Más de 17.000 personas evacuadas en Manitoba; Canadá alcanzó nivel máximo de preparación para incendios inusualmente temprano en la temporada. Aproximadamente 160 incendios activos, la mitad fuera de control; 639.403 hectáreas quemadas, 40% por encima del promedio de 10 años.
Incendios forestales en Canadá obligan a evacuación masiva mientras humo avanza hacia EE.UU.
Este es un momento de miedo e incertidumbre, pero superaremos este período difícil
¿Por qué Canadá alcanzó su nivel máximo de preparación tan temprano en la temporada? ¿Qué cambió?
El cambio climático está alargando los períodos de riesgo y haciendo que los incendios sean más frecuentes y extremos. Hace dos años tuvieron su peor temporada registrada. Ahora, apenas en mayo, ya están viendo cifras de quema un 40 por ciento por encima del promedio de diez años.
¿Qué significa realmente para alguien como el primer ministro de Manitoba decir que esta es la evacuación más grande "en la memoria de la mayoría de la gente"?
Significa que la gente que vive allí—personas que han pasado décadas en esas comunidades—nunca ha visto algo así. No es solo un incendio grande. Es 17.000 personas desplazadas simultáneamente, incluyendo comunidades indígenas enteras.
El primer ministro de Saskatchewan dijo "necesitamos lluvia, y la necesitamos ahora". ¿Eso es solo una expresión de urgencia o hay algo más?
Es ambas cosas. Sí, es urgencia. Pero también es una admisión de que no hay mucho que puedan hacer con recursos humanos. La lluvia es lo único que detiene realmente estos incendios cuando están fuera de control.
¿Cómo es que el humo de incendios canadienses termina afectando ciudades estadounidenses como Chicago?
El humo se eleva a la atmósfera y viaja con los sistemas de vientos. En este caso, los modelos muestran que alcanzará el Medio Oeste a finales de la semana. No es una barrera invisible entre países—el aire se mueve.
¿Qué diferencia hay entre el humo de nivel bajo y el de nivel alto que mencionan?
El humo de nivel bajo y medio es el que realmente afecta la calidad del aire que respiran las personas—reduce la visibilidad, causa problemas respiratorios. El humo de nivel alto es principalmente visible, crea esos amaneceres y atardeceres vibrantes, pero no degrada la calidad del aire de la misma manera.
¿Esto es un problema de una semana o de todo el verano?
Todo el verano. Las proyecciones indican una temporada muy por encima del promedio. Millones de personas podrían experimentar múltiples días de humo. No es una crisis aguda que termine cuando llueva una vez.
El Pulso
- Más de 17.000 personas evacuadas en Manitoba; miles más en Saskatchewan
- 160 incendios activos, aproximadamente la mitad fuera de control
- 639.403 hectáreas quemadas, 40% por encima del promedio de 10 años
- Canadá alcanzó nivel máximo de preparación (5 de 5) inusualmente temprano en la temporada
- El humo alcanzará ciudades estadounidenses como Chicago, Detroit y Milwaukee
Más de 17.000 personas evacuadas en Manitoba; Canadá alcanzó nivel máximo de preparación para incendios inusualmente temprano en la temporada. Aproximadamente 160 incendios activos, la mitad fuera de control; 639.403 hectáreas quemadas, 40% por encima del promedio de 10 años.
Masivos incendios forestales fuera de control en Canadá obligan a miles de personas a evacuar, con el humo extendiéndose hacia ciudades estadounidenses. Es la mayor evacuación que se recuerda en Manitoba y Saskatchewan.
A principios de la última semana de mayo, miles de canadienses abandonaban sus hogares mientras el fuego avanzaba sin control por las provincias del oeste y centro del país. Los incendios forestales que arrasaban Manitoba y Saskatchewan no eran simplemente grandes; representaban la evacuación más masiva que muchos residentes recordaban, con más de 17.000 personas huyendo en Manitoba solamente, incluyendo ciudades como Flin Flon y comunidades indígenas como Pimicikamak y Mathias Colomb. En Saskatchewan, miles más recibían órdenes similares. Los primeros ministros de ambas provincias declararon estados de emergencia de treinta días, reconociendo una situación que había superado los protocolos ordinarios.
