ICE invertirá 2 millones en perros robots y 16,7 millones en guantes eléctricos

Potencial riesgo de intensificación de uso de fuerza contra inmigrantes durante operativos de ICE con nuevas tecnologías de control.
Herramientas que podrían normalizar el daño físico a personas vulnerables
Defensores de derechos de inmigrantes advierten sobre el impacto de estos nuevos equipos en operativos de ICE.
Mark

¿Por qué ICE necesita robots para inspecciones? ¿No pueden hacerlo los agentes?

Mimi

Los robots pueden entrar en espacios donde sería peligroso enviar a una persona: áreas confinadas, terrenos inestables, lugares donde podría haber riesgos desconocidos. Eso es lo que dice la agencia.

Luke

Pero espera. ¿Peligroso para quién? ¿Para los agentes o para las personas que están siendo inspeccionadas? Porque si es para proteger a los agentes, eso tiene sentido. Si es para inspeccionar a migrantes en espacios cerrados, la pregunta cambia.

Mark

Entiendo. Y luego están los guantes eléctricos. ¿Cómo funcionan exactamente?

Mimi

Tienen electrodos en la palma que emiten descargas cuando tocan la piel directamente. Causan dolor. ICE los llama dispositivos de desescalada.

Luke

Eso es contradictorio. Un dispositivo que causa dolor no desescala, intensifica. Y seis mil guantes para una agencia de inmigración es una cantidad significativa. Eso sugiere que se espera usarlos frecuentemente.

Mark

¿Quién se opone a esto?

Mimi

Organizaciones de derechos de inmigrantes como la Red Nacional de Jornaleros dicen que es tortura.

Luke

Y tienen un punto válido. Pero lo que no sabemos es si hay estudios sobre el impacto de estos guantes, si hay regulaciones sobre cuándo pueden usarse, o si hay supervisión independiente. El artículo no lo dice.

Mark

¿Esto es legal?

Mimi

Está registrado en el sistema de compras del gobierno, así que formalmente sí. Pero eso no significa que no haya debate legal o político.

Luke

Exacto. Legal y ético no son lo mismo. Y el hecho de que se esté comprando no significa que no haya resistencia o que las cosas no cambien.

  • ICE planea invertir casi 19 millones de dólares en dos tecnologías de control que ya han encendido alarmas entre organizaciones de derechos humanos.
  • Los robots Spot de Boston Dynamics podrían ingresar a espacios peligrosos de forma autónoma, extendiendo el alcance de los operativos migratorios sin exponer a agentes humanos.
  • Los 6.000 guantes G.L.O.V.E., que emiten descargas eléctricas al contacto directo con la piel, han sido catalogados como dispositivos de tortura por la Red Nacional de Jornaleros, contradiciendo la clasificación oficial de 'desescalada'.
  • Defensores advierten que dotar a los agentes de ICE con más herramientas de control físico podría intensificar la brutalidad en operativos que ya enfrentan críticas severas.
  • El debate abierto por estas compras revela una fractura profunda sobre cómo se define el uso legítimo de la fuerza en el contexto de la inmigración.

En el cruce entre la tecnología y el poder del Estado, el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos se prepara para gastar cerca de 19 millones de dólares en robots cuadrúpedos y guantes de descarga eléctrica, herramientas que sus defensores presentan como avances en seguridad operativa y que sus críticos describen como instrumentos de daño. Esta tensión no es nueva en la historia de la vigilancia y el control migratorio, pero la escala y la naturaleza de estas adquisiciones plantean preguntas que van más allá del presupuesto: ¿qué concepción de seguridad se está construyendo, y quiénes cargarán con su peso?

El Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos ha registrado propuestas de compra por casi 19 millones de dólares en dos tipos de equipamiento que ya generan controversia. Por un lado, dos millones de dólares destinados a robots cuadrúpedos Spot, fabricados por Boston Dynamics, capaces de moverse en terrenos irregulares, subir escaleras y acceder a espacios confinados de forma remota o autónoma. El Departamento de Seguridad Nacional justifica la adquisición argumentando que mejoraría la seguridad del personal y permitiría respuestas más eficaces en zonas de riesgo.

