Los gobernadores pierden casi cuatro puntos de recaudación si aprueban la reforma
En la Argentina de Milei, la ambición reformista choca con la aritmética fiscal de las provincias: el proyecto de reforma laboral que impulsa la Casa Rosada exige el respaldo de gobernadores que temen perder casi cuatro puntos de recaudación si se reducen las alícuotas de Ganancias. La próxima reunión en el Consejo Federal de Inversiones no es solo un encuentro técnico, sino el escenario donde se medirá si el poder central puede persuadir a quienes administran territorios con sus propias urgencias presupuestarias. En el fondo, es la tensión eterna entre la visión nacional y la realidad local lo que está en juego.
- El Gobierno necesita con urgencia los votos provinciales en el Congreso, pero su propia propuesta fiscal amenaza las finanzas de quienes debe convencer.
- Los gobernadores coordinan posiciones en grupos de WhatsApp, buscando una respuesta conjunta ante una reforma que los dejaría con menos recursos para sostener sus provincias.
- Al menos nueve ejecutivos provinciales podrían ausentarse de la cumbre del CFI, una señal silenciosa pero elocuente de resistencia a la iniciativa oficial.
- El cruce público entre Adorni y Kicillof convirtió una negociación técnica en una batalla política, endureciendo posiciones justo cuando el diálogo es más necesario.
- La negociación entra en su semana decisiva sin garantías: apoyar la reforma beneficia a trabajadores y empresas, pero vacía las cajas provinciales, un dilema sin salida fácil.
El gobierno de Javier Milei enfrenta una de sus negociaciones más delicadas: convencer a los gobernadores provinciales de respaldar su proyecto de reforma laboral, justo cuando ese mismo proyecto amenaza con recortarles casi cuatro puntos de recaudación. La semana próxima, los mandatarios se reunirán en el Consejo Federal de Inversiones para debatir si acompañan o frenan la iniciativa que impulsa la Casa Rosada.
El nudo del conflicto es fiscal, no ideológico. La propuesta oficial contempla una reducción de hasta tres puntos y medio en las alícuotas del Impuesto a las Ganancias, lo que significaría un golpe directo a las finanzas provinciales. En los últimos días, los gobernadores han reactivado sus canales de comunicación para coordinar una posición común, y varios ya evalúan abiertamente rechazar la reforma por su impacto en sus cajas.
Desde la Casa Rosada, el Gobierno intenta minimizar el alcance de la cumbre y presionar a sus aliados. Se estima que al menos nueve gobernadores no asistirán a la reunión, una ausencia que habla por sí sola. En paralelo, el jefe de Gabinete Manuel Adorni y el ministro Diego Santilli salieron a defender públicamente el proyecto, cruzando al gobernador bonaerense Axel Kicillof, quien había criticado la reforma el viernes anterior. Adorni le respondió en redes sociales; Santilli acusó al kirchnerismo de querer que las empresas paguen más impuestos hasta hundirse.
Lo que se abre la próxima semana es un dilema político y presupuestario sin solución simple: los gobernadores deben elegir entre respaldar una reforma que beneficiaría a trabajadores y empresas, o proteger los ingresos que sostienen sus propias administraciones. De esa tensión depende, en buena medida, si Milei logra avanzar con una de sus prioridades legislativas más ambiciosas.
El gobierno de Javier Milei enfrenta una negociación delicada con los gobernadores provinciales sobre su proyecto de reforma laboral. La próxima semana, los mandatarios se reunirán en el Consejo Federal de Inversiones para debatir si respaldarán la iniciativa que impulsa la Casa Rosada desde el Ejecutivo nacional.
La tensión central gira en torno a un número que preocupa profundamente a los gobiernos provinciales: la reducción de hasta tres puntos y medio en las alícuotas del Impuesto a las Ganancias que propone el proyecto oficial. Esa caída en la tributación significaría una pérdida de casi cuatro puntos de recaudación para las provincias, un golpe fiscal que varios gobernadores evalúan cuidadosamente antes de comprometerse con el respaldo legislativo que Milei necesita.