La magnitud de lo que estaba ocurriendo se hacía evidente en los números. Canadá había activado su Nivel Nacional de Preparación al máximo—nivel 5 de 5—una decisión inusualmente temprana en la temporada de incendios. El año anterior, el país no había alcanzado ese nivel hasta mediados de julio. Pero en esta última semana de mayo, poco más de 160 incendios forestales ardían simultáneamente en el territorio canadiense, y aproximadamente la mitad estaban completamente fuera de control. Desde los Territorios del Noroeste hasta Quebec, las autoridades clasificaban el riesgo de incendios en el nivel "extremo", el más alto en la escala de Environment Canada.
Las cifras de destrucción reflejaban un patrón alarmante. Hasta ese momento, los incendios habían consumido más de 639.000 hectáreas en Canadá—un 40 por ciento por encima del promedio de diez años para esa época. Manitoba había sido particularmente golpeada, con casi 200.000 hectáreas quemadas, aproximadamente cuatro veces lo esperado para finales de mayo. Casi el 90 por ciento de toda la superficie quemada en el país se concentraba en Manitoba y Saskatchewan, aunque incendios activos también amenazaban Columbia Británica y Alberta. El primer ministro de Saskatchewan, Scott Moe, expresó la urgencia del momento en términos simples: "Necesitamos lluvia, y la necesitamos ahora."
El primer ministro de Manitoba, Wab Kinew, reconoció el peso emocional de lo que sus ciudadanos enfrentaban. "Este es un momento de miedo e incertidumbre", dijo, describiendo la orden de evacuación como la más grande "en la memoria de la mayoría de la gente". Pero también intentó ofrecer perspectiva, asegurando a los evacuados que sus compatriotas los recibirían y que juntos superarían el período difícil. El estado de emergencia permanecería vigente durante un mes, con posibilidad de extensión si las condiciones lo justificaban.
Lo que ocurría en Canadá no era un fenómeno aislado. El cambio climático estaba alargando la temporada de incendios forestales, intensificando su comportamiento y aumentando su frecuencia. Canadá había experimentado su peor temporada registrada en 2023, cuando el calor extremo y la sequía avivaron incendios que consumieron más de 18 millones de hectáreas. La temporada del año anterior había sido la segunda peor del siglo. Ahora, apenas dos años después, el país enfrentaba nuevamente una amenaza de proporciones extraordinarias.
El humo de estos incendios no se quedaría en Canadá. Los modelos informáticos mostraban que cruzaría la frontera hacia Estados Unidos a finales de esa semana, alcanzando el Alto Medio Oeste y la región de los Grandes Lagos. Ciudades como Green Bay, Milwaukee, Chicago y Detroit enfrentarían una degradación de la calidad del aire. Minnesota ya había emitido alertas para el noreste del estado, advirtiendo que los niveles de partículas finas alcanzarían umbrales considerados insalubres para la población general. Michigan emitió alertas similares para el norte de la región. El humo de nivel bajo y medio podría persistir durante el fin de semana en algunas áreas, mientras que las proyecciones mostraban columnas de humo de nivel superior extendiéndose aún más al sur a través de las llanuras.
Lo que se avecinaba era una temporada de incendios forestales proyectada como muy por encima del promedio. El Centro Nacional Interagencial de Incendios preveía que gran parte del oeste estadounidense también enfrentaría un potencial de incendios superior a lo normal para julio. Millones de personas en ambos países podrían experimentar múltiples días de humo durante los meses de verano. Lo que comenzó como una crisis de evacuación en Manitoba y Saskatchewan amenazaba con convertirse en un problema transfronterizo de aire y visibilidad que afectaría a decenas de millones de personas.
Citas Notables
Este es un momento de miedo e incertidumbre. Es un momento de preocupación. Pero quiero decirles que sus compatriotas manitobanos les darán la bienvenida.— Wab Kinew, primer ministro de Manitoba
En Saskatchewan nos enfrentamos a una situación muy grave. Necesitamos lluvias, y las necesitamos cuanto antes.— Scott Moe, primer ministro de Saskatchewan