Pero la parte más polémica del plan es la compra de seis mil guantes G.L.O.V.E. por 16,7 millones de dólares. Estos dispositivos tienen electrodos integrados en la palma que emiten pulsos eléctricos dolorosos al contacto directo con la piel. El DHS los ha clasificado como herramientas de desescalada, una descripción que organizaciones como la Red Nacional de Jornaleros rechazan de plano, calificándolos directamente como instrumentos de tortura.

La combinación de ambas adquisiciones revela una estrategia de tecnificación del control migratorio que divide profundamente la opinión pública. Mientras la agencia habla de eficiencia y seguridad operativa, los críticos advierten que estas herramientas podrían normalizar el uso de la fuerza contra personas en situación de vulnerabilidad, intensificando prácticas que ya son objeto de duras críticas. El debate que han desatado toca el núcleo de una pregunta sin respuesta fácil: qué significa seguridad fronteriza y a qué costo humano se persigue.

El Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos planea gastar casi 19 millones de dólares en dos categorías de equipamiento que ya están generando tensión entre defensores de derechos y funcionarios de seguridad. La agencia ha registrado una propuesta para adquirir robots cuadrúpedos fabricados por Boston Dynamics, con un presupuesto de dos millones de dólares, según consta en los registros de planificación de compras del Departamento de Seguridad Nacional.

Estos robots, conocidos como Spot, están diseñados para moverse en terrenos irregulares, subir escaleras y acceder a espacios donde enviar a un agente humano representaría un riesgo considerable. El dispositivo viene equipado con múltiples cámaras y sensores que permiten realizar inspecciones detalladas en áreas complejas, confinadas o de difícil acceso. Puede operarse de forma remota o ejecutar misiones de manera autónoma. Según la justificación oficial del DHS, estas capacidades mejorarían la seguridad del personal de ICE, facilitarían decisiones operativas más informadas y permitirían responder con mayor eficacia a incidentes en zonas peligrosas o inestables.

Pero la inversión en robots es apenas una parte del plan más amplio. ICE también ha presupuestado 16,7 millones de dólares para adquirir seis mil guantes especializados capaces de administrar descargas eléctricas. Los guantes, denominados G.L.O.V.E. (por sus siglas en inglés, Generador de Emisor de Bajo Voltaje de Salida), poseen electrodos conductores integrados en la palma que, cuando se activan y establecen contacto directo con la piel, emiten pulsos eléctricos diseñados para causar dolor. A diferencia de otros dispositivos de este tipo, los guantes no funcionan a través de la ropa, lo que significa que requieren contacto piel con piel para ser efectivos.

El Departamento de Seguridad Nacional ha clasificado estos guantes como un "dispositivo de desescalada", una caracterización que ha generado considerable escepticismo entre organizaciones de derechos humanos. La Red Nacional de Jornaleros, una de las principales voces defensoras de los derechos de los inmigrantes, ha rechazado categóricamente esta descripción y ha caracterizado el uso de los guantes como una forma de tortura. La preocupación no es meramente teórica: defensores advierten que proporcionar a los agentes de inmigración otra herramienta de control físico podría intensificar el uso de la fuerza en operativos que ya enfrentan críticas por su brutalidad.

La combinación de estas dos adquisiciones refleja una estrategia más amplia de equipamiento tecnológico para ICE, pero también subraya una brecha fundamental en cómo se define y se justifica el uso de la fuerza en operativos de inmigración. Mientras que la agencia presenta estos equipos como mejoras en seguridad y eficiencia operativa, los críticos ven herramientas que podrían normalizar y ampliar el daño físico infligido a personas en situaciones de vulnerabilidad. El debate que estas compras han desatado toca cuestiones más profundas sobre qué significa seguridad fronteriza y a qué costo se persigue.

El Departamento de Seguridad Nacional clasificó los guantes como un dispositivo de desescalada
— Departamento de Seguridad Nacional
Defensores de derechos de inmigrantes caracterizaron el uso de los guantes como una forma de tortura
— Red Nacional de Jornaleros
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