Detienen a mujer trans acusada de asesinar a jubilado en Colegiales

Un jubilado de 76 años fue asesinado en su departamento de Colegiales, dejando a su familia sin respuestas iniciales sobre las circunstancias de su muerte.
Las cámaras capturaron el ingreso y egreso, con ropa diferente
La evidencia de video fue decisiva para identificar a la sospechosa en el caso que parecía ser un suicidio.

En el barrio porteño de Colegiales, la muerte de un jubilado de 76 años entre las llamas de su propio departamento reveló, con la frialdad de la evidencia forense, que la soledad y la vulnerabilidad pueden convertirse en escenario de violencia. Lo que comenzó como una tragedia doméstica —un hombre mayor, un incendio, el silencio de un octavo piso— derivó en una investigación por homicidio cuando las heridas en el cuerpo de Pedro Arhancet contradijeron la hipótesis del suicidio. La justicia, guiada por cámaras de seguridad y sospechas familiares, detuvo a su pareja de seis años, una mujer trans de 36, quien había abandonado el departamento horas antes de que el fuego fuera descubierto.

  • Un jubilado que vivía solo desde hacía ocho años fue hallado muerto con una bala en la sien y una herida de arma blanca, dentro de un departamento en llamas en Colegiales.
  • La hipótesis inicial de suicidio se desmoronó cuando los familiares expresaron sus dudas y la autopsia reveló inconsistencias que no podían ignorarse.
  • Las cámaras del edificio registraron a una mujer ingresando por la cochera pasada la 1:30 de la madrugada y retirándose una hora después, con cambios de ropa que luego fueron hallados en la escena del crimen.
  • La sospechosa —pareja de la víctima durante seis años— había trasladado sus pertenencias a un departamento en Palermo el día anterior al hallazgo del cuerpo, como si anticipara su partida definitiva.
  • Detenida al día siguiente de su mudanza, fue indagada ante un juez mientras la fiscalía reconstruye las horas previas al incendio y la familia de Arhancet aguarda respuestas.

El jueves pasado, un incendio en el octavo piso de un edificio de la calle Moldes, en Colegiales, terminó revelando algo que nadie esperaba. Cuando los bomberos apagaron las llamas, encontraron el cuerpo de Pedro Arhancet, un jubilado de 76 años que había vivido solo en ese departamento durante ocho años. El examen del cadáver disipó cualquier ambigüedad: Arhancet tenía un orificio de bala en la sien y una herida de arma blanca en el abdomen. Junto a él había un arma.

La primera hipótesis fue el suicidio, pero no resistió el escrutinio. Los familiares comenzaron a expresar sospechas, y la investigación tomó un giro decisivo cuando las cámaras de seguridad del edificio identificaron a una sospechosa: una mujer trans de 36 años que había sido pareja de Arhancet durante los últimos seis años. El día anterior al hallazgo, ella había trasladado sus pertenencias a un departamento en Palermo.

Las imágenes fueron determinantes. El registro de video mostró a una persona ingresando por la cochera alrededor de la 1:30 de la madrugada y retirándose aproximadamente una hora después, con cambios de vestimenta que luego fueron encontrados en el departamento de la víctima. Los equipos de análisis tecnológico de la Policía de la Ciudad lograron vincular ese movimiento con los objetos hallados en la escena.

Arhancet llevaba una vida aislada, asistido por una cuidadora y acompañado por dos perros pitbull que compartía con su pareja. Los vecinos lo describían como alguien con vínculos tensos en el edificio y señales de un posible cuadro depresivo. Según la reconstrucción, había muerto aproximadamente 96 horas antes de que el fuego fuera reportado, cerca de las 4 de la tarde, cuando un vecino de un edificio aledaño vio las llamas y alertó a los bomberos.

La mujer fue detenida en Palermo al día siguiente de su mudanza. El lunes fue indagada ante el juez Martín Peluso, mientras la Fiscalía N° 40, a cargo de María Eugenia Sagasta, asumió el caso. Lo que parecía otro accidente doméstico se transformó en una investigación por homicidio, y la familia de Arhancet espera que la justicia reconstruya qué ocurrió en esas horas silenciosas previas al incendio.

El jueves pasado, un incendio en el octavo piso de un edificio de Colegiales terminó revelando algo que nadie esperaba. Cuando los bomberos apagaron las llamas en el departamento de Moldes al 1100, entre Virrey Loreto y Zabala, encontraron el cuerpo de Pedro Arhancet, un jubilado de 76 años que había vivido solo en ese lugar durante ocho años. Lo que parecía ser una tragedia doméstica común —un adulto mayor, un incendio, la soledad— se convirtió en otra cosa cuando los investigadores examinaron el cadáver con más cuidado. Arhancet tenía un orificio de bala en la sien y una herida de arma blanca en el abdomen. Junto a su cuerpo había un arma.

