La FIFA retira una sanción por primera vez en 64 años
En el umbral de los octavos de final del Mundial 2026, el presidente Donald Trump cruzó una línea que los organismos deportivos internacionales consideran sagrada: llamó directamente al presidente de la FIFA para cuestionar la expulsión de Folarin Balogun, máximo goleador de Estados Unidos. Gianni Infantino confirmó la conversación pero defendió la independencia de los órganos judiciales internos, que finalmente levantaron la sanción en un hecho sin precedentes desde 1962. El episodio deja abierta una pregunta que trasciende el fútbol: ¿puede la presión política de alto nivel coexistir con la integridad de las instituciones deportivas?
- Trump admitió públicamente haber llamado a Infantino para pedir la revisión de una tarjeta roja, rompiendo el tabú de la no injerencia política en el deporte internacional.
- La FIFA se vio atrapada entre la presión del país anfitrión y la necesidad de demostrar que sus procesos disciplinarios son independientes y creíbles.
- Bélgica presentó una apelación formal argumentando que no había recibido ninguna explicación del caso, pero fue rechazada por carecer de legitimación en el procedimiento.
- La Comisión de Apelación levantó la sanción a Balogun, convirtiéndose en la primera retirada de una tarjeta roja entre partidos desde hace 64 años.
- La controversia eclipsó los resultados deportivos de la jornada y dejó una sombra duradera sobre la autonomía disciplinaria de la FIFA ante poderes políticos.
Donald Trump reconoció el lunes haber llamado a Gianni Infantino para pedir que se reconsiderara la expulsión de Folarin Balogun, delantero estrella de Estados Unidos, a quien el presidente consideraba víctima de una sanción injusta. Trump aclaró que no le indicó a la FIFA qué decisión tomar, pero dejó clara su posición: la ausencia de Balogun en los octavos de final contra Bélgica perjudicaba a su país.
Infantino salió a defender públicamente la actuación del organismo. Confirmó la llamada y explicó que durante la conversación informó a Trump de que existía un proceso legal en curso gestionado por órganos judiciales independientes. Subrayó que ese principio de independencia es uno que siempre defenderá.
La federación belga, consciente del peso que Balogun podría tener en el partido, presentó una apelación formal alegando que no había recibido ninguna explicación sobre el caso. La Comisión de Apelación de la FIFA la rechazó, determinando que Bélgica no era parte en el procedimiento y carecía de legitimación para recurrir.
Mientras Pochettino celebraba la resolución como una corrección justa y buena para el fútbol, el técnico belga Rudi García se quejó apelando a la integridad y la ética. Fue la primera vez desde 1962 que la FIFA retiraba una sanción de partido a un jugador, y el escándalo opacó incluso los resultados de la jornada: España avanzó a cuartos tras vencer a Portugal con un gol de Merino en el añadido, pero su rival, Bélgica, aplastó a Estados Unidos por 1-4 en Seattle. La polémica sobre Balogun quedó resuelta, aunque la pregunta sobre la independencia disciplinaria de la FIFA ante presiones políticas de alto nivel permanece sin respuesta clara.
Donald Trump hizo una llamada telefónica a Gianni Infantino, presidente de la FIFA, para pedir que se reconsiderara la tarjeta roja que había recibido Folarin Balogun, delantero estrella de la selección estadounidense. El mandatario estadounidense reconoció el lunes que consideraba la expulsión "injusta" y que no había falta en la jugada que motivó la sanción. Aunque Trump aseguró que no le indicó al organismo mundial qué decisión debía tomar, dejó clara su posición: le parecía perjudicial para su país que uno de los mejores jugadores de Estados Unidos no pudiera participar en el partido de octavos de final contra Bélgica.
Infantino salió públicamente a defender la actuación de la FIFA tras las críticas que generó el caso. El dirigente confirmó que efectivamente habló con Trump por teléfono y explicó que durante la conversación le comunicó que existía un proceso legal en curso manejado por órganos judiciales independientes de la organización. "Durante nuestra conversación, expliqué que existía un proceso legal en curso que involucraba a los órganos judiciales independientes de la FIFA y que el caso sería resuelto a su debido tiempo por los órganos competentes", señaló. Infantino subrayó que este es el funcionamiento del sistema de la FIFA y que es un principio que siempre defenderá.
