India logra el primer aterrizaje suave en el polo sur lunar con la misión Chandrayaan-3

Este éxito pertenece a toda la humanidad
El presidente Modi reflexiona sobre el significado global del logro de India en la exploración lunar.
Mark

¿Por qué el polo sur es tan importante? Parece que hay lugares más fáciles para aterrizar.

Mimi

El agua. Si hay hielo bajo esa superficie, es la diferencia entre una misión científica y una base humana permanente. El agua es vida, pero también es combustible. Es la llave para todo lo que viene después.

Mark

Mencionas que fue completamente automático. ¿Eso significa que nadie en la Tierra podía hacer nada si algo salía mal?

Mimi

Exacto. Una vez que comienza el descenso, estás solo. La luz tarda más de un segundo en llegar desde la Tierra. Los controladores solo pueden ver lo que pasó hace un segundo. Por eso lo llaman los veinte minutos de terror. Todo tiene que funcionar perfecto, o no funciona.

Mark

India ya había intentado esto antes y falló. ¿Qué cambió esta vez?

Mimi

Aprendieron. Estudiaron cada detalle del fracaso anterior, mejoraron los sistemas, probaron todo en tierra. No fue suerte. Fue paciencia y precisión. Y gastaron una fracción de lo que gastan otros países.

Mark

¿Cuánto tiempo puede sobrevivir el Vikram allí?

Mimi

Oficialmente, catorce días. Eso es un ciclo día-noche lunar. Después, las temperaturas caen a 200 grados bajo cero. Sin calefacción, muere. Pero algunos creen que podría durar más. Solo pueden esperar y ver.

Mark

¿Qué hace el rover exactamente?

Mimi

Analiza el terreno. Tiene un láser que descompone los compuestos químicos y detecta dieciséis elementos diferentes. Está buscando evidencia de agua, pero también mapeando la región para futuras misiones.

Mark

¿Y después de esto? ¿Qué sigue?

Mimi

Japón y la India ya están preparando la próxima misión. Irá a lugares donde nunca llega la luz solar, donde hay más hielo. Estados Unidos quiere llevar astronautas allí en 2025. El polo sur acaba de convertirse en el lugar más importante de la Luna.

  • India se convierte en el cuarto país en aterrizar en la Luna y el primero en alcanzar el polo sur
  • El descenso fue completamente automático durante los críticos veinte minutos de la maniobra
  • El módulo Vikram pesa casi dos toneladas y lleva seis instrumentos científicos
  • La misión costó aproximadamente 70 millones de euros
  • El rover Pragyan puede rodar cientos de metros alrededor del punto de aterrizaje

India se convierte en el cuarto país en aterrizar en la Luna y el primero en alcanzar el hostil polo sur, donde hay potenciales reservas de agua helada para futuras bases habitadas. El aterrizaje fue completamente automático, requiriendo sincronización perfecta de sistemas de orientación y propulsión durante los críticos 'veinte minutos de terror' de descenso.

La misión Chandrayaan-3 de India aterrizó con éxito en el polo sur de la Luna, convirtiéndose en el primer país en lograrlo. El módulo Vikram completó una maniobra automática extremadamente compleja en una región donde pueden existir enormes reservas de agua helada.

El miércoles por la tarde, mientras la India entera se detenía frente a pantallas en escuelas y plazas públicas, el módulo Vikram descendía hacia la Luna a la velocidad de un paseo lento. Eran las 18:34 hora india cuando la nave tocó tierra en el polo sur lunar, una región hostil donde ningún país había logrado posarse antes. En la sala de control de Bengaluru, los ingenieros estallaron en aplausos. "Hemos conseguido el aterrizaje suave. La India está en la Luna", proclamó Shri S. Somanath, jefe de la agencia espacial india, con una voz que resonaría en todo el país.

Lo que acababa de ocurrir era extraordinario no solo por el hecho en sí, sino por dónde había ocurrido. Estados Unidos, la Unión Soviética y China habían alunizado antes, pero siempre en regiones más accesibles. El polo sur era diferente: un territorio de cráteres profundos y temperaturas extremas, donde se cree que existen enormes depósitos de hielo de agua. Esos depósitos podrían sustentar futuras bases humanas y servir como punto de partida para misiones a Marte. La India no solo había llegado a la Luna; había llegado al lugar más difícil de alcanzar.

