Colombia envejece a un ritmo que supera la capacidad de adaptación de su sistema sanitario, y con ese envejecimiento llega un declive silencioso del sistema inmunológico que multiplica el riesgo de enfermedades graves. Frente a este horizonte, expertos en salud proponen el 'inmunofitness': la idea de que las defensas del cuerpo, como los músculos, pueden y deben entrenarse a lo largo de toda la vida mediante vacunación oportuna. No se trata de reaccionar ante la enfermedad, sino de preparar al organismo antes de que llegue, convirtiendo la prevención en una forma de inversión colectiva en el f
'Inmunofitness': entrenar las defensas para envejecer mejor
Entrenar las defensas antes de que la enfermedad llegue
¿Por qué el concepto de inmunofitness es importante ahora, en este momento específico?
Porque Colombia está en un punto de inflexión. La población envejece rápidamente, pero el sistema de salud sigue pensando principalmente en niños. Si no cambiamos la estrategia ahora, en diez años tendremos una crisis de adultos mayores con infecciones graves que pudieron prevenirse.
Pero espera. ¿Cuántos de esos adultos mayores realmente tienen acceso a estas vacunas? La cobertura de influenza ni siquiera llega al 80 por ciento. ¿No estamos hablando de una solución que presupone una infraestructura que no existe?
Tienes razón. Por eso Jassir también habló de las brechas regionales. No es lo mismo la situación en Bogotá que en el Pacífico. El concepto es correcto, pero la implementación requiere decisiones políticas y de financiamiento que aún no están tomadas.
¿Y el argumento económico? ¿Realmente cada dólar en vacunación genera 19 dólares de retorno?
Eso viene de un análisis del Office of Health Economics en 10 países. Pero es importante notar que ese retorno incluye ahorros en hospitalizaciones, productividad laboral y menos resistencia antibiótica. No es dinero que vuelve directamente al presupuesto de salud.
Exacto. El retorno es real, pero está distribuido en toda la sociedad. Las familias ahorran, los empleadores ganan productividad, el sistema de salud se descarga. Pero eso no significa que el ministerio de salud vea esos 19 dólares. Es un argumento de política pública, no de flujo de caja inmediato.
Entonces, ¿cuál es el siguiente paso? ¿Qué debería pasar después de esta presentación?
Debería haber una decisión sobre financiamiento público para esquemas de vacunación en adultos. Y comunicación clara sobre cuáles son las vacunas prioritarias según edad y condiciones crónicas. Porque no todas están cubiertas por el sistema público.
Y eso es lo que no sabemos aún. ¿Cuál es el costo de ampliar la cobertura? ¿Cuántos adultos mayores sin protección hay realmente en el país? Los números que tenemos son sobre cobertura de influenza, pero no sabemos la situación con neumococo o herpes zóster.
Der Puls
- La población colombiana de 75 años o más crecerá un 15,6% antes de 2030, mientras el sistema inmune de esas personas declina de forma natural, creando una tormenta perfecta de vulnerabilidad.
- Las enfermedades prevenibles por vacunación en adultos mayores —influenza, herpes zóster, neumococo— generarán una carga económica global de 49.000 millones de dólares anuales para 2050, un aumento del 40% respecto a hoy.
- La cobertura de vacunación contra influenza en adultos colombianos aún no alcanza el 80%, y el esquema nacional de inmunización sigue orientado principalmente a la infancia.
- Expertos advierten brechas regionales profundas: las estrategias de prevención que funcionan en ciudades grandes no llegan con la misma eficacia a comunidades del Pacífico o el Caribe.
- Cada dólar invertido en vacunación adulta genera un retorno social de 19 veces, lo que reencuadra la prevención no como un gasto del sistema, sino como su mejor apuesta de sostenibilidad.
Colombia envejece a un ritmo que supera la capacidad de adaptación de su sistema sanitario, y con ese envejecimiento llega un declive silencioso del sistema inmunológico que multiplica el riesgo de enfermedades graves. Frente a este horizonte, expertos en salud proponen el 'inmunofitness': la idea de que las defensas del cuerpo, como los músculos, pueden y deben entrenarse a lo largo de toda la vida mediante vacunación oportuna. No se trata de reaccionar ante la enfermedad, sino de preparar al organismo antes de que llegue, convirtiendo la prevención en una forma de inversión colectiva en el futuro del país.
Durante el AFI Summit 2026, celebrado en el marco de los 70 años de Afidro, Jessica Jassir, directora médica de Vacunas en GSK Colombia, presentó un concepto que busca transformar la manera en que el país entiende la salud preventiva: el inmunofitness. La propuesta parte de una premisa biológica y demográfica a la vez: así como el cuerpo envejece, el sistema inmunológico también declina, y Colombia está envejeciendo más rápido de lo que su infraestructura sanitaria puede responder.
El proceso se llama inmunosenescencia. Con los años, el sistema inmune pierde memoria y velocidad de respuesta, lo que se traduce en infecciones más graves, más hospitalizaciones y mayor descompensación de enfermedades crónicas. Según proyecciones de la OMS, la población mundial mayor de 60 años se duplicará entre 2019 y 2050. En Colombia, el grupo de 75 años o más crecerá un 15,6% solo entre 2026 y 2030, mientras la base infantil de la pirámide poblacional se contrae.