La controversia no se detuvo ahí. La federación belga, consciente de que Balogun era el máximo goleador de Estados Unidos y que su presencia en el campo podría ser determinante, presentó una apelación formal. Los belgas argumentaron que aún no habían recibido ninguna decisión ni explicación de la FIFA respecto al caso y que se veían obligados a impugnar formalmente la elegibilidad del jugador para el próximo partido. Sin embargo, la Comisión de Apelación de la FIFA rechazó la solicitud belga, considerando que la federación no era parte en el procedimiento y por lo tanto carecía de legitimación para recurrir la decisión.
Mauricio Pochettino, entrenador de Estados Unidos, celebró la resolución en rueda de prensa. "Se ha corregido gracias a las evidencias y es buena para el fútbol. Hay que celebrarlo", expresó. Por su parte, Rudi García, técnico de Bélgica, se remitió al comunicado oficial de su federación, quejándose de la decisión y afirmando que su equipo "defiende la integridad y la ética". Rafael Louzán, presidente de la Federación Española, optó por una posición más neutral, señalando que la FIFA tiene sus órganos disciplinarios y que hay que respetarlos, aunque reconoció que no había visto la jugada de la expulsión.
Esta fue la primera vez desde 1962 que la FIFA retiraba una sanción de partido a un jugador. El caso de Balogun, quien recibió la tarjeta roja en el partido de dieciseisavos contra Bosnia-Herzegovina, se convirtió en el escándalo que marcó la jornada del 6 de julio del Mundial 2026, eclipsando incluso los resultados deportivos de la jornada.
En lo que respecta a los resultados, España logró avanzar a cuartos de final tras derrotar a Portugal con un gol de Mikel Merino en el tiempo de añadido, regresando a esta instancia después de 16 años. Su rival será Bélgica, que aplastó a Estados Unidos con un marcador de 1-4 en Seattle. La polémica sobre Balogun quedó resuelta a favor de los estadounidenses, pero dejó una estela de cuestionamientos sobre la independencia de los procesos disciplinarios de la FIFA cuando interviene la presión política de alto nivel.
Notable Quotes
Durante nuestra conversación, expliqué que existía un proceso legal en curso que involucraba a los órganos judiciales independientes de la FIFA y que el caso sería resuelto a su debido tiempo por los órganos competentes— Gianni Infantino, presidente de la FIFA
Se ha corregido gracias a las evidencias y es buena para el fútbol. Hay que celebrarlo— Mauricio Pochettino, entrenador de Estados Unidos
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Cómo es posible que el presidente de un país llame directamente al jefe de la FIFA para pedir que revise una decisión disciplinaria?
Es exactamente lo que pasó. Trump no lo ocultó. Dijo que consideraba injusta la expulsión y que pidió una revisión. El punto es que Infantino luego salió a decir que la decisión la tomaron órganos independientes, no él.
Pero si Infantino recibió la llamada, ¿no significa que la presión funcionó?
Eso es lo que muchos están cuestionando. La FIFA retiró la sanción por primera vez en 64 años. Infantino dice que fue por evidencias, pero el timing de la llamada de Trump y la decisión posterior genera dudas razonables.
¿Qué hizo Bélgica al respecto?
Presentaron una apelación formal argumentando que Balogun no debería poder jugar. Pero la FIFA rechazó la apelación diciendo que Bélgica no era parte en el procedimiento y no tenía legitimación para recurrir.
Eso suena como un círculo cerrado.
Lo es. Bélgica estaba en una posición débil legalmente. No podían apelar porque no eran parte del caso original. Pero políticamente, la decisión de la FIFA se veía comprometida.
¿Qué dijo el entrenador de Estados Unidos?
Pochettino celebró. Dijo que se había corregido gracias a las evidencias y que era bueno para el fútbol. El entrenador belga, en cambio, se quejó de que la decisión afectaba la integridad del torneo.
¿Esto cambió el resultado del partido?
Balogun pudo jugar. Bélgica ganó 4-1 de todas formas. Así que aunque la polémica fue enorme, el campo terminó diciendo otra cosa.