Estamos ante una criminalidad a gran escala potenciada por tecnología que evoluciona más rápido que el Estado
En Barranquilla, el exfiscal general Jorge Fernando Perdomo Torres planteó ante juristas y académicos una paradoja que define la seguridad pública contemporánea: la inteligencia artificial no pertenece ni al bien ni al mal, sino que amplifica la voluntad de quien la empuña. Mientras el crimen organizado la usa para perfeccionar fraudes, infiltrar instituciones y evadir la vigilancia del Estado, ese mismo Estado no puede prescindir de ella si aspira a investigar delitos de escala y velocidad sin precedentes. La advertencia de Perdomo no es técnica sino civilizatoria: adoptar la IA de forma eficiente y controlada ya no es una elección estratégica, sino una condición de supervivencia institucional.
- Los delincuentes han convertido la IA en un multiplicador de daño: fraudes automatizados alcanzan a miles de víctimas simultáneamente sin intervención humana, generando pérdidas masivas e irreversibles.
- El crimen organizado ya no se coordina por teléfono sino a través de redes que aprenden y se adaptan, optimizando rutas de narcotráfico y lavado de activos al anticipar cada movimiento de las autoridades.
- La ciberdelincuencia ha escalado de robo pasivo de datos a invasión activa de sistemas judiciales, bancarios y de infraestructura estatal, comprometiendo las bases mismas del orden institucional.
- Sin herramientas de IA propias, el sistema penal colombiano enfrenta investigaciones que superan la capacidad humana de análisis: el volumen, la velocidad y la complejidad del crimen moderno exigen respuestas tecnológicas equivalentes.
- El Congreso 'Justicia digital sin barreras' en la Universidad Libre de Barranquilla fue el escenario donde Perdomo lanzó una alerta sin consuelo: Colombia está rezagada frente a una criminalidad que ya lleva años de ventaja tecnológica.
El exfiscal general de la Nación, Jorge Fernando Perdomo Torres, se presentó en Barranquilla para abordar un dilema que define la seguridad pública de nuestro tiempo: la inteligencia artificial es, al mismo tiempo, el arma preferida del crimen sofisticado y la única herramienta real con que cuenta el Estado para combatirlo.
Perdomo describió con precisión cómo los delincuentes han descubierto que la IA amplifica todo lo que hacían antes. El fraude tradicional, que exigía tiempo y coordinación, ahora se replica mediante sistemas automatizados capaces de atacar a miles de víctimas sin intervención humana. Más allá del fraude, la ciberdelincuencia ha evolucionado hacia la infiltración activa de instituciones públicas, tribunales, bancos y empresas estratégicas. Y el crimen organizado ha ido aún más lejos: modelos de IA que analizan patrones de vigilancia estatal permiten a los narcotraficantes anticipar movimientos policiales y ejecutar operaciones de lavado de activos con una precisión que hace pocos años era impensable.
Pero Perdomo subrayó el giro esencial: esa misma tecnología es la única capaz de detectar estos delitos. El volumen de datos, la velocidad de los ataques y la complejidad de las operaciones criminales modernas superan con creces la capacidad humana de análisis. Sin IA, muchas investigaciones son sencillamente inviables.
Su intervención en el Congreso 'Justicia digital sin barreras', en la Universidad Libre Seccional Barranquilla, dejó un mensaje sin ambigüedades: Colombia debe avanzar en el uso de IA de manera eficiente y controlada, o quedará irremediablemente rezagada frente a una criminalidad que ya lleva años de ventaja. No se trata de una opción tecnológica, sino de una necesidad de supervivencia institucional.
Jorge Fernando Perdomo Torres, quien fungió como fiscal general de la Nación, se presentó el jueves en Barranquilla para hablar de un dilema que define la seguridad pública en este momento: la inteligencia artificial es simultáneamente una herramienta de crimen sofisticado y la única arma real que tiene el Estado para combatirlo.