Los grupos de WhatsApp entre gobernadores se han reactivado en las últimas semanas para coordinar una posición conjunta. El tema que más los preocupa no es ideológico sino presupuestario: cómo sostener sus cajas provinciales si pierden esa recaudación. Algunos ejecutivos provinciales ya han señalado que podrían rechazar la iniciativa precisamente por sus efectos en las finanzas locales, lo que complica los planes del Gobierno para asegurar los votos necesarios en el Congreso.
Desde la Casa Rosada, el Gobierno ha intentado presionar a los aliados y minimizar la importancia de la cumbre. Se estima que al menos nueve ejecutivos provinciales no asistirán a la reunión prevista en el CFI, una ausencia que podría interpretarse como una forma de protesta o desacuerdo con la iniciativa. Mientras tanto, funcionarios como el jefe de Gabinete Manuel Adorni han salido a defender públicamente el proyecto, cruzando en redes sociales al gobernador bonaerense Axel Kicillof, quien criticó la reforma laboral el viernes pasado.
Adorni respondió a Kicillof argumentando que el proyecto no contiene lo que el gobernador sugiere y recordándole los problemas económicos que enfrentó Argentina bajo gobiernos anteriores. El ministro del Interior, Diego Santilli, también se sumó a la defensa, asegurando que Kicillof y el kirchnerismo se oponen a bajar Ganancias porque "quieren que las empresas paguen cada vez más impuestos y se fundan".
La negociación que se abre la próxima semana será crucial. Milei necesita que los gobernadores respalden su proyecto en el Congreso, pero varios de ellos están en una posición incómoda: apoyar una reforma que beneficiaría a trabajadores y empresas pero que reduciría significativamente los ingresos de sus provincias. Es un dilema político y fiscal que no tiene solución fácil, y que podría definir si el Gobierno logra los votos necesarios para avanzar con una de sus prioridades legislativas.
Notable Quotes
Es evidente que no se ha tomado el tiempo de leer el proyecto de ley de modernización laboral ya que de ningún artículo se puede inferir la bobada que usted sugiere— Manuel Adorni, jefe de Gabinete
Kicillof y el kirchnerismo se oponen a bajar Ganancias en la reforma laboral porque quieren que las empresas paguen cada vez más impuestos y se fundan— Diego Santilli, ministro del Interior
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Por qué los gobernadores están tan preocupados por esta reforma si el Gobierno dice que es buena para la economía?
Porque la reforma laboral baja el Impuesto a las Ganancias hasta tres puntos y medio, y ese dinero que deja de recaudar la Nación sale de los bolsillos provinciales. Los gobernadores pierden casi cuatro puntos de recaudación total.
Pero ¿no debería beneficiar a las provincias que haya más trabajo y más empresas?
En teoría sí, pero eso es a largo plazo. Ahora mismo, los gobernadores ven un agujero en sus presupuestos. Tienen que pagar salarios, mantener hospitales, escuelas. No pueden esperar a que la economía crezca.
¿Entonces algunos van a rechazar la reforma?
Varios están evaluando hacerlo. Por eso se reúnen en el CFI la próxima semana. Es una negociación donde el Gobierno necesita que digan que sí, pero los gobernadores necesitan saber cómo van a cubrir esa pérdida de dinero.
¿Qué pasa si no logran un acuerdo?
Milei no tendría los votos en el Congreso. Necesita el apoyo provincial para que sus legisladores voten a favor. Sin eso, la reforma se queda en el camino.
¿Hay gobernadores que ya dijeron que no van a ir a la reunión?
Sí, se estima que al menos nueve no asistirán. Es una forma de presionar, de mostrar que no están de acuerdo con los términos que el Gobierno está ofreciendo.