Ni un día más puede estar presidiendo esta comisión
El Senado sesiona hoy para votar los vetos presidenciales a Garrahan y financiamiento universitario, con la oposición teniendo votos suficientes para rechazarlos. La oposición reclama la remoción inmediata de José Luis Espert de la presidencia de la comisión de Presupuesto por presuntos vínculos con narcotraficante Fred Machado.
- El Senado sesiona el jueves para rechazar los vetos presidenciales a Garrahan y financiamiento universitario
- José Luis Espert enfrenta acusaciones de vínculos con narcotraficante Fred Machado
- Patricia Bullrich pide que Espert aclare la situación; Milei lo respalda
- Manifestantes enfrentan operativos policiales con gas pimienta frente al Congreso
- Elecciones legislativas nacionales programadas para el 26 de octubre
El Gobierno de Javier Milei se expone a dos probables derrotas en el Senado por los vetos a leyes que aumentan fondos para el Hospital Garrahan y universidades. Simultáneamente, enfrenta crisis política interna por acusaciones contra el diputado José Luis Espert.
El jueves por la mañana, mientras la vicepresidenta Victoria Villarruel convocaba sesión en el Senado para las diez, el gobierno de Javier Milei se preparaba para enfrentar dos derrotas probables. La oposición tenía los votos necesarios para rechazar los vetos presidenciales a las leyes que aumentaban fondos para el Hospital Garrahan y el financiamiento universitario. Ambos proyectos ya habían sido rechazados en Diputados, y ahora la Cámara Alta se disponía a sellar el destino de las iniciativas que el Presidente había bloqueado.
Pero mientras el Senado se aprestaba a sesionar, el verdadero terremoto político sacudía el Congreso en otra sala. En la comisión de Presupuesto, José Luis Espert, diputado libertario y primer candidato de La Libertad Avanza en la provincia de Buenos Aires, presidía el debate sobre el proyecto presupuestario 2026 bajo una tormenta de acusaciones. La oposición lo acorralaba pidiendo su remoción inmediata por presuntos vínculos con Fred Machado, un narcotraficante argentino con pedido de extradición de Estados Unidos. El kirchnerismo cerraba filas. Germán Martínez, jefe de la bancada de Unión por la Patria, fue directo: era inentendible que Espert siguiera presidiendo esa comisión. Otros legisladores fueron más allá. Fernando Carbajal advirtió que si las acusaciones eran reales, Espert no podía ni ser diputado ni ser candidato. Vilma Ripoll, de izquierda, fue brutal: ni un día más podía estar en ese cargo.
La tensión dentro del propio gobierno era palpable. Patricia Bullrich, ministra de Seguridad, había reclamado públicamente que Espert aclarara la situación ya. Milei, en cambio, había minimizado todo como chimentos de peluquería. El vocero presidencial Manuel Adorni intentó suavizar las aguas diciendo que era un tema refritado de hace seis o siete años, que si la justicia tenía que pedirle explicaciones al diputado se las pediría. Pero la grieta estaba abierta.
Mientras tanto, en la sala 2 del anexo de Diputados, el secretario de Hacienda Carlos Guberman intentaba defender el presupuesto 2026 ante un recinto cada vez más hostil. Afuera, en la plaza frente al Congreso, la Policía Federal desplegaba operativos de contención. Manifestantes de izquierda, jubilados y activistas se agrupaban con banderas de Palestina. El gas pimienta flotaba en el aire. Al menos una persona fue detenida. Dentro, Guberman hablaba de un crecimiento esperado del cinco por ciento para 2026, una inflación acumulada del diez por ciento y un dólar proyectado a mil cuatrocientos veintitrés pesos. Pero nadie parecía escuchar números cuando el escándalo de Espert dominaba la sala.
La sesión terminó abruptamente. Ripoll se levantó reclamando explicaciones sobre por qué los funcionarios se retiraban a las cinco de la tarde para celebrar Yom Kipur, el Día del Perdón judío, mientras el ejército israelí detenía una flotilla humanitaria hacia Gaza. Guberman abandonó el recinto. Espert levantó la sesión. El caos había ganado.
En medio de todo esto, Milei se presentaba en Radio Mitre para una entrevista larga. Hablaba de dolarización, de que solo ocurriría si la gente la quería. Reconocía que había estado demasiado enfocado en la gestión, que había descuidado la política artesanal. Confirmaba que ya tenía en mente quién reemplazaría a Bullrich en Seguridad, aunque no daba el nombre. Se emocionaba hasta las lágrimas al recordar a Martín Palermo, el delantero de Boca que lo había hecho vivir momentos inolvidables. Decía que estaba dispuesto a dar la vida por las ideas de la libertad, que no le importaban las amenazas. Sobre Cristina Kirchner, era despiadado: que se fijara que la tobillera no la lastimara.
El Presidente reafirmaba su buena relación con Mauricio Macri, a quien consideraba parte de la solución. Anunciaba una próxima reunión con agenda. Sobre Espert, volvía a respaldar al diputado, diciendo que no le había pedido explicaciones, que todo era un refrito de una operación de 2019. Pero la realidad política era más compleja. El gobierno estaba fracturado. La oposición olía sangre. Las elecciones del veintiséis de octubre se acercaban, y Milei anticipaba que La Libertad Avanza tendría números mejores que en las elecciones bonaerenses del siete de septiembre. Pero los números en el Senado decían otra cosa. Dos vetos iban a caer. Y la gobernabilidad se resquebrajaba bajo el peso de los escándalos.
Notable Quotes
Es inentendible que Espert siga siendo el presidente de esta comisión, tiene que ser removido inmediatamente— Germán Martínez, jefe de la bancada de Unión por la Patria
No me interesa lo que dice, que se fije que la tobillera no la lastime— Javier Milei, sobre Cristina Kirchner
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Por qué importa tanto que Espert siga o no presidiendo la comisión de Presupuesto si el gobierno tiene los números para aprobar el presupuesto de todas formas?
Porque un presupuesto no es solo números. Es legitimidad. Si el hombre que lo presenta está acusado de recibir dinero del narco, el mensaje que se envía es que el gobierno está dispuesto a negociar con cualquiera con tal de gobernar. Eso erosiona la autoridad moral.
Pero Milei dice que son chimentos de peluquería, que es una operación de 2019. ¿No tiene razón?
Puede ser que sea una operación. Pero Bullrich, su propia ministra de Seguridad, pidió que Espert aclarara la situación. Eso no es chisme. Eso es que ni su propio gabinete confía en lo que dice el Presidente sobre este tema.
¿Qué pasa con los vetos a Garrahan y universidades? ¿Por qué el Senado va a rechazarlos?
Porque la oposición tiene los votos. Pero más importante: porque Milei vetó leyes que aumentaban fondos para un hospital de niños con discapacidad y para universidades públicas. En un año electoral, eso es políticamente tóxico. La gente ve que el gobierno corta gastos sociales mientras enfrenta una crisis cambiaria.
¿Cuál es el verdadero problema aquí? ¿Los vetos o Espert?
Los dos, pero de formas diferentes. Los vetos son una derrota legislativa que debilita al Presidente. Espert es una grieta dentro del propio gobierno. Bullrich y Milei no están en la misma página. Eso es más peligroso que perder una votación en el Senado.
¿Qué significa que Milei se emocione hablando de Palermo pero no pueda resolver esto?
Que está viviendo en dos mundos. En uno, es un hincha de Boca recordando glorias pasadas. En otro, es un presidente cuyo gobierno se desmorona por dentro. La emoción es genuina, pero la realidad política es brutal.