresas y 9.566.571 trabajadores. Comparado con noviembre de 2023, cuando había 512.357 empleadores y 9.857.173 trabajadores, la pérdida es de 21.938 empresas y casi 291.000 trabajadores. En los once meses de 2025, la pérdida neta de empleadores fue de 9.722. La industria, por su parte, cayó 3,9 por ciento en diciembre de 2025, coronando seis meses consecutivos de caída. Es un escenario de contracción que el Gobierno atribuye a la herencia kirchnerista y que la oposición usa para argumentar que no es momento de flexibilizar derechos laborales.
La negociación está tensa. El Gobierno descartó convocar a funcionarios del Ejecutivo a las comisiones del miércoles, buscando acelerar el proceso. Pero hay grietas incluso en la coalición oficialista. Gustavo Sáenz, gobernador de Salta, suma poder en el Congreso: dos diputados más se pasaron esta semana a su bloque de Innovación Federal, que ahora tiene nueve bancas. Son movimientos que sugieren que el apoyo no es automático, que hay que negociar cada voto. El Gobierno tiene los números, según fuentes sindicales, pero cada punto de fricción cuenta en una Cámara donde los márgenes pueden ser estrechos.
Lo que viene es un choque frontal. De un lado, el Gobierno con su agenda de reformas que busca sancionar antes del 1° de marzo. Del otro, sindicatos que prometen movilización, oposición que busca modificaciones para dilatar el proceso, y un contexto económico que no deja de contraerse. El miércoles 18 de febrero, en las comisiones, comenzará a definirse si el Gobierno logra su objetivo de velocidad o si la resistencia logra frenar o modificar sustancialmente lo que el Senado ya aprobó.
Notable Quotes
Lo están haciendo muy rápidamente para dejar resuelto este tema, porque saben que cada hora que pasa los trabajadores advierten que teníamos razón de que esto es totalmente regresivo— Abel Furlán, secretario general de la UOM
Vamos a trabajar para introducir modificaciones, lograr aliados que nos permitan cambiar el tema de salud, el FAL y también fortalecer las convenciones colectivas, porque no se puede ir hacia la unilateralidad patronal— Kelly Olmos, exministra de Trabajo y diputada de Unión por la Patria
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Por qué el Gobierno tiene tanta prisa? ¿Qué cambia si la reforma se sanciona el 19 de febrero o una semana después?
El discurso presidencial del 1° de marzo es el momento en que Milei quiere mostrar victorias legislativas. Si la reforma está sancionada, puede agitarla como bandera. Si sigue en debate, es una derrota simbólica antes de que hable.
Pero los sindicatos amenazan con paro. ¿Eso no lo frena?
El Gobierno cree que tiene los votos en Diputados. Lo que lo preocupa es que cada día que pasa, más trabajadores se enterar de los detalles, especialmente lo de las licencias por enfermedad. Por eso quiere cerrar rápido.
¿Qué es exactamente lo que molesta de las licencias por enfermedad?
La reforma permite que si te enfermas o tienes un accidente, el empleador puede reducirte el salario. Para un trabajador, eso significa elegir entre la salud o el dinero. Es lo más visceral del proyecto.
¿La oposición tiene chance de frenar esto?
No de frenar completamente. Pero si logra modificaciones en Diputados, el proyecto vuelve al Senado. Eso gana tiempo. Y el tiempo es lo que necesitan los sindicatos para organizar resistencia.
¿Hay grietas en el oficialismo?
Sí. Gobernadores como Sáenz están sumando poder, negociando cada voto. El Gobierno tiene los números, pero no son cómodos. Cada diputado que se mueve de bloque importa.
¿Qué pasa si hay paro el 19 de febrero?
Es simbólico más que económico. Pero muestra que hay resistencia real. Y si es masivo, puede presionar a algunos diputados a votar diferente.