La maniobra de descenso fue completamente automática, lo que significaba que ningún controlador en la Tierra podía intervenir una vez iniciada. Cuando el Vikram alcanzó su punto más cercano a la Luna, viajaba a más de 6.000 kilómetros por hora. Los cohetes se encendieron para frenar mientras la nave se inclinaba desde una posición horizontal hasta quedar vertical, con sus patas extendidas hacia abajo. Los sensores a bordo rastreaban velocidad y posición en tiempo real, identificando cráteres y rocas peligrosas y buscando un lugar seguro. Santosh Vadawale, científico de la misión, había llamado a estos momentos "los veinte minutos de terror" por la complejidad extrema de la secuencia. No hubo ni un fallo.

Esta no era la primera vez que la India lo intentaba. Cuatro años atrás, la misión Chandrayaan-2 había fracasado, perdiendo su módulo de aterrizaje en el descenso. Los ingenieros aprendieron de ese desastre. Incorporaron mejoras técnicas exhaustivas y realizaron pruebas rigurosas en tierra. La confianza que expresaban antes del lanzamiento no era arrogancia; era el resultado de haber estudiado cada milímetro del camino. El costo de la misión rondaba los 70 millones de euros, una fracción de lo que gastaban otras agencias espaciales, pero cada rupía había sido invertida con precisión.

El Vikram, una nave de casi dos toneladas nombrada en honor a Vikram Sarabhai, fundador del programa espacial indio en 1947, comenzó a funcionar diez minutos después del aterrizaje, una vez que el polvo se asentó. Poco después, un vehículo de seis ruedas llamado Pragyan —que significa "sabiduría" en sánscrito— descendió por una rampa y comenzó a rodar sobre la superficie lunar. Este rover llevaba instrumentos para analizar la composición química del terreno, incluyendo un láser capaz de detectar hasta dieciséis elementos diferentes, entre ellos el oxígeno y el hidrógeno que forman el agua. El Vikram mismo portaba cuatro instrumentos científicos más, incluyendo una sonda que mediría la temperatura del subsuelo hasta diez centímetros de profundidad, datos cruciales para determinar si el hielo podía existir bajo la superficie.

El timing del aterrizaje fue deliberado. La nave tocó tierra justo cuando amanecía en el punto de aterrizaje, lo que significaba que tenía catorce días terrestres de luz solar por delante. Sin un sistema de calefacción sofisticado, el Vikram no podría sobrevivir a las noches lunares, donde las temperaturas caen a 200 grados bajo cero. Los responsables de la misión esperaban que la nave funcionara durante esos catorce días, aunque algunos creían que podría durar más. "Solo podemos esperar y ver", dijo Anil Bhardwaj, director del Laboratorio de Investigación Física de la India, quien ha trabajado en el programa espacial durante casi treinta años.

La noticia llegó en un momento delicado para la exploración lunar. Apenas días antes, la sonda rusa Luna-25 se había estrellado en la Luna después de que el centro de control perdiera comunicación con ella. Rusia había querido ser la primera en alcanzar el polo sur, pero falló. Japón había fracasado ese mismo año. Israel había intentado en 2019 sin éxito. La Luna se había convertido en un cementerio de misiones fallidas. Ahora, en medio de esos escombros, la India había logrado lo que otros no pudieron. El presidente Narendra Modi, hablando por videoconferencia desde Sudáfrica, lo expresó así: "Este éxito no es solo de la India. Pertenece a toda la humanidad."

La India ya estaba mirando hacia adelante. Su agencia espacial estaba desarrollando la misión LUCAX en colaboración con Japón, que enviaría un módulo de aterrizaje indio y un rover japonés a las zonas de sombra perpetua cerca del polo sur, donde nunca llega la luz solar y el hielo es más abundante. Mientras tanto, Estados Unidos había declarado su intención de llevar allí a la primera mujer astronauta en diciembre de 2025. La carrera por el polo sur lunar acababa de comenzar en serio.

Hemos conseguido el aterrizaje suave. La India está en la Luna
— Shri S. Somanath, jefe de la agencia espacial india
Este éxito no es solo de la India. Pertenece a toda la humanidad
— Narendra Modi, presidente de India
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