Jassir identificó tres frentes críticos: el sedentarismo, el manejo de enfermedades no transmisibles y la inmunización oportuna. En ese último punto, las cifras son elocuentes: la cobertura contra influenza en adultos colombianos no llega al 80%, y el esquema nacional de vacunación sigue centrado en la infancia. Las personas mayores deberían estar protegidas al menos frente a influenza, neumococo y herpes zóster, aunque no todas estas vacunas están cubiertas por el sistema público y la decisión debe tomarse de forma individualizada con el médico.
La experta también señaló desigualdades territoriales que complejizan cualquier estrategia nacional: las condiciones de salud y los canales de comunicación efectivos varían profundamente entre regiones como Boyacá, el Pacífico y el Caribe. El cierre del argumento fue económico y ético a la vez: cada dólar invertido en vacunación adulta genera un retorno social de 19 veces. La prevención, en ese marco, no es un gasto que el sistema debe tolerar, sino la inversión más rentable que puede hacer.
Colombia está envejeciendo más rápido de lo que su infraestructura sanitaria puede adaptarse. Esa fue la advertencia que Jessica Jassir, directora médica de Vacunas en GSK Colombia, planteó durante el AFI Summit 2026, un encuentro que reunió a los principales actores del sistema de salud del país en el marco de los 70 años de Afidro, la asociación que agrupa a los laboratorios farmacéuticos de investigación.
Jassir presentó un concepto que busca repensar cómo el país entiende la prevención: el inmunofitness. La idea es simple pero ambiciosa: entrenar el sistema inmunológico a lo largo de toda la vida, no solo cuando la enfermedad ya está presente, para mantenerlo resiliente frente al envejecimiento natural. "Básicamente es la forma en que entrenamos nuestro sistema de defensa para estar preparado ante cualquier estímulo externo", explicó. Esa resiliencia, agregó, significa que el organismo pueda responder a una amenaza y regresar a su estado normal sin deteriorarse.
Los números que respaldan esta propuesta son contundentes. Según proyecciones de la Organización Mundial de la Salud citadas en la presentación, la población mundial de 60 años o más pasará de mil millones en 2019 a 2.100 millones en 2050, un aumento del 110 por ciento. En el mismo período, la carga económica anual de enfermedades prevenibles por vacunación en adultos mayores de 50 años —influenza, tos ferina, herpes zóster y enfermedad neumocócica— crecería un 40 por ciento, pasando de 35.000 a 49.000 millones de dólares.
En Colombia, la transformación demográfica es aún más acelerada. Según datos del Dane incluidos en la presentación, la población de 75 años o más crecerá 15,6 por ciento entre 2026 y 2030. El grupo de 60 a 74 años aumentará 9,8 por ciento. Mientras tanto, la base de la pirámide poblacional —niños de 0 a 14 años— se contraerá 5,2 por ciento. Este cambio no es solo demográfico: tiene profundas implicaciones inmunológicas. Con la edad, el sistema inmune atraviesa un proceso llamado inmunosenescencia. Madura, alcanza su punto máximo en la adultez y luego declina, perdiendo memoria y velocidad de respuesta. El resultado es infecciones más graves, más hospitalizaciones y mayor descompensación de enfermedades crónicas.
Jassir identificó tres grandes retos para lograr una población más saludable: el sedentarismo, el control de enfermedades no transmisibles que se acumulan con la edad, y la prevención de agentes externos mediante inmunización oportuna. Las cifras sobre cobertura de vacunación son reveladoras. La cobertura contra influenza en adultos colombianos aún no alcanza el 80 por ciento. El Programa Ampliado de Inmunizaciones del país sigue enfocado mayoritariamente en población infantil. "Todavía tenemos un camino importante en el país para esquemas de inmunización en el adulto", afirmó.
Según Jassir, las personas mayores deberían estar protegidas frente a al menos tres enfermedades prevenibles: influenza, neumococo y herpes zóster, aunque aclaró que no todas están cubiertas por el esquema público y que la decisión debe individualizarse con el médico tratante, considerando edad y condiciones crónicas. También señaló brechas regionales importantes. "No es lo mismo revisar la salud de alguien en Boyacá que hacerlo en el Pacífico o en el Caribe", dijo, planteando la necesidad de identificar canales de comunicación que realmente lleguen a poblaciones fuera de las grandes ciudades.
Uno de los ejes centrales de la propuesta es reposicionar la prevención como inversión, no como gasto. Citando un informe de 2024 del Office of Health Economics, Jassir mostró que cada dólar invertido en vacunación de adultos genera un retorno social de 19 veces esa inversión. Un esquema completo de vacunación individual produce en promedio 4.637 dólares en beneficios, según un análisis realizado en 10 países sobre cuatro programas: influenza, neumococo, herpes zóster y virus respiratorio sincitial. Ese retorno se despliega en tres círculos de beneficio: en la salud, con menos complicaciones y hospitalizaciones; en la economía, con ahorros para familias y productividad laboral sostenida; y en la sociedad, a través de equidad en salud y protección de poblaciones vulnerables. El mensaje que resume el espíritu del inmunofitness es claro: la salud del futuro se decide hoy, cuidando y fortaleciendo las defensas del cuerpo a lo largo de toda la vida, antes de que la enfermedad llegue.
Bemerkenswerte Zitate
El inmunofitness es la forma en que entrenamos nuestro sistema de defensa para estar preparado ante cualquier estímulo externo, y de esa manera poder tener un sistema inmune resiliente— Jessica Jassir, directora médica de Vacunas en GSK Colombia
Todavía tenemos un camino importante en el país para esquemas de inmunización en el adulto— Jessica Jassir