La primera teoría fue que se trataba de un suicidio. Quizás el hombre había decidido terminar con su vida y luego prendió fuego al departamento. Pero esa hipótesis no resistió el escrutinio. Los familiares de Arhancet comenzaron a expresar sus sospechas. Algo no cerraba. Y mientras crecían las dudas, la investigación tomó un giro inesperado: los investigadores identificaron a una sospechosa a través de las cámaras de seguridad del edificio. Era una mujer trans de 36 años que, según los vecinos, había sido pareja de Arhancet durante los últimos seis años. El día anterior al hallazgo del cuerpo, ella se había mudado a un departamento en Palermo, llevándose sus pertenencias en un flete.

Las cámaras fueron decisivas. El registro de video mostró a una persona ingresando al edificio a través de la cochera alrededor de la 1:30 de la mañana, la noche del incendio, y retirándose aproximadamente una hora después. Las imágenes capturaron cambios de vestimenta y calzado, prendas que luego fueron encontradas en el departamento de la víctima. Los equipos de Video Judicial, Análisis de Imágenes y Apoyo Tecnológico de la Policía de la Ciudad lograron vincular el ingreso y egreso de la mujer con los objetos hallados en la escena. La evidencia era clara.

Arhancet vivía una vida relativamente aislada. Pasaba la mayor parte del tiempo en su departamento, acompañado por una cuidadora que lo asistía por cuestiones de salud relacionadas con su edad. Ella también sacaba a pasear a los dos perros pitbull que compartía con su pareja. Los vecinos lo describían como alguien con una relación tensa con los otros residentes del edificio, y algunos mencionaban que parecía sufrir depresión o algún tipo de cuadro psiquiátrico. Nadie sabía exactamente qué había sucedido entre las paredes de ese departamento en el octavo piso.

Según la reconstrucción de los investigadores, Arhancet había muerto aproximadamente 96 horas antes de que se descubriera el incendio. El fuego fue reportado cerca de las 4 de la tarde del jueves, cuando un vecino del piso 14 de un edificio aledaño vio las llamas y alertó a los bomberos. "Sale humo, sale humo", gritó por teléfono. Una vez que los brigadistas evacuaron a los residentes y controlaron el fuego, intervino personal de la Comisaría Vecinal 13 C. Allí encontraron el cuerpo y, más tarde, la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional N° 40, a cargo de María Eugenia Sagasta, asumió el caso.

La mujer fue detenida en Palermo, en la avenida Scalabrini Ortiz al 1100, el día después de su mudanza. El lunes fue indagada ante el juez Martín Peluso, titular del Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N° 9. La mayoría de los vecinos se enteró de lo ocurrido al escuchar las sirenas del camión de bomberos o al ver la noticia en los canales de televisión. Lo que parecía ser otro caso de un adulto mayor víctima de un accidente doméstico —similar a un incendio que había ocurrido una semana antes en Villa Crespo— se transformó en una investigación por homicidio. Ahora, mientras la familia de Arhancet busca respuestas, la justicia intenta reconstruir qué sucedió en esas horas previas al fuego.

Los familiares sostienen la convicción de que lo ocurrido no fue un suicidio
— Familiar de Pedro Arhancet
Las filmaciones revelaron que alrededor de la 1:30 una persona ingresó al edificio a través de la cochera y se retiró cerca de una hora después
— Ministerio Público Fiscal
The Hearth Conversation Another angle on the story
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¿Cómo es que un caso que parecía tan claro terminó siendo completamente diferente?

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Las cámaras de seguridad fueron lo que cambió todo. Al principio, el arma junto al cuerpo sugería suicidio. Pero la herida de arma blanca no encajaba con esa narrativa, y los familiares lo sabían.

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¿Qué rol jugó la mudanza de la mujer?

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Fue casi confesar. Se fue el día anterior con un flete, llevándose sus cosas. Si hubiera sido un suicidio, ¿por qué se iría? Las cámaras la capturaron entrando y saliendo esa noche, con ropa diferente.

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¿Qué sabemos de la relación entre ellos?

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Habían vivido juntos seis años. Pero los vecinos hablaban de una relación tensa en el edificio en general. Arhancet era un hombre aislado, con problemas de salud, posiblemente depresión. No es claro qué pasaba entre ellos dos.

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¿Por qué tardó tanto en descubrirse?

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El incendio lo ocultó todo. Pasaron casi cuatro días antes de que alguien viera las llamas. Para entonces, ella ya estaba en otro barrio, en otro departamento. Sin las cámaras, probablemente nunca se habría sabido.

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¿Qué viene ahora?

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La investigación continúa. Hay pericia forense, hay video, hay ropa encontrada en la escena. Pero los móviles siguen siendo un misterio. ¿Fue un crimen pasional? ¿Una pelea que se salió de control? Eso es lo que el juez tendrá que determinar.

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