Perdomo describió el problema con precisión. Los delincuentes han descubierto que la IA amplifica todo lo que hacían antes. El fraude tradicional, que solía requerir tiempo y coordinación, ahora se multiplica a través de sistemas automatizados que pueden dirigirse a miles de víctimas sin intervención humana. Los daños, cuando ocurren, son masivos e irreversibles. Pero el fraude es apenas el principio. La ciberdelincuencia ha evolucionado más allá del robo de datos. Ahora los criminales usan IA como instrumento de ataque directo, buscando infiltrarse en los sistemas informáticos de instituciones públicas, tribunales, bancos y empresas estratégicas. No es un robo pasivo; es una invasión activa diseñada para comprometer la infraestructura misma del Estado.
El crimen organizado ha llevado esto aún más lejos. Los modelos de IA que pueden analizar patrones de vigilancia estatal permiten a los narcotraficantes optimizar sus rutas, anticipar movimientos policiales y ejecutar operaciones de lavado de activos con una precisión que hace años era imposible. Ya no es un grupo de personas coordinándose por teléfono. Es una red que aprende, se adapta y se adelanta a cada movimiento que hace la autoridad. Perdomo fue claro: estamos ante una criminalidad a gran escala, potenciada por tecnología que evoluciona más rápido que la capacidad del Estado para responder.
Pero aquí está el giro que Perdomo enfatizó: la misma tecnología que los criminales usan para sofisticar sus delitos es la única herramienta que el sistema penal tiene para detectarlos. Sin IA, muchas investigaciones son simplemente imposibles. El volumen de datos, la velocidad de los ataques, la complejidad de las operaciones criminales modernas superan la capacidad humana de análisis. El Estado necesita herramientas de IA diseñadas específicamente para fortalecer sus capacidades investigativas, para ir un paso adelante de la criminalidad, no un paso atrás.
Perdomo hizo esta intervención durante el Congreso 'Justicia digital sin barreras' en la Universidad Libre Seccional Barranquilla. Su mensaje fue claro pero no tranquilizador: Colombia tiene un sistema judicial que debe avanzar en el uso de IA de manera eficiente y controlada, o quedará rezagado frente a una criminalidad que ya está años adelante. No es una opción adoptar la tecnología. Es una necesidad de supervivencia institucional.
Notable Quotes
Hay dos caras de una misma moneda: nuevas modalidades delictivas potenciadas por IA que son más sofisticadas y difíciles de detectar, pero también la necesidad creciente de recurrir a la misma inteligencia artificial para fortalecer las capacidades investigativas del sistema penal— Jorge Fernando Perdomo Torres, exfiscal general de la Nación
Cada día aparecen más modelos capaces de optimizar rutas de narcotráfico, analizar patrones de vigilancia estatal para evadir la acción del Estado, anticipar movimientos policiales y facilitar operaciones de lavado de activos— Jorge Fernando Perdomo Torres
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Por qué insiste Perdomo en que la IA es necesaria para el Estado si los criminales ya la están usando?
Porque el Estado está en desventaja. Los criminales pueden experimentar, fallar, iterar sin consecuencias legales inmediatas. El Estado tiene que ser más rápido, más preciso, y eso requiere herramientas que solo la IA puede proporcionar a escala.
¿Qué tan sofisticado es realmente el fraude que describe?
Ya no es un estafador llamando por teléfono. Es un sistema que puede dirigirse a miles de personas simultáneamente, aprender de qué funciona, y adaptarse en tiempo real. El daño no es individual; es sistémico.
¿Hay algo que le preocupe más que el fraude?
Sí. La infiltración de sistemas públicos y financieros. Si un grupo criminal logra comprometer un tribunal o un banco, no solo roba dinero. Compromete la confianza en las instituciones mismas.
¿Cree que el sistema judicial colombiano está preparado para esto?
Perdomo no lo dice directamente, pero su insistencia en que el sistema debe avanzar de manera eficiente y controlada sugiere que no. Hay un rezago. Y ese rezago es peligroso.
¿Qué significa "controlado" en este contexto?
Significa que el Estado no puede simplemente adoptar cualquier herramienta de IA. Tiene que ser transparente, auditada, con salvaguardas. Porque una IA sin control en manos del Estado es tan peligrosa como en manos